Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Microred 2 MWh refuerza resiliencia en pueblo más pequeño de Brasil

    Microred 2 MWh refuerza resiliencia en pueblo más pequeño de Brasil

    La instalación de una microrred con aprox. 2 MWh de almacenamiento en Serra da Saudade, el municipio más pequeño de Brasil, atiende una necesidad crítica: continuidad del servicio en localidades con redes extensas y baja densidad. El diseño prioriza cargas esenciales como agua potable y servicios públicos, mitigando riesgos por fallas y oscilaciones de tensión.

    El modo isla automático mantiene la operación local durante interrupciones de la red troncal. Esto reduce tiempos de restablecimiento y costos de atención de emergencias, al disminuir desplazamientos de cuadrillas y reconexiones en alimentadores radiales.

    La arquitectura integra inversores bidireccionales y controladores que administran estado de carga, potencia activa y compensación de reactivos. Con ello mejora la calidad de energía (tensión, frecuencia y distorsión armónica) y se suavizan rampas que estresan equipos públicos.

    El almacenamiento permite aplanar demanda en horarios caros y reducir cargos asociados a picos. A la vez, habilita servicios locales de flexibilidad que apoyan a la distribuidora en contingencias, aportando valor operativo medible.

    La replicabilidad es clara para municipios latinoamericanos con limitaciones de transmisión y costos de refuerzo elevados. Un dimensionamiento prudente de baterías y una selección rigurosa de cargas críticas otorgan una relación costo‑beneficio favorable.

    Desde TI/OT, la solución exige telemetría confiable, integración con sistemas SCADA y protocolos de ciberseguridad que protejan el control de la microrred. La gestión de credenciales, el registro de eventos y las pruebas de conmutación periódicas son esenciales.

    Regulatoriamente, el caso orienta a reconocer la resiliencia comunitaria como servicio, con métricas (SAIDI/SAIFI locales) y esquemas de remuneración. También aporta evidencia para guías de operación segura, pruebas en sitio y responsabilidades compartidas.

    En síntesis, Serra da Saudade demuestra que una microrred bien gobernada reduce riesgo operativo, crea valor social directo y libera capacidad de la red principal sin inversiones de gran escala, resultado particularmente útil para geografías dispersas.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.microgridknowledge.com/microgrids/remote/news/55355285/resilience-for-serra-da-saudade-brazils-tiniest-town-gains-2-mwh-microgrid
  • Innovation for regulated companies: AN INITIAL DSO PERSPECTIVE

    Innovation for regulated companies: AN INITIAL DSO PERSPECTIVE

    La transición energética en Europa exige que las empresas reguladas, en particular los operadores de distribución, adapten sus marcos de inversión hacia soluciones innovadoras. El aumento proyectado de la demanda eléctrica, impulsado por la electrificación del transporte, la climatización y los procesos industriales, obliga a replantear la gestión de las redes. En este contexto, la innovación se convierte en un factor decisivo para garantizar eficiencia y sostenibilidad, aunque introduce riesgos derivados de tecnologías menos probadas. Por ello, los marcos regulatorios deben equilibrar estabilidad financiera, incentivos adecuados y neutralidad tecnológica.

    En primer lugar, la estabilidad regulatoria favorece decisiones de inversión que no se inclinen únicamente hacia soluciones tradicionales. Cuando las reglas son predecibles y transparentes, los operadores pueden planificar con visión de largo plazo y atraer capital privado. Además, la recuperación de una rentabilidad razonable resulta esencial para que las inversiones sean atractivas frente a alternativas de similar riesgo. Esa rentabilidad no depende únicamente del WACC, sino también de mecanismos adicionales que permitan a las empresas capturar beneficios derivados de la eficiencia. En segundo término, los incentivos implícitos y explícitos dentro de los marcos regulatorios determinan la disposición de las compañías a innovar. Entre los mecanismos implícitos destacan el beneficio compartido y la regulación por gasto total. El primero permite que las reducciones de costos se repartan entre consumidores y empresas, generando motivación para adoptar soluciones más eficientes. Sin embargo, su efectividad depende de factores como la duración del periodo regulatorio, el porcentaje de reparto y la simplicidad del esquema. Si el diseño es demasiado complejo, la claridad se pierde y las empresas reducen su interés en innovar.

    La regulación por gasto total, por su parte, evita distorsiones entre inversiones de capital y gastos operativos. Al considerar ambos de manera conjunta, se elimina la preferencia por proyectos intensivos en capital y se abre espacio para soluciones flexibles basadas en operación. No obstante, este enfoque requiere un análisis cuidadoso de los impulsores de costos, pues una definición imprecisa puede generar riesgos regulatorios adicionales. En cuanto a incentivos explícitos, algunos países han introducido esquemas que vinculan la remuneración con objetivos de desempeño. El caso de Italia con la regulación por objetivos muestra cómo un enfoque basado en gasto total, combinado con metas de eficiencia y calidad del servicio, puede orientar a los operadores hacia soluciones innovadoras. Al reconocer tanto inversiones en resiliencia como mejoras en capacidad de integración renovable, se fomenta la búsqueda de alternativas que reduzcan costos y aumenten la calidad.

    Por otra parte, la comparación entre metodologías regulatorias revela diferencias en la manera de incentivar la innovación. Los esquemas de tope de precios permiten a las empresas retener parte de las ganancias de eficiencia, aunque introducen incertidumbre por la variación de la demanda. Los topes de ingresos reducen esa incertidumbre y también posibilitan compartir beneficios. En contraste, la metodología de costo más margen asegura la recuperación de gastos eficientes, pero limita la motivación para innovar, pues no existe un mecanismo de reparto de ahorros. La innovación en redes de distribución requiere marcos regulatorios que combinen estabilidad financiera, neutralidad tecnológica y mecanismos de incentivo claros. La electrificación masiva y la integración de renovables demandan soluciones que no pueden depender únicamente de inversiones tradicionales. Por ello, la regulación debe reconocer tanto el riesgo adicional de las tecnologías emergentes como la necesidad de recompensar a quienes las adopten. Con un diseño adecuado, los operadores podrán contribuir a la transición energética ofreciendo redes más eficientes y resilientes, mientras los consumidores se benefician de servicios de mayor calidad y tarifas competitivas.

    Para leer más ingrese a:

    https://eudsoentity.eu/wp-content/uploads/2025/07/Innovation-for-regulated-companies.pdf

  • GUIDING SMALL BUSINESSES ON THEIR SMART ENERGY JOURNEYS

    GUIDING SMALL BUSINESSES ON THEIR SMART ENERGY JOURNEYS

    El panorama energético para las pequeñas y medianas empresas se caracteriza por la diversidad de necesidades y motivaciones. Aunque estas compañías representan un volumen significativo de clientes en las áreas de servicio, suelen carecer de acompañamiento directo para gestionar sus opciones energéticas. Por ello, se han desarrollado perfiles que permiten comprender mejor sus comportamientos y diseñar programas ajustados a sus realidades.

    En primera instancia, las llamadas Energized Enterprises muestran una relación activa con su consumo eléctrico. Prefieren tarifas horarias y participan en programas de sus proveedores. Su sensibilidad al precio se refleja en iniciativas como la electrificación de flotas, donde los incentivos y esquemas de tarifas diferenciadas resultan determinantes. Ejemplos como el programa de Puget Sound Energy, que ofrece soluciones integrales para la instalación de infraestructura de carga, evidencian cómo estas empresas buscan apoyo para reducir complejidad y costos iniciales. Asimismo, programas de préstamos sin interés, como el E3 en Minnesota, permiten modernizar equipos y mejorar la competitividad mientras se generan ahorros energéticos.

    En contraste, las Opportunistic Organizations consideran la energía como un gasto significativo y buscan optimizarlo mediante medidas de eficiencia. Su disposición a participar depende de que las soluciones se adapten a sus necesidades operativas. Casos como el de Con Edison en Nueva York muestran cómo incentivos que cubren gran parte de los costos de proyectos de aislamiento y modernización pueden transformar la percepción de estas empresas, generando ahorros y motivando estrategias de sostenibilidad. De manera similar, programas de reembolsos en iluminación o climatización, como los de ElectriCities en Carolina del Norte y APS en Arizona, demuestran que la colaboración entre proveedores y clientes puede traducirse en mejoras tangibles tanto económicas como ambientales. Incluso proyectos piloto, como el uso de cortadoras de césped eléctricas en campos de golf, ilustran la apertura de estas organizaciones a explorar nuevas tecnologías cuando se les presentan beneficios claros.

    Por otra parte, las Small & Satisfied suelen tener un consumo reducido y, en consecuencia, la energía no ocupa un lugar prioritario en sus decisiones. Sin embargo, la falta de conocimiento sobre programas disponibles limita su participación. Iniciativas como la campaña de NB Power en Canadá, que ofreció recorridos gratuitos con asesores técnicos, lograron superar barreras de información y confianza. El resultado fue un aumento notable en la inscripción a programas de eficiencia, incluso en regiones de difícil acceso. De igual modo, el esfuerzo de PG&E en California, mediante reportes personalizados basados en datos, permitió acercar información relevante a miles de pequeñas empresas, incrementando la interacción digital y la conciencia sobre eficiencia.

    Finalmente, las Entrenched Businesses representan compañías que consideran haber resuelto sus necesidades energéticas en el pasado. Aunque menos propensas a modificar sus prácticas, pueden beneficiarse de programas que refuercen la actualización tecnológica o la resiliencia de sus operaciones. La clave para interactuar con ellas es mostrar cómo las nuevas soluciones pueden integrarse sin alterar de manera significativa sus rutinas establecidas. Estos perfiles evidencian que la relación de las pequeñas y medianas empresas con la energía es heterogénea. Mientras algunas buscan activamente oportunidades de electrificación y eficiencia, otras requieren acompañamiento para descubrir opciones que antes no habían considerado. La estrategia más efectiva consiste en adaptar los programas a cada tipo de empresa, ofreciendo incentivos claros, asesoría personalizada y soluciones que reduzcan riesgos. De esta manera, los proveedores pueden convertirse en aliados confiables, impulsando tanto la sostenibilidad como la competitividad de los negocios.

    Para leer más ingrese a:

    https://smartenergycc.org/guiding-small-businesses-on-their-smart-energy-journeys-paper/

    https://smartenergycc.org/wp-content/uploads/2026/01/SECCs-Guiding-Small-Businesses-Paper.pdf

  • Renewable Energy Tracker: CHANGING COURSE CENTRING JUSTICE IN THE TRANSITION TO RENEWABLE ENERGY

    Renewable Energy Tracker: CHANGING COURSE CENTRING JUSTICE IN THE TRANSITION TO RENEWABLE ENERGY

    La transición hacia sistemas energéticos basados en fuentes renovables se presenta como una vía para reducir emisiones, mejorar la resiliencia y ampliar el acceso a energía de calidad. Al mismo tiempo, ofrece la posibilidad de transformar estructuras históricamente desiguales mediante modelos descentralizados y formas más democráticas de propiedad. No obstante, al observar cómo se están desplegando muchas iniciativas en distintos contextos nacionales, emergen tensiones profundas entre los objetivos declarados de sostenibilidad y las prácticas reales que dominan el sector. Por un lado, las economías industrializadas y algunas potencias emergentes han intensificado su búsqueda de minerales, biomasa e hidrógeno vinculados a la transición energética. Sin embargo, esta dinámica reproduce patrones extractivos de larga data. En lugar de fortalecer capacidades locales, numerosos proyectos consolidan relaciones asimétricas en las que los países proveedores permanecen relegados a los eslabones más bajos de las cadenas de valor. Así, los beneficios económicos, tecnológicos y estratégicos se concentran fuera de los territorios donde se extraen los recursos, mientras las comunidades locales enfrentan impactos sociales, ambientales y territoriales significativos.

    Además, la expansión de energías renovables ha estado marcada por una fuerte dependencia de actores privados y por esquemas orientados a la exportación. Como resultado, el suministro energético doméstico, la asequibilidad de la electricidad y la descarbonización efectiva de las matrices nacionales quedan en segundo plano. En muchos casos, los contratos con productores independientes han derivado en precios elevados para los consumidores, incluso en contextos donde el potencial renovable es abundante. A ello se suma la proliferación de megaproyectos controlados por corporaciones extranjeras, que incrementan los riesgos socioambientales y reducen las oportunidades de gobernanza local. Igualmente, se evidencian fallas persistentes en la protección de los derechos humanos y de la tierra. La ausencia de mecanismos sólidos de rendición de cuentas, junto con evaluaciones ambientales y sociales débiles o mal implementadas, ha permitido la repetición de conflictos con comunidades locales e indígenas. En consecuencia, la transición energética pierde legitimidad social y se debilita la confianza pública necesaria para avanzar con mayor rapidez y aceptación.

    Frente a este panorama, las experiencias impulsadas desde la ciudadanía ofrecen señales alentadoras. La expansión de sistemas solares fotovoltaicos en techos residenciales muestra que es posible acelerar la adopción de energías limpias al tiempo que se reducen costos y se fortalece la autonomía energética de los hogares. No obstante, para que estos avances no profundicen desigualdades existentes, se requieren políticas que garanticen el acceso de sectores de bajos ingresos, zonas rurales y personas que no son propietarias de viviendas. Asimismo, los proyectos comunitarios y aquellos liderados por pueblos indígenas demuestran que existen alternativas viables a los modelos corporativos tradicionales. Allí donde el marco normativo lo permite, estas iniciativas han contribuido a una distribución más equitativa de beneficios, a una mayor aceptación social y a procesos de toma de decisiones más inclusivos. De este modo, la participación directa de las comunidades no solo responde a consideraciones éticas, sino que también incide en la viabilidad y sostenibilidad de largo plazo de la transición.

    En este contexto, la acción estatal adquiere una relevancia ineludible. Los gobiernos cuentan con herramientas regulatorias, fiscales e industriales para reorientar el desarrollo de las energías renovables hacia objetivos de equidad y bienestar colectivo. Esto incluye exigir diligencia debida en materia de derechos humanos a lo largo de las cadenas de suministro, fortalecer los procesos de evaluación ambiental, asegurar el consentimiento libre, previo e informado y promover esquemas de propiedad pública o comunitaria. Al mismo tiempo, resulta indispensable avanzar en la captura de oportunidades económicas nacionales, mediante políticas industriales que fomenten el valor agregado local y el empleo digno. El despliegue de energías renovables no garantiza por sí mismo resultados justos o inclusivos. Solo mediante un cambio deliberado en las reglas, los incentivos y las prioridades será posible evitar la reproducción de desigualdades y encaminar la transición energética hacia beneficios compartidos y duraderos.

    Para leer más ingrese a:

    https://climatenetwork.org/resource/renewable-energy-tracker/

    https://climatenetwork.org/wp-content/uploads/2025/10/CAN-I-Renewable-Energy-Tracker-2025.pdf

  • Smart Siting Guide: Portugal – Balancing renewable energy, conservation and community priorities.

    Smart Siting Guide: Portugal – Balancing renewable energy, conservation and community priorities.

    Portugal se ha propuesto acelerar de manera significativa la expansión de la energía renovable para responder tanto a la crisis climática como a los compromisos energéticos europeos. Sin embargo, el despliegue masivo de infraestructuras solares y eólicas en tierra implica una presión creciente sobre los territorios, donde convergen valores ecológicos, paisajísticos y sociales. Ante este escenario, la planificación espacial adquiere una relevancia estratégica al permitir que la transición energética avance sin intensificar conflictos ambientales ni tensiones con las comunidades locales. Desde esta lógica, el desarrollo de energía solar fotovoltaica en suelo y de energía eólica terrestre se analiza mediante un enfoque integrado que combina potencial técnico, sensibilidad ecológica y valores sociales. En primer término, se identifican áreas con alta probabilidad de desarrollo energético a partir de modelos espaciales que consideran condiciones físicas, restricciones técnicas y patrones históricos de instalación. Posteriormente, estas áreas se contrastan con información detallada sobre biodiversidad, incorporando tanto la distribución de ecosistemas como la presencia de especies sensibles. De forma paralela, se integran variables sociales relacionadas con el paisaje, el patrimonio cultural y la percepción visual del territorio, lo que permite anticipar posibles fricciones con las poblaciones locales.

    A partir de la superposición de estas dimensiones, el territorio continental portugués se clasifica según distintos niveles de conflicto. Este ejercicio evidencia que existe una disponibilidad considerable de suelo con baja sensibilidad ambiental y social donde la implantación de proyectos renovables resulta viable. En el caso de la energía solar, la superficie identificada supera ampliamente la requerida para cumplir los objetivos nacionales fijados para 2030, lo que ofrece margen para priorizar ubicaciones con mayor compatibilidad territorial. En cuanto a la energía eólica terrestre, una proporción relevante de las metas puede alcanzarse en áreas de bajo conflicto, mientras que el resto puede cubrirse mediante la modernización de parques existentes o mediante intervenciones cuidadosamente planificadas. Ahora bien, las zonas clasificadas con conflicto moderado no se entienden como espacios prohibidos. Más bien, se consideran territorios donde el desarrollo podría materializarse bajo condiciones estrictas de planificación, mitigación y restauración ambiental. Este planteamiento se apoya en la jerarquía de mitigación, que orienta las decisiones hacia la evitación de impactos, la reducción de efectos negativos y, en última instancia, la compensación ecológica. Así, el análisis territorial no se limita a excluir áreas, sino que proporciona criterios para una gestión más fina del espacio.

    Además, los resultados obtenidos trascienden la localización de parques solares o eólicos. La información espacial permite orientar la expansión de la red eléctrica en Portugal, señalando zonas donde la inversión en infraestructura puede resultar más eficiente desde una perspectiva ambiental y social. De este modo, la planificación energética y la ordenación del territorio se articulan de manera más coherente, evitando desarrollos fragmentados y reduciendo riesgos asociados a retrasos o conflictos en los procesos de autorización. Un elemento transversal del enfoque es la incorporación de actores institucionales, técnicos y sociales a lo largo de todo el proceso. La participación de comunidades locales, organizaciones ambientales, autoridades públicas y representantes del sector energético favorece la identificación de valores territoriales que no siempre quedan reflejados en los datos oficiales. Asimismo, esta interacción contribuye a fortalecer la legitimidad de las decisiones espaciales y a disminuir la oposición social asociada a proyectos percibidos como impuestos.

    La experiencia portuguesa muestra que la transición energética puede abordarse desde una lógica territorial integrada, donde el crecimiento de las energías renovables se compatibiliza con la protección de la biodiversidad y el respeto por los paisajes habitados. A través de herramientas replicables y basadas en evidencia, se demuestra que una planificación anticipada permite avanzar hacia un modelo energético más equilibrado, capaz de responder a los desafíos climáticos sin profundizar conflictos ambientales ni sociales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.nature.org/en-us/about-us/where-we-work/europe/stories-in-europe/smart-siting-renewable-energy-portugal/

    https://www.nature.org/content/dam/tnc/nature/en/documents/s/m/Smart-Siting-Guide-Portugal-ENG-.pdf

  • Designing Utility Programs and Credit Models for BPS Support

    Designing Utility Programs and Credit Models for BPS Support

    Las normas de desempeño de edificios (BPS) han emergido como una política relevante en Estados Unidos para reducir el consumo energético y las emisiones del sector de la construcción. Estas normas establecen metas de eficiencia o de intensidad de carbono para edificaciones existentes, con plazos definidos y sanciones en caso de incumplimiento. En este contexto, las empresas de servicios públicos se convierten en actores estratégicos, capaces de facilitar tanto la adopción como el cumplimiento de las BPS mediante programas específicos y modelos de crédito que reconozcan su aporte.

    El papel de las utilidades se manifiesta en dos dimensiones. Por un lado, pueden apoyar a las jurisdicciones en la fase de adopción de las políticas, proporcionando datos energéticos, asistencia técnica y educación. Muchas ciudades carecen de capacidad institucional para diseñar y aplicar normas complejas, por lo que la experiencia de las empresas de energía resulta valiosa. Al compartir información agregada sobre consumo de edificios, se facilita la definición de metas realistas y sectoriales. Además, la capacitación y el acompañamiento técnico permiten que los gobiernos locales comprendan mejor los elementos de eficiencia y reduzcan costos de implementación. Por otro lado, las utilidades pueden contribuir al cumplimiento de las BPS por parte de los propietarios de edificios. Esto incluye incentivos basados en medidas, programas de operación y mantenimiento, financiamiento y apoyo para acceder a otras fuentes de crédito. En particular, los edificios con recursos limitados, como viviendas asequibles, escuelas o centros comunitarios, enfrentan mayores barreras para cumplir con las exigencias. Dirigir programas hacia estos sectores asegura que la transición sea más equitativa y que los beneficios se distribuyan de manera amplia.

    El diseño de programas enfrenta retos importantes. Uno de ellos es la escala, dado que las BPS suelen cubrir un número de edificios mucho mayor que el de los programas tradicionales de eficiencia. Otro reto es la capacidad de los propietarios para cumplir, pues muchos carecen de personal especializado o de financiamiento suficiente. Asimismo, las regulaciones pueden limitar las ofertas que las utilidades pueden implementar. Superar estas barreras requiere estrategias flexibles, coordinación con bancos verdes y agencias locales, y desarrollo de la fuerza laboral para asegurar disponibilidad de contratistas capacitados. En otra instancia, un aspecto crítico es la atribución de ahorros y la evaluación de resultados. Las utilidades necesitan mecanismos que les permitan recibir crédito por su contribución a las metas de las BPS. Esto implica establecer líneas de base claras, evitar la doble contabilización de ahorros y ajustar los plazos de evaluación para que coincidan con los ciclos de cumplimiento de las normas. De esta manera, se incentiva a las empresas de energía a invertir en programas de apoyo, al tiempo que se garantiza transparencia en la medición de impactos.

    Las BPS representan una oportunidad para transformar el sector de edificios hacia un futuro más eficiente y bajo en carbono. Las utilidades, mediante programas bien diseñados y modelos de crédito adecuados, pueden ser socios esenciales en este proceso. Al proporcionar datos, asistencia técnica, incentivos y financiamiento, contribuyen a que tanto jurisdicciones como propietarios de edificios logren cumplir con las metas establecidas. La coordinación entre reguladores, gobiernos locales y empresas de energía permitirá maximizar los beneficios ambientales y sociales de estas políticas, asegurando que la transición hacia edificaciones sostenibles sea inclusiva y efectiva.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.aceee.org/white-paper/2026/01/designing-utility-programs-and-credit-models-bps-support

    https://www.aceee.org/sites/default/files/pdfs/designing_utility_programs_and_credit_models_for_bps_support_0126.pdf

  • Integración energética en América Latina: Avances, escenarios y recomendaciones

    Integración energética en América Latina: Avances, escenarios y recomendaciones

    La integración energética en América Latina y el Caribe se presenta como una estrategia que puede potenciar la transición hacia sistemas de bajas emisiones, al tiempo que responde a los retos climáticos, económicos y geopolíticos. La región cuenta con una amplia dotación de recursos, aunque distribuidos de manera desigual, lo que abre la posibilidad de complementariedades entre países exportadores e importadores. En este sentido, la interconexión eléctrica y gasífera ha sido históricamente un motor de cooperación, y en el nuevo escenario global adquiere un valor adicional: facilitar la descarbonización. El proceso de transición energética global está marcado por la necesidad de reducir emisiones, diversificar fuentes y avanzar hacia tecnologías limpias. Sin embargo, las tensiones geopolíticas recientes han modificado las dinámicas de cooperación internacional, generando un giro hacia la regionalización de las relaciones energéticas. En este contexto, América Latina enfrenta la oportunidad de fortalecer sus vínculos internos mediante proyectos de interconexión que permitan aprovechar recursos compartidos y reducir costos.

    La región se encuentra ante tres trampas del desarrollo: baja capacidad de crecimiento, desigualdad persistente y debilidad institucional. La transición energética puede convertirse en un catalizador para superar estas limitaciones, siempre que se acompañe de inversiones significativas en energías renovables, almacenamiento, hidrógeno y electromovilidad. Las estimaciones señalan que se requieren entre 215.000 y 284.000 millones de dólares anuales hasta 2030, lo que representa un esfuerzo considerable pero también una oportunidad para dinamizar las economías y promover innovación. En el ámbito eléctrico, los escenarios prospectivos hacia 2050 muestran que una mayor penetración de renovables combinada con nuevas interconexiones regionales genera beneficios económicos y ambientales superiores a los de escenarios aislados. América del Sur aparece como la subregión con mayor potencial, dado su acceso a recursos hidroeléctricos, solares y eólicos, mientras que Centroamérica y México también pueden ampliar su capacidad mediante proyectos de integración.

    Respecto al gas natural, se plantea como combustible puente en la transición. La abundancia de recursos no convencionales en Vaca Muerta abre la posibilidad de multiplicar el intercambio sudamericano si se concretan obras de ampliación y nuevas interconexiones con países vecinos. Aunque el gas no es una solución definitiva, puede sustituir fuentes más contaminantes y facilitar la transición hacia sistemas más limpios. La comparación con otras regiones, como la Unión Europea, muestra que la integración energética ha sido un factor decisivo para avanzar en la transición. América Latina puede aprender de estas experiencias, adaptando mecanismos de gobernanza y coordinación que permitan superar barreras políticas y técnicas.

    Las conclusiones apuntan a que la integración energética regional no solo mejora la seguridad y la eficiencia, sino que también fortalece la capacidad de enfrentar la crisis climática. Las recomendaciones incluyen promover políticas públicas que impulsen nuevas interconexiones, fomentar la cooperación en tecnologías limpias y asegurar que la transición sea justa e inclusiva. La integración energética en América Latina y el Caribe se configura como una estrategia que combina sostenibilidad, desarrollo económico y resiliencia frente a tensiones globales. La coordinación regional, acompañada de inversiones y políticas adecuadas, puede transformar el régimen energético fósil en uno de bajas emisiones, generando beneficios compartidos y consolidando un camino hacia un futuro más sostenible.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/85912-integracion-energetica-america-latina-avances-escenarios-recomendaciones

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5c7b1585-e9a9-4833-bdf4-a8227c5fa033/content

  • Electromagnetic Transient Modeling of Large Data Centers for Grid-Level Studies

    Electromagnetic Transient Modeling of Large Data Centers for Grid-Level Studies

    El crecimiento acelerado de los centros de datos ha transformado la dinámica del sistema eléctrico, generando nuevas exigencias para operadores y planificadores. La magnitud de su consumo y la complejidad de sus patrones de uso requieren modelos de alta fidelidad que permitan evaluar impactos y diseñar soluciones técnicas. En este contexto, la modelación electromagnética transitoria (EMT) se presenta como una herramienta indispensable para comprender las interacciones entre estos grandes consumidores y la red.

    La biblioteca de modelos desarrollada busca ofrecer un punto de partida común para representar de manera agregada los componentes más relevantes de los centros de datos. Aunque no pretende reproducir con exactitud un sitio específico, sí facilita la construcción de modelos adaptados a condiciones reales, reduciendo el esfuerzo de ingeniería. De esta manera, se promueve la estandarización y se orienta a la industria hacia consensos más refinados. En cuanto a los diseños de sistemas eléctricos, se identifican seis tipologías que abarcan desde configuraciones simples, asociadas a operaciones de criptominería, hasta arquitecturas más avanzadas con distribución en corriente continua o transformadores de estado sólido. Los tres primeros diseños reflejan prácticas actuales, mientras que los restantes anticipan tendencias de corto y mediano plazo. Cada uno plantea diferentes retos en términos de confiabilidad, calidad de energía y capacidad de integración con la red.

    La representación de los sistemas electrónicos de potencia es central en estos modelos. Convertidores de corrección de factor de potencia, fuentes de alimentación de equipos de TI y sistemas de alimentación ininterrumpida son elementos que determinan la respuesta del centro de datos frente a perturbaciones. La agregación de estos dispositivos en modelos simplificados permite estudiar fenómenos como oscilaciones, regulación de tensión y frecuencia, así como problemas de calidad de energía. Además, se incluyen cargas asociadas al control climático y al soporte del sitio, junto con la posibilidad de integrar sistemas de almacenamiento energético. Estos últimos se consideran en distintos puntos de despliegue, lo que abre la puerta a estrategias de resiliencia y flexibilidad. La incorporación de perfiles de carga específicos, como los derivados del entrenamiento de inteligencia artificial, añade realismo a los estudios, dado que reflejan variaciones intensas en el consumo.

    La biblioteca también contempla modelos de componentes individuales, desde convertidores DC-DC hasta algoritmos de control en el dominio dq. Esto permite a los ingenieros ajustar parámetros y explorar diferentes configuraciones según las necesidades de cada estudio. La disponibilidad de modelos de demostración facilita la validación de respuestas frente a fallas y la comparación entre distintas técnicas de control. En términos de aplicación, los estudios EMT resultan especialmente valiosos para evaluar la interconexión de centros de datos con la red. Aunque demandan tiempo y experiencia, permiten identificar riesgos que otros enfoques no capturan, como interacciones subsíncronas o limitaciones en la capacidad de los convertidores para mantener la estabilidad. De esta manera, se obtiene información crítica para definir restricciones de desempeño y medidas de mitigación.

    La modelación electromagnética transitoria de centros de datos constituye una herramienta estratégica para anticipar y gestionar los efectos de estos grandes consumidores sobre el sistema eléctrico. Al ofrecer una biblioteca de modelos genéricos, se facilita la labor de ingenieros y operadores, quienes pueden adaptarlos a condiciones específicas y realizar estudios de alta fidelidad. Con ello, se avanza hacia una integración más confiable de cargas digitales dinámicas, asegurando tanto la continuidad de los servicios como la estabilidad de la red.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.energy.gov/documents/electromagnetic-transient-modeling-large-data-centers-grid-level-studies

  • 5G positioning: Locating 5G devices anywhere

    5G positioning: Locating 5G devices anywhere

    La localización precisa de dispositivos se ha convertido en un componente cada vez más presente en múltiples actividades económicas, industriales y sociales, impulsada por la expansión de redes móviles avanzadas y por la creciente demanda de servicios contextuales. En ese marco, la tecnología 5G amplía el alcance tradicional de la conectividad al integrar capacidades de posicionamiento que operan tanto en entornos interiores como exteriores, con niveles de precisión adaptables a distintos casos de uso. De este modo, la infraestructura celular deja de ser únicamente un medio de transmisión de datos para convertirse también en una fuente continua de información espacial. A diferencia de soluciones basadas exclusivamente en sistemas satelitales, el posicionamiento mediante redes 5G se apoya en estaciones base distribuidas territorialmente, lo cual permite estimar la ubicación de los dispositivos a partir de parámetros radioeléctricos como el tiempo o el ángulo de llegada de la señal. Esta aproximación resulta especialmente relevante en contextos donde la visibilidad directa hacia satélites es limitada, como edificios densos, instalaciones industriales o zonas urbanas con alta concentración de estructuras. En consecuencia, se amplía la cobertura efectiva del posicionamiento y se reducen las interrupciones al transitar entre espacios abiertos y cerrados.

    Asimismo, la integración del posicionamiento en la propia red móvil posibilita una mayor coherencia entre los servicios de comunicación y las aplicaciones que dependen de la localización. Por ejemplo, sectores como la logística, la automatización industrial, la gestión de emergencias o la planificación urbana pueden beneficiarse de distintos niveles de precisión, que van desde estimaciones generales para análisis agregados hasta ubicaciones detalladas orientadas a la autonomía de máquinas o vehículos. En ese sentido, la estandarización de interfaces entre aplicaciones y red facilita que estas capacidades se adapten a necesidades heterogéneas sin requerir desarrollos completamente separados. No obstante, el uso de señales radioeléctricas para estimar posiciones introduce desafíos técnicos asociados a la propagación de la señal, especialmente en entornos con múltiples reflexiones o ausencia de línea de vista directa. Frente a estas limitaciones, el avance progresivo de los estándares móviles ha permitido mejorar la exactitud mediante mayor ancho de banda, técnicas de sincronización más estrictas y, progresivamente, el uso de algoritmos basados en aprendizaje automático. Gracias a ello, el posicionamiento 5G logra desempeñarse con mayor estabilidad incluso en escenarios complejos.

    De igual forma, la combinación de la red celular con otras tecnologías de localización abre la puerta a esquemas híbridos más robustos. Sensores inerciales, cámaras, LIDAR o mapas digitales pueden complementar la información proveniente de la red móvil, compensando debilidades individuales y ofreciendo estimaciones más confiables. Esta fusión de datos resulta especialmente útil en aplicaciones que requieren continuidad operativa y tolerancia a fallos, como la navegación autónoma o la seguridad industrial. Mirando hacia adelante, la evolución hacia redes de sexta generación proyecta un escenario donde el posicionamiento y la detección del entorno se integran de forma aún más estrecha con la comunicación. La incorporación de capacidades de sensado permitirá identificar no solo objetos conectados, sino también elementos del entorno que no formen parte activa de la red. A partir de ello, se podrán construir representaciones digitales dinámicas de espacios físicos, útiles para la gestión urbana, la movilidad inteligente o la seguridad pública. Así, el posicionamiento deja de ser una función aislada y se consolida como parte de un ecosistema digital que vincula conectividad, percepción y análisis espacial.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.ericsson.com/en/reports-and-papers/white-papers/5g-positioning

    https://www.ericsson.com/4902ef/assets/local/reports-papers/white-papers/2026/5g-positioning.pdf

  • 2026 Technology Trends Impacting the Wireless Communications Industry

    2026 Technology Trends Impacting the Wireless Communications Industry

    La industria de las comunicaciones inalámbricas atraviesa un periodo de redefinición marcado por la convergencia entre avances tecnológicos acelerados, decisiones estratégicas de inversión y nuevas exigencias de sostenibilidad. A medida que se acerca 2026, distintas tendencias configuran un entorno en el que la innovación ya no se mide únicamente por su desempeño técnico, sino también por su viabilidad operativa, su impacto ambiental y su capacidad de generar valor económico tangible.

    En primera instancia, la aceleración de la inteligencia artificial ha modificado de manera profunda el ecosistema inalámbrico. Tras un periodo inicial dominado por expectativas elevadas y una rápida difusión mediática, la adopción empresarial ha evolucionado hacia implementaciones orientadas a retornos medibles. Este desplazamiento refleja una transición desde la experimentación hacia aplicaciones integradas en procesos industriales, redes de comunicación y sistemas de automatización. Sin embargo, la madurez de la inteligencia artificial no avanza de forma homogénea, dado que algunas subáreas progresan con mayor estabilidad mientras otras experimentan ciclos de ajuste más pronunciados. A su vez, la investigación en tecnologías 6G se consolida como otra tendencia con impacto creciente. Aunque su despliegue comercial se proyecta para la próxima década, los esfuerzos actuales se concentran en pruebas, demostraciones y procesos de estandarización. En este escenario, la relación entre inteligencia artificial y 6G se vuelve cada vez más estrecha. Las futuras redes dependen de capacidades adaptativas avanzadas para gestionar entornos complejos, densos y altamente dinámicos. Por consiguiente, algoritmos de aprendizaje automático se integran desde etapas tempranas en el diseño de arquitecturas, optimización de recursos y sistemas de sensado incorporados.

    A diferencia de generaciones anteriores de conectividad, estas tecnologías emergentes enfrentan restricciones que trascienden el ámbito técnico. La sostenibilidad se ha incorporado como un criterio de diseño desde el inicio, impulsada por el aumento del consumo energético, la presión sobre los recursos naturales y los costos operativos asociados a infraestructuras digitales de gran escala. En este sentido, la expansión de centros de datos y redes avanzadas plantea interrogantes sobre la capacidad de los sistemas eléctricos y la disponibilidad de agua para refrigeración, lo que condiciona la escalabilidad de la inteligencia artificial y de las futuras redes inalámbricas. Asimismo, la eficiencia energética se posiciona como un elemento transversal en el desarrollo tecnológico. En lugar de operar bajo esquemas de actividad permanente, se promueven enfoques que priorizan el uso inteligente y contextual de los recursos de red. Esta lógica busca reducir consumos innecesarios mediante activaciones selectivas, gestión dinámica y adaptación en tiempo real. Sin embargo, estas soluciones dependen, nuevamente, de capacidades avanzadas de inteligencia artificial, lo que genera una interdependencia entre eficiencia y complejidad computacional.

    Desde una perspectiva estratégica, la industria inalámbrica se encuentra obligada a diferenciar entre tendencias impulsadas por expectativas mediáticas y aquellas respaldadas por inversiones sostenidas, marcos regulatorios y adopción real. Para ello, se recurre a marcos conceptuales que permiten evaluar la madurez tecnológica y anticipar trayectorias de adopción. Estos enfoques facilitan decisiones más informadas por parte de empresas, desarrolladores y responsables de política pública, reduciendo el riesgo de inversiones prematuras o desalineadas con el mercado. Por otro lado, los cambios tecnológicos descritos no ocurren de manera aislada. Sectores como defensa, manufactura y telecomunicaciones ajustan sus estrategias en función de estas tendencias, incorporando tecnologías inalámbricas avanzadas como habilitadores de automatización, resiliencia operativa y competitividad. En consecuencia, la planificación estratégica se orienta cada vez más hacia la integración de tecnologías interoperables y escalables.

    El panorama hacia 2026 muestra una industria que equilibra ambición tecnológica con restricciones materiales y ambientales. La inteligencia artificial, la investigación en 6G y la sostenibilidad convergen como fuerzas que redefinen prioridades, modelos de inversión y criterios de éxito. De este modo, el futuro de las comunicaciones inalámbricas se construye a partir de decisiones que combinan innovación, eficiencia y responsabilidad en el uso de recursos.

    Para leer más ingrese a:

    https://content.rcrwireless.com/2026-technology-trends-whitepaper

    https://8928696.fs1.hubspotusercontent-na1.net/hubfs/8928696/Whitepaper%202026%20Technology%20Trends%20Impacting%20the%20Wireless%20Communications%20Industry.pdf

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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