Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • The Catalysts: Unlocking Markets for a Sustainable Economy

    The Catalysts: Unlocking Markets for a Sustainable Economy

    El informe del Foro Económico Mundial, publicado por GAEA (Global Accelerator for Earth Action), aborda una brecha estructural en el financiamiento climático: el desfase creciente entre las metas de clima, naturaleza y desarrollo sostenible que se acercan a sus plazos de cumplimiento, y la disponibilidad de capital necesario para alcanzarlas. El documento centra su atención en un conjunto de actores financieros cuyo potencial permanece en gran medida sin explotar: fundaciones, filantropías, family offices, inversionistas de impacto e inversionistas institucionales selectos, a los que el informe agrupa bajo el concepto de «comunidad catalítica».

    La tesis central del informe es que estos actores poseen una combinación distintiva de recursos financieros y no financieros —redes de relaciones, capacidad de influencia, gobernanza institucional y horizontes de paciencia de capital— que los inversionistas comerciales convencionales encuentran difícil de replicar. El documento plantea que la oportunidad no está simplemente en movilizar más capital de estos actores, sino en movilizarlo de forma más estratégica, ampliando la definición de lo que constituye un despliegue inteligente de capital. Esto requiere, según los autores, un cambio de paradigma: pasar de un modelo transaccional de otorgamiento de donaciones hacia un rol de gestión activa (stewardship), en el que estos actores co-crean deliberadamente las condiciones para alcanzar «puntos de inflexión positivos», momentos en los que las soluciones sostenibles dejan de depender de subsidios porque el mercado se ha reestructurado para recompensarlas de forma autosuficiente.


    Para sustentar este argumento, el informe desarrolla once casos de estudio organizados en tres sistemas: oceánico, forestal y energético, ilustrando de forma concreta cómo intervenciones catalíticas específicas pueden generar cambios sistémicos desproporcionados y duraderos en relación con el capital inicialmente desplegado. El informe se enmarca dentro de la iniciativa GAEA del Foro Económico Mundial, que agrupa a 140 organizaciones con capital de impacto orientado hacia soluciones climáticas y de naturaleza.


    Para el sector eléctrico colombiano y la alianza estratégica de redes inteligentes, el valor de este informe radica en su marco conceptual sobre el rol del capital catalítico —filantrópico, concesional y de impacto— en la maduración de mercados emergentes de tecnología limpia, particularmente en etapas tempranas de desarrollo donde el riesgo percibido y la falta de track record limitan la entrada de capital comercial convencional. Este enfoque resulta aplicable al diseño de estrategias de financiamiento combinado (blended finance) para proyectos de modernización de red, almacenamiento, generación distribuida y otras tecnologías de redes inteligentes que requieren capital paciente para alcanzar escala comercial en el contexto colombiano.

    Para leer más ingrese a:

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_The_Catalysts_Unlocking_Markets_for_a_Sustainable_Economy_2026.pdfhttps://www.weforum.org/publications/the-catalysts-unlocking-markets-for-a-sustainable-economy/

  • Understanding Blue Jobs: An Operational Guidance Note for Supporting More and Better Jobs in the Blue Economy

    Understanding Blue Jobs: An Operational Guidance Note for Supporting More and Better Jobs in the Blue Economy

    La nota de orientación del Banco Mundial, elaborada por el Social Policy and Environment Global Department con financiamiento de PROBLUE, desarrolla un marco operativo para que los equipos país identifiquen, diagnostiquen y apoyen más y mejores empleos en la economía azul, entendida como el uso sostenible de recursos oceánicos, costeros, fluviales y lacustres para el crecimiento económico, la mejora de medios de vida y la generación de empleo, preservando la salud de los ecosistemas acuáticos. El documento parte de una distinción metodológica central: no todo empleo vinculado a sectores acuáticos constituye automáticamente un «empleo azul»; este último es el subconjunto de empleos que sostiene simultáneamente la sostenibilidad ambiental, la productividad económica y la inclusión social.

    El estudio propone una secuencia diagnóstica de cuatro pasos. Primero, identificar la escala, el perfil y la ubicación del empleo en sectores acuáticos, utilizando clasificaciones industriales y ocupacionales estandarizadas junto con bases de datos como la Global Labor Database del Banco Mundial. El análisis de 27 países muestra que, aunque el empleo acuático representa menos del 1,5% del empleo total a nivel nacional en la mayoría de los casos, la dependencia local puede ser extrema: en Kilwa, Tanzania, alcanza el 42% del empleo frente a un promedio nacional de apenas 1,42%. Segundo, evaluar si las actividades subyacentes están alineadas con el enfoque de economía azul, adaptando el marco de sostenibilidad de la Comisión Europea a un diagnóstico de empleo. Tercero, diagnosticar las fricciones del mercado laboral mediante un marco de cinco categorías: preferencias e incentivos, brechas de habilidades, desajustes espaciales, desajustes temporales y desajustes demográficos o normativos. Cuarto, vincular estos hallazgos con instrumentos de política y proyecto.


    El documento organiza las intervenciones en torno a los tres pilares del marco de empleo del Banco Mundial: inversión en infraestructura fundacional para el empleo (conectividad, habilidades, protección social, sistemas de datos), fortalecimiento de la gobernanza y el entorno regulatorio, y movilización de capital privado. Ilustra estos entry points con casos de países como el Programa Regional de Pesquerías de África Occidental, la reforma de la flota anchovetera en Perú con apoyo activo a trabajadores desplazados, el bono azul soberano de Seychelles, y el vínculo entre veda de la pesca del hilsa y transferencias de protección social en Bangladesh. El estudio también desarrolla una metodología para estimar empleos «más y mejores» en la economía azul adaptando el Corporate Scorecard del Grupo Banco Mundial.


    Aunque el documento no aborda directamente el sector eléctrico ni las redes inteligentes, identifica la energía oceánica renovable y la biotecnología marina como sectores emergentes de la economía azul con potencial de generar empleos de alto valor y baja intensidad laboral, relevantes en contextos de fuerza laboral envejecida. Para el sector eléctrico colombiano y la alianza estratégica de redes inteligentes, el valor de este estudio radica en su metodología de diagnóstico de fricciones laborales y transición justa, directamente trasladable al diseño de esquemas de protección social, formación técnica y participación comunitaria en procesos de modernización de infraestructura eléctrica, especialmente en comunidades costeras o ribereñas donde converjan proyectos de energía eólica marina, transmisión submarina u otras infraestructuras eléctricas vinculadas a la economía azul.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/b902dee9-77f2-4cb6-a8ef-f0fcc21e0617

  • A Global Typology for Assessing Socioeconomic Impacts of the Circular Economy

    A Global Typology for Assessing Socioeconomic Impacts of the Circular Economy

    El estudio, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea en abril de 2026, aborda una brecha metodológica relevante en el diseño de políticas de sostenibilidad: mientras gobiernos de todo el mundo han adoptado la economía circular y la traducen en políticas, leyes ambientales y regulaciones, sus impactos socioeconómicos permanecen poco comprendidos debido a la ausencia de una evaluación sistemática comparable entre países y sectores.

    Para cerrar esta brecha, los autores conducen una revisión sistemática y un análisis de 128 estudios existentes sobre política de economía circular, con el propósito de desarrollar una tipología que identifique los impactos socioeconómicos positivos y negativos más probables según el tipo de política implementada. El resultado es un marco de 12 áreas clave de impacto, subdivididas en 44 subtemas, que abarcan tanto los efectos sobre industrias, regiones y productos, como los efectos sobre trabajadores, empleados y comunidades.

    Entre los hallazgos principales, el estudio encuentra que la mayoría de las políticas de economía circular analizadas buscan transformar residuos en recursos utilizables, y que la literatura revisada está dominada por un enfoque práctico, centrado en regulaciones, mecanismos de reporte e incentivos financieros. Los productos de consumo y los plásticos concentran buena parte de la atención de la literatura, mientras el empleo emerge como el impacto socioeconómico más estudiado entre todas las dimensiones identificadas por los autores.

    Es importante precisar que este documento no constituye un estudio del sector eléctrico ni de redes inteligentes; su alcance se limita a la economía circular en un sentido amplio, sin profundizar en generación, transmisión, distribución eléctrica ni en tecnologías de red. Sin embargo, el valor metodológico de la tipología propuesta resulta trasladable: al ofrecer una estructura estandarizada para evaluar de forma sistemática los efectos socioeconómicos de una política de sostenibilidad, el marco puede adaptarse para analizar los impactos en empleo, industria y comunidades derivados de políticas de modernización de infraestructura eléctrica, incorporación de recursos energéticos distribuidos o despliegue de tecnologías limpias.

    Para el sector eléctrico colombiano y la alianza estratégica de redes inteligentes, este estudio aporta un insumo conceptual y metodológico útil para el diseño de evaluaciones de impacto socioeconómico de la transición energética nacional, particularmente en lo relativo a la creación de empleo, el desarrollo industrial local y los efectos sobre comunidades y regiones asociados a la modernización de la red eléctrica y la incorporación de economía circular en la gestión de activos y materiales del sector, como el reciclaje de componentes de generación renovable, baterías y equipos de red al final de su vida útil.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC143199

  • Mining and Carbon Dioxide Removal: A Responsible Path Forward for Mine Operators, Policymakers, and other Key Stakeholders

    Mining and Carbon Dioxide Removal: A Responsible Path Forward for Mine Operators, Policymakers, and other Key Stakeholders

    La remoción de dióxido de carbono necesita escalar de forma responsable para limitar los peores efectos del cambio climático, y los métodos geoquímicos, que dependen de minerales alcalinos y por tanto de la actividad minera, constituyen una pieza indispensable de ese portafolio de soluciones. La industria minera crecerá en las próximas décadas como proveedora de minerales críticos para el desarrollo económico global, y ese crecimiento traerá consigo presiones climáticas y de sostenibilidad que serán difíciles de eliminar por completo incluso con esfuerzos acelerados de descarbonización. Este contexto motiva un análisis detallado de las sinergias entre las actividades mineras y las distintas rutas de remoción de carbono, identificando cinco categorías de integración: provisión de materia prima para proyectos externos, valorización de residuos en el propio sitio, producción de subproductos comerciales, optimización de activos existentes y optimización del cierre de minas.

    Entre las tecnologías analizadas destacan la mineralización superficial, que acelera reacciones naturales entre minerales alcalinos, CO2 atmosférico y agua para formar carbonatos sólidos a partir de relaves y estériles procesados; la mineralización de lagos de tajo, que restaura cuerpos de agua ácidos generados por la minería mientras captura carbono; y procesos basados en reactores que combinan captura de carbono con recuperación de metales críticos como níquel y cobalto. Evidencia temprana de campo, incluyendo un piloto conjunto entre WSP y BHP en la mina Mount Keith de Australia, sugiere que la mineralización de carbono puede además mejorar la resistencia al corte de los relaves de níquel en cuestión de semanas, lo que representaría una ganancia adicional en seguridad y estabilidad geotécnica más allá del beneficio climático.

    El caso de negocio se sostiene sobre dos pilares complementarios: la gestión de riesgos y resiliencia estratégica, que incluye reducción de residuos, mejor manejo de drenaje ácido y fortalecimiento de la licencia social para operar; y la monetización y crecimiento estratégico, mediante la generación de créditos de carbono, la incorporación del valor del carbono en productos de menor huella que acceden a primas de precio o cumplen mecanismos regulatorios como los ajustes de frontera de carbono, o la aplicación interna de la remoción para cumplir metas corporativas de emisiones. El mercado de créditos duraderos de remoción, aunque incipiente, superó los 30 millones de toneladas vendidas en 2025, más del doble de todos los años anteriores combinados, con gobiernos de Canadá, la Unión Europea, Japón y California comenzando a integrar la remoción minera en sus marcos regulatorios y de compras públicas.

    El estudio no elude los retos: introducir actividades nuevas en sitios mineros activos añade riesgos operativos, y el manejo de relaves y estériles heredados presenta desafíos específicos de estabilidad geotécnica, drenaje y restricciones regulatorias sobre instalaciones cerradas o cubiertas. Por eso plantea una agenda de acción diferenciada por actor: los operadores mineros deben evaluar sus activos y flujos de residuos, participar en el desarrollo de mejores prácticas y diseñar proyectos con estándares de integridad verificables; los formuladores de política deben aclarar rutas regulatorias para pilotos y demostraciones, definir salvaguardas y monitoreo, e integrar la remoción minera en los esquemas de comercio de emisiones y ajustes de frontera de carbono; y los desarrolladores de proyectos, verificadores y comunidades deben construir de forma conjunta una base de evidencia abierta que sostenga la confianza pública en estos mecanismos.

    El valor de este informe radica en que documenta, con datos técnicos y económicos concretos, un mecanismo de descarbonización industrial que combina remoción de carbono, gestión de riesgos operativos y generación de ingresos adicionales para un sector intensivo en emisiones y en generación de residuos. Para formuladores de política y actores del sector energético y minero colombiano, sus hallazgos sobre modelos de monetización, marcos de gobernanza responsable y experiencias piloto internacionales ofrecen referencias aplicables al diseño de instrumentos de mercado de carbono y de economía circular en actividades extractivas vinculadas a la transición energética.

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/resources/mining-and-carbon-dioxide-removal/?submitted=1#thank-youhttps://rmi.org/app/uploads/dlm_uploads/2026/08/rmi-august-2026-mining-and-carbon-dioxide-removal-3.pdf

  • Kickstarting Carbon Capture and Storage Adoption: Tailoring Subsidies to Emitters’ Needs

    Kickstarting Carbon Capture and Storage Adoption: Tailoring Subsidies to Emitters’ Needs

    El artículo «Kickstarting Carbon Capture and Storage Adoption: Tailoring Subsidies to Emitters’ Needs», publicado en la revista Energy Economics en marzo de 2026 por investigadores de la Florence School of Regulation del Instituto Universitario Europeo junto con colegas del CREM-ENS Rennes y del Laboratoire Génie Industriel, aborda un problema persistente en la política de descarbonización industrial: pese a que la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS) es reconocida por agencias como la AIE y el IPCC como tecnología esencial para alcanzar metas de cero emisiones netas, su despliegue comercial a gran escala continúa rezagado frente a las proyecciones necesarias.

    El punto de partida del análisis es la brecha de costos que enfrenta la CCS: el costo total de capturar, transportar y almacenar una tonelada de CO2 supera de forma sistemática el precio vigente de las emisiones en mercados de carbono como el EU ETS, con una brecha promedio estimada en cerca de 150 euros por tonelada en el contexto europeo. Esta diferencia hace que, sin apoyo público, los emisores carezcan de incentivo económico suficiente para adoptar la tecnología, incluso cuando esta resulta indispensable para descarbonizar sectores industriales de difícil abatimiento como el cemento, el acero o la química.

    El aporte central del estudio es demostrar que los esquemas de subsidio homogéneos, que no distinguen entre las características particulares de cada emisor, resultan ineficientes para acelerar la adopción de CCS. Los autores examinan cómo instrumentos como los contratos por diferencia de carbono, que garantizan un precio efectivo del carbono a los proyectos de descarbonización, y esquemas de apoyo complementarios como el programa SDE++ de los Países Bajos, deben calibrarse según variables como el sector de actividad, la escala del proyecto, la pureza del flujo de CO2 capturado y la intensidad de emisiones del emisor, para maximizar la eficiencia del gasto público y acelerar la curva de aprendizaje tecnológico.

    El estudio se enmarca en una línea de investigación más amplia de Adrien Nicolle sobre planeación de infraestructura de CCS, que incluye trabajos recientes sobre la ruta hacia cero emisiones netas en India mediante planeación óptima de esta infraestructura, lo que sitúa el análisis dentro de un cuerpo de evidencia técnica consolidado sobre el diseño de políticas de apoyo a tecnologías de descarbonización de alto costo inicial.

    Para el sector eléctrico colombiano y la alianza estratégica de redes inteligentes, este estudio resulta pertinente ante la eventual discusión sobre mecanismos de captura de carbono aplicados a generación térmica remanente y procesos industriales intensivos en emisiones, en el marco de la transición energética nacional. La evidencia sobre la necesidad de diferenciar el diseño de subsidios según el perfil del emisor ofrece un insumo técnico valioso para el diseño de instrumentos de política de descarbonización industrial ajustados al contexto colombiano, evitando la ineficiencia de esquemas de apoyo genéricos.

    Para leer más ingrese a:

    Domestic acceptability as a condition for ambitious climate policies

  • Domestic Acceptability as a Condition for Ambitious Climate Policies (capítulo del libro European and Global Climate Policies: Pursuing Fairness and Carbon Neutrality in an Increasingly Fragmented World)

    Domestic Acceptability as a Condition for Ambitious Climate Policies (capítulo del libro European and Global Climate Policies: Pursuing Fairness and Carbon Neutrality in an Increasingly Fragmented World)

    El capítulo «Domestic Acceptability as a Condition for Ambitious Climate Policies», de próxima publicación como parte del libro colectivo «European and Global Climate Policies: Pursuing Fairness and Carbon Neutrality in an Increasingly Fragmented World», fue elaborado por Simone Borghesi, Albert Ferrari y Lea Heinrich, investigadores de la Florence School of Regulation Climate del Instituto Universitario Europeo en Florencia. El trabajo se inscribe en un momento de creciente fragmentación de la cooperación climática internacional, en el que la profundización de políticas nacionales de descarbonización depende cada vez más de su legitimidad y respaldo político interno, más que de acuerdos multilaterales vinculantes.


    El capítulo continúa la línea de investigación consolidada de Borghesi y Ferrari sobre el Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS), en la que han documentado con detalle cómo el alza sostenida de los precios del carbono, intensificada tras la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, generó preocupación creciente por la aceptabilidad social de políticas climáticas más estrictas, particularmente entre los hogares de menores ingresos, más expuestos al gasto en energía y con menor capacidad financiera para adoptar tecnologías bajas en carbono. Su investigación previa muestra que destinar una porción relativamente modesta de los ingresos de subasta del EU ETS a programas de compensación social, entre 11% y 17% según distintos estudios citados por los autores, resulta suficiente para neutralizar los efectos regresivos de la fijación de precios del carbono sobre los hogares vulnerables.


    El análisis examina mecanismos concretos de reciclaje de ingresos climáticos implementados en distintas jurisdicciones, entre ellos el Fondo de Modernización y el Fondo Social para el Clima de la Unión Europea, así como experiencias comparadas en California, Alemania, Quebec y el Reino Unido, para extraer lecciones sobre cómo el diseño, la transparencia y la comunicación del uso de estos recursos inciden directamente en el respaldo ciudadano a la fijación de precios del carbono. Un hallazgo recurrente en la investigación de los autores es que el destino etiquetado de los ingresos climáticos, frente a su incorporación al presupuesto general sin trazabilidad, incrementa significativamente la aceptabilidad pública de instrumentos de precio al carbono, al establecer un vínculo visible entre el costo que asume la ciudadanía y el beneficio que recibe a cambio.


    Para el sector eléctrico colombiano y la alianza estratégica de redes inteligentes, este capítulo aporta un marco conceptual robusto sobre cómo diseñar mecanismos de compensación social, subsidios cruzados y comunicación transparente de política climática, elementos que resultan centrales en la discusión colombiana sobre modernización de la matriz eléctrica, ajustes tarifarios asociados a la transición energética y eventual profundización de instrumentos de precio al carbono. La evidencia de que la legitimidad política de las políticas climáticas depende tanto de su diseño técnico como de su percepción social ofrece un insumo directamente aplicable al debate nacional sobre cómo sostener en el tiempo reformas regulatorias orientadas a la descarbonización del sector eléctrico.

    Para leer más ingrese a:

    https://cadmus.eui.eu/server/api/core/bitstreams/9be08b2d-cfd9-47b7-9496-0d1b93573c8d/content

  • El Niño amenaza agua, alimentos y ecosistemas

    El Niño amenaza agua, alimentos y ecosistemas

    l World Resources Institute advierte que las condiciones oceánicas observadas durante 2026 podrían evolucionar hacia un evento de “Super El Niño”, fenómeno caracterizado por temperaturas en el océano Pacífico superiores a los niveles habituales y asociado históricamente con alteraciones significativas en los patrones climáticos globales. Los especialistas señalan que existe una elevada probabilidad de que el episodio alcance una intensidad superior a la observada en eventos regulares, generando impactos sobre recursos hídricos, agricultura, ecosistemas y actividades económicas en diferentes regiones del mundo.

    Entre las posibles consecuencias se encuentran sequías prolongadas en determinadas zonas y precipitaciones extraordinarias en otras regiones. Estas variaciones pueden afectar disponibilidad de agua para consumo humano, producción agrícola y operación de embalses. El fenómeno también tiene el potencial de alterar la productividad de ecosistemas marinos, modificar patrones de pesca y aumentar la vulnerabilidad de comunidades que dependen directamente de actividades relacionadas con recursos naturales. Los expertos advierten que los efectos podrían amplificarse debido al contexto actual de cambio climático y temperaturas globales elevadas.

    Los bosques constituyen otro de los sectores expuestos a riesgos adicionales. Las condiciones cálidas y secas asociadas con determinados territorios pueden incrementar la frecuencia e intensidad de incendios forestales, afectando biodiversidad, captura de carbono y medios de vida locales. Simultáneamente, eventos extremos de precipitación pueden generar inundaciones e impactos sobre infraestructura física y sistemas productivos.

    Para el sector energético, la posibilidad de un Super El Niño representa un desafío importante en términos de resiliencia operativa. Variaciones significativas en precipitaciones y disponibilidad hídrica pueden influir sobre generación hidroeléctrica, planificación de recursos energéticos y estabilidad de infraestructuras críticas. La anticipación, el monitoreo climático y la incorporación de estrategias de adaptación aparecen como herramientas fundamentales para reducir impactos. El análisis subraya la necesidad de integrar riesgos climáticos dentro de los procesos de planificación para enfrentar escenarios cada vez más complejos derivados de fenómenos meteorológicos extremos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/super-el-nino-impacts-explained

  • Europa y Estados Unidos refuerzan agenda climática compartida

    Europa y Estados Unidos refuerzan agenda climática compartida

    Especialistas del MIT Center for Energy and Environmental Policy Research y de la Florence School of Regulation analizaron las oportunidades de colaboración entre Europa y Estados Unidos para impulsar la acción climática en un contexto marcado por transformaciones energéticas, tensiones geopolíticas y crecientes desafíos industriales. Aunque ambas regiones mantienen enfoques regulatorios diferentes, el análisis concluye que continúan existiendo amplios espacios para la cooperación en áreas donde convergen intereses ambientales, tecnológicos y económicos. La discusión adquiere relevancia debido a la necesidad de acelerar procesos de descarbonización sin comprometer competitividad ni seguridad energética.

    Uno de los temas centrales corresponde a la seguridad de las cadenas de suministro vinculadas con minerales y tecnologías esenciales para la transición energética. Los expertos destacan que la alta concentración geográfica de algunos recursos críticos representa un riesgo tanto para Europa como para Estados Unidos. La cooperación en estandarización, diversificación de proveedores e inversión industrial podría contribuir a fortalecer la resiliencia de sectores estratégicos relacionados con electrificación, energía renovable, almacenamiento y movilidad sostenible.

    La publicación también resalta el papel de la investigación académica y la colaboración institucional. Durante décadas, el intercambio de conocimientos ha influido en la evolución de políticas energéticas en ambos continentes. La experiencia europea en mecanismos como mercados de emisiones y regulación climática, así como las capacidades tecnológicas y científicas de Estados Unidos, ofrecen oportunidades para generar aprendizajes que favorezcan el diseño de políticas más efectivas y la aceleración de innovaciones energéticas.

    Las conclusiones ponen de manifiesto que la transición energética global dependerá cada vez más de alianzas internacionales capaces de movilizar conocimiento, inversión y capacidades industriales. Para empresas del sector energético, la cooperación transatlántica puede impulsar avances en hidrógeno, captura de carbono, electrificación y digitalización de redes. El fortalecimiento de vínculos entre gobiernos, industria y centros de investigación se presenta como un factor determinante para construir sistemas energéticos más sostenibles, resilientes y competitivos frente a los desafíos de las próximas décadas.

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    Climate action across the Atlantic: A shared agenda for the future

  • Conductores podrían ganar hasta US$3.200 al año con sus EV

    Conductores podrían ganar hasta US$3.200 al año con sus EV

    Los programas piloto de carga bidireccional desarrollados en California y Massachusetts están demostrando que los vehículos eléctricos pueden convertirse en recursos energéticos capaces de aportar valor económico tanto a sus propietarios como a los operadores de las redes eléctricas. Las iniciativas incorporan tecnologías Vehicle-to-Grid, Vehicle-to-Home y Vehicle-to-Everything, mecanismos que permiten utilizar la energía almacenada en las baterías de los vehículos para suministrar electricidad a viviendas, edificios o al propio sistema eléctrico cuando las condiciones operativas así lo requieren. Estas experiencias representan un cambio significativo en la manera en que se concibe el papel de la movilidad eléctrica dentro de la transición energética.

    Los pilotos analizados muestran que algunos propietarios podrían recibir compensaciones cercanas a los US$3.200 anuales por vehículo gracias a su participación en programas que incentivan la entrega de energía durante periodos de alta demanda. Los participantes aprovechan las diferencias entre horarios de consumo y precios de electricidad para cargar sus baterías cuando la energía resulta más económica y posteriormente suministrarla cuando el sistema requiere apoyo adicional. En algunos casos, los programas incluyen incentivos para la instalación de equipos especializados de carga bidireccional, reduciendo barreras de adopción para usuarios residenciales y operadores de flotas.

    Más allá del beneficio económico individual, las experiencias están mostrando el potencial de las baterías vehiculares para fortalecer la resiliencia de las redes eléctricas. Los vehículos pueden actuar como microredes móviles capaces de proporcionar energía de respaldo, reducir demanda máxima y participar en programas de respuesta a eventos críticos. Esta capacidad adquiere importancia en sistemas donde aumenta la electrificación y la integración de energías renovables variables.

    Para el sector energético, la evolución de estas soluciones abre oportunidades relacionadas con agregación de recursos distribuidos, mercados de flexibilidad y nuevos modelos de negocio para operadores eléctricos. La convergencia entre transporte, almacenamiento y digitalización está permitiendo que los vehículos eléctricos evolucionen desde simples medios de movilidad hacia activos energéticos capaces de generar servicios de valor para usuarios, empresas y sistemas eléctricos modernos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.microgridknowledge.com/vehicle-to-grid/article/55400837/in-bidirectional-charging-pilots-ev-drivers-may-earn-up-to-3200-vehicle-year

  • CISA reduce evaluaciones gratuitas para infraestructura crítica

    CISA reduce evaluaciones gratuitas para infraestructura crítica

    La Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura de Estados Unidos anunció la eliminación de seis servicios gratuitos de evaluación utilizados por operadores de infraestructura crítica para fortalecer sus capacidades de protección digital. Los programas suspendidos incluían revisiones de resiliencia cibernética, preparación frente a ransomware, gestión de incidentes, evaluación de dependencias externas y análisis de controles de seguridad. Estas herramientas habían sido adoptadas por organizaciones de diversos sectores con el propósito de identificar vulnerabilidades y definir planes de mejora basados en diagnósticos especializados.

    Los servicios eran desarrollados por personal regional de la agencia y permitían a operadores de infraestructura recibir orientación técnica mediante metodologías estructuradas de evaluación. Los participantes obtenían informes con recomendaciones específicas sobre aspectos relacionados con continuidad operativa, gestión de riesgos y fortalecimiento de controles de seguridad. La eliminación de estas actividades genera inquietud debido al papel que desempeñaban dentro de sectores considerados esenciales para el funcionamiento de la economía y los servicios públicos.

    La decisión ocurre en un contexto marcado por cambios organizacionales y reducciones de personal dentro de la agencia. Diversos especialistas han señalado que numerosas entidades pequeñas y medianas dependían de este tipo de apoyo debido a limitaciones presupuestales y a la dificultad de acceder a servicios equivalentes en el mercado privado. Como consecuencia, algunas organizaciones podrían enfrentar mayores desafíos para evaluar de manera periódica su nivel de preparación frente a amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas.

    Para las empresas energéticas, el anuncio tiene especial relevancia debido al crecimiento continuo de los riesgos asociados con infraestructuras digitales conectadas. Redes eléctricas, sistemas industriales y plataformas operativas se encuentran cada vez más expuestos a intentos de intrusión, ransomware y ataques dirigidos. La reducción de programas de acompañamiento refuerza la necesidad de fortalecer capacidades internas de monitoreo, respuesta y gestión de riesgos. La protección de entornos críticos se consolida como una prioridad estratégica para garantizar continuidad operativa, confiabilidad del servicio y resiliencia frente a amenazas que evolucionan con rapidez dentro del ecosistema digital global.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cybersecuritydive.com/news/cisa-cybersecurity-assessments-ending/829371/

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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