Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Estándares priorizan gobernanza de datos para energía inteligente

    Estándares priorizan gobernanza de datos para energía inteligente

    Una entrevista del ecosistema de normalización subraya que la prioridad para un sistema energético inteligente es resolver el desafío de los datos: calidad, semántica compartida, modelos interoperables y mecanismos de intercambio confiables. Los comités de energía inteligente trabajan en marcos que permitan que dispositivos, plataformas y servicios se entiendan entre sí, independientemente del fabricante o la jurisdicción, habilitando integración masiva de recursos distribuidos, mercados locales de flexibilidad y trazabilidad de servicios de red. Para las utilities, adoptar normas reconocidas reduce riesgos de dependencia tecnológica y facilita arquitecturas modulares con ciclos de actualización cortos; para los gobiernos locales, ofrece criterios para exigir información abierta y verificable en licitaciones. La interoperabilidad de datos también habilita funciones avanzadas de analítica, simulación y automatización, en las que la calidad de la información se convierte en un activo estratégico. El llamado es construir consensos técnicos con participación de industria, academia y reguladores, de modo que una base común de datos sustente la digitalización, la flexibilidad y la eficiencia energética en beneficio de usuarios y del sistema. 

    En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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    https://etech.iec.ch/issue/2026-01/meeting-the-data-challenge-is-our-top-priority

  • Ordenan sumar 6 GW no fósiles al 2032 en California

    Ordenan sumar 6 GW no fósiles al 2032 en California

    El regulador de California instruyó a las empresas de energía a incorporar 6 gigavatios de nueva capacidad no fósil hacia 2032, priorizando recursos de cero emisiones o elegibles bajo el estándar renovable. La decisión responde a un crecimiento sostenido de la demanda asociado a centros de datos, manufactura y electrificación, y busca cubrir un déficit de confiabilidad previsto en el periodo 2029–2032. El mandato distribuye obligaciones entre entidades según su contribución al pico gestionado del sistema y convoca a aprovechar incentivos federales disponibles para acelerar proyectos. Además, remite al operador de sistema una cartera base para el proceso de planificación de transmisión 2026–2027, de modo que la expansión de redes acompañe la entrada de nuevos recursos.

    Para las empresas, implica revisar portafolios de contratación, calendarios de construcción y la integración de almacenamiento y recursos firmes de bajas emisiones, evitando dependencia de combustibles volátiles. Para los usuarios, el beneficio esperado es mayor resiliencia frente a eventos extremos y precios más estables en el mediano plazo. El cumplimiento exigirá coordinación con autoridades locales para permisos, gestión de cuellos de botella en interconexión y priorización de proyectos donde aporten mayor valor de capacidad y reducción de congestión. La señal regulatoria reafirma que el crecimiento de la oferta debe ir de la mano de modernización de redes y programas de flexibilidad, de forma que la nueva demanda crítica se atienda con energía limpia, confiable y financieramente responsable. En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. 

    Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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    https://www.utilitydive.com/news/cpuc-california-lses-procure-6-gw-2032/813357/

  • Exigen corregir mapas ICA para no desperdiciar recursos

    Exigen corregir mapas ICA para no desperdiciar recursos

    Una organización técnica advierte que la Comisión de Servicios Públicos de California someterá a votación una resolución que, de mantenerse sin cambios, perpetuaría deficiencias del Análisis de Capacidad de Integración (ICA), herramienta diseñada para transparentar la capacidad disponible de la red para conectar generación distribuida y nuevas cargas sin refuerzos costosos. Desde 2019, los mapas ICA de las empresas han mostrado datos incompletos, desactualizados o con redacciones extensivas, lo que dificulta su propósito de acelerar interconexiones eficientes y asequibles. La preocupación principal es que el borrador no obliga de forma efectiva a corregir errores, reactivar circuitos inactivos ni cumplir la periodicidad de actualización, con el consecuente riesgo de prolongar pérdidas de valor para los usuarios que han financiado la iniciativa. 

    El proceso define obligaciones para PG&E, SCE y SDG&E en cuanto a calidad y oportunidad de la información publicada y abre una ventana breve para comentarios y réplicas, con expectativa de decisión en la sesión del 19 de marzo de 2026. Para desarrolladores y municipios, un ICA confiable permite ubicar puntos con holgura de capacidad, planear proyectos de generación distribuida, carga de vehículos eléctricos y almacenamiento, y ordenar solicitudes con base en criterios objetivos. La petición sectorial es que la CPUC endurezca requisitos y haga exigible la corrección de errores identificados, así como la publicación completa de campos hoy ocultos. Si el regulador alinea la herramienta con las reglas vigentes y refuerza el cumplimiento, los mapas podrían reducir tiempos de conexión, evitar estudios sobredimensionados y optimizar inversiones, habilitando mayor integración de renovables y cargas gestionables con menores costos sistémicos. El mensaje de fondo es claro: sin datos confiables y oportunos, se desperdician recursos de los usuarios y se frena la transición; con un ICA funcional, se acelera la electrificación al menor costo posible para la comunidad. 

    En términos operativos, conviene acompañar estos avances con indicadores claros, mecanismos de seguimiento y divulgación de resultados, de modo que las decisiones puedan auditarse y mejorarse con evidencia. Esta disciplina facilita la rendición de cuentas, reduce asimetrías de información entre actores y refuerza la confianza del público y de los reguladores. Así mismo, alinea la innovación con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad que las empresas y autoridades han asumido, integrando salvaguardas técnicas y sociales.

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    Pending Resolution from California Regulators Risks Millions in Utility Ratepayer Investments

  • Comparan modelos de lenguaje y revelan brechas críticas

    Comparan modelos de lenguaje y revelan brechas críticas

    Un referente técnico del sector eléctrico evaluó el desempeño de modelos de lenguaje para tareas propias de generación, transmisión, distribución y operación, con el propósito de medir su utilidad en ambientes seguros y regulados. El ejercicio construyó un banco de preguntas representativas del sistema eléctrico, revisadas por especialistas de múltiples dominios, y aplicó metodologías reproducibles para comparar resultados entre diferentes familias de modelos. El hallazgo central es que los aciertos en preguntas de selección múltiple alcanzan niveles altos, pero esa precisión cae de forma sensible cuando se exige redactar respuestas cortas y justificadas, especialmente en ítems que demandan razonamiento experto y contexto operativo. 

    Esta brecha implica que la selección de una opción correcta no equivale a generar explicaciones técnicas confiables. Los modelos de pesos abiertos muestran avances acelerados y comienzan a acercarse al desempeño de alternativas de punta en ciertos formatos; sin embargo, persiste la necesidad de supervisión humana para prevenir respuestas plausibles pero incorrectas en escenarios de seguridad eléctrica, protección y control o cumplimiento normativo. El uso de búsqueda en la web puede mejorar marginalmente los puntajes, aunque introduce riesgo por contenido irrelevante si no se gobierna con rigor. Para empresas de energía, el mensaje práctico es establecer lineamientos de implementación que delimiten casos de uso, métricas de calidad y validación por parte de personal experto, así como controles sobre datos, trazabilidad y auditoría. De manera operativa, conviene iniciar con tareas de bajo riesgo regulatorio, como síntesis de documentos, respuestas a preguntas frecuentes internas y borradores técnicos que luego son revisados por especialistas. 

    En paralelo, la organización debería documentar un proceso de evaluación periódica, con conjuntos de pruebas propios, que capture los matices de operación y permita comparar generaciones de modelos sin sesgos. El objetivo es aprovechar ganancias de productividad sin comprometer confiabilidad, seguridad ni rigor técnico: la inteligencia artificial apoya, pero la decisión permanece en manos de ingenieras e ingenieros responsables del sistema.

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    Benchmarking Large Language Models for the Electric Power Sector

  • EU Battery Storage Market Review 2025

    EU Battery Storage Market Review 2025

    El mercado europeo de almacenamiento en baterías atraviesa una etapa de expansión acelerada impulsada por la penetración creciente de energías renovables variables, la volatilidad de precios mayorista y la necesidad de mayor flexibilidad sistémica. A medida que la generación eólica y solar incrementa su participación en la matriz eléctrica, también se intensifican los requerimientos de balance, gestión de congestiones y provisión de servicios auxiliares. En este escenario, el almacenamiento emerge como un activo capaz de arbitrar energía, estabilizar frecuencia y diferir inversiones en red.

    Ahora bien, la evolución del mercado no es homogénea entre países. Existen diferencias regulatorias, estructuras de mercado y esquemas de remuneración que condicionan la viabilidad económica de los proyectos. Mientras algunas jurisdicciones han desarrollado marcos específicos que reconocen el valor del almacenamiento como categoría diferenciada, otras continúan integrándolo bajo figuras regulatorias diseñadas para generación o consumo. Esta disparidad incide directamente en tiempos de desarrollo, bancabilidad y apetito inversor. Asimismo, la dinámica de ingresos muestra una transición relevante. En etapas iniciales, la mayor parte del valor provenía de mercados de servicios de frecuencia, especialmente en sistemas con requerimientos de respuesta rápida. Sin embargo, a medida que aumenta la capacidad instalada de baterías, la competencia reduce márgenes en dichos segmentos. Por consiguiente, los modelos de negocio evolucionan hacia esquemas de ingresos apilados, combinando arbitraje energético, capacidad, servicios de red y contratos bilaterales. Esta diversificación exige sofisticación en estrategias comerciales y optimización operativa.

    Por otra parte, la reducción progresiva de costos tecnológicos ha facilitado el despliegue a gran escala. La estandarización de soluciones modulares, junto con mejoras en densidad energética y eficiencia, contribuye a disminuir el costo nivelado del almacenamiento. No obstante, la presión sobre cadenas de suministro y la concentración geográfica de ciertos insumos estratégicos introducen riesgos asociados a disponibilidad y precios de materias primas. En consecuencia, la planificación de proyectos debe considerar escenarios de volatilidad en costos de baterías y plazos de entrega. Desde la perspectiva de integración al sistema eléctrico, el almacenamiento participa cada vez más en la gestión de congestiones y en el soporte a redes con alta penetración renovable. Además, la co-ubicación con plantas solares o eólicas permite optimizar puntos de conexión existentes y maximizar utilización de infraestructura. Esta tendencia hacia proyectos híbridos responde tanto a señales de mercado como a restricciones técnicas de red. Sin embargo, la regulación sobre acceso y prioridad de despacho continúa siendo determinante para definir retornos esperados.

    En el ámbito financiero, la bancabilidad depende de la previsibilidad de ingresos y de la estabilidad regulatoria. Los financiadores analizan la profundidad y liquidez de los mercados donde participará el activo, así como la robustez de contratos a largo plazo cuando existen. Además, la modelación de ingresos debe incorporar degradación de baterías, ciclos efectivos y costos de reposición futura. De este modo, la evaluación económica integra tanto variables técnicas como supuestos de mercado. Al mismo tiempo, se observa una mayor participación de actores institucionales y fondos de infraestructura, atraídos por el potencial de crecimiento del sector. Esta entrada de capital contribuye a profesionalizar el mercado, aunque también incrementa la competencia por proyectos viables. En paralelo, los marcos europeos orientados a descarbonización y seguridad energética generan señales de largo plazo que refuerzan expectativas de expansión sostenida.

    En términos prospectivos, el crecimiento proyectado del almacenamiento en Europa se vincula estrechamente con objetivos climáticos, electrificación de la demanda y retirada progresiva de generación térmica convencional. A medida que el sistema evoluciona hacia mayor flexibilidad y digitalización, las baterías se posicionan como infraestructura estratégica para garantizar estabilidad operativa. De esta manera, el mercado se encamina hacia una fase de madurez caracterizada por integración más sofisticada, modelos de negocio diversificados y regulación en proceso de adaptación continua.

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    https://www.solarpowereurope.org/insights/outlooks/eu-battery-storage-market-review-2025-1

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  • Technical Due Diligence Best Practice Guidelines For Hybrid Utility Solar PV & Battery Energy Storage Systems Version 1.0

    Technical Due Diligence Best Practice Guidelines For Hybrid Utility Solar PV & Battery Energy Storage Systems Version 1.0

    La integración de sistemas híbridos que combinan generación solar fotovoltaica a escala con almacenamiento en baterías introduce un nivel adicional de complejidad técnica, contractual y financiera que exige procesos de debida diligencia más exhaustivos y especializados. A medida que estos proyectos adquieren mayor relevancia en mercados eléctricos con alta penetración renovable, también se intensifica la necesidad de marcos metodológicos que permitan evaluar riesgos de diseño, desempeño y operación de forma estructurada. En este contexto, la debida diligencia técnica no se limita a verificar parámetros convencionales de una planta fotovoltaica independiente, sino que amplía su alcance hacia la arquitectura integrada del sistema híbrido. Esto implica analizar la configuración eléctrica, los puntos de acoplamiento entre la planta solar y el sistema de almacenamiento, así como la estrategia de control y despacho. Además, la coherencia entre modelaciones energéticas y supuestos operativos adquiere mayor relevancia, considerando que el valor del almacenamiento depende de patrones de precios, servicios complementarios y restricciones de red.

    A partir de lo anterior, el análisis del recurso solar y del rendimiento esperado de la planta fotovoltaica continúa siendo una base técnica indispensable; sin embargo, debe complementarse con evaluaciones específicas del sistema de baterías. En consecuencia, la selección tecnológica, la química empleada, el dimensionamiento energético y de potencia, y las condiciones de operación previstas influyen directamente en la vida útil y en la degradación. Asimismo, los modelos de degradación deben alinearse con perfiles reales de carga y descarga, evitando supuestos genéricos que distorsionen proyecciones financieras. Por otra parte, la interacción entre el sistema de almacenamiento y los inversores fotovoltaicos requiere una evaluación detallada de compatibilidad técnica. La coordinación de sistemas de control, incluyendo EMS y SCADA, determina la capacidad de optimizar flujos energéticos y cumplir con requisitos del operador de red. De igual forma, los estudios de conexión deben considerar escenarios dinámicos, incluyendo respuesta a fallas, capacidad de soporte de frecuencia y cumplimiento de códigos técnicos actualizados.

    Además, el análisis contractual adquiere un matiz distinto en proyectos híbridos. Los contratos EPC deben reflejar claramente la asignación de responsabilidades entre los componentes solar y de almacenamiento, evitando zonas grises en pruebas de desempeño y garantías. Las métricas de rendimiento no pueden limitarse a la producción energética anual, sino que deben incorporar disponibilidad del sistema de baterías, eficiencia de ciclo y parámetros de degradación aceptables. Paralelamente, la alineación entre garantías técnicas y contratos de operación y mantenimiento resulta determinante para mitigar riesgos en la fase operativa. En el ámbito financiero, la modelación económica de estos proyectos exige integrar ingresos provenientes de arbitraje energético, mercados de capacidad y servicios auxiliares. Por consiguiente, los supuestos regulatorios y de mercado deben analizarse con cautela, considerando posibles cambios normativos o evolución de precios. Además, la estructuración de financiamiento debe reflejar la naturaleza dual del activo, donde la planta solar presenta perfiles relativamente estables, mientras que el almacenamiento depende de estrategias comerciales activas.

    Desde la perspectiva de riesgos, la seguridad y la gestión térmica del sistema de baterías representan aspectos técnicos que requieren revisión detallada. Los protocolos de prevención de incendios, el diseño de sistemas de supresión y la segregación adecuada de contenedores influyen tanto en la seguridad operacional como en la aceptación por parte de aseguradoras. A su vez, los esquemas de mantenimiento predictivo y monitoreo continuo permiten detectar anomalías tempranas y reducir probabilidad de fallas mayores. La debida diligencia debe integrar un enfoque sistémico que articule análisis técnico, contractual y financiero bajo supuestos coherentes. De este modo, la evaluación no se limita a verificar cumplimiento normativo, sino que examina la robustez integral del proyecto frente a escenarios operativos variables. Así, los sistemas híbridos pueden estructurarse con mayor transparencia, reduciendo incertidumbre para inversionistas y financiadores en mercados energéticos cada vez más dinámicos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.solarpowereurope.org/insights/thematic-reports/technical-due-diligence-best-practice-guidelines-for-hybrid-utility-solar-pv-and-battery-energy-storage-systems

    https://api.solarpowereurope.org/uploads/Report_170226_Technical_Due_Diligence_Best_Practice_Guidelines_for_Hybrid_Utility_Solar_PV_and_Battery_Energy_Storage_Systems_d483ff2b16.pdf

  • Engineering, Procurement & Construction Best Practice Guidelines For Solar PV + Battery Version 3.0

    Engineering, Procurement & Construction Best Practice Guidelines For Solar PV + Battery Version 3.0

    Las directrices de mejores prácticas para contratos de Ingeniería, Procura y Construcción (EPC) en proyectos solares fotovoltaicos responden a la necesidad de reducir incertidumbre contractual, mejorar la asignación de riesgos y fortalecer la bancabilidad de los proyectos. En un entorno caracterizado por rápida expansión de capacidad renovable, presión sobre cadenas de suministro y exigencias técnicas crecientes, la estandarización de criterios contractuales contribuye a mayor previsibilidad en costos, plazos y desempeño.

    La estructuración del contrato EPC debe partir de una definición precisa del alcance técnico. La delimitación clara de responsabilidades entre desarrollador y contratista evita ambigüedades en diseño, suministro de equipos, construcción, pruebas y puesta en marcha. Asimismo, la incorporación de especificaciones técnicas detalladas y cronogramas vinculantes permite alinear expectativas desde la etapa inicial. Cuando el alcance se encuentra insuficientemente definido, emergen reclamaciones, variaciones de obra y disputas que afectan tanto el calendario como el presupuesto. De forma complementaria, la asignación de riesgos contractuales requiere coherencia con la capacidad real de gestión de cada parte. El contratista EPC asume, por regla general, la responsabilidad sobre ingeniería, adquisición de equipos y ejecución de obra; sin embargo, riesgos asociados a cambios regulatorios, fuerza mayor extraordinaria o eventos macroeconómicos pueden requerir esquemas de reparto más equilibrados. Una transferencia indiscriminada de riesgos tiende a encarecer las ofertas o a generar disputas posteriores. Por ello, el principio de asignar el riesgo a quien se encuentra en mejor posición para gestionarlo favorece eficiencia contractual.

    En relación con el precio y la estructura de pagos, los contratos de suma alzada ofrecen certidumbre presupuestaria, aunque exigen especificaciones técnicas robustas y mecanismos claros para gestionar modificaciones. La calendarización de hitos de pago vinculados a avances verificables, fabricación, entrega de equipos, finalización mecánica, pruebas de rendimiento, permite controlar flujo de caja y reducir exposición financiera. Además, las garantías de cumplimiento, retenciones y garantías bancarias actúan como instrumentos de mitigación ante incumplimientos. La gestión de cronograma constituye otro eje central. Los retrasos pueden originarse en problemas logísticos, indisponibilidad de componentes, condiciones climáticas adversas o fallas de coordinación entre subcontratistas. En consecuencia, resulta necesario incorporar mecanismos de extensión de plazo claramente delimitados, así como penalidades por demora que reflejen impactos reales en el proyecto. No obstante, las penalidades deben mantenerse dentro de límites razonables para evitar desincentivos o sobrecostos excesivos en la fase de oferta.

    En cuanto al desempeño técnico, las pruebas de aceptación provisional y definitiva permiten verificar que la planta alcanza parámetros contractuales de potencia, disponibilidad y eficiencia. Las garantías de rendimiento, junto con períodos de garantía post-construcción, establecen incentivos para asegurar calidad constructiva y selección adecuada de equipos. Paralelamente, la coordinación entre contrato EPC y acuerdos de operación y mantenimiento debe prevenir vacíos de responsabilidad durante la transición hacia la fase operativa. Otro aspecto relevante se refiere a la gestión de cambios normativos y requisitos de conexión a red. Las modificaciones en códigos técnicos, estándares eléctricos o exigencias del operador del sistema pueden generar impactos en diseño y costos. Por consiguiente, la previsión contractual de mecanismos de ajuste reduce la probabilidad de conflictos. Del mismo modo, la claridad en los límites de responsabilidad respecto a estudios de interconexión y cumplimiento de códigos de red contribuye a evitar solapamientos.

    Desde la perspectiva financiera, la coherencia entre contrato EPC y acuerdos de financiamiento resulta determinante para la bancabilidad. Las entidades financieras analizan la solidez de garantías, la experiencia del contratista y la robustez de la asignación de riesgos antes de otorgar crédito. En este contexto, la adopción de estándares de mercado reconocidos y cláusulas alineadas con prácticas internacionales facilita el cierre financiero. La resolución de controversias mediante mecanismos escalonados (negociación, mediación, arbitraje) ofrece alternativas eficientes frente a litigios prolongados. La inclusión de cláusulas de ley aplicable y jurisdicción definidas desde el inicio aporta seguridad jurídica. En conjunto, la aplicación sistemática de estas mejores prácticas no elimina la complejidad inherente a los proyectos solares, pero sí contribuye a estructurar relaciones contractuales más equilibradas, predecibles y financieramente sólidas.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.solarpowereurope.org/insights/thematic-reports/engineering-procurement-and-construction-best-practice-guidelines-version-3-0

    https://api.solarpowereurope.org/uploads/Report_180226_Engineering_Procurement_and_Construction_Best_Practice_Guidelines_Version_3_0_504f8d256d.pdf

  • SolarPower Europe Response to EU Commission Consultation on Barriers to PPAs

    SolarPower Europe Response to EU Commission Consultation on Barriers to PPAs

    Los contratos de compraventa de energía a largo plazo entre generadores renovables y consumidores corporativos se han consolidado como instrumentos de mercado orientados a estabilizar precios, reducir exposición a la volatilidad y viabilizar nuevas inversiones en capacidad limpia. En el contexto europeo, su expansión se vincula directamente con objetivos de competitividad industrial, seguridad energética y descarbonización, en coherencia con el marco regulatorio de la Unión Europea y las prioridades estratégicas reflejadas por SolarPower Europe.

    En primer lugar, el tratamiento contable y metodológico de estos contratos dentro de las reglas de huella de carbono condiciona su atractivo. Aunque marcos internacionales como el Greenhouse Gas Protocol y la Science Based Targets initiative reconocen el valor de los instrumentos de mercado para reducir emisiones de Alcance 2, subsisten ambigüedades en metodologías europeas asociadas a normativas como la Corporate Sustainability Reporting Directive y el Carbon Border Adjustment Mechanism. Cuando la contabilidad de producto no refleja adecuadamente el aporte de estos contratos, la señal económica para su adopción se debilita; por tanto, la armonización metodológica se convierte en un habilitador estructural de demanda. En paralelo, la evolución hacia contratos híbridos, que combinan tecnologías renovables o integran almacenamiento, introduce una dimensión adicional vinculada a la flexibilidad del sistema. La agregación de solar fotovoltaica y almacenamiento en baterías permite perfiles de generación más estables, mitigando riesgos volumétricos y de perfil. No obstante, su despliegue depende de señales de precio no distorsionadas, de la eliminación de dobles cargos de red y de procedimientos de conexión simplificados. Asimismo, la libertad contractual resulta necesaria para adaptar estructuras a perfiles de riesgo heterogéneos, evitando estandarizaciones que limiten innovación financiera.

    De manera complementaria, el marco de Garantías de Origen debe adaptarse a la creciente relevancia del almacenamiento. La falta de criterios armonizados para certificar electricidad renovable almacenada genera pérdida de atributos ambientales y reduce la trazabilidad. Una reforma que permita la emisión de certificados para energía renovable almacenada, bajo reglas que prevengan doble conteo, fortalecería la credibilidad ambiental y la liquidez del mercado. Otro eje crítico se relaciona con el riesgo de contraparte. La percepción de insolvencia del comprador restringe la bancabilidad de proyectos y eleva el costo de capital. En este ámbito, los esquemas públicos de garantías, incluidos instrumentos promovidos por el European Investment Bank, pueden mejorar el perfil crediticio de los contratos, facilitar cierres financieros y ampliar la participación de pymes e industrias intensivas en energía. Sin embargo, su diseño debe evitar sobrecostos y criterios de elegibilidad restrictivos que reduzcan efectividad.

    En cuanto a la interacción entre contratos bilaterales y mecanismos de apoyo público, la coexistencia con esquemas como los contratos por diferencia requiere neutralidad regulatoria. La posibilidad de combinar instrumentos o de abandonar de forma definitiva un esquema regulado para migrar hacia uno puramente de mercado aporta flexibilidad; en contraste, modelos con reingreso automático o intermediación pública en la reventa de energía pueden introducir distorsiones competitivas y riesgos de arbitraje regulatorio. Además, la ampliación del acceso a pequeñas y medianas empresas exige modelos de agregación de demanda. Los contratos multi-comprador permiten compartir riesgos y alcanzar volúmenes atractivos para desarrolladores, aunque implican mayor complejidad contractual. Las autoridades pueden contribuir mediante difusión de buenas prácticas y esquemas de mitigación de riesgo, evitando plataformas obligatorias o estandarizaciones rígidas que reduzcan competencia.

    Desde la perspectiva contable y financiera, la clasificación de contratos virtuales como derivados bajo normas como las International Financial Reporting Standards incrementa cargas administrativas y volatilidad contable. Simplificar estos tratamientos y reconocer explícitamente su función de cobertura bajo marcos como EMIR contribuiría a reducir barreras de entrada, especialmente para actores de menor tamaño. El desarrollo de contratos transfronterizos depende de derechos de transmisión de largo plazo alineados con la duración típica de estos acuerdos. La adaptación de subastas, mayor disponibilidad de capacidad y perfiles acordes con generación renovable facilitarían cobertura de riesgo y eficiencia en mercados menos interconectados. En conjunto, la eliminación coordinada de estas barreras permitiría que los contratos bilaterales evolucionen de instrumento complementario a pilar estructural de la transición energética europea.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.solarpowereurope.org/advocacy/position-papers/removing-barriers-to-pp-as

    https://api.solarpowereurope.org/uploads/20260220_PPA_Barriers_Consultation_Solar_Power_Europe_vfinal_a4c65ab22f.pdf

  • Clean Energy Technology Supply Chain Data: Challenges and potential solutions

    Clean Energy Technology Supply Chain Data: Challenges and potential solutions

    La seguridad energética en la denominada Edad de la Electricidad se redefine a partir de la capacidad de los países para asegurar cadenas de suministro de tecnologías limpias, sus componentes y los materiales necesarios para fabricarlas. En este contexto, la transición energética no depende únicamente del acceso a recursos naturales renovables, sino de la disponibilidad de minerales críticos, capacidad industrial, infraestructura logística y marcos regulatorios adecuados. Por consiguiente, comprender la arquitectura de estas cadenas se convierte en un requisito para formular políticas industriales y energéticas coherentes con los objetivos de resiliencia y competitividad. A diferencia de las cadenas de suministro de combustibles fósiles, relativamente lineales y centradas en extracción, refinación y comercio de materias primas, las tecnologías limpias presentan estructuras más fragmentadas y técnicas. En efecto, la fabricación de paneles solares, baterías o turbinas eólicas implica múltiples etapas interdependientes, que abarcan desde la minería y el procesamiento de minerales hasta la manufactura de componentes especializados y el ensamblaje final. Además, estas cadenas incorporan una amplia variedad de insumos (litio, níquel, cobalto, tierras raras, cobre o silicio) cuyo uso varía según el diseño tecnológico. De esta manera, cambios en precios relativos o innovaciones en química de baterías alteran rápidamente los flujos comerciales y la configuración productiva global.

    Esta complejidad se combina con una elevada concentración geográfica en determinados eslabones. En algunos casos, la extracción de minerales se localiza en pocos países debido a la distribución natural de reservas; en otros, el procesamiento y la manufactura se concentran por ventajas comparativas, políticas industriales activas o economías de escala. Tal concentración amplifica vulnerabilidades ante restricciones comerciales, conflictos geopolíticos, eventos climáticos extremos o interrupciones logísticas. Asimismo, genera asimetrías de información y potencial ejercicio de poder de mercado, afectando precios y disponibilidad. Por ello, la diversificación productiva y comercial se perfila como una estrategia orientada a mitigar riesgos sistémicos.

    En este escenario, la disponibilidad de datos oportunos y de calidad adquiere una dimensión estratégica. Sin información granular sobre reservas, capacidades de producción, volúmenes de comercio, precios, inversiones y costos, resulta difícil identificar cuellos de botella, evaluar exposición a socios comerciales específicos o anticipar déficits futuros de oferta. Además, la ausencia de datos homogéneos limita la capacidad de comparar situaciones entre países y diseñar respuestas coordinadas. Actualmente, no existe una fuente única y exhaustiva que consolide información sobre cadenas de suministro de tecnologías limpias a escala global; por el contrario, el panorama se compone de estadísticas oficiales, registros aduaneros, encuestas sectoriales y bases privadas con metodologías heterogéneas. Las limitaciones del sistema de clasificación arancelaria internacional ilustran parte del problema. Aunque el Sistema Armonizado facilita la comparabilidad del comercio, su nivel de desagregación no siempre permite distinguir componentes específicos de tecnologías emergentes. Además, la incorporación de nuevos códigos requiere procesos prolongados, lo que retrasa el seguimiento estadístico de sectores que crecen de manera acelerada. En consecuencia, el análisis de cadenas de suministro suele apoyarse en aproximaciones parciales, combinando múltiples fuentes con distintos estándares de calidad.

    Frente a estas brechas, la acción gubernamental se plantea como condición necesaria para mejorar la transparencia y robustez de la información. Medidas como reportes obligatorios, fortalecimiento institucional de oficinas estadísticas y coordinación interagencial pueden ampliar la cobertura y consistencia de los datos. Sin embargo, dado el carácter globalizado de las cadenas, los esfuerzos nacionales resultan insuficientes en ausencia de cooperación internacional. La coordinación entre gobiernos, organismos multilaterales y sector privado permitiría armonizar metodologías, reducir duplicidades y compartir buenas prácticas, equilibrando al mismo tiempo la protección de información comercial sensible. Paralelamente, la expansión de estas cadenas ofrece oportunidades económicas, en particular para economías emergentes y en desarrollo. Una mejor base informativa facilita identificar nichos competitivos en etapas de mayor valor agregado, promoviendo industrialización, transferencia tecnológica y generación de empleo especializado. De esta forma, la mejora en la calidad de los datos no solo fortalece la seguridad energética, sino que también respalda estrategias de desarrollo productivo más integradas y resilientes.

    La transformación del sistema energético implica que la seguridad ya no se limita al abastecimiento de combustibles, sino que se extiende a la solidez de complejas redes industriales transnacionales. En ese marco, la construcción de sistemas estadísticos sólidos y coordinados emerge como un componente estructural para anticipar riesgos, orientar inversiones y sostener una transición energética con menor exposición a disrupciones.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/clean-energy-technology-supply-chain-data

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/fa00522c-91c1-48f0-9a30-aefda4baf7a8/CleanEnergyTechnologySupplyChainData.pdf

  • Household Energy Affordability

    Household Energy Affordability

    La asequibilidad de la energía se ha convertido en un tema de creciente relevancia para millones de hogares alrededor del mundo debido a los altos costos que representa en sus presupuestos. La crisis energética global, marcada por eventos como la pandemia de Covid-19 y la invasión de Ucrania por Rusia en 2022, provocó un aumento significativo en los precios del combustible y la electricidad, lo que incrementó el gasto energético para las familias y alteró la dinámica de la inflación y el costo de vida. A pesar de una disminución relativa desde los niveles máximos alcanzados en 2022, las tarifas aún están elevadas en comparación con periodos previos, y muchas personas continúan enfrentando dificultades para cubrir estos gastos. En la evolución del consumo energético, la electricidad ha ganado relevancia, incrementándose su participación en el gasto residencial global de menos del 20% en 2000 a alrededor del 30% en la actualidad, cifra que llega al 40% en economías avanzadas. Este cambio tiene relación con la adopción creciente de electrodomésticos, la electrificación de transporte y calefacción mediante vehículos eléctricos y bombas de calor. Por consiguiente, las facturas eléctricas han alcanzado niveles sin precedentes, superando el billón de dólares en gasto global en 2024. Sin embargo, el costo final de la electricidad para los hogares depende de varios componentes configurados por políticas y estructuras de mercado, incluyendo los costos de energía, cargos por redes y diversos impuestos y tasas. Las energías renovables contribuyen a disminuir los precios mayoristas, aunque la inversión inicial y los costos derivados de su variabilidad impactan en la estructura tarifaria.

    Además, las disparidades en la asequibilidad energética están fuertemente relacionadas con el ingreso y la eficiencia energética de las viviendas y aparatos utilizados por los hogares. En las economías avanzadas, las familias con menores ingresos suelen dedicar una proporción significativa de sus ingresos al pago de la energía residencial, llegando a representar más del 20% cuando se considera también el transporte privado. Esta situación genera tensiones con otros gastos esenciales como la alimentación. El hecho de que estas familias residan frecuentemente en viviendas menos eficientes contribuye a ampliar esta brecha, pues limita su capacidad para realizar mejoras y reducir gastos energéticos. En contraste, la situación en los mercados emergentes y economías en desarrollo presenta desafíos adicionales, pues una proporción considerable de la población carece de acceso a servicios energéticos modernos, incluyendo electricidad y soluciones limpias para cocinar. En regiones como África subsahariana, una parte importante de la población enfrenta limitaciones para costear incluso un suministro básico de electricidad y suelen recurrir a combustibles tradicionales para cocinar, lo que agrava problemas de salud y consume tiempo valioso para la recolección de biomasa. La baja eficiencia energética en estas áreas incrementa aún más los costos y dificulta la incidencia de tecnologías más limpias y asequibles.

    Las consecuencias de la inaccesibilidad energética se reflejan también en la salud y la educación. La exposición a temperaturas extremas debido a la falta de medios asequibles para calefacción o refrigeración aumenta la morbilidad y mortalidad, principalmente por enfermedades respiratorias y golpes de calor. Los costos sociales derivados de estas condiciones a menudo superan los montos necesarios para implementar mejoras edilicias y tecnológicas que podrían mitigarlas. En el ámbito educativo, la disponibilidad insuficiente de iluminación y energía para aparatos reduce el tiempo que estudiantes pueden dedicar al estudio y se asocia con mayores tasas de abandono escolar, especialmente en hogares de bajos ingresos que dependen de fuentes de iluminación tradicionales y menos eficientes. Para enfrentar estos múltiples retos, numerosas políticas públicas se han diseñado y aplicado, centrando esfuerzos principalmente en mejorar la eficiencia energética de viviendas y aparatos, facilitar el acceso a energías más limpias y asequibles y promover la transición a modos de transporte eléctricos. En 2025, se registraron más de 120 iniciativas en más de 45 países que persiguen mejorar la asequibilidad desde el lado de la demanda. La mayoría adopta incentivos económicos para la renovación energética, aunque solo una parte importante está específicamente dirigida a los hogares más vulnerables. La focalización resulta esencial para garantizar que los recursos beneficien a quienes enfrentan mayores dificultades, debido a que intervenciones genéricas pueden no alcanzar a los grupos con menor capacidad económica o en condiciones habitacionales precarias.

    Asimismo, algunas políticas contemplan particular atención para arrendatarios y comunidades en edificios colectivos, reconociendo que estos grupos experimentan limitaciones adicionales para implementar mejoras en eficiencia. Iniciativas orientadas a soluciones fuera de red y generación distribuida también buscan ampliar el acceso eléctrico en zonas remotas y vulnerables. En materia de cocción limpia, programas dirigidos a facilitar el acceso a combustibles y tecnologías menos contaminantes se extienden en países como India para proteger la salud y reducir cargas de trabajo desproporcionadas. El enfoque hacia una energía asequible implica la combinación de medidas regulatorias, incentivos, y estrategias específicas que comprenden tanto la oferta como el consumo energético, considerando contextos socioeconómicos diversos. Estos esfuerzos deben reconocer la interacción entre precios, niveles de ingreso, eficiencia tecnológica, y acceso, apuntando a soluciones integradas que contribuyan a la mejora del bienestar social, la reducción de desigualdades y la sustentabilidad energética a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/household-energy-affordability

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/021640a1-4546-4428-8d0c-516e4e6640ca/HouseholdEnergyAffordability.pdf

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La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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