Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • UTCAL empuja telecomunicaciones críticas para utilities digitalizadas

    UTCAL empuja telecomunicaciones críticas para utilities digitalizadas

    Aunque el contenido completo del boletín enlazado de UTC América Latina no estuvo disponible en la navegación recuperada, el entorno institucional de la organización permite identificar con bastante precisión el tipo de agenda que está promoviendo. UTCAL fue creada para representar los intereses de telecomunicaciones y tecnologías operacionales de empresas de servicios públicos ante reguladores, gobiernos y organismos internacionales, con foco en sectores de energía, agua y gas. Su plataforma pública destaca tres ejes recurrentes: asuntos regulatorios, actividades internacionales e incorporación de nuevas tecnologías. Además, la organización ha venido articulando espacios de intercambio técnico sobre redes privativas, ciberseguridad, inteligencia artificial, transformación digital y armonización de espectro para comunicaciones de misión crítica. En conjunto, ese marco sugiere que el boletín forma parte de una estrategia de difusión especializada sobre infraestructura digital indispensable para la operación segura y eficiente de utilities latinoamericanas.

     

    El énfasis institucional es coherente con una preocupación creciente del sector: la digitalización de infraestructuras críticas depende tanto del software y de la analítica como de redes de comunicación robustas, resilientes y regulatoriamente habilitadas. UTCAL insiste en la relevancia de telecomunicaciones y tecnologías operacionales porque las utilities gestionan grandes volúmenes de datos, activos distribuidos y procesos que no toleran fallas prolongadas. La propia organización resalta que el escenario dinámico de nuevas tecnologías busca soluciones avanzadas para impulsar eficiencia y conectividad. A eso se suman documentos técnicos difundidos por su ecosistema, incluidos materiales sobre inteligencia artificial en utilities eléctricas, seguridad cibernética y redes de gran escala. El resultado es una agenda donde la modernización de la empresa de servicios públicos no se reduce a instalar sensores o plataformas, sino a construir una columna vertebral digital que soporte misión crítica con criterios de confiabilidad, seguridad y gobernanza técnica.

    La importancia de este tipo de contenido para un directivo tecnológico del sector energía es evidente.

    Para leer más ingrese a:

    https://mailchi.mp/utcamericalatina/news-2026-ed77-14057203?e=1a1c8fa87b

  • Europa revisa blindaje del usuario en respuesta de demanda

    Europa revisa blindaje del usuario en respuesta de demanda

    La Escuela de Regulación de Florencia examina el nivel de protección que reciben los usuarios cuando participan en servicios de respuesta de la demanda dentro del marco europeo. El punto de partida es el nuevo paquete ciudadano, que quiere promover activamente la flexibilidad del lado de la demanda y calcula ahorros potenciales de hasta 40% para quienes puedan beneficiarse de contratos flexibles y dispositivos inteligentes. El artículo aborda el tema desde la óptica del derecho del consumidor y distingue dos grandes formas de prestación previstas en la Directiva de Electricidad: la respuesta implícita, integrada en contratos de suministro con precios dinámicos, y la respuesta explícita, ofrecida por agregadores independientes mediante contratos separados del comercializador. Esa diferencia no es menor, porque define qué conjunto de obligaciones y protecciones se activa y quién responde frente al usuario.

     

    El análisis utiliza la noción de recorrido del consumidor energético para revisar distintas etapas de interacción contractual y operativa. En la modalidad implícita, las protecciones aplicables al suministro eléctrico en general acompañan al consumidor porque la flexibilidad está incorporada en el propio contrato de energía. En la modalidad explícita, la relación con un agregador independiente activa además el alcance completo de la legislación horizontal de protección al consumidor en la Unión Europea. El texto subraya que la expansión de servicios innovadores abre preguntas sobre transparencia contractual, acceso a información, distribución de riesgos, claridad sobre remuneración y mecanismos de reclamación. También deja entrever que todavía hay zonas grises entre la promesa de empoderamiento y la experiencia real del usuario, especialmente cuando la complejidad tecnológica y de datos crece más rápido que la pedagogía regulatoria.

    La importancia del planteamiento es que la flexibilidad del lado de la demanda no puede consolidarse si el consumidor percibe opacidad, sobrecarga de responsabilidad o pérdida de control sobre sus decisiones energéticas.

    Para leer más ingrese a:

    How well are consumers protected in demand response services?

  • Europa ataca colas de conexión y capacidad opaca

    Europa ataca colas de conexión y capacidad opaca

    La Escuela de Regulación de Florencia ubica la relación entre redes y flexibilidad en el centro del rediseño eléctrico europeo. Su argumento es directo: cuando las redes se expanden con lentitud y aparecen congestiones, aumentan las necesidades de flexibilidad de red; cuando además se recorta generación renovable o se limita la participación de proveedores flexibles por requisitos de precalificación, también se afectan las necesidades de flexibilidad del sistema. El artículo estructura el problema desde tres ángulos: cómo se informa hoy la capacidad disponible de la red a los usuarios, por qué los cuellos de botella no se explican solo por limitaciones físicas sino por los propios procesos de conexión, y qué enfoques existen para aliviar restricción de capacidad y filas de espera. El punto de partida regulatorio es la reforma europea del diseño de mercado, que exige a operadores de transmisión y distribución publicar información clara y transparente sobre capacidad disponible para nuevas conexiones.

     

    La respuesta práctica está siendo el desarrollo de mapas de capacidad de acogida. Estos instrumentos muestran zonas con capacidad libre, áreas congestionadas y puntos donde la flexibilidad podría tener más valor. Sin embargo, el artículo subraya que Europa todavía exhibe gran heterogeneidad en el diseño de esos mapas: cambian colores, granularidad, usuarios objetivo, coordinación entre operadores y supuestos sobre herramientas de gestión de congestión o inversiones futuras. A eso se suma que los operadores aplican métodos distintos para calcular capacidad disponible. El resultado es una transparencia creciente, pero aún desigual, que puede dificultar decisiones de inversión y ubicación de proyectos. El texto también resalta que las colas de conexión no dependen solo del cobre y del hierro instalados: los procedimientos administrativos y de tramitación pueden convertirse en una restricción tan severa como la capacidad física.

    La importancia sectorial del análisis es que desplaza el debate sobre flexibilidad desde tecnologías aisladas hacia la infraestructura y la gobernanza que condicionan su uso.

    Para leer más ingrese a:

    Flexibility and grids: understanding available grid capacity, connection queues and what can be done

  • La UE impone cambios de comercializador en 24 horas

    La UE impone cambios de comercializador en 24 horas

    La Comisión Europea aprobó nuevas reglas de implementación para que el proceso operativo de cambio de comercializador eléctrico se complete dentro de 24 horas al final de 2026. La medida aterriza obligaciones derivadas de la Directiva de Electricidad de 2019 y persigue un objetivo concreto: que el mercado minorista europeo funcione mejor para los usuarios, no solo mediante más competencia entre oferentes, sino facilitando el acceso a contratos y servicios que recompensen comportamientos más flexibles. En la práctica, el cliente que decida cambiar de proveedor no tendrá que esperar varios días o semanas para que el registro del nuevo suministrador en el punto de medida se complete. El trasfondo es de política energética y no simplemente administrativo. Un cambio rápido reduce fricción para acceder a mejores ofertas, mejora la capacidad del consumidor para reaccionar ante aumentos de precios y fortalece la innovación comercial en mercados minoristas digitalizados.

     

    El texto de la Comisión vincula expresamente este avance con la transición energética centrada en el usuario y con el paquete ciudadano anunciado semanas antes. El regulador europeo considera que cambiar de proveedor con rapidez puede facilitar la adopción de precios que remuneren flexibilidad, contratos dinámicos y nuevos servicios como la respuesta de la demanda. También refuerza competencia e innovación al reducir barreras de salida para los usuarios. La norma fue desarrollada con actores del sector y con el grupo conjunto sobre interoperabilidad de datos entre ENTSO-E y la entidad europea de operadores de distribución. Por eso la pieza no solo trata de comercializadores; también forma parte de la construcción de un mercado minorista plenamente interoperable y digitalizado. Es el segundo paso en una serie de medidas bajo la directiva, después de la regulación sobre acceso a datos de medición y consumo.

    La relevancia para el sistema eléctrico es mayor de lo que sugiere un trámite de cambio.

    Para leer más ingrese a:

    https://energy.ec.europa.eu/news/new-implementing-rules-reduce-switching-electricity-suppliers-process-24-hours-end-2026-2026-04-14_en

  • Visible NSE in electricity distribution grid investment: ACER recommends actions to optimise the ramp-up

    Visible NSE in electricity distribution grid investment: ACER recommends actions to optimise the ramp-up

    La red de distribución eléctrica europea enfrenta una transformación acelerada por electrificación, expansión renovable y nuevas responsabilidades operativas. Bajo este contexto, el aumento de inversión ya es visible: el volumen anual pasó de 23,5 mil millones de euros en 2021 a 35,3 mil millones en 2024 y se proyecta en 46,7 mil millones para 2027. El crecimiento de 2024 frente a 2021 supera 50%, y la proyección de 2027 implica un aumento adicional de 32% respecto a 2024. Este cambio no se limita a construir más red. También exige que los DSO operen como facilitadores de mercado, gestores de datos, impulsores de innovación y actores activos en resiliencia del sistema. El problema es que el avance no ocurre de forma homogénea entre países ni entre operadores, por lo que la manera de definir ingresos y aprobar remuneración empieza a ser tan importante como el volumen de inversión mismo.

    La heterogeneidad estructural del sector es uno de los puntos más importantes. En Europa existen 2.674 DSO repartidos en 28 países, con tamaños extremadamente dispares, desde operadores con un solo cliente hasta otros con casi 40 millones. El dato más revelador es que 92% de los DSO tiene menos de 100.000 clientes y, aun así, esos operadores pequeños solo atienden alrededor de 8% de los consumidores europeos. Esa fragmentación influye en capacidad técnica, calidad del planeamiento y posibilidad de asumir nuevas funciones. También afecta la cobertura de herramientas esenciales para la transición. Casi dos tercios de los DSO han sido eximidos de elaborar planes de desarrollo de red, los mercados locales de flexibilidad siguen en fase temprana, y en uno de cada tres Estados miembros las tarifas de red no incorporan señales horarias. En digitalización, aunque la penetración de medidores inteligentes supera 80% en la mayoría de los países, en seis Estados miembros sigue por debajo de 30%.

    La respuesta propuesta se centra en hacer más eficiente la expansión de red y evitar que el marco regulatorio incentive inversiones subóptimas. Uno de los mensajes más fuertes es la necesidad de reducir el sesgo hacia CAPEX, todavía presente en varios países, donde la remuneración del capital invertido convive con incentivos separados para gastos operativos. Bajo ese esquema, la regulación puede favorecer obras convencionales aun cuando existan soluciones más eficientes desde el punto de vista del sistema, como flexibilidad, digitalización o alternativas no basadas en red. También se advierte que topes rígidos de gasto o ingreso pueden bloquear inversiones necesarias o trasladar a los DSO riesgos de sobrecostos no controlables sin una compensación equivalente. Junto con ello, se plantea una mayor transparencia sobre uso actual de la red y trayectorias futuras de CAPEX y OPEX, de manera que reguladores, usuarios y fabricantes puedan comprender mejor dónde existe capacidad disponible y dónde realmente se justifica ampliar infraestructura.

    El contenido también pone énfasis en planeación integrada, calidad regulatoria y aprendizaje entre países. Se presentan prácticas nacionales como referencia en cuatro áreas: Incentivos a fusiones de DSO en Austria, Italia y España; planeación integral DSO-TSO en Eslovenia y un operador único regional en Flandes; incentivos basados en beneficios en Italia para mitigar sesgo CAPEX; y reconocimiento parcial de costos planificados en Austria, Alemania, Italia y Portugal para facilitar liquidez y una remuneración más prospectiva. A partir de ello, se formulan 10 recomendaciones orientadas a legisladores, reguladores y operadores, con un mensaje de fondo muy claro, la transición energética requiere marcos de ingresos capaces de adaptarse con regularidad, sin perder independencia regulatoria, eficiencia económica ni comunicación temprana con actores afectados.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.acer.europa.eu/news/visible-rise-electricity-distribution-grid-investment-acer-recommends-actions-optimise-ramp

    https://www.acer.europa.eu/sites/default/files/documents/Publications/ACER-2026-DSO-revenue-setting-report.pdf

  • Industrial Capital Investment Decisions: Pathways to Energy Program Engagement

    Industrial Capital Investment Decisions: Pathways to Energy Program Engagement

    Las decisiones de inversión energética en la industria responden a una lógica organizacional más compleja que la simple comparación entre costo del proyecto y valor del incentivo. A partir de entrevistas cualitativas con firmas industriales medianas y grandes de Estados Unidos y con administradores de programas, se identifica que la mayoría de las iniciativas energéticas surge de necesidades operativas ya detectadas, como mantenimiento, productividad, confiabilidad, modernización o mejora de eficiencia. En ese proceso, los incentivos no suelen actuar como detonantes iniciales, sino como factores que ayudan a que una iniciativa ya concebida supere filtros internos de factibilidad, periodo de retorno o aprobación presupuestal. La implicación práctica es importante. El problema principal no consiste solo en ofrecer financiamiento, sino en lograr que la información sobre ese financiamiento sea visible justo cuando el proyecto está siendo formulado o evaluado. La visibilidad en el momento correcto dentro del ciclo de desarrollo del proyecto pesa más que la frecuencia general de promoción. También se resalta que la participación industrial en programas energéticos sigue siendo menor a la deseada, incluso cuando existen incentivos financieros significativos, lo que confirma que una aproximación exclusivamente económica no basta para explicar ni corregir la baja adopción.

     

    Otro resultado central es que los proyectos energéticos tienen más probabilidad de ser aprobados cuando apoyan múltiples prioridades empresariales al mismo tiempo. Las iniciativas que contribuyen no solo al ahorro energético, sino también a productividad, seguridad, calidad del producto, gestión de riesgo o metas de descarbonización, tienden a mejorar su posición dentro de los sistemas internos de decisión. Esto ocurre porque muchas empresas clasifican los proyectos por categorías estratégicas, y cada categoría se evalúa con métricas diferentes. Los proyectos energéticos puros suelen quedar en categorías orientadas a ahorro de costos, donde predominan exigencias estrictas de payback corto. En cambio, cuando una mejora energética puede vincularse con objetivos operativos más amplios, puede entrar en una categoría con umbrales financieros más flexibles o con criterios alternativos de éxito. En ese sentido, el valor estratégico del proyecto puede llegar a pesar más que su rentabilidad directa. También se destaca que, para proyectos de mayor escala y mayor intensidad de capital, el apoyo financiero sí puede influir en la competitividad del proyecto dentro de los procesos internos de asignación de capital, aunque sigue siendo uno entre varios factores.

     

    La temporalidad aparece como otra variable crítica. Las firmas industriales planifican inversiones de capital con meses o incluso años de anticipación, bajo calendarios fiscales rigurosos y ventanas de mantenimiento estrechas. Cuando los programas tienen plazos cortos, inciertos o poco previsibles, o cuando sus procesos administrativos son lentos, inconsistentes o extensos, introducen riesgos reales sobre producción y ejecución. Esa incertidumbre reduce el valor percibido del incentivo y puede llevar a descartar la participación. En contraste, las condiciones que más favorecen la incorporación del programa al proceso interno son ventanas de financiamiento largas y estables, señal clara de continuidad, trámites con baja fricción administrativa y posibilidad de planificar con suficiente anticipación. También se propone un esquema por etapas, donde primero se presenten conceptos preliminares para validar ajuste con el programa y solo después se soliciten propuestas completas a los proyectos mejor alineados. Esa lógica reduce carga administrativa, mejora el uso del tiempo de las empresas y disminuye el riesgo de dedicar recursos a aplicaciones que no prosperarán.

     

    La investigación también identifica un aspecto organizacional particularmente útil para el diseño de programas, la existencia de actores internos que funcionan como “scanners”. Son personas dentro de la empresa que buscan de manera activa oportunidades para reducir costos o captar apoyos y que, además, sirven como nodos de circulación de información entre ingeniería, sostenibilidad, asuntos gubernamentales y otras áreas. Con frecuencia, son el primer punto de consulta cuando alguien busca reducir el costo de una iniciativa o identificar posibles fuentes de apoyo. Este tipo de perfil aparece como un canal de contacto subutilizado por muchos programas, que suelen concentrarse en interlocutores tradicionales o en supuestos “campeones energéticos”. La recomendación es ampliar el alcance del relacionamiento hacia múltiples niveles de la organización y construir relaciones de largo plazo con canales de comunicación confiables. Esa confianza resulta decisiva para que el personal del programa pueda ayudar a la empresa a identificar apoyos adecuados justo cuando emerge una necesidad de proyecto. También se subraya que el personal del programa debe contar con experiencia técnica profunda y específica por sector, de modo que la interacción con la empresa aporte valor real y credibilidad.

     

    La lectura final es que la participación industrial mejora cuando el programa se adapta al funcionamiento real de la toma de decisiones empresariales. Para ello se proponen varias líneas de acción: posicionar los programas de eficiencia como herramientas para lograr objetivos corporativos más amplios y no solo ahorro energético, perfilar mejor a las firmas según sus metas estratégicas, tiempos de inversión y sistemas internos de categorización de proyectos, ampliar el relacionamiento a varios niveles jerárquicos, aprovechar a los scanners como difusores internos de información, ofrecer horizontes de financiamiento largos y predecibles, reducir papeleo, simplificar requisitos de reporte y, cuando sea posible, apoyar restricciones de personal mediante subvenciones para capacidad operativa. En el contexto industrial estadounidense, donde el sector representa aproximadamente una cuarta parte de la demanda final de energía y 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero, proporción que sube a 30% al incluir emisiones de alcance 2, mejorar el diseño de estos programas resulta especialmente relevante para acelerar inversiones con impacto energético y climático en procesos industriales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.aceee.org/research-report/i2601

    https://www.aceee.org/sites/default/files/pdfs/i2601.pdf

  • Accelerating China’s Green Transition Through Zero-Carbon Industrial Parks: The technical, business, and institutional innovations that are helping China power high-quality economic growthn Industrial Parks

    Accelerating China’s Green Transition Through Zero-Carbon Industrial Parks: The technical, business, and institutional innovations that are helping China power high-quality economic growthn Industrial Parks

    Los parques industriales aparecen como una de las mayores palancas de descarbonización productiva en China por su peso económico, energético y territorial. El contenido señala que el país cuenta con más de 15.000 parques industriales, que aportan más de 30% del PIB, mientras 2.543 parques de nivel nacional y provincial concentran más de 50% de la producción industrial del país. La magnitud climática también es muy alta. Las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a estos complejos representaron más de 30% del total nacional en 2015. A partir de esa escala, se cuantifica el potencial de mitigación: una reducción de 50% en la intensidad promedio de emisiones evitaría aproximadamente 1,95 mil millones de toneladas de CO2, y si todos los parques alcanzaran los objetivos de cero carbono (0,2 a 0,3 toneladas de CO2 por tonelada de carbón estándar equivalente), la reducción llegaría a entre 3,3 y 3,5 mil millones de toneladas. El planteamiento no se limita a mitigación. También ubica a estos parques como plataforma para aumentar consumo local de energías renovables, acelerar innovación tecnológica y articular desarrollo industrial verde a escala regional.

     

    La política pública ya está avanzando desde enfoques ecológicos y de bajo carbono hacia una etapa explícitamente orientada a cero carbono. Ese tránsito se divide en tres fases: exploración ecológica entre 2007 y 2010, pilotaje bajo en carbono entre 2010 y 2024, y profundización de objetivos cero carbono desde 2024. El punto de inflexión llegó en 2025 con el lanzamiento nacional del proceso de aplicación para parques cero carbono y con la publicación de un sistema de indicadores de evaluación. Allí se definieron los umbrales centrales de intensidad de carbono. Los parques con consumo anual entre 200.000 y 1 millón de toneladas estándar de carbón deben mantenerse en 0,2 toneladas de CO2 por tonelada equivalente, y aquellos por encima de 1 millón en 0,3. Frente al promedio actual de aproximadamente 2,1, esto representa una reducción cercana a 90%. La expansión del marco también avanza en estandarización: a agosto de 2025 ya existían cuatro estándares locales y cerca de 30 estándares grupales, mientras el primer estándar nacional seguía en desarrollo. En la práctica, los proyectos planeados se concentran en parques industriales vinculados con manufactura de equipos de nueva energía, principalmente baterías, componentes fotovoltaicos y turbinas eólicas, localizados sobre todo en provincias costeras del sureste y en el noroeste con abundantes recursos solar y eólico.

     

    La estrategia técnica se organiza en tres rutas integradas. La primera es construir sistemas energéticos verdes mediante autoconsumo, integración de renovables cercanas en redes de distribución, suministro directo de electricidad verde, uso de certificados y comercio de electricidad verde, además de soluciones térmicas basadas en bombas de calor, biomasa, calor residual e hidrógeno verde. La segunda es actualizar la estructura industrial y acelerar innovación, promoviendo electrificación, eficiencia energética, tecnologías de hidrógeno, almacenamiento y captura de carbono, además de nuevas industrias como materiales avanzados y manufactura de alto valor. La tercera es fortalecer gestión de carbono e innovar en modelos de negocio y operación mediante plataformas de gestión energética y de carbono, respuesta de demanda, complementariedad multienergética y participación en mercados eléctricos a través de plantas virtuales. El contenido también distingue trayectorias por tipo de parque. En logística el énfasis está en edificios y transporte; en ciencia y oficinas, en el sistema edificatorio; en centros de datos, en eficiencia eléctrica y suministro limpio; y en parques industriales pesados, en calor de proceso, energía, circularidad e integración material.

     

    Los mayores cuellos de botella aparecen en energía verde local, materiales y financiamiento. Para la electricidad renovable, el contenido identifica tres retos: desalineación territorial entre recursos renovables y concentración industrial, necesidad de almacenamiento y control digital para lograr autoconsumo y balance local, y necesidad de definir con claridad las responsabilidades y mecanismos de reparto de costos en proyectos de consumo local. Se cita que el costo de proyectos fotovoltaicos en Qinghai puede ser tan bajo como RMB 0,28/kWh, más de RMB 0,3 por debajo de regiones orientales, mientras las tarifas ganadoras de sistemas de almacenamiento con baterías de litio y de flujo de vanadio cayeron aproximadamente 44% y 20% en 2024 frente a 2023. En el frente financiero, se subraya que las inversiones requeridas suelen ir de cientos de millones a miles de millones de renminbi y que los retornos dependen de ahorro energético, ventas de energía, servicios energéticos y mercados de carbono todavía inmaduros. Por eso se proponen proveedores integrados de energía, modelos Energy-as-a-Service, bonos y préstamos verdes específicos para parques, agregación de recursos distribuidos mediante VPP y mecanismos book and claim para atributos de sostenibilidad. A la vez, se insiste en que sin trazabilidad y transparencia de emisiones los parques no podrán responder a exigencias del mercado ni sostener gobernanza interna creíble, lo que vuelve indispensables plataformas unificadas de contabilidad, verificación y divulgación de carbono.

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    Accelerating China’s Green Transition Through Zero-Carbon Industrial Parks

  •  Resilience to Price Shocks in Coupled Gas-Electricity Markets

     Resilience to Price Shocks in Coupled Gas-Electricity Markets

    La propuesta parte de una distinción técnica importante: Seguridad de suministro y contención de precios están conectadas en la práctica, pero no son exactamente el mismo objetivo analítico. Durante la crisis europea de 2021-2023 se evitó en gran medida el racionamiento administrativo, pero ese resultado tuvo un costo alto en precios mayoristas, destrucción de demanda industrial, presión fiscal y medidas de emergencia para sostener el funcionamiento del sistema. Bajo esa experiencia, se plantea que la resiliencia frente a choques de precios debe tratarse como una dimensión propia dentro de mercados acoplados de gas y electricidad. El interés no está en suprimir la señal de escasez, sino en entender qué condiciones hacen que esa escasez se vuelva extrema, prolongada y económicamente más dañina. La base conceptual se construye sobre la interacción entre shocks exógenos, como clima severo o interrupciones de suministro, y rasgos estructurales del sistema energético europeo, especialmente el papel del gas en la formación marginal del precio eléctrico cuando cae la generación renovable o sube la demanda.

     

    Los resultados del modelado de estrés muestran que los episodios más severos no provienen de una sola perturbación, sino de combinaciones correlacionadas. El frío simultáneamente eleva la demanda de calefacción y la carga residual eléctrica, en particular cuando la producción eólica y solar es débil. Bajo esas condiciones, aumenta la quema de gas en el sector eléctrico y se intensifica el traslado del precio del gas hacia la electricidad. El GNL aparece como el principal amortiguador marginal en años de estrés, mientras la flexibilidad incremental de los gasoductos es limitada. También se concluye que las respuestas de precio son no lineales y asimétricas: cuando el sistema está ajustado, pequeños deterioros provocan aumentos mucho mayores que las reducciones observadas cuando la situación mejora. Esto vuelve insuficiente el uso de precios promedio como indicador de resiliencia. Además, las restricciones de flexibilidad y de entregabilidad no se distribuyen homogéneamente, por lo que pueden mantenerse regiones en escasez incluso cuando la capacidad agregada a escala europea parece suficiente.

     

    A partir de ese diagnóstico, se plantea que la resiliencia del precio debe abordarse como un problema de portafolio. Las herramientas relevantes son las que reducen la probabilidad de que se activen restricciones conjuntas, aportan colchones y flexibilidad cuando esas restricciones aparecen, acortan la persistencia del episodio y disminuyen la exposición estructural en el tiempo. En esa lógica se agrupan preparación y entregabilidad, gobernanza del almacenamiento, flexibilidad del sector eléctrico, respuesta de la demanda, marcos de emergencia creíbles y coordinados, contratación que redistribuya riesgos, diversificación e inversión en flexibilidad compatible con descarbonización. También se aclara que la protección fiscal o minorista ex post puede ser necesaria para bienestar y estabilización macroeconómica, pero no corrige por sí sola la exposición mayorista ni los canales estructurales que amplifican los precios extremos. La resiliencia, por tanto, depende menos de subsidios posteriores y más de cómo se diseña la exposición del sistema antes del shock.

     

    La principal propuesta operativa es la métrica Energy Price Resilience (EPR), concebida para complementar los marcos existentes de adecuación en gas y electricidad. Su función es extender las evaluaciones actuales en tres direcciones. Primero, refina la medición de demanda pico de gas incorporando explícitamente la carga residual eléctrica en condiciones de estrés, en lugar de tratar los riesgos de gas y electricidad por separado. Segundo, ajusta la suficiencia física por exposición económica, incluyendo el peso de contratos a precio fijo o acotado, la concentración de proveedores marginales de GNL y el nivel de estrechez del mercado global de GNL. Tercero, integra la adecuación eléctrica de forma condicional, reconociendo que la escasez eléctrica puede convertirse en un impulsor independiente del riesgo de precios extremos cuando la entregabilidad de gas no alcanza para cubrir la demanda residual compuesta. Bajo esta estructura, la métrica puede operar en dos dimensiones cuando el gas cubre adecuadamente esa demanda, o en tres cuando la escasez eléctrica amplifica el estrés. La propuesta también contempla extensiones para episodios prolongados de baja producción renovable tipo Dunkelflaute y se presenta como una herramienta aplicable a revisiones metodológicas de seguridad energética, planeación de red y priorización de infraestructura en la Unión Europea.

    Para leer más ingrese a:

    https://cerre.eu/publications/resilience-to-price-shocks-in-coupled-gas-electricity-markets/

    https://cerre.eu/wp-content/uploads/2026/03/CERRE_Resilience-to-Price-Shocks-in-Coupled-Gas-Electricity-Markets.pdf

  • Ensuring regulatory stability and citizen engagement amidst change to reach the decarbonisation goals efficiently

    Ensuring regulatory stability and citizen engagement amidst change to reach the decarbonisation goals efficiently

    La estrategia parte de un diagnóstico claro sobre el entorno energético europeo. Los próximos años estarán marcados por una descarbonización más rápida, preocupaciones persistentes de asequibilidad, digitalización creciente y una gobernanza de mercado cada vez más compleja. A esto se suma el aprendizaje dejado por la crisis energética de 2022-2023, que mostró la necesidad de respuestas regulatorias ágiles, coordinadas y proporcionadas, pero también la importancia de contar con preparación previa, mecanismos de coordinación y capacidad de actuación en periodos no críticos. En esta base conceptual, CEER sitúa dos condiciones como indispensables: independencia regulatoria y cooperación estrecha entre autoridades nacionales. La primera se presenta como requisito para una evaluación imparcial de las necesidades del sector; la segunda, como vehículo para reforzar consistencia regulatoria, supervisión de mercado e intercambio de buenas prácticas dentro del mercado interior europeo de la energía.

     

    La primera prioridad estratégica se concentra en optimizar soluciones orientadas al mercado para entregar mejores resultados a consumidores y sistema energético. Aquí el énfasis está en preservar la utilidad de los mecanismos de mercado, aprovechar mejor la infraestructura existente e incentivar inversiones eficientes en expansión de red. La lógica es que la transición no puede traducirse en sobrecostos evitables ni en señales regulatorias que distorsionen la asignación de recursos. Asimismo, la estrategia insiste en que los costos eficientes deben distribuirse de forma justa entre participantes, incluida la generación descentralizada, para sostener competitividad y asequibilidad. También se remarca que el sistema energético debe diseñarse para servir de manera eficiente a consumidores y empresas, equilibrando accesibilidad, seguridad de suministro y necesidad de inversión en red. Este enfoque combina visión económica y visión operativa, evitando que la descarbonización se trate de forma separada del funcionamiento real del sistema.

     

    La segunda prioridad se orienta a empoderar y proteger a los consumidores, al tiempo que promueve asequibilidad y accesibilidad. El contenido coloca al consumidor en el centro de la regulación y reconoce que el éxito de la transición energética depende de consumidores activos y comprometidos. Esa participación ya no se limita al rol tradicional de usuario final, sino que se amplía hacia autoconsumo, respuesta de la demanda, servicios individualizados e iniciativas energéticas comunitarias. Bajo este cambio, la regulación debe garantizar derechos, protección y condiciones equitativas de acceso mientras monitorea la aparición de nuevos actores y servicios. También se advierte sobre el riesgo de pérdida de aceptación pública frente a determinadas medidas de descarbonización, por ejemplo, por resistencia a nueva infraestructura o por altos costos iniciales. Por eso, la estrategia concede un peso explícito a la comunicación transparente y a la interacción con ciudadanía y actores del mercado, como condición para sostener confianza y legitimidad regulatoria.

     

    La tercera prioridad busca profundizar la integración de un sistema energético descarbonizado. En esta dimensión se destacan seguridad de suministro, resiliencia del mercado, integración entre electricidad y gas, uso eficiente de infraestructura y claridad regulatoria para innovación. La estrategia sostiene que una mayor participación de renovables intermitentes exige medidas adecuadas para asegurar estabilidad del sistema, mientras que el avance de la descarbonización obliga a pensar el sistema energético de forma integrada y no por segmentos aislados. También subraya que la transición debe compatibilizar competitividad, sostenibilidad y seguridad de suministro como tres pilares inseparables. Esa visión se refuerza con una lectura de las megatendencias que moldearán la agenda regulatoria: agravamiento de la situación energética y de recursos, reconfiguración geopolítica, acción climática, digitalización e inteligencia artificial, mayor protagonismo del individuo, disparidades globales de precios y presión sobre competitividad. Dentro de ese marco, la energía aparece además como parte de la agenda económica europea más amplia, vinculada a competitividad industrial y prosperidad de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.ceer.eu/publication/ceer-strategy-2026-2029-ensuring-regulatory-stability-and-citizen-engagement-amidst-change-to-reach-the-decarbonisation-goals-efficiently/

    https://www.ceer.eu/wp-content/uploads/2026/01/CEER.Strategy2026-29.A4.v4-Final.pdf

  • Strategies for Enhancing Resilience and Minimizing Vulnerabilities to Extreme Heat Events

    Strategies for Enhancing Resilience and Minimizing Vulnerabilities to Extreme Heat Events

    El calor extremo aparece como una de las amenazas climáticas más extendidas y letales en Estados Unidos, con más de 21.500 muertes relacionadas con calor entre 1999 y 2023. El riesgo no se limita al espacio exterior. También se concentra dentro de las viviendas, donde la falta de enfriamiento puede elevar la temperatura interior por encima de la exterior y mantenerla alta durante días. En Nueva York, la mayoría de las muertes por estrés térmico ocurrió en casa y, en los casos donde se conocía el acceso a aire acondicionado, ninguna de las personas fallecidas tenía o estaba usando ese sistema. A esto se suma una presión creciente sobre la red eléctrica. Para el verano de 2025 se proyectó un aumento cercano a 10 GW en la demanda pico en las 23 áreas evaluadas por NERC, más del doble del incremento observado el año anterior. El reto se amplifica cuando las olas de calor coinciden con apagones, incendios o tormentas. Frente a ese escenario, la inversión preventiva muestra una ventaja económica contundente: cada dólar invertido en mitigación de amenazas evita entre 4 y 6 dólares de costos futuros por desastres, y las edificaciones construidas con códigos resilientes modernos evitan en promedio 11 dólares en pérdidas por cada dólar invertido.

     

    La respuesta se organiza en tres rutas complementarias. La primera corresponde a inversiones lideradas por empresas de energía, enfocadas en códigos de construcción, recursos energéticos distribuidos y flexibilidad de demanda. La segunda reúne iniciativas locales dirigidas a hogares y barrios vulnerables, donde el impacto depende tanto de la tecnología como de su focalización territorial. La tercera combina soporte técnico, financiero o de infraestructura por parte de empresas de energía con operación comunitaria y control local de beneficios. Esta arquitectura busca que la resiliencia no dependa de una sola escala de intervención. También reconoce que el calor crece más rápido de lo que un solo sector puede resolver. La propuesta está dirigida a formuladores de política, empresas de energía y administradores de programas que necesiten emparejar necesidades locales con intervenciones de alto impacto. El propósito práctico es fortalecer confiabilidad, reducir demanda pico, mejorar passive survivability durante apagones y proteger a los grupos con mayor vulnerabilidad térmica.

     

    Dentro de la ruta utility-led, uno de los énfasis más fuertes está en la preparación de códigos y en la modernización de edificios para soportar calor extremo con menor consumo energético. Las medidas de envolvente térmica, HVAC eficiente y tecnologías flexibles pueden reducir carga pico y mantener condiciones interiores habitables durante interrupciones. Un ejercicio de modelación de PNNL encontró que, durante un apagón extendido, viviendas típicas en Atlanta permanecían habitables 1,4 días, viviendas construidas con IECC 2021 lo hacían durante 2,3 días y viviendas Passive House durante los 7 días completos. Esa mejora representa hasta 409% frente al parque habitacional de referencia. En eventos de calor, ese mismo tipo de diseño puede reducir hasta 93% las muertes en exceso. La experiencia de Pacific Gas and Electric muestra cómo llevar este principio a la práctica. Su programa de preparación de códigos, con un presupuesto de 35 a 40 millones de dólares a cinco años, financia investigación y demostraciones de HVAC eléctrico eficiente, prácticas constructivas solar-ready y tecnologías grid-interactive. En una evaluación de sistemas DOAS y VRF con recuperación de calor en cuatro edificios comerciales, la recuperación de ventilación redujo la demanda pico de verano hasta 0,5 W por pie cuadrado, resultado que sirvió para proponer ajustes a Title 24 en California.

     

    La dimensión local se concentra en llegar a quienes los programas convencionales suelen dejar por fuera. Los hogares de menores ingresos, personas mayores y población médicamente vulnerable enfrentan más barreras para adquirir equipos de enfriamiento o acceder a mejoras energéticas. Por eso se resalta la importancia de redes comunitarias confiables, equipamiento adaptado a las condiciones reales de la vivienda y articulación con servicios sociales existentes. En Portland, un programa lanzado en 2022 tras la ola de calor de 2021 se enfocó en hogares dentro de la ciudad con ingresos iguales o inferiores al 60% del ingreso medio del área, priorizando personas de 60 años o más, quienes viven solas o presentan condiciones médicas que elevan el riesgo térmico. La meta inicial era distribuir 15.000 unidades de enfriamiento eficiente. Tras su desempeño, en diciembre de 2024 se añadieron 10,3 millones de dólares para ampliar la meta a 25.000 unidades hacia 2026. En King County, Washington, la estrategia de mitigación de calor extremo respondió a proyecciones de aumento de 3,7 °F en las temperaturas máximas estivales para la década de 2030 y a diferencias locales de hasta 20 °F por efecto de isla de calor. Las acciones priorizadas incluyen expansión de arbolado, más espacios públicos sombreados y enfriamiento pasivo en edificios, especialmente en zonas con baja cobertura arbórea y alta vulnerabilidad.

     

    La ruta híbrida muestra cómo combinar infraestructura energética y operación comunitaria para sostener servicios esenciales durante eventos de calor y apagones. En Minneapolis, tres resilience hubs fueron equipados con generación solar en cubierta, almacenamiento en baterías y controladores de micrrored para mantener enfriamiento, respaldo eléctrico, refrigeración y comunicaciones durante contingencias térmicas. A la vez, el papel de los recursos distribuidos y la flexibilidad de carga también se evidencia en Vermont. Durante una ola de calor en junio de 2025, con demanda regional de aproximadamente 28,5 GW y más de 1 GW de generación indisponible por salidas inesperadas, Green Mountain Power utilizó una red coordinada de paneles solares, baterías residenciales y comunitarias y almacenamiento en buses escolares para cubrir el faltante sin depender exclusivamente de reservas o importaciones. Esa red ya aporta 72 MW de capacidad despachable a partir de más de 5.000 participantes.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.aceee.org/topic-brief/2026/04/strategies-enhancing-resilience-and-minimizing-vulnerabilities-extreme-heat

    https://www.aceee.org/sites/default/files/pdfs/strategies_for_enhancing_resilience_and_minimizing_vulnerabilities_to_extreme_heat_events_.pdf

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