Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Updated REMIT framework strengthens trust in EU energy markets

    Updated REMIT framework strengthens trust in EU energy markets

    La actualización de REMIT se sitúa como un refuerzo operativo del marco europeo para detectar y disuadir manipulación e insider trading en los mercados energéticos mayoristas. La revisión del reglamento realizada en 2024 se complementa ahora con una regulación de ejecución refundida y una nueva regulación delegada, ambas con entrada en vigor el 29 de abril de 2026. ACER explica que este ajuste busca mejorar transparencia y confianza en la integridad del mercado, al mismo tiempo que ofrece mayor estandarización del reporte de datos y una supervisión más fuerte sobre las entidades que participan en ese flujo de información. La actualización no se plantea solo como un cambio jurídico, sino como una adaptación a dinámicas de mercado más complejas y a nuevas obligaciones de monitoreo y divulgación. Además, ACER anunció una consulta pública entre el 16 de abril y el 12 de junio de 2026 para desarrollar una nueva guía de transaction reporting y acompañar la implementación gradual de los nuevos formatos y exigencias.

     

    La carta abierta sobre la regulación de ejecución concreta ese cambio en obligaciones prácticas. Fue publicada el 9 de abril de 2026 y se dirige a todos los actores involucrados en reporte o notificación bajo REMIT, incluidos los participantes del mercado, RRMs, IIPs, organised marketplaces, trade-matching systems, PPAETs y autoridades regulatorias nacionales. El texto aclara que su objetivo es ofrecer orientaciones inmediatas antes de la publicación de guías adicionales más detalladas. El anexo organiza las preguntas y respuestas por bloques temporales, distinguiendo disposiciones que se aplican desde el 29 de abril de 2026, otras desde el 29 de octubre de 2027 y otras desde el 29 de abril de 2028, además de apartados específicos sobre exposure reporting e hidrógeno. Ese diseño escalonado es importante porque reduce incertidumbre operativa y permite a las entidades ajustar procesos, sistemas y gobernanza de datos con anticipación.

     

    Uno de los cambios más relevantes está en la lógica de reporte. ACER resume tres focos inmediatos del reglamento refundido: nuevo exposure reporting, nuevos plazos de reporte y nuevas obligaciones para organised marketplaces. En la carta abierta se precisa además que el concepto de transacción incorpora cualquier trade, order to trade o bilateral contract relacionado con wholesale energy products, incluyendo lifecycle events como modificación, cancelación, corrección, terminación anticipada o ejecución cuando corresponda. También se redefinen los plazos: los contratos estándar deberán reportarse en dos días hábiles (T+2) y los no estándar en diez días hábiles (T+10), con el mismo T+2 para lifecycle events de contratos estándar. Este ajuste incrementa exigencia de trazabilidad y consistencia temporal del dato reportado, con efectos directos sobre sistemas internos de registro, validación y archivo.

     

    La carta también aclara responsabilidades de calidad y conservación de datos. ACER recuerda que los OMPs deben conservar por al menos cinco años los datos reportados y que, cuando existan datos exógenos entregados por participantes de mercado para construir ese reporte, esos datos también deben mantenerse porque forman parte de la información reportada a la Agencia. Aunque no existe una obligación legal equivalente para que los market participants conserven esos datos exógenos, ACER señala que sigue siendo de su interés hacerlo, debido a que mantienen responsabilidad sobre integridad, exactitud y completitud de la información. Paralelamente, se subraya que el registro puede ser necesario incluso antes de que apliquen ciertas obligaciones de reporte, porque la obligación de divulgar inside information ya está vigente y es independiente del calendario de reporting. Esa aclaración cobra más relevancia con la ampliación del ámbito REMIT a productos como hidrógeno y almacenamiento.

     

    La combinación entre la noticia principal y la carta abierta muestra una actualización orientada menos a introducir una sola obligación nueva y más a elevar la capacidad de supervisión continua del mercado mediante datos más estructurados, comparables y oportunos. En el plano institucional, ACER también destaca que la nueva regulación delegada establecerá procesos de autorización y supervisión para RRMs e IIPs, incluyendo periodos transitorios, requisitos de establecimiento en la Unión Europea y nuevas condiciones para sus clientes. En el plano operativo, la implementación futura incorpora reporting de exposición, previsiones de generación y consumo bajo requerimiento de ACER, y reporting de hidrógeno, cuyo registro debería iniciarse antes del 1 de julio de 2028 para quienes operen en ese mercado. Lo que emerge es una arquitectura de supervisión más densa, donde la confianza en los mercados energéticos europeos dependerá cada vez más de la calidad del dato, del cumplimiento oportuno y de la capacidad de cada actor para adaptarse a un régimen de reporte y divulgación mucho más exigente.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.acer.europa.eu/news/updated-remit-framework-strengthens-trust-eu-energy-markets

    https://www.acer.europa.eu/sites/default/files/REMIT/Guidance%20on%20REMIT%20Application/Open%20Letters%20on%20REMIT%20Policy/ACER-Open-Letter-REMIT-Implementing-Regulation-2026.pdf

  • Charting a European path to competitiveness

    Charting a European path to competitiveness

    La ruta europea hacia la competitividad se presenta como una agenda de transformación económica mucho más amplia que una simple política industrial. El punto de partida es que, a medida que la fuerza laboral europea se reduce, el crecimiento dependerá cada vez más de la capacidad para innovar, comercializar esa innovación y difundir mejor la tecnología en todos los sectores de la economía y de la sociedad. Para ello se plantea la necesidad de una combinación de reformas: mayor acceso empresarial a capital con tolerancia al riesgo, consolidación del mercado único, precios energéticos más bajos y predecibles, y una I+D pública y privada orientada hacia innovaciones de mayor impacto. Sin embargo, más de un año después del diagnóstico de Mario Draghi, el avance se considera lento y la agenda se ha vuelto más compleja por la aparición de nuevas prioridades, en particular la seguridad económica, la soberanía digital y la preocupación de que parte de la regulación europea esté entrando en fricción con la innovación.

     

    El primer eje se concentra en la relación entre soberanía digital y competitividad. La reflexión central es que ambas pueden alinearse en el largo plazo, porque una Europa menos innovadora también sería una Europa más dependiente. Aun así, en el corto plazo existe una tensión clara entre difundir más rápidamente la tecnología, aunque sea extranjera, y reducir vulnerabilidades geopolíticas o estratégicas. Para ordenar esa tensión se propone un marco de decisión que priorice amenazas específicas a la soberanía, cuantifique su probabilidad y sus consecuencias, y luego evalúe qué intervenciones son proporcionales y compatibles con el crecimiento. Dentro de ese marco se analizan tres caminos: construir un stack tecnológico europeo de extremo a extremo, promover alternativas europeas solo en segmentos particularmente sensibles y mitigar riesgos asociados a tecnologías extranjeras mediante regulación y otras medidas de confianza. La opción más ambiciosa, un stack completo, es también la que genera mayores tensiones con el crecimiento y con la plausibilidad económica y técnica. Por eso se propone una estrategia más selectiva y, sobre todo, más ofensiva: reforzar ventajas tecnológicas ya existentes en Europa y buscar liderazgo en tecnologías emergentes para reequilibrar dependencias externas.

     

    El segundo eje examina transformación digital y productividad. La explicación de la brecha europea se vincula a bajos niveles de I+D privada y a una concentración de esa I+D en sectores de tecnología media, como automoción, química y transporte, más que en segmentos de alta tecnología. Además, incluso dentro de esos sectores, la conversión del esfuerzo de I+D en crecimiento de productividad resulta proporcionalmente menor que en otras economías. Desde esa base se propone reorientar la I+D pública hacia misiones de mayor impacto y alto contenido tecnológico, coordinar mejor estrategias nacionales y europeas para alcanzar masa crítica, y fortalecer la cadena que va desde investigación hasta despliegue. También se sugiere realizar evaluaciones ex ante más profundas sobre inversiones públicas o incentivadas en infraestructura digital, exigir auditorías de respuesta de demanda antes de comprometer grandes proyectos, rediseñar el Digital Decade Index para enfocarlo en resultados de productividad e introducir benchmarking dinámico frente a trayectorias digitales de Estados Unidos. Otra propuesta destacada es crear instrumentos de financiamiento a escala europea para capital intangible, incluyendo habilidades, herramientas de desarrollo de software, apoyo al cambio organizacional y gobernanza de datos, con especial énfasis en pymes.

     

    El tercer eje se dirige a regulación e instituciones. Aquí se sostiene que la oposición entre regulación e innovación es simplista, porque la regulación puede estimular o frenar el crecimiento según su diseño y contexto. También se recuerda que el mayor logro económico europeo, el mercado único, es precisamente un producto regulatorio. El problema identificado no es la existencia de regulación en sí, sino su calidad, su fragmentación y la debilidad institucional para convertir principios comunes en un mercado realmente integrado. Por eso se propone hacer de la innovación un objetivo explícito y prominente del derecho europeo, acompañado de métricas que permitan evaluar con evidencia los efectos de cada norma. Junto con ello se plantea reforzar el mercado único con reglas más claras, freno al gold plating nacional, enforcement más fuerte frente a Estados miembros que no apliquen correctamente las reglas comunes y herramientas jurídicas más creativas para superar bloqueos institucionales. También se sugieren cambios de diseño institucional, incluida una reorganización de la Comisión y la posible creación de una European Digital Agency para dar más coherencia a la regulación digital paneuropea. La competitividad europea queda así definida como una tarea que exige al mismo tiempo ambición tecnológica, difusión eficiente, mejor regulación y una arquitectura institucional capaz de ejecutar reformas que llevan décadas pendientes.

    Para leer más ingrese a:

    https://cerre.eu/publications/charting-a-european-path-to-competitiveness/

    https://cerre.eu/wp-content/uploads/2026/01/CERRE_Charting-a-European-path-to-competitiveness.pdf

  • TRANSATLANTIC COOPERATION ON AI AND NATIONAL SECURITY

    TRANSATLANTIC COOPERATION ON AI AND NATIONAL SECURITY

    La discusión se centra en cómo la inteligencia artificial está reconfigurando la relación entre seguridad nacional, política industrial y cooperación transatlántica. El punto de partida es que los vínculos entre IA y seguridad nacional se han convertido en un test decisivo para medir la fortaleza de la relación entre Europa y Estados Unidos. Los controles de exportación estadounidenses sobre chips y tecnologías de IA, aunque dirigidos principalmente a contener a China, tienen efectos directos sobre la capacidad europea para innovar, fortalecer competitividad y sostener su soberanía digital. Bajo este marco, la preocupación no se limita a restricciones comerciales puntuales. También abarca el riesgo de que la política europea de IA termine condicionada por decisiones externas, dentro de una lógica de “interdependencia gestionada” donde predomina la asimetría de poder y la coordinación estratégica es débil.

     

    El contenido identifica tres barreras principales para una cooperación más sólida. La primera es la imprevisibilidad de la política de Estados Unidos frente a China y frente a los controles de exportación. Se señala que dentro de la propia administración estadounidense no siempre es claro si estos controles responden prioritariamente a seguridad nacional, política industrial o generación de ingresos, y que esa ambigüedad eleva la incertidumbre europea. La segunda barrera es la falta de una posición europea unificada respecto de China. Mientras Washington adopta una postura más explícita al tratar a China como amenaza, en Europa persisten diferencias entre Estados miembros. La tercera barrera es la limitada consideración de los intereses europeos dentro de las prioridades estadounidenses. El análisis sostiene que Washington tiende a ver a sus aliados más como destinos de exportación que como socios con intereses propios que deban ser protegidos y beneficiados por la cooperación.

     

    La parte más concreta del análisis aparece al revisar la evolución reciente de la política estadounidense. Se recuerda que durante la administración Biden ya existían tensiones por controles a semiconductores, presión sobre exportaciones europeas de equipos avanzados y medidas industriales como el Chips and Science Act y el Inflation Reduction Act, criticadas por aliados por falta de consulta previa. Posteriormente, la llamada “AI diffusion rule” profundizó la preocupación europea al establecer un tratamiento diferenciado entre países aliados, imponiendo restricciones más severas a algunos Estados miembros de la Unión Europea que a otros, con posibles efectos sobre el mercado único y la libre circulación de bienes y servicios vinculados con IA. Bajo la segunda administración Trump, la orientación volvió a cambiar varias veces. Primero se revocó esa regla, luego se reforzaron controles sobre China y después se promovió una agenda más favorable a las exportaciones de tecnología estadounidense. A esto se añadió la iniciativa Pax Silica, en la que la Unión Europea no participa como bloque, aunque Suecia y Grecia sí se sumaron. Todo esto refuerza la percepción de volatilidad regulatoria y de dificultad para planificar una agenda transatlántica estable sobre IA y seguridad.

     

    Frente a ese entorno, la propuesta no apuesta por un gran acuerdo estratégico inmediato, porque lo considera poco viable en el contexto actual. En cambio, plantea una cooperación más pragmática y gradual. Entre las medidas sugeridas se incluyen un diálogo político regular, estructurado o informal, para evitar sorpresas y mejorar comprensión mutua; ejercicios conjuntos de planeación de escenarios y evaluación de riesgos para identificar amenazas en IA, herramientas de política y posibles represalias; y una colaboración más estrecha entre sector público y privado para que las decisiones respondan mejor a capacidades y riesgos reales. También se subraya que conviene avanzar en áreas donde los intereses europeos y estadounidenses estén más alineados. El ejemplo principal son los chips legacy, donde ambas partes tienen fabricantes y consumidores relevantes y podrían coordinarse para evitar que China inunde el mercado global, desplace proveedores no chinos y cree nuevas dependencias. Incluso se propone como paso práctico la creación de un pequeño grupo informal de coordinación UE-Estados Unidos sobre controles de exportación de IA, centrado en intercambio de información, monitoreo de riesgos como desvío de chips y alineación de enfoques de enforcement en sectores específicos.

    Para leer más ingrese a:

    https://cerre.eu/publications/transatlantic-cooperation-on-ai-and-national-security/

    https://cerre.eu/wp-content/uploads/2026/04/CERRE_Transatlantic-cooperation-on-AI-and-national-security.pdf

  • East Asia and Pacific Economic Update: Industrial Policy in the Digital Age

    East Asia and Pacific Economic Update: Industrial Policy in the Digital Age

    La actualización económica de abril de 2026 plantea que Asia oriental y el Pacífico sigue creciendo por encima del promedio mundial, pero entra en una etapa menos dinámica y con mayores exigencias estructurales. La proyección regional ubica el crecimiento en 5,0% para 2025, 4,2% para 2026 y 4,4% para 2027. En China, el ritmo bajaría desde 5,0% en 2025 hasta 4,2% en 2026 y 4,3% en 2027, mientras el resto de la región pasaría de 4,9% a 4,1% en 2026 para luego recuperarse hasta 5,0% en 2027. La lectura macroeconómica muestra una base todavía activa en consumo y manufactura exportadora, pero con fragilidades visibles. La confianza del consumidor se mantiene débil, la inversión privada sigue por debajo de niveles prepandemia en gran parte de la región y el crecimiento reciente está más respaldado por acumulación de capital que por mejoras sostenidas de productividad. También se advierte que el conflicto en Medio Oriente, la volatilidad de precios de energía y la incertidumbre global siguen presionando la actividad regional.

     

    El componente más distintivo está en la discusión sobre política industrial en la era digital. La propuesta organiza la intervención pública en tres pilares. El primero es fortalecer bienes públicos fundacionales, especialmente capital humano, infraestructura e instituciones. El segundo es corregir fallas de política que frenan reasignación eficiente de recursos, como restricciones en servicios, barreras regulatorias y trabas al comercio. El tercero contempla intervenciones focalizadas para enfrentar fallas de mercado en sectores específicos. La argumentación insiste en que la base más eficaz para el desarrollo sigue siendo horizontal. Se resalta, por ejemplo, que muchos países de la región aún muestran déficits de capital humano, infraestructura y capacidad institucional, y que los beneficios de invertir más en estos frentes exceden ampliamente sus costos en la mayoría de economías analizadas. También se subraya que la liberalización de servicios puede generar efectos de productividad significativos, como ocurrió en Viet Nam, donde la apertura en telecomunicaciones, finanzas y otros servicios impulsó mejoras tanto en servicios como en manufactura.

     

    El contenido también entra a valorar los límites y riesgos de la política industrial focalizada. A escala global y regional, el número de nuevas medidas comerciales e industriales aumentó con fuerza después de 2020, con subsidios, incentivos a la exportación y apoyos dirigidos a firmas específicas. Sin embargo, la evidencia presentada muestra resultados muy heterogéneos. En economías del G-20, la promoción exportadora y las transferencias directas se asocian con mejoras de productividad, mientras en otras economías emergentes esos efectos no aparecen con la misma claridad. También se advierte que los préstamos subsidiados pueden alterar la combinación de factores y empujar a las empresas a sustituir trabajo por maquinaria. En China, los incentivos tributarios aparecen más vinculados con aumentos de productividad que los subsidios directos, los cuales además tienden a concentrarse en menos firmas y con mayor presencia de empresas estatales. El contraste entre Corea en los años setenta y la intervención reciente de China en construcción naval refuerza ese punto: no basta con que la intervención sea efectiva para expandir producción o participación de mercado, también debe justificarse en eficiencia y retorno económico.

     

    La cadena de valor de la inteligencia artificial se utiliza como caso para mostrar cómo deberían interactuar los tres pilares. La inversión privada global en IA generativa subió hasta 34 mil millones de dólares en 2024 y la expansión de centros de datos se acelera en varias economías de la región. Malasia ya suma cerca de 700 MW operativos y una cartera superior a 3.000 MW, mientras Indonesia y Tailandia también avanzan. En comercio, Malasia y Viet Nam sobresalen por el peso de las exportaciones vinculadas con IA, que alcanzan alrededor de 34% y 32% del PIB en 2025. Aun así, la difusión tecnológica dentro de la economía sigue siendo limitada. Solo entre 13% y 17% de las subsidiarias multinacionales en China y Tailandia usan IA, frente a 37% en Estados Unidos, y la región todavía concentra gran parte de su participación en etapas intermedias de semiconductores, ensamblaje y hardware. La conclusión operativa es que atraer centros de datos o manufactura asociada no basta por sí solo. La participación sostenida en la economía digital exige energía confiable, conectividad, habilidades, apertura de servicios, mejor acceso a datos y una institucionalidad capaz de ejecutar políticas con disciplina técnica.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/57bcd2e6-2e35-4032-9a0d-a07562811f11

  • Definición del marco regulatorio aplicable para el servicio de conectividad mayorista local

    Definición del marco regulatorio aplicable para el servicio de conectividad mayorista local

    La iniciativa regulatoria surge en un momento de transformación del mercado mayorista de telecomunicaciones en Colombia. La CRC parte de que la provisión de conectividad mayorista local ha ganado relevancia por el mayor uso compartido de infraestructura y por la aparición de modelos enfocados en redes de fibra óptica dentro de un mismo municipio, orientadas a soportar expansión de redes y servicios minoristas. Dentro de esas modalidades, la provisión de redes neutras o de acceso abierto para FTTH ocupa un lugar central, porque permite que un PRST utilice infraestructura local ya desplegada por otro actor para conectar hogares sin asumir todo el costo del despliegue y mantenimiento de la red de acceso. La Comisión también ubica este análisis dentro de un contexto competitivo más amplio, donde la integración TIGO-MOVISTAR refuerza la importancia de contar con esquemas mayoristas eficientes para sostener dinamismo competitivo en servicios minoristas. La revisión no se concentra en rediseñar todo el marco sectorial, sino en precisar cómo debe aplicarse la regulación a estos nuevos modelos de conectividad local.

     

    La caracterización del problema se organiza en dos frentes. El primero es la escasa disponibilidad de información sobre el servicio mayorista de acceso local para FTTH, lo que limita la capacidad regulatoria para monitorear la evolución del mercado, identificar condiciones de provisión y generar valor sectorial a partir de esos datos. El segundo es la aplicación heterogénea del régimen de acceso, uso e interconexión al acceso local FTTH, una situación que puede traducirse en interpretaciones divergentes sobre reglas, condiciones de acceso y transparencia. Para el primer frente, la CRC plantea tres rutas: mantener el esquema actual, ajustar formatos específicos de reporte, o combinar esos ajustes con un sistema georreferenciado y un módulo centralizado de publicación de cobertura, ubicación de elementos de red y disponibilidad de infraestructura FTTH a nivel nacional. Para el segundo, también compara tres rutas regulatorias, entre ellas mantener el esquema vigente, introducir excepciones puntuales y establecer un régimen especial. La evaluación se apoya en análisis multicriterio con Proceso de Análisis Jerárquico, lo que permite ponderar claridad normativa, costos, autorregulación, competencia y riesgo de incumplimiento dentro de una sola matriz de decisión.

     

    En la situación asociada a condiciones regulatorias aplicables al servicio mayorista FTTH, la alternativa que obtiene mejor desempeño global es la número 2, basada en excepciones focalizadas al régimen vigente, con 44,9% de valoración total. Esa opción supera a la alternativa 3, que proponía un régimen especial específico y alcanzó 34,3%, y al statu quo, con 20,8%. La CRC considera que este resultado refleja un mejor balance entre mejora regulatoria, viabilidad operativa, promoción de competencia y contención de costos regulatorios. La alternativa 2 corrige disposiciones puntuales que no se ajustan al modelo de redes neutras FTTH, pero evita una reconfiguración estructural del marco general. La alternativa 3 sobresale más en claridad normativa y reducción del riesgo de incumplimiento, aunque con mayores costos de intervención; mientras que mantener el régimen actual no resuelve de forma suficiente la falta de homogeneidad en la aplicación regulatoria. El resultado regulatorio es importante porque orienta la intervención hacia ajustes precisos, buscando un entorno más estable, predecible y tecnológicamente neutral para el uso compartido de infraestructura.

     

    En el frente de monitoreo e información, la propuesta concreta incorpora varios cambios a la Resolución CRC 5050 de 2016. Se plantea modificar el Formato T.1.1 para permitir que los proveedores mayoristas de red de acceso local para FTTH reporten ingresos operacionales por esa actividad. Además, se propone un nuevo reporte para capturar la cantidad de accesos u hogares conectados por municipio con cada cliente mayorista, junto con precios y aspectos financieros de cada relación. A esto se suma una obligación de entregar información geográfica sobre la infraestructura involucrada en la prestación del servicio, mediante una nueva sección dentro del capítulo de condiciones aplicables a los servicios mayoristas de telecomunicaciones. El nivel de detalle propuesto es alto. En el componente de precios, por ejemplo, se incluyen variables como cargo de habilitación, tipo de descuento, cargo mensual por acceso sin descuento y con descuento, diferenciando si el beneficio obedece a volumen, permanencia u otro criterio comercial. También se delimita expresamente que las ofertas mayoristas de red de acceso local para FTTH deben divulgarse de manera pública y transparente y que estas disposiciones aplican a quienes tengan control, propiedad, posesión, tenencia o cualquier derecho sobre dichas redes mayoristas. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.crcom.gov.co/es/proyectos-regulatorios/2000-41-7-15

    https://www.crcom.gov.co/system/files/Proyectos%20Comentarios/2000-41-7-15/Propuestas/documento-soporte-conectividad-mayorista-local.pdf  

  • Synthetic surveys as early-stage analytical tools for survey work in litigation

    Synthetic surveys as early-stage analytical tools for survey work in litigation

    Las encuestas continúan siendo una pieza probatoria relevante en litigios vinculados con percepciones del consumidor, efectos competitivos o respuestas conductuales. Se usan, por ejemplo, para analizar confusión en disputas marcarias, disposición a pagar o sustitución de demanda en asuntos antitrust, y reacciones de consumidores frente a cambios en productos o condiciones de mercado. El problema operativo aparece desde el inicio del caso: decidir si vale la pena invertir en una encuesta real y cómo estructurarla cuando los hechos aún están evolucionando y el riesgo procesal sigue siendo incierto. Esa dificultad se agrava porque los estudios piloto, aunque ayudan a reducir incertidumbre, también pueden ser costosos, consumir tiempo y resultar poco concluyentes, sobre todo cuando existen varias hipótesis en competencia. Bajo ese contexto, los modelos de lenguaje empiezan a incorporarse como apoyo exploratorio en etapas tempranas del análisis.

     

    La propuesta se apoya en la capacidad de los modelos de lenguaje para aprender patrones estadísticos de grandes volúmenes de texto y reproducir formas de respuesta asociadas con preferencias, razonamientos o descripciones humanas. A partir de ello, podrían utilizarse para revisar cuestionarios y sugerir formulaciones menos ambiguas y sesgadas. También podrían generar respuestas sintéticas de individuos definidos por rasgos demográficos o conductuales, tomando como referencia patrones observados en datos similares. En una versión más ambiciosa, se plantea que, con entrevistas detalladas de personas específicas, podrían construirse “doppelgangers” virtuales que aproximen sus preferencias, actitudes y estilos de razonamiento. La utilidad práctica no estaría en reemplazar el trabajo empírico con personas, sino en ayudar a decidir con más información si conviene realizar una encuesta humana y bajo qué diseño.

     

    La viabilidad inicial de este enfoque se relaciona con investigaciones recientes. Se menciona una investigación de 2024, con participación de Google DeepMind, en la que modelos de lenguaje fueron entrenados con entrevistas en profundidad a más de 1.000 personas reales para evaluar qué tan bien podían replicar sus respuestas y comportamientos en varias medidas. Los resultados apuntan a que, bajo ciertas condiciones, las respuestas sintéticas pueden capturar patrones complejos de actitudes y comportamiento útiles para análisis exploratorio y contraste de hipótesis. También se citan otros trabajos que encuentran que los modelos pueden simular respuestas a escala y a bajo costo. A partir de ello, se sugieren aplicaciones concretas: explorar si una población objetivo pequeña o dispersa podría mostrar variación relevante, revisar claridad y neutralidad de preguntas, detectar sensibilidad del resultado a la estructura del cuestionario y ofrecer, en el futuro, paneles sintéticos de consumidores anónimos como opción previa a una encuesta tradicional. Otra ventaja operativa es la posibilidad de consultar estos paneles repetidamente y sin fatiga del respondente, lo que facilitaría ensayar enfoques alternativos a medida que evoluciona el litigio.

     

    El uso responsable de estas herramientas todavía enfrenta límites metodológicos importantes. Los modelos aprenden de los datos con los que fueron entrenados y, por tanto, podrían preservar, distorsionar o amplificar errores de medición presentes en encuestas humanas. El texto pone especial atención en el sesgo de deseabilidad social, es decir, la tendencia de las personas a sobredeclarar rasgos socialmente valorados. Todavía no existe certeza sobre cómo ese tipo de sesgo se transmite a los datos sintéticos ni sobre cómo ciertas decisiones de diseño influyen en el resultado final. Por eso, los autores están desarrollando una investigación experimental para evaluar si ese sesgo se propaga en conjuntos sintéticos y si diseños de encuesta orientados a reducirlo mejoran la validez de la salida generada. Las encuestas sintéticas no deberían entenderse como sustituto de las encuestas tradicionales, sino como parte de una caja de herramientas analíticas tempranas para explorar supuestos, probar sensibilidad y evitar desvíos costosos antes de lanzar una encuesta humana independiente y no sesgada. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.brattle.com/insights-events/publications/brattle-experts-author-westlaw-today-article-on-using-ai-driven-synthetic-surveys-as-early-stage-analytical-tools-for-survey-work-in-litigation/

    https://www.brattle.com/wp-content/uploads/2026/04/Synthetic-Surveys-as-Early-Stage-Analytical-Tools-for-Survey-Work-in-Litigation.pdf

  • Manual of procedures on transaction data, fundamental data and inside information reporting

    Manual of procedures on transaction data, fundamental data and inside information reporting

    La versión 10 del manual se ubica como una pieza operativa central del régimen REMIT, al definir cómo deben enviarse y estructurarse los datos que ACER utiliza para vigilar los mercados mayoristas de energía. El contenido parte de una base regulatoria precisa. El artículo 7 del Reglamento (UE) No 1227/2011 establece que la Agencia debe recopilar datos para monitorear estos mercados, mientras que el artículo 8 exige a los participantes de mercado, o a terceros que actúen por cuenta de ellos, suministrar registros de transacciones y datos fundamentales. Sobre esa base, el Reglamento de Ejecución (UE) No 1348/2014 asigna a ACER la tarea de establecer procedimientos, estándares y formatos electrónicos para el reporte, incluyendo la entrega de web feeds para inside information. El manual organiza esa función en una guía práctica que cubre canales de envío de datos, reglas de validación y esquemas XML aplicables al reporte de transacciones, datos fundamentales e información privilegiada.

     

    La estructura del manual confirma su vocación técnica y transversal. El índice incorpora secciones específicas sobre marco legal, envío de datos a la Agencia, confiabilidad operativa, calidad e integridad de los datos, transaction reporting, fundamental data reporting e inside information reporting. En transaction reporting se cubren cuestiones como quién reporta, qué debe reportarse, inicio del reporte, frecuencia y formatos electrónicos. En fundamental data reporting se desarrollan bloques diferenciados para datos de plataformas ENTSO-E y ENTSOG, nominaciones de electricidad y gas, información de LNG y datos de almacenamiento de gas. Para inside information reporting se incluyen responsabilidades, alcance y fecha de inicio del reporte. Esta organización muestra que el manual no se limita a una lista de campos de datos, sino que articula procedimientos completos para distintas capas de información que soportan la supervisión del mercado.

     

    Uno de los elementos más importantes de la edición 2026 es el foco puntual de la actualización. La versión 10, efectiva desde el 26 de marzo de 2026, modifica el Anexo VII e incorpora aclaraciones sobre terminología, actualización de reportes de inside information, tratamiento de overlapping unavailability events y una revisión de la definición del affected asset. Ese énfasis indica que la atención regulatoria se concentra en mejorar consistencia semántica y trazabilidad de eventos que pueden influir en la transparencia del mercado. También evidencia que la evolución reciente del manual no está asociada a una reescritura completa, sino a ajustes específicos sobre componentes de divulgación que requieren mayor precisión operativa. La secuencia de versiones muestra esa lógica incremental. Tras versiones previas en 2021, 2022 y 2023, la actualización de 2026 vuelve a centrarse en uno de los anexos técnicos, manteniendo continuidad con el marco general ya establecido.

     

    Otro aspecto relevante es la amplitud del ecosistema documental con el que se articula. El manual remite explícitamente a la Guidance on REMIT application, al Transaction Reporting User Manual, a los requisitos de registro de RRMs, a documentos de mapeo entre tablas del reglamento y esquemas electrónicos, y a consultas públicas específicas sobre formatos de transacción, datos fundamentales e inside information. Esa red de referencias revela que el régimen de reporte no descansa en un único texto, sino en una arquitectura documental más amplia donde el manual cumple la función de puente entre el marco legal y la ejecución técnica. También queda claro que la elaboración de estos formatos ha estado acompañada por consultas públicas, talleres y reuniones técnicas con actores del sector desde 2014 en adelante, lo que aporta trazabilidad al proceso de estandarización.

     

    Desde una perspectiva operativa, el valor principal de esta versión está en reforzar calidad, integridad y uniformidad del dato reportado a ACER. La presencia de capítulos dedicados específicamente a data quality y data integrity, junto con la definición de submission channels, validation rules y electronic formats, indica que la supervisión del mercado energético europeo depende de una infraestructura de información altamente normalizada. En ese esquema, la actualización de terminología y de criterios sobre eventos de indisponibilidad o activos afectados no es un detalle menor, porque puede incidir directamente en la comparabilidad de reportes, en la trazabilidad de eventos relevantes para el mercado y en la capacidad de la Agencia para detectar conductas abusivas o asimetrías informativas. La versión 10 consolida así una base técnica orientada a que la vigilancia REMIT funcione con mayor consistencia en el tratamiento de transacciones, datos fundamentales e información privilegiada. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.acer.europa.eu/news/acer-updates-its-remit-manual-and-faqs-report-inside-information

    https://www.acer.europa.eu/sites/default/files/REMIT/REMIT%20Reporting%20Guidance/Manual%20of%20Procedures%20(MoP)%20on%20Data%20Reporting/ACER-REMIT-Manual-data-reporting-V10.pdf

  •  Carbon Markets 2025: Review and Outlook

     Carbon Markets 2025: Review and Outlook

    El mercado voluntario de carbono en 2025 se comportó como un espacio más restringido en oferta, pero todavía sostenido por una demanda relativamente firme. Las emisiones emitidas cayeron a 264 millones de créditos, frente a 291 millones en 2024, lo que representa una contracción interanual de 9%. Esta reducción prolonga la corrección observada después del pico de 2021 y estuvo asociada a menores incentivos económicos en segmentos con precios deprimidos, donde los costos fijos de verificación y registro redujeron la viabilidad de nuevas emisiones. Aun con esa contracción, los retiros alcanzaron 173 millones de créditos, en niveles cercanos al promedio de los últimos cuatro años. Esa estabilidad respondió a compradores recurrentes que siguieron retirando créditos para objetivos climáticos corporativos, junto con una demanda con orientación de cumplimiento asociada a esquemas nacionales de precio al carbono y a compras tempranas bajo CORSIA. Como resultado, la brecha entre emisiones y retiros se redujo, moderando el crecimiento del superávit. El mercado estimado se ubicó entre 800 y 900 millones de dólares con base en retiros reportados y precios spot promedio, sin incluir acuerdos de compraventa a futuro.

     

    La estructura de la oferta confirma una preferencia creciente por créditos más recientes y por segmentos con mayor percepción de integridad. En 2025, entre 83% y 91% de las emisiones emitidas se concentró en periodos de cuatro años o menos, mientras los periodos antiguos perdieron liquidez. Las Soluciones basadas en la Naturaleza mantuvieron el liderazgo de la oferta con 80 millones de créditos, equivalentes a cerca de un tercio del suministro total, seguidas por renovables con 62 millones y tecnologías domésticas con 60 millones. Dentro de las soluciones basadas en la naturaleza, la composición se desplazó relativamente hacia remociones frente a actividades de evitación, reflejando una demanda más selectiva. La concentración geográfica también fue alta. Los diez principales países anfitriones generaron 87% de la oferta de créditos NBS, y solo Colombia, Estados Unidos, Guyana y México aportaron más de la mitad. Igualmente, la oferta asociada a CDR tecnológico siguió siendo marginal, con apenas 0,7 millones de créditos emitidos, dominados por almacenamiento geológico de carbono y biocarbón, lo que evidencia que estas rutas aún no escalan materialmente frente a alternativas basadas en la naturaleza.

     

    La formación de precios mostró una segmentación más profunda. El precio promedio del mercado secundario cayó hasta 4,6 dólares por tonelada, pero ciertos productos mejor posicionados aumentaron de valor. Los créditos de remoción NBS se movieron aproximadamente desde 15 dólares por tonelada al inicio del año hasta 12 a 13 dólares al cierre, mientras los créditos regionales NBS de evitación subieron desde 4 a 5 dólares hasta alrededor de 10 a 11 dólares por tonelada hacia el cuarto trimestre. Los créditos elegibles para CORSIA transaron durante gran parte del año alrededor de 20 a 23 dólares por tonelada, reflejando condiciones de oferta limitada en un segmento donde las aerolíneas podrían requerir entre 146 y 236 millones de unidades elegibles solo en la Fase 1 de 2024 a 2026. En contraste, las referencias de precio para renovables y tecnologías domésticas cayeron 50% y 60% interanual, respectivamente. La calidad fue el principal eje de diferenciación. Los créditos con etiqueta CCP alcanzaron 102 millones de emisiones acumuladas y, aunque todavía representan una cobertura incompleta del mercado, los datos históricos citados muestran primas de precio cercanas a 25% para estos créditos. Sin embargo, la capacidad de esa etiqueta para modificar los precios agregados seguirá dependiendo de cuánto volumen nuevo se emita bajo metodologías alineadas y de su interacción con la elegibilidad regulatoria.

     

    El excedente acumulado siguió creciendo, aunque a un ritmo menor. Los volúmenes no retirados aumentaron desde 987 millones al cierre de 2024 hasta 1.077 millones al final de 2025, superando por primera vez la marca de mil millones de créditos. Pese a ello, el crecimiento neto anual fue de 90 millones, el menor desde 2019. Una parte importante de ese stock corresponde a créditos heredados que ya no encuentran demanda activa. Más de 150 millones pertenecen a periodos previos a 2016, equivalentes a 14% del stock acumulado, y 528 millones corresponden a periodos previos a 2021, es decir, la mitad del total no retirado. Esta composición indica que buena parte del exceso visible no compite realmente en las mismas condiciones que los créditos recientes, por lo que el mercado debe interpretarse con más detalle que una lectura agregada de excedente. Además, el crecimiento del stock en 2025 provino sobre todo de categorías no NBS, con 41% desde household devices, 32% desde industria y 25% desde renovables.

     

    El frente regulatorio y de cooperación internacional también avanzó de forma tangible. Se concretaron las primeras transferencias de ITMOs bajo el Artículo 6.2, incluyendo una transferencia inicial de aproximadamente 12.000 ITMOs desde Ghana hacia Suiza a través de KliK, como señal operativa de que los enfoques cooperativos pueden funcionar en la práctica. Durante 2025 se firmaron 24 nuevos acuerdos bilaterales, llevando el total a 108. En el componente 6.4, se aprobó la primera metodología del PACM, A6.4-AMM-001, enfocada en quema y uso de gas de relleno sanitario. A la vez, 1.508 actividades registradas bajo el CDM solicitaron transición al PACM, pero menos de 10% había recibido aprobación del país anfitrión al cierre de 2025 y solo 20 actividades habían completado la transición, distribuidas en 8 proyectos de tecnologías domésticas, 5 de gases fugitivos, 5 de renovables y 2 de eficiencia energética. La lectura de fondo es que el mercado de carbono está entrando en una etapa menos expansiva en volumen, pero más exigente en integridad, elegibilidad y capacidad real de uso, con una transición visible desde liquidez generalizada hacia compras más selectivas y acuerdos más dirigidos a pipelines específicos.

    Para leer más ingrese a:

    https://climatefocus.com/publications/carbon-market-2025-review-and-outlook/

    https://climatefocus.com/wp-content/uploads/2026/01/Carbon-Markets-2025-Review.pdf

  • The meat of the matter: what does the trend in lower meat consumption mean for UK livestock farmers?

    The meat of the matter: what does the trend in lower meat consumption mean for UK livestock farmers?

    El cambio en la dieta británica ya es visible en los datos de largo plazo. En el Reino Unido, 58% de las personas afirma haber hecho algún esfuerzo por reducir su consumo de carne, y la información nacional auto reportada indica que el país come 8% menos carne que hace 20 años, pese al aumento de la población. Esta reducción se alinea con recomendaciones sanitarias y climáticas. El NHS aconseja una disminución de 33% en carne roja y procesada para el consumidor promedio, mientras el Climate Change Committee propone una reducción de 18% en carne roja hacia 2030 y de 40% hacia 2050. Aun así, la evolución no es uniforme entre especies. La población británica está consumiendo menos res y cerdo, el consumo de cordero cae con mucha más rapidez que su producción y el pollo sigue siendo la única carne cuya ingesta continúa creciendo.

    La relación entre consumo y producción no ha sido lineal. Aunque la demanda interna ha bajado en varios segmentos, la producción no necesariamente acompañó esa caída. Las oportunidades de exportación permitieron que la oferta creciera o se mantuviera en varios casos, incluso con una menor demanda doméstica. Entre 2003 y 2023 aumentaron las exportaciones de res, cerdo, cordero y pollo. Esto lleva a una conclusión importante para la política agroalimentaria: reducir el consumo sin ajustar producción puede trasladar el problema hacia otros mercados sin resolver impactos estructurales. También obliga a diferenciar entre tipos de explotación ganadera. La viabilidad económica de ampliar producción bovina u ovina es débil para muchas explotaciones, mientras en porcinos y aves la situación es distinta. En un mismo sentido, las explotaciones de pastoreo dedicadas a res y cordero muestran una rentabilidad baja o negativa cuando se observa únicamente la producción ganadera. En promedio, estas actividades son deficitarias. Su sostenimiento económico ha dependido del Basic Payment Scheme, de esquemas agroambientales y de ingresos de diversificación, como turismo o generación de energía. Como ese esquema de apoyo finalizará en 2027, la rentabilidad futura de muchas granjas dependerá más de su capacidad para generar ingresos por bienes públicos y cambios de uso del suelo que de vender más carne. Se plantea incluso que una reducción del número de animales puede liberar espacio y tiempo para actividades más rentables. En explotaciones de montaña, los ingresos podrían aumentar 50% si se remunerara el almacenamiento de carbono mediante plantación forestal en dos tercios de la tierra, manteniendo pastoreo en el tercio restante. La dirección propuesta es expandir los programas Higher Tier y Landscape Recovery, especialmente en zonas donde la producción de alimentos es menos rentable.

    La situación de pollo y cerdo es distinta. La producción suele concentrarse en unidades especializadas y tiende a ser rentable, además de mostrar una tendencia creciente. En 2024-25, la ganancia promedio procedente de la producción alimentaria fue de 160.700 libras por granja avícola y 85.700 libras por granja porcina. Aunque estas carnes tienen menores emisiones y menor huella territorial que res y cordero, su impacto sigue siendo mucho mayor que el de las proteínas vegetales. Además, el mayor consumo de productos procesados de cerdo y pollo mantiene presiones sanitarias y ambientales. Por eso, la propuesta distingue con claridad el tratamiento regulatorio. Para bovino y ovino, la transición pasa por reorientar ingresos y fortalecer pagos por servicios ecosistémicos. Para porcino y avícola, se considera necesaria regulación específica para contener impactos y evitar que cualquier límite sobre producción local termine desplazando emisiones y daños ambientales hacia importaciones. También se plantea una estrategia alimentaria que facilite dietas más saludables y sostenibles, junto con un plan de crecimiento hortícola que aumente la producción y el consumo de frutas y verduras en el Reino Unido.

    Para leer más ingrese a:

    https://green-alliance.org.uk/publication/the-meat-of-the-matter-what-does-the-trend-in-lower-meat-consumption-mean-for-uk-livestock-farmers/

    https://green-alliance.org.uk/wp-content/uploads/2026/01/Meat-of-the-matter.pdf

  • UK food security in a climate changed world

    UK food security in a climate changed world

    La seguridad alimentaria británica se presenta como un problema sistémico cada vez más expuesto al cambio climático. El planteamiento central es que el riesgo ya no pertenece al largo plazo, sino que está afectando la producción, el abastecimiento y el costo de la alimentación en el presente. Entre 2022 y 2023, los impactos climáticos añadieron 361 libras a la factura alimentaria anual promedio de los hogares del Reino Unido. Además, la inteligencia gubernamental citada advierte que el país podría tener dificultades para sostener su abastecimiento alimentario tan pronto como en 2030 si el deterioro climático y ecológico continúa. La presión es particularmente severa porque el sistema alimentario británico combina producción nacional vulnerable con una alta dependencia de cadenas globales cada vez más inestables. El sector de alimentos y bebidas, valorado en 37 mil millones de libras anuales para la economía, ya está siendo alterado por calor extremo, inundaciones, sequías y fallas logísticas. A esto se suma un problema distributivo: hoy el quintil más pobre tendría que destinar casi la mitad de su ingreso a una dieta saludable recomendada, por lo que nuevas alzas de precios deterioran directamente el acceso a alimentos nutritivos.

     

    En producción primaria, el deterioro ya es medible. Durante la última década, Inglaterra registró tres de sus cinco peores cosechas de cereales y el mal tiempo costó más de 800 millones de libras a las explotaciones agrícolas inglesas en 2025. El documento también señala que 92% de los agricultores ha sentido ansiedad por el impacto de eventos meteorológicos extremos. Hacia adelante, los riesgos se intensifican: para 2070 los inviernos podrían ser hasta 30% más húmedos que en 1990, mientras 60% de la tierra agrícola más productiva de Inglaterra ya se considera en el nivel más alto de riesgo de inundación. En ganadería, los efectos también son directos. Durante la ola de calor de julio de 2022 murieron casi 10.000 pollos por estrés térmico durante el transporte, y las altas temperaturas pueden reducir hasta 10% la producción lechera, con pérdidas de hasta 90.000 libras anuales por explotación. Además, para 2070 se prevén días de verano entre 4 °C y 7 °C más cálidos, y los rebaños lecheros del suroeste podrían enfrentar un aumento de diez veces en los días con estrés térmico. El cambio climático también favorece plagas y enfermedades, con más presión sanitaria sobre bovinos y ovinos.

     

    La exposición externa del sistema alimentario británico agrava aún más la vulnerabilidad. El Reino Unido importa aproximadamente 40% de sus alimentos y una cuarta parte de esas importaciones proviene del Mediterráneo, una región donde inundaciones, sequías y olas de calor están afectando rendimientos. Ya en los primeros meses de 2026, los supermercados británicos enfrentaron escasez de fresas, frambuesas, aguacates y pimientos. Cuando las perturbaciones afectan regiones dominantes en ciertos productos, el efecto sobre precios se vuelve severo. El informe recuerda que el precio del cacao casi se cuadruplicó entre enero de 2023 y comienzos de 2024 tras fenómenos extremos y brotes de enfermedades en África occidental. Al mismo tiempo, el calor y las tormentas están afectando la infraestructura interna. En 2022, condiciones meteorológicas obligaron al cierre del puerto de Dover, retrasando el ingreso de productos perecederos desde Europa continental. Ese mismo año, instalaciones manufactureras redujeron su producción por no poder mantener temperaturas seguras, y se perdieron 11 millones de horas laborales por exposición a calor elevado. Las proyecciones indican que para 2050, 46% de las carreteras y 54% de la red ferroviaria del Reino Unido estarán en riesgo por inundaciones y calor extremo.

     

    El efecto final de estas presiones se concentra en los precios y en la asequibilidad. En 2025, el alza en carne de res, mantequilla, leche, café y chocolate, asociada a impactos climáticos sobre la producción, explicó casi 40% de la inflación alimentaria total, pese a representar solo 11% de la cesta promedio de compra. El documento también recoge que una dieta saludable podría encarecerse hasta 34% hacia 2050 solo por efecto de olas de calor e inundaciones. Además, uno de cada diez hogares británicos ya experimenta inseguridad alimentaria. Frente a esto, se propone una agenda de adaptación más estructurada. Entre las acciones prioritarias figuran establecer metas nacionales cuantificadas de adaptación del sistema alimentario en el próximo programa nacional, crear una Food System Resilience Task Force, obligar estándares de reporte de sostenibilidad para el sector alimentario, apoyar a agricultores con investigación aplicada e incorporar la adaptación dentro de políticas agrícolas y alimentarias. También se plantea publicar una estrategia de crecimiento hortícola para ampliar la producción doméstica de frutas, verduras y legumbres, y promover una Good Food Bill para mejorar el acceso a dietas saludables.

    Para leer más ingrese a:

    https://green-alliance.org.uk/publication/uk-food-security-in-a-climate-changed-world/

    https://green-alliance.org.uk/wp-content/uploads/2026/04/UK-food-security-in-a-climate-changed-world.pdf

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