Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Informe macroeconómico 2026: Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante

    Informe macroeconómico 2026: Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante

    La economía de América Latina y el Caribe atraviesa un período caracterizado por cambios globales profundos que combinan incertidumbre financiera, transformaciones tecnológicas y nuevas dinámicas en los mercados de materias primas. Aunque el contexto internacional ha presentado tensiones geopolíticas, modificaciones en las políticas comerciales y tasas de interés elevadas, la región ha mostrado una capacidad de adaptación relativamente sólida frente a estos desafíos. El crecimiento económico se ha mantenido moderado, mientras que los mercados laborales han registrado mejoras y la inflación ha tendido a estabilizarse en muchos países, lo que sugiere avances acumulados en los marcos de política macroeconómica. A pesar de esta capacidad de resistencia, persisten vulnerabilidades estructurales que limitan el ritmo de expansión económica. El crecimiento observado no ha sido suficiente para reducir las brechas de ingresos frente a economías más desarrolladas. Además, el aumento sostenido de las tasas de interés en las economías avanzadas ha restringido el acceso al financiamiento externo, lo cual incrementa la presión sobre las finanzas públicas y sobre las cuentas externas de los países de la región. A esto se suma el elevado nivel de deuda pública y el aumento de los pagos de intereses, factores que restringen el margen de acción de las políticas económicas y obligan a replantear estrategias fiscales a mediano plazo.

    En este escenario, la evolución de los precios de las materias primas adquiere una relevancia particular. Las tendencias recientes muestran comportamientos divergentes: mientras algunos recursos energéticos enfrentan presiones a la baja debido a perspectivas de crecimiento global moderado y mayor oferta internacional, ciertos minerales industriales han incrementado su demanda. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la expansión de tecnologías digitales, la electrificación del transporte y el avance de la transición energética. En consecuencia, metales como el cobre o el litio han adquirido mayor importancia estratégica dentro de las cadenas de valor globales, lo que abre oportunidades de inversión y exportación para una región abundante en estos recursos. Sin embargo, la disponibilidad de recursos naturales por sí sola no garantiza mejoras sostenidas en la productividad o en el bienestar económico. Para transformar estas oportunidades en crecimiento duradero resulta necesario fortalecer las instituciones, promover marcos macroeconómicos creíbles y establecer políticas que fomenten la inversión de largo plazo. De lo contrario, la dependencia de materias primas podría reproducir ciclos de volatilidad asociados a fluctuaciones en los precios internacionales. Por lo tanto, el desafío consiste en aprovechar las oportunidades derivadas del cambio tecnológico y la transición energética mientras se consolidan bases institucionales que permitan un desarrollo más inclusivo.

    De manera paralela, las políticas fiscales enfrentan un momento especialmente complejo. El espacio fiscal disponible se ha reducido debido al incremento de la deuda y al encarecimiento del financiamiento internacional. Esta situación obliga a reforzar los marcos fiscales, mejorar la administración de la deuda y fortalecer la recaudación tributaria. Asimismo, las herramientas digitales ofrecen nuevas posibilidades para optimizar la gestión de los ingresos públicos y mejorar los sistemas de monitoreo fiscal. Aun así, dichas innovaciones requieren instituciones sólidas y reglas claras que respalden su implementación y garanticen la credibilidad de la política económica. En cuanto a la política monetaria, la región enfrenta nuevos retos después de haber atravesado un proceso de desinflación en varios países. Aunque la inflación se ha moderado, persisten riesgos asociados a cambios en las expectativas económicas, a la volatilidad de los flujos financieros y al creciente uso de activos denominados en monedas extranjeras o vinculados a innovaciones financieras. Frente a este panorama, las autoridades monetarias deben mantener la estabilidad de precios y, al mismo tiempo, conservar flexibilidad suficiente para responder ante posibles shocks externos. Esto implica combinar instrumentos tradicionales con enfoques que permitan adaptarse a un sistema financiero cada vez más complejo.

    El contexto internacional sugiere que el futuro económico de la región dependerá de su capacidad para reconstruir amortiguadores macroeconómicos y fortalecer la credibilidad de sus políticas públicas. El crecimiento sostenible requerirá avanzar en reformas que impulsen la productividad, diversifiquen las economías y promuevan una mayor integración en las cadenas globales de valor. De este modo, la resiliencia demostrada en años recientes podrá transformarse en una base sólida para enfrentar nuevas turbulencias y aprovechar las oportunidades que surgen en una economía mundial en constante transformación.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/es/informe-macroeconomico-2026-resiliencia-y-perspectivas-de-crecimiento-en-una-economia-global

    https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/Informe-macroeconomico-2026-Resiliencia-y-perspectivas-de-crecimiento-en-una-economia-global-cambiante.pdf

  • Economic Analysis of Land Administration Projects : A Guidance Note for TTLs

    Economic Analysis of Land Administration Projects : A Guidance Note for TTLs

    La administración de la tierra constituye un ámbito complejo dentro de las políticas de desarrollo, debido a que involucra aspectos legales, institucionales, tecnológicos y sociales que interactúan de manera constante. En muchos contextos, los proyectos relacionados con la gestión de la tierra incluyen reformas normativas, creación de sistemas de información, demarcación de territorios, reconocimiento de derechos y fortalecimiento institucional. A partir de estas intervenciones, se busca mejorar la seguridad de la tenencia, optimizar el uso del suelo y fortalecer la capacidad del Estado para gestionar información territorial confiable. Por lo tanto, evaluar adecuadamente estos proyectos resulta indispensable para determinar si generan beneficios sociales y económicos superiores a los recursos invertidos. En este sentido, el análisis económico surge como una herramienta destinada a estimar el impacto de las intervenciones y orientar la toma de decisiones en materia de inversión pública.

    Además de estimar beneficios y costos, el análisis económico permite reflexionar sobre cómo sería la situación si el proyecto no se ejecutara. Esta comparación facilita identificar alternativas posibles, valorar distintos diseños técnicos y comprender las implicaciones de cada opción. De esta manera, los proyectos pueden compararse utilizando indicadores comunes, lo que permite priorizar aquellos que aportan mayores beneficios a la sociedad con los recursos disponibles. Dado que los países enfrentan limitaciones de capital, trabajo y tierra, la asignación eficiente de recursos adquiere especial relevancia. En consecuencia, la evaluación económica ayuda a orientar la inversión hacia iniciativas que contribuyan de manera más efectiva al desarrollo, considerando objetivos como el crecimiento económico, la reducción de la pobreza o la mejora en la distribución del ingreso.

    Por otra parte, el análisis económico también aporta información valiosa durante las distintas etapas del ciclo de un proyecto. Durante la fase de identificación, ofrece argumentos para justificar la pertinencia de una intervención y su contribución al desarrollo del país. Posteriormente, durante la preparación, facilita el diseño del proyecto al identificar riesgos, estimar resultados esperados y establecer indicadores medibles. Asimismo, durante la implementación, el seguimiento de los datos permite verificar si las actividades están generando los efectos previstos. Finalmente, cuando el proyecto concluye, la evaluación posterior permite examinar los resultados alcanzados y determinar si la inversión fue eficiente. De esta forma, el análisis económico se convierte en un instrumento que apoya la planificación, la gestión y la evaluación de los proyectos a lo largo del tiempo.

    Al momento de desarrollar una evaluación económica, resulta necesario seguir una serie de pasos que permitan estructurar el proceso de análisis. Inicialmente, se debe identificar el problema que se busca resolver y comprender la relación entre las actividades del proyecto y los resultados esperados. Para ello se utiliza el enfoque de teoría del cambio, el cual describe cómo las intervenciones generan productos, cómo estos producen resultados y de qué manera se traducen en beneficios para la población. A partir de esta estructura lógica, se pueden seleccionar los efectos que serán analizados económicamente y definir los métodos apropiados para su estimación. Entre las herramientas más utilizadas se encuentra el análisis costo-beneficio, el cual traduce los beneficios y los costos en valores monetarios con el fin de compararlos de forma directa. También se emplea el análisis de costo-efectividad cuando los beneficios no pueden expresarse fácilmente en términos monetarios.

    Una vez elegido el método, el siguiente paso consiste en estimar los costos y los beneficios asociados al proyecto. Los costos incluyen todos los recursos necesarios para ejecutar las actividades, tales como personal, equipos, infraestructura, servicios y materiales. En contraste, los beneficios surgen de los cambios producidos por el proyecto, como el incremento en la seguridad de la tenencia, la mejora en los servicios de administración de tierras o el aumento en la productividad agrícola. Sin embargo, muchos de estos resultados no se comercializan en mercados, lo que dificulta su valoración monetaria. Por este motivo, se utilizan diferentes métodos de estimación que permiten aproximar el valor económico de dichos efectos. Finalmente, mediante herramientas como el valor presente neto y la tasa interna de retorno, se calcula el impacto económico total del proyecto, considerando también la incertidumbre y los riesgos asociados. A partir de este proceso, los responsables de la toma de decisiones cuentan con una base analítica para evaluar la conveniencia de invertir en iniciativas relacionadas con la administración de la tierra.

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    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/35367e75-4f3e-4a8e-a81a-f6a2e56ba667

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/cf399a26-0e18-4ff4-8602-3f7582265277/content

  • The Value of Nature: Evaluating and Realizing the Value of Indonesia’s Forests and Ecosystems

    The Value of Nature: Evaluating and Realizing the Value of Indonesia’s Forests and Ecosystems

    Los ecosistemas forestales de Indonesia constituyen uno de los patrimonios naturales más importantes del planeta y sostienen múltiples dimensiones del desarrollo humano. A pesar de ocupar menos del uno por ciento de la superficie terrestre mundial, el país alberga cerca del diez por ciento de las selvas tropicales del mundo y una proporción extraordinaria de su biodiversidad. Estos ecosistemas proporcionan hábitats para innumerables especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas, y al mismo tiempo sostienen funciones ecológicas esenciales que influyen en la economía, la seguridad alimentaria y el bienestar de millones de personas. De esta manera, los bosques no solo representan paisajes naturales de gran riqueza biológica, sino también sistemas productivos que aportan beneficios tangibles e intangibles para la sociedad. Además de su diversidad biológica, los bosques de Indonesia generan una amplia variedad de servicios ecosistémicos que sostienen diferentes sectores económicos. Entre ellos se encuentran la provisión de alimentos y madera, la regulación del agua, la captura de carbono, la protección frente a inundaciones y deslizamientos, así como la mejora de la calidad del aire. Estos servicios apoyan actividades productivas como la agricultura, la pesca y la silvicultura, sectores que generan empleo para decenas de millones de personas. Sin embargo, gran parte de estos beneficios no aparece reflejada en los sistemas tradicionales de contabilidad económica. Como consecuencia, el valor real de la naturaleza suele quedar subestimado dentro de los procesos de toma de decisiones.

    En términos históricos, los recursos forestales han desempeñado un papel relevante en la trayectoria económica del país. Durante varias décadas, Indonesia se posicionó como uno de los mayores exportadores de madera y productos derivados, lo que contribuyó significativamente al crecimiento económico. Con el paso del tiempo, la expansión de plantaciones agrícolas, especialmente de palma aceitera, también reforzó la importancia del sector forestal dentro del comercio internacional. No obstante, esta dinámica de desarrollo también generó presiones considerables sobre los ecosistemas, provocando procesos de deforestación, degradación del suelo y pérdida de biodiversidad en diferentes regiones. Al mismo tiempo, los bosques y turberas del país cumplen una función determinante en la regulación del clima global. Estas áreas almacenan enormes cantidades de carbono y contribuyen a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. La conservación de estos ecosistemas permite reducir riesgos climáticos y fortalecer la resiliencia ambiental. En consecuencia, la gestión sostenible de los bosques se ha convertido en una prioridad dentro de las estrategias nacionales para enfrentar el cambio climático y promover un desarrollo económico compatible con la protección ambiental.

    Durante las últimas décadas, el gobierno indonesio ha implementado diversas políticas orientadas a mejorar la gobernanza forestal y reducir la pérdida de cobertura vegetal. Reformas regulatorias, programas de restauración de tierras degradadas y medidas para prevenir incendios forestales han permitido disminuir de forma significativa las tasas de deforestación. Paralelamente, el país ha asumido compromisos internacionales relacionados con la conservación de la biodiversidad y la reducción de emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo. Estas iniciativas reflejan un creciente reconocimiento de la importancia estratégica de los ecosistemas dentro de la planificación nacional. A pesar de estos avances, persisten desafíos considerables para garantizar la protección y restauración de los bosques a gran escala. Los objetivos climáticos y de biodiversidad requieren inversiones financieras muy elevadas, además de una coordinación efectiva entre gobiernos, comunidades locales y actores privados. Las restricciones presupuestarias y las diferencias de incentivos entre niveles de gobierno pueden dificultar la implementación de políticas ambientales. Por ello, resulta necesario desarrollar mecanismos innovadores de financiamiento, tales como mercados de carbono, pagos por servicios ecosistémicos y otras herramientas capaces de movilizar capital público y privado.

    En este contexto, la integración del capital natural dentro de las políticas económicas emerge como una estrategia esencial para impulsar un modelo de crecimiento sostenible. Reconocer el valor económico de los ecosistemas permite mejorar la planificación del uso del suelo, orientar inversiones hacia actividades productivas compatibles con la conservación y promover cadenas de valor más sostenibles. De forma progresiva, esta perspectiva favorece un círculo virtuoso en el cual la protección de la naturaleza fortalece el crecimiento económico, aumenta la acumulación de capital y genera beneficios sociales de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/a7f05ff0-6cd2-4915-8c0c-6bc9a86d8f6d

    https://openknowledge.worldbank.org/bitstreams/fc66adef-90b1-438e-9bf5-dee48f06edc6/download 

  • Book and Claim for Cement and Concrete

    Book and Claim for Cement and Concrete

    La producción de cemento y concreto genera cerca del 8 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, situación que ha impulsado la búsqueda de mecanismos capaces de acelerar la adopción de tecnologías de descarbonización dentro del sector. En este contexto surge el modelo denominado book and claim, un sistema de cadena de custodia que permite separar los atributos ambientales de un producto físico. Mediante este esquema se emiten certificados que representan características ambientales —por ejemplo, menor intensidad de carbono— y dichos certificados pueden ser adquiridos por empresas interesadas en financiar materiales con menores emisiones. De este modo, actores que no participan directamente en la cadena física de suministro logran respaldar la producción de materiales más sostenibles y, al mismo tiempo, reportar esos beneficios en sus inventarios de emisiones indirectas.

    Además, este mecanismo ofrece ventajas relevantes para productores y compradores. Los fabricantes de materiales con menor huella de carbono pueden ampliar el alcance de mercado de sus innovaciones sin depender de la distribución física hacia regiones lejanas, algo especialmente importante en un sector donde el transporte suele resultar costoso y limita el comercio a escalas regionales. A su vez, los certificados crean nuevas fuentes de ingresos que contribuyen a financiar tecnologías emergentes, entre ellas el uso de aglutinantes alternativos o la captura, utilización y almacenamiento de carbono. Paralelamente, las empresas compradoras encuentran una vía para apoyar la descarbonización incluso cuando el acceso directo a estos materiales no es posible dentro de su cadena de suministro. En consecuencia, el sistema permite superar barreras logísticas y estimular la demanda de soluciones con menor impacto climático.

    Para garantizar la credibilidad del mecanismo se establecen criterios técnicos rigurosos relacionados con la medición de emisiones y la emisión de certificados ambientales. La intensidad de carbono de los productos debe calcularse mediante metodologías reconocidas internacionalmente, como las declaraciones ambientales de producto verificadas por terceros. Asimismo, se exige que las evaluaciones se mantengan actualizadas mediante revisiones periódicas o verificaciones independientes. Este enfoque busca asegurar que los certificados reflejen reducciones reales de emisiones y que la información utilizada sea comparable con la utilizada en los modelos tradicionales de seguimiento ambiental. De manera complementaria, el sistema incluye umbrales mínimos de desempeño ambiental basados en clasificaciones internacionales de cemento y concreto con bajas emisiones, lo que garantiza que los certificados representen mejoras significativas respecto a los niveles promedio del mercado.

    Otro componente central se relaciona con la transparencia y la trazabilidad de la información. Cada certificado debe registrarse en plataformas digitales diseñadas para rastrear su emisión, transferencia y retiro final. Gracias a estos registros es posible evitar la doble contabilización de beneficios ambientales y proporcionar seguridad a las organizaciones que participan en las transacciones. Los datos almacenados incluyen detalles sobre el productor, la ubicación de la planta, la intensidad de emisiones del material, los métodos de verificación y las regulaciones aplicables. De esta manera se construye un sistema auditable que permite a compradores y otras partes interesadas evaluar la integridad de las reducciones declaradas.

    El marco también contempla metodologías contables que permiten a las empresas integrar los certificados en sus inventarios de emisiones. Dos enfoques principales facilitan este proceso: La sustitución directa, que reemplaza la intensidad de carbono de un material utilizado en la cadena de suministro por la representada en el certificado cuando existe una equivalencia adecuada, y la sustitución mejorada, utilizada cuando las diferencias geográficas o técnicas requieren un cálculo comparativo basado en líneas base de emisiones. Gracias a estas herramientas se establece una conexión entre las reducciones generadas en la producción de materiales y los esfuerzos corporativos de mitigación climática, promoviendo así un mercado capaz de impulsar la innovación y acelerar la transición hacia materiales de construcción con menor impacto ambiental.

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    Book and Claim for Cement and Concrete

  • Book and Claim Framework for the Iron and Steel Sector

    Book and Claim Framework for the Iron and Steel Sector

    La industria del hierro y el acero representa una proporción significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que ha intensificado la búsqueda de mecanismos capaces de acelerar su descarbonización. En este contexto surge el enfoque book and claim, un sistema que permite separar los atributos ambientales de un producto de su flujo físico en la cadena de suministro. Mediante este mecanismo, los beneficios climáticos asociados a procesos productivos con menor intensidad de emisiones pueden comercializarse a través de certificados, aun cuando el material físico no llegue directamente al comprador interesado en reducir su huella de carbono. De esta manera, se intenta superar las limitaciones estructurales del mercado del acero, caracterizado por cadenas de suministro largas, complejas y con una oferta todavía limitada de materiales con bajas emisiones. A partir de esta lógica, se plantea un marco estructurado que define cómo emitir, transferir y retirar certificados que representen atributos ambientales verificados del hierro o del acero. Dichos certificados, denominados unidades de book-and-claim, se generan posteriormente a la producción y están asociados a una cantidad específica de material, generalmente equivalente a una tonelada de hierro o acero certificado. Sin embargo, el sistema no modifica ni sustituye los estándares existentes de sostenibilidad o verificación; más bien establece reglas de gobernanza y trazabilidad para garantizar que las transacciones relacionadas con estos atributos climáticos mantengan coherencia y credibilidad dentro del mercado.

    En este sentido, el marco propuesto define múltiples elementos técnicos que permiten la operación del sistema. Entre ellos se encuentran la unidad funcional utilizada para generar certificados, los criterios de elegibilidad basados en umbrales de intensidad de emisiones y las metodologías para medir y reportar el desempeño ambiental. Asimismo, se introducen reglas para el registro digital de las unidades, así como procedimientos para su transferencia entre actores del mercado y su retiro definitivo cuando un comprador decide utilizarlas para respaldar una declaración climática. A lo largo de estos procesos, la verificación independiente y la transparencia del registro digital buscan asegurar que cada unidad represente un resultado climático medible y verificable. De igual manera, el sistema establece salvaguardas destinadas a evitar prácticas que puedan distorsionar la integridad ambiental del mecanismo. Entre estas medidas se incluyen restricciones frente a la doble emisión de certificados, la venta múltiple de una misma unidad o la posibilidad de que varias entidades reclamen simultáneamente el mismo beneficio ambiental. Por ello, todas las transacciones deben registrarse dentro de una plataforma digital que permita rastrear cada certificado desde su creación hasta su retiro. Además, las declaraciones ambientales derivadas de estas unidades se reportan de manera separada del inventario físico de emisiones, lo cual reduce el riesgo de confusión o sobreestimación de resultados climáticos.

    Paralelamente, el diseño del sistema reconoce la diversidad tecnológica dentro del sector siderúrgico. En consecuencia, los umbrales de emisiones consideran variables como la proporción de chatarra utilizada en la producción, así como distintas rutas tecnológicas para fabricar hierro o acero. También se incorporan condiciones relacionadas con tecnologías de captura de carbono, uso de biomasa o control de fugas de metano, con el propósito de alinear el sistema con trayectorias compatibles con objetivos climáticos de largo plazo. La implementación de este mecanismo pretende generar incentivos económicos que estimulen inversiones en tecnologías de producción con bajas emisiones. Por un lado, los productores pueden monetizar atributos ambientales asociados a procesos más limpios incluso cuando la demanda local de acero verde aún es limitada. Por otro lado, los compradores corporativos adquieren una herramienta para abordar emisiones indirectas presentes en sus cadenas de suministro, especialmente aquellas vinculadas al consumo de acero. En consecuencia, la creación de reglas comunes, interoperables y transparentes busca fortalecer las señales de demanda necesarias para ampliar la producción global de acero con menor impacto climático.

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    Exploring a Book and Claim Framework for Steel

  • IA y límites planetarios: infraestructura digital con energía y agua responsables

    IA y límites planetarios: infraestructura digital con energía y agua responsables

    El debate sobre la infraestructura digital entra en una fase decisiva: a medida que la inteligencia artificial se integra en salud, finanzas, educación y servicios públicos, la demanda de electricidad y agua de los centros de datos se acelera y tensiona sistemas que ya enfrentan sequías, picos de carga y permisos lentos. Una propuesta reciente de la comunidad del Foro Económico Mundial sitúa el reto en clave de convergencia: crecer sin rebasar los límites planetarios. El documento destaca que, de aquí a 2030, el consumo eléctrico de los centros de datos podría más que duplicarse y el uso de agua aumentar en torno a 50 %, por lo que la expansión debe ir de la mano de soluciones técnicas y de política pública para proteger la resiliencia de comunidades y redes. La primera prioridad es recuperar calor residual con retornos financieros atractivos en instalaciones a partir de 7 MW; la segunda, asegurar energía y agua en sitio con renovables, almacenamiento y microredes, reduciendo dependencia de redes y acueductos estresados. El enfoque vincula además la planificación de suelo y licenciamiento con métricas de impacto que midan beneficios locales —empleo, eficiencia térmica, reducción de vertimientos— junto con seguridad y costos del sistema.

    La tercera prioridad se orienta a economía circular del agua: desde circuitos cerrados y enfriamiento líquido hasta reuso y reposición en cuencas donde opere el campus digital. Esto implica inversiones en medición en tiempo real, tratamiento y calidad, con reportes verificables para fortalecer la licencia social y la transparencia. La cuarta y quinta prioridades llaman a reforzar independencia operativa y resiliencia: capacidad de operación isla en eventos extremos, gestión activa de la demanda y contratos que premien flexibilidad —por ejemplo, con curtailment planificado o ventanas horarias—, de forma que el crecimiento digital sume firmeza y servicios de red en lugar de cargar costos a otros usuarios. En paralelo, se sugiere capturar calor para usos urbanos e industriales, con esquemas tarifarios y de cofinanciación que hagan bancables estas sinergias entre lo digital y lo térmico.

    Para los reguladores y las empresas de energía, el mensaje práctico es que la evaluación de proyectos incorpore condiciones de conexión y desempeño hídricoenergético, alineadas con metas de descarbonización y con la protección del usuario final. La convergencia no es solo tecnológica: requiere instrumentos contractuales —tarifas de grandes cargas con criterios de costo causal, participación comunitaria y compromisos de circularidad— y una gobernanza de datos que permita monitorear efectos reales en red y cuencas. Con estos principios, la infraestructura digital puede aportar resiliencia y desarrollo local, evitando que el auge de IA derive en cuellos de botella de energía y agua o en subsidios cruzados regresivos. El horizonte es operar centros de datos que sean a la vez activos eléctricos flexibles y ciudadanos hídricos responsables, integrados a la planeación urbana y a los planes de expansión de transmisión

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    https://www.weforum.org/stories/2026/01/enhancing-value-of-digital-infrastructure/
  • Davos 2026: de metas a ejecución con redes listas para crecer

    Davos 2026: de metas a ejecución con redes listas para crecer

    Un balance del Foro Económico Mundial en Davos 2026 destaca cinco lecciones para la agenda energética: la seguridad evoluciona desde asegurar oferta a controlar cadenas de suministro y refinación; la demanda eléctrica crece más rápido que la energía total y el cuello de botella es la preparación del sistema; y los minerales críticos se consolidan como factor estratégico. El documento enfatiza que generar más electricidad no es el principal reto, sino desplegar redes, almacenamiento y flexibilidad a la escala y velocidad que exige la digitalización y la electrificación. En paralelo, la competencia industrial y las alianzas de largo plazo reconfiguran la transición: políticas de contenido local, créditos fiscales y subsidios orientan inversiones hacia manufactura de tecnologías limpias. 

    Para gobiernos y empresas energéticas, la prioridad es acelerar permisos, planificación coordinada y estándares que permitan integrar recursos variables y cargas críticas como centros de datos, sin perder de vista asequibilidad y resiliencia. El mensaje de Davos es que el éxito ya no se mide solo por metas climáticas, sino por la capacidad de ejecutar a tiempo, con sistemas listos para sostener crecimiento económico en un contexto geopolítico más incierto. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales. 

    En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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  • Tras Beryl, aceleran automatización y segmentación de redes

    Tras Beryl, aceleran automatización y segmentación de redes

    Los impactos del huracán Beryl motivaron a una empresa de distribución a replantear su plan de resiliencia para zonas costeras, acelerando inversiones en segmentación de circuitos y automatización de la red. La meta es acotar áreas afectadas por fallas, habilitar maniobras de restablecimiento sin intervención manual y mejorar la coordinación con el centro de control. La experiencia mostró que un alto porcentaje de restablecimientos iniciales correspondió a maniobras y reconfiguraciones, no a reconstrucción pesada, lo que refuerza el valor de dispositivos de autorreconfiguración y seccionamiento inteligente. El programa prioriza endurecimiento de infraestructura crítica, gestión de vegetación, modernización de equipos y despliegue de automatización en alimentación subterránea y aérea, con métricas que capturan velocidad de restauración y resiliencia ante eventos extremos. 

    Para usuarios y reguladores, la promesa es reducir minutos de interrupción, mejorar seguridad y minimizar impactos socioeconómicos de fenómenos más frecuentes e intensos. En gobernanza, el caso ilustra cómo incidentes críticos aceleran consensos y alinean expectativas sobre lo que significa una red costera resiliente, con hojas de ruta verificables y seguimiento transparente de avances y resultados. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia.

    Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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    https://eprijournal.com/racing-against-the-next-storm-utilities-accelerate-grid-resilience-efforts/

  • Tarifas BYO para grandes cargas: energía limpia sin subir tarifas

    Tarifas BYO para grandes cargas: energía limpia sin subir tarifas

    El crecimiento de grandes cargas —en particular centros de datos y manufactura avanzada— está desbordando los ritmos tradicionales de planeación eléctrica y elevando la presión sobre tarifas y confiabilidad. Un análisis reciente plantea un enfoque de “convergencia” entre política pública, regulación tarifaria y expansión de recursos: complementar los esquemas tarifarios de grandes cargas con modalidades “BringYourOwn” (BYO) y “Clean Transition” Tariffs. En esencia, se trata de permitir que los propios grandes consumidores financien —y asuman el riesgo— de nuevos recursos de energía (preferentemente limpios y con almacenamiento), en una vía paralela a la planeación y compras estándar de la utility. Así, se acelera la entrada de capacidad sin trasladar costos a hogares y pymes ni sobredimensionar infraestructura por cargas que podrían no materializarse.

    El esquema BYO define tarifas diferenciadas cuando el cliente aporta o contrata recursos nuevos a través de vías establecidas (behindthemeter, colocalización en puntos con capacidad existente, o acuerdos offsite con “sleeving” a través de la utility). La variante “Clean Transition” restringe los recursos elegibles a tecnologías limpias, alineando las metas de descarbonización del sistema con la urgencia de suministro para la economía digital. El diseño recomienda cláusulas para proteger a los demás usuarios: términos mínimos de permanencia, garantías financieras, asignación de costos por causalidad y métricas de desempeño de capacidad y flexibilidad.

    Para los reguladores, el valor de convergencia radica en convertir solicitudes ad hoc de grandes cargas en un marco transparente y replicable, con salvaguardas de asequibilidad y herramientas para evitar “carriles preferenciales” que degraden señales de mercado. Para las empresas eléctricas, ofrece una válvula de alivio a colas de interconexión y CAPEX crecientes, manteniendo coherencia con la planeación de recursos y transmisión. Y para los territorios, abre espacio a beneficios locales (empleo, transición limpia, resiliencia) sin socializar riesgos: si la carga cae, el cliente asume su parte. En síntesis, BYO y Clean Transition Tariffs articulan política industrial digital, descarbonización y protección al usuario, aportando una “tercera vía” entre negar conexiones y aprobar refuerzos costosos con cargo al resto de la demanda.

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    https://rmi.org/new-ways-to-power-data-centers-and-other-large-energy-users/
  • IA potencia gemelos digitales y servicios urbanos resilientes

    IA potencia gemelos digitales y servicios urbanos resilientes

    La aplicación de inteligencia artificial en entornos urbanos avanza junto a sensores y gemelos digitales, siempre que se apoye en estándares que garanticen interoperabilidad, seguridad y gobernanza de datos. Esta combinación permite simular escenarios, optimizar uso de infraestructura, anticipar mantenimiento, mejorar movilidad y gestionar emergencias con decisiones basadas en evidencia. El enfoque de inteligencia urbana propone que la ciudad opere como sistema integrado donde energía, transporte, agua y edificaciones comparten información confiable y utilizable por algoritmos de aprendizaje automático. La normalización reduce riesgos de fragmentación y habilita escalabilidad, evitando que cada proyecto sea un caso aislado. Para empresas de energía, se traduce en gestionar demanda, integrar generación distribuida y coordinar vehículos eléctricos con señales de red, aprovechando predicciones de consumo y dinámica urbana. Para autoridades, los beneficios incluyen eficiencia operativa, mejor focalización de inversiones y mayor transparencia. 

    La construcción de esta inteligencia urbana exige colaboración públicoprivada, formación de talento y marcos que alineen tecnología, protección de datos y resultados tangibles en calidad de vida. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales. 

    En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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    https://etech.iec.ch/issue/2026-01/the-potential-of-ai-for-urban-intelligence

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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