Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • NERC vigila red tras ciberamenaza vinculada con Irán

    NERC vigila red tras ciberamenaza vinculada con Irán

    Utility Dive informa que la North American Electric Reliability Corporation activó un seguimiento intensivo de la red eléctrica después de una advertencia de CISA sobre ciberactores afiliados con Irán dirigidos a controladores lógicos programables usados en infraestructura crítica de Estados Unidos. El aviso, emitido en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, señaló actividad de explotación contra tecnología operativa, incluidos PLC, con interrupciones registradas en varios sectores críticos. NERC indicó que estaba monitoreando activamente la red y coordinando con el Departamento de Energía y el Electricity Subsector Coordinating Council, mientras el cese al fuego seguía incierto y el desenlace diplomático permanecía abierto.

     

    El detalle técnico de la alerta es particularmente sensible para el sector eléctrico porque involucra manipulación de archivos de proyecto, ajustes de configuración y alteración de datos mostrados en interfaces hombre-máquina y sistemas SCADA. Según CISA, esas acciones generaron interrupciones operativas y pérdidas financieras, aunque sin revelar los objetivos concretos. El aviso recomendó revisar con urgencia tácticas, técnicas e indicadores de compromiso, retirar PLC de exposición directa a internet mediante pasarelas seguras y cortafuegos, inspeccionar registros por tráfico sospechoso en puertos asociados con tecnología operativa y, en el caso de dispositivos Rockwell Automation, fijar el interruptor físico del controlador en posición de operación. La advertencia fue emitida de forma conjunta con otras agencias, incluida la NSA y el DOE.

     

    El fondo estratégico del artículo es que la ciberseguridad de infraestructura crítica vuelve a ligarse directamente con la geopolítica y con el riesgo operacional sobre activos físicos. Para empresas eléctricas, agua y otros servicios esenciales, el episodio confirma que la superficie de ataque en tecnología operativa sigue siendo una vulnerabilidad inmediata cuando dispositivos industriales permanecen expuestos o mal segmentados. También reabre la discusión sobre cuánto endurecimiento físico y lógico se ha hecho realmente en ambientes donde aún persisten prácticas heredadas.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.utilitydive.com/news/nerc-cisa-iran-war-cyber-hacking/816914/

  • IA promete interconexión en minutos para DER y microrredes

    IA promete interconexión en minutos para DER y microrredes

    ThinkLabs AI es un actor emergente en la gestión de congestión e interconexión, con una propuesta que busca reducir drásticamente uno de los mayores frenos para microrredes y recursos energéticos distribuidos: la demora en estudios y colas de conexión. En un piloto con Southern California Edison, la empresa demostró que era posible comprimir estudios de interconexión desde meses hasta minutos utilizando inteligencia artificial aplicada al análisis de red. El contexto del artículo es conocido por desarrolladores: colas largas, requerimientos inesperados de refuerzo, cuellos de transmisión, permisos lentos y retrasos de equipos que, en conjunto, pueden matar proyectos antes de que entren a construcción.

     

    La idea central es que la flexibilidad puede convertirse en moneda operativa para acelerar conexión. ThinkLabs plantea colaborar con utilities y desarrolladores a través de esquemas de interconexión flexible o mediante la incorporación de almacenamiento que cree margen operativo para el sistema. El artículo compara la lógica del modelo con una plataforma de navegación que monitorea tráfico en tiempo real y sugiere rutas para evitar congestión. En red eléctrica, eso significa observar condiciones dinámicas, identificar espacios disponibles y aprovechar recursos flexibles como microrredes, almacenamiento o generación despachable para resolver restricciones sin depender exclusivamente de obras tradicionales. Bajo esa óptica, los recursos distribuidos funcionan como alternativas no filares capaces de hacer la electricidad más confiable, sostenible y costo-efectiva cuando se usan con señales y control adecuados.

     

    La relevancia no está solo en la promesa de velocidad, sino en el tipo de coordinación que sugiere para el futuro de la interconexión. Si la inteligencia artificial puede traducir condiciones complejas de red en decisiones operativas y escenarios de conexión más rápidos, los desarrolladores tendrían incentivos para diseñar proyectos con mayor flexibilidad desde el origen. Eso puede cambiar el equilibrio entre infraestructura centralizada y capacidad distribuida.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.microgridknowledge.com/design-engineering/article/55368986/how-microgrid-and-der-developers-can-collaborate-with-nvidia-backed-ai-company-to-speed-grid-interconnection

  • La transmisión reordena la agenda eléctrica regional

    La transmisión reordena la agenda eléctrica regional

    El Banco Interamericano de Desarrollo sostiene que el futuro del sistema eléctrico en América Latina y el Caribe dependerá menos de seguir expandiendo generación y más de construir redes de transmisión capaces de operar con seguridad y resiliencia en un entorno tecnológico y climático mucho más volátil. El artículo recuerda que en 2024 la región dejó de aprovechar cerca de 53 TWh de energía eólica y solar por restricciones de transmisión y otras limitaciones, con pérdidas estimadas alrededor de 7.000 millones de dólares. Ese dato resume un problema mayor: la transmisión dejó de ser un asunto técnico subordinado a la expansión de oferta y se convirtió en un tema de política pública, seguridad energética y competitividad.

     

    El BID argumenta que el cuello de botella no es solamente financiero, aunque las cifras son contundentes. La región debería invertir entre 6.000 y 8.000 millones de dólares por año en transmisión y hoy invierte cerca de 3.000 millones. Sin embargo, el diagnóstico principal es institucional. Muchos marcos regulatorios, de planeación y licenciamiento fueron diseñados para sistemas relativamente estables, con patrones previsibles de expansión. Ese contexto desapareció. La incertidumbre climática, la diversificación tecnológica, la demanda más dinámica y mayores exigencias de confiabilidad requieren reglas nuevas. Si la incorporación de renovables avanza sin un desarrollo paralelo de transmisión y flexibilidad, crecerán vertimientos, menor confiabilidad y más riesgos sobre la seguridad energética. El BID ve un desajuste entre planeación, incentivos, aprobación de proyectos, innovación y financiamiento.

     

    Como respuesta, la entidad lanzó la Plataforma de Aceleración de la Transmisión Eléctrica, concebida para actuar en cinco frentes: marcos de planeación y regulación con resiliencia y flexibilidad desde etapas tempranas; mejores condiciones habilitantes para proyectos, incluidos procesos de aprobación más predecibles; estructuración de iniciativas bancables para movilizar capital; incorporación más rápida de innovación como almacenamiento, digitalización y operación avanzada; y fortalecimiento del aprendizaje e integración regional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iadb.org/es/blog/energia/la-transmision-definira-el-futuro-del-sistema-electrico-en-america-latina-y-el-caribe

  • VPPs logran reducción plana durante picos extendidos

    VPPs logran reducción plana durante picos extendidos

    EnergyHub plantea que la siguiente etapa de las plantas virtuales de energía exige pasar de eventos tradicionales de respuesta de la demanda, diseñados para una sola hora crítica, hacia esquemas capaces de entregar reducciones sostenidas y previsibles durante ventanas más largas. El artículo sitúa ese cambio dentro del modelo de madurez de plantas virtuales, donde la meta es contar con recursos programables, predecibles y alineados con necesidades operativas cada vez más complejas de los operadores de red. La empresa presenta su tecnología de perfilación dinámica de carga como un salto funcional porque mejora consistencia, controlabilidad y confianza en el desempeño del programa, apoyándose en un motor de optimización alimentado por datos de más de 2,5 millones de dispositivos conectados.

     

    La propuesta se apoya en modelos térmicos entrenados con aprendizaje automático y en un motor matemático que secuencia bloques de capacidad flexible según objetivos definidos por la empresa de energía. Entre esos objetivos se incluyen maximizar la reducción total durante el evento, minimizar la variabilidad hora a hora, suavizar la carga previa al evento y reducir la demanda máxima en la recuperación posterior. El artículo reporta beneficios concretos: mejoras de hasta 25% en el desempeño de la tercera y cuarta hora, hasta 77% menos variabilidad entre horas y una reducción sustancial del rebote posterior. También destaca escenarios de aplicación útiles, como picos anchos e inciertos, clientes con tarifas horarias y eventos largos donde se busca limitar el tiempo de participación por dispositivo para proteger la experiencia del usuario.

     

    La importancia sistémica de esta aproximación es que convierte portafolios distribuidos de termostatos, baterías y otros recursos detrás del medidor en activos más cercanos al comportamiento esperado de una unidad de generación. La herramienta no reemplaza la respuesta tradicional; la complementa, permitiendo elegir entre una estrategia agresiva de primera hora o una trayectoria de alivio más uniforme cuando el sistema no sabe exactamente cuándo ocurrirá el máximo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.energyhub.com/news/a-smarter-way-to-manage-vpps-dynamic-load-shaping-delivers-consistent-load-reduction

  • 2025 U.S. Geothermal Market Report

    2025 U.S. Geothermal Market Report

    La evolución reciente del sector geotérmico en Estados Unidos refleja una combinación de crecimiento sostenido, innovación tecnológica y expansión hacia nuevos usos energéticos. Durante los últimos años, la capacidad instalada de generación eléctrica ha aumentado de forma moderada, concentrándose principalmente en los estados del oeste, donde las condiciones geológicas favorecen el aprovechamiento del recurso. Al mismo tiempo, el mercado ha mostrado señales de dinamismo a través de nuevos acuerdos de compra de energía que anticipan un incremento significativo en la capacidad futura. Este interés creciente no solo responde a la necesidad de diversificar la matriz energética, sino también a la búsqueda de fuentes firmes que complementen la variabilidad de otras renovables. En este contexto, la participación de empresas líderes continúa siendo determinante, aunque se observa la entrada de nuevos actores que impulsan proyectos con tecnologías avanzadas.

    A medida que el sector avanza, las tecnologías de próxima generación adquieren mayor protagonismo, especialmente los sistemas geotérmicos mejorados y de circuito cerrado, los cuales permiten explotar recursos previamente inaccesibles. Los avances en perforación, reducción de costos y mejoras operativas han contribuido a fortalecer la viabilidad económica de estas soluciones. De hecho, la disminución proyectada en los costos nivelados de energía sugiere una convergencia con tecnologías convencionales en el mediano plazo. Además, el incremento de inversiones privadas y el respaldo de programas de investigación han acelerado el desarrollo de proyectos piloto y comerciales, consolidando una base tecnológica más robusta. Del mismo modo, la disponibilidad de recursos geotérmicos en el territorio estadounidense sigue siendo amplia, incluso considerando que solo una fracción es actualmente explotable desde el punto de vista económico.

    Por otro lado, el uso de la geotermia en calefacción y refrigeración ha experimentado una expansión notable, particularmente mediante bombas de calor geotérmicas aplicadas en edificaciones residenciales y comerciales. Estas tecnologías destacan por su eficiencia energética y su capacidad para operar de manera estable en diferentes condiciones climáticas. Asimismo, los incentivos fiscales y regulatorios han facilitado su adopción, promoviendo alternativas energéticas más limpias en el sector de la construcción. En ese sentido, la implementación masiva de estos sistemas podría generar ahorros significativos en infraestructura eléctrica y reducir la demanda futura de generación. De manera complementaria, el desarrollo de redes térmicas a escala distrital evidencia una transición hacia soluciones integradas que optimizan el uso del calor subterráneo en entornos urbanos.

    El potencial de la geotermia se extiende hacia aplicaciones emergentes que refuerzan su papel dentro del sistema energético. Su capacidad para proporcionar energía constante la posiciona como una opción atractiva para infraestructuras críticas, incluyendo centros de datos y bases militares. A su vez, innovaciones como la geotermia supercaliente, el almacenamiento térmico geológico y la co-producción con pozos de petróleo y gas abren nuevas oportunidades de aprovechamiento. De igual forma, la extracción de minerales estratégicos a partir de fluidos geotérmicos introduce una dimensión adicional al valor del recurso. Así, el desarrollo continuo del sector responde tanto a necesidades energéticas como a objetivos industriales, configurando un panorama en el que la geotermia amplía progresivamente su alcance y relevancia.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/91898.pdf

  • Informing Transmission Supply Chain Needs from National Transmission Studies

    Informing Transmission Supply Chain Needs from National Transmission Studies

    La expansión de la infraestructura de transmisión eléctrica se perfila como un elemento determinante para sostener el crecimiento de la demanda y garantizar la confiabilidad del sistema energético en el largo plazo. A medida que se incorporan nuevas fuentes de generación y se intensifican procesos como la electrificación y el desarrollo de grandes centros de consumo, la necesidad de ampliar redes de alta tensión se vuelve más evidente. Sin embargo, esta expansión no depende únicamente de decisiones técnicas o económicas, sino también de la disponibilidad de componentes y materiales esenciales. En este contexto, emergen limitaciones en las cadenas de suministro que afectan tanto los costos como los tiempos de implementación, generando tensiones entre la planificación del sistema eléctrico y la capacidad real de ejecución. Estas restricciones impactan directamente la conexión de nuevos proyectos, la confiabilidad del servicio y la posibilidad de responder de manera oportuna a la creciente demanda energética.

    A partir de esta problemática, se desarrolla un enfoque analítico que permite vincular los resultados de modelos de planificación eléctrica con requerimientos concretos de equipos y materiales. Este enfoque traduce las necesidades de expansión de la red en demandas específicas de líneas de transmisión, transformadores, interruptores y torres, así como de insumos como aluminio, acero, cobre y acero eléctrico especializado. De esta forma, se logra cuantificar de manera más precisa los volúmenes necesarios para distintos escenarios de expansión, lo que facilita la identificación temprana de posibles cuellos de botella. Además, este análisis permite evidenciar cómo diferentes estrategias de expansión generan perfiles distintos de demanda: por ejemplo, configuraciones que priorizan interconexiones de larga distancia requieren mayores cantidades de materiales estructurales, mientras que otras alternativas implican una mayor demanda de equipos eléctricos específicos.

    Asimismo, la evaluación de escenarios de expansión revela que el crecimiento de la red eléctrica implica incrementos significativos en la producción y suministro de componentes críticos. La construcción de miles de kilómetros de nuevas líneas de transmisión cada año se traduce en una demanda sostenida de torres, conductores y equipos asociados, lo que a su vez incrementa la presión sobre los mercados de materias primas. Aunque en términos relativos algunos materiales representan una fracción moderada del consumo total, otros, como el acero eléctrico orientado al grano, muestran niveles de demanda considerablemente altos en relación con su disponibilidad. Esta situación evidencia que no todos los insumos presentan el mismo nivel de riesgo, lo que permite priorizar acciones en aquellos segmentos donde las restricciones pueden ser más severas. De igual forma, la necesidad de reemplazar equipos existentes añade una capa adicional de complejidad, ampliando el volumen total de componentes requeridos en el tiempo.

    En este marco, la integración entre planificación energética y análisis de cadenas de suministro adquiere mayor relevancia para garantizar la viabilidad de los planes de expansión. El uso de modelos simplificados y heurísticas permite estimar de manera preliminar la demanda de componentes a partir de escenarios de expansión más generales, lo que facilita la incorporación de consideraciones logísticas en etapas tempranas del proceso de planificación. Esta aproximación contribuye a anticipar limitaciones y ajustar estrategias antes de que se materialicen retrasos o sobrecostos. Al mismo tiempo, pone en evidencia la necesidad de una coordinación más estrecha entre actores del sector energético, fabricantes y responsables de políticas públicas. De esta manera, la expansión de la red eléctrica deja de ser un ejercicio exclusivamente técnico y se convierte en un proceso integral que requiere considerar tanto la evolución del sistema como la capacidad industrial para sostener su desarrollo.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/97167.pdf

  • Study of the Protection Improvements for a Weak Grid Area With High Inverter-Based Resources (IBRs)

    Study of the Protection Improvements for a Weak Grid Area With High Inverter-Based Resources (IBRs)

    La transformación de los sistemas eléctricos hacia configuraciones con alta penetración de recursos basados en inversores introduce desafíos significativos en los esquemas tradicionales de protección. A medida que aumenta la participación de generación solar y otras tecnologías similares, las redes presentan menores niveles de cortocircuito y características dinámicas distintas a las de los sistemas dominados por máquinas síncronas. Este cambio altera los principios sobre los cuales se diseñaron los sistemas de protección convencionales, que dependen de corrientes de falla elevadas y comportamientos predecibles. En redes débiles, donde la fortaleza eléctrica es limitada, surgen problemas asociados a la estabilidad del voltaje, la interacción entre controles y la confiabilidad de los dispositivos de protección. Bajo estas condiciones, se hace necesario revisar el desempeño de los esquemas existentes y adaptarlos a un entorno donde la respuesta ante fallas es menos robusta y más variable.

    En este contexto, el análisis detallado de fallas revela que los recursos basados en inversores presentan características que difieren sustancialmente de las fuentes convencionales. Las corrientes de falla tienden a ser de baja magnitud y, además, pueden presentar comportamientos oscilatorios que dificultan su detección. De igual forma, la ausencia o inconsistencia en la inyección de corrientes de secuencia negativa afecta directamente el desempeño de los relés direccionales y de distancia, los cuales utilizan estas señales para identificar la ubicación y dirección de las fallas. Mientras los esquemas diferenciales mantienen un desempeño confiable en diversos escenarios, otros elementos de protección muestran fallas de operación cuando los inversores son la única fuente de corriente de cortocircuito. Esta situación evidencia una brecha entre el diseño original de los sistemas de protección y las nuevas condiciones operativas, lo que obliga a replantear los criterios de ajuste y coordinación.

    Frente a estas limitaciones, se plantean estrategias de mejora orientadas a adaptar los esquemas de protección a las características de los sistemas modernos. Entre estas alternativas se incluyen ajustes en los factores de restricción de los relés, cambios en la lógica de operación para priorizar señales de voltaje en lugar de corrientes, y la incorporación de elementos adicionales de supervisión que permitan aumentar la selectividad en condiciones de baja corriente de falla. Asimismo, se proponen modificaciones en los esquemas de distancia que integran criterios basados en magnitud de voltaje y ángulo de fase, con el fin de mejorar la detección de fallas en escenarios complejos. Estas soluciones permiten restablecer la confiabilidad del sistema sin requerir transformaciones radicales en la infraestructura existente, aunque implican una mayor sofisticación en el diseño y configuración de los dispositivos de protección.

    A su vez, se considera una alternativa complementaria basada en la modificación del comportamiento de los propios inversores, promoviendo el cumplimiento de estándares que exigen la inyección controlada de corriente de secuencia negativa durante fallas. Esta aproximación facilita el funcionamiento de los esquemas tradicionales al restituir señales que los relés pueden interpretar de forma adecuada. Desde esta perspectiva, la coordinación entre diseño de equipos y configuración de protecciones se convierte en un elemento determinante para garantizar la operación segura del sistema. De manera más amplia, la evolución hacia redes dominadas por inversores demanda un cambio de enfoque, donde la protección eléctrica no solo dependa de ajustes locales, sino también de la interacción con las características dinámicas de los recursos conectados. Este proceso refleja la necesidad de desarrollar soluciones integrales que permitan mantener la confiabilidad en un sistema eléctrico cada vez más complejo y dependiente de tecnologías electrónicas.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/98333.pdf

  • Wind Power as a Virtual Synchronous Generator (WindVSG)

    Wind Power as a Virtual Synchronous Generator (WindVSG)

    La integración creciente de energías renovables ha puesto en evidencia limitaciones estructurales en la forma tradicional de operar los sistemas eléctricos, especialmente cuando disminuye la participación de generación síncrona convencional. En este contexto, surge la necesidad de redefinir el comportamiento de los recursos basados en inversores, particularmente la generación eólica, para que puedan contribuir de manera más activa a la estabilidad del sistema. Bajo este enfoque, se plantea la posibilidad de que los aerogeneradores operen como generadores síncronos virtuales, combinando las capacidades dinámicas de la electrónica de potencia con propiedades electromecánicas propias de las máquinas convencionales. Esta aproximación permite que la generación eólica no solo inyecte potencia, sino que también participe en la regulación de frecuencia y voltaje, aportando estabilidad en escenarios donde la red presenta menor inercia y menor fortaleza eléctrica.

    Además, la diferencia entre los modos de operación tradicionales y los nuevos esquemas de control resulta determinante para comprender esta transición. Mientras los sistemas convencionales basados en control tipo “grid-following” dependen de una red previamente establecida para sincronizarse, los esquemas “grid-forming” permiten que los convertidores definan directamente la tensión y la frecuencia del sistema. Esto implica una respuesta más rápida ante perturbaciones y una mayor capacidad para operar en condiciones de red débil o incluso en sistemas aislados. A partir de esta lógica, la generación eólica equipada con controles avanzados puede desempeñar funciones similares a las de una planta convencional, incluyendo arranque en negro, operación en islas eléctricas y soporte ante fallas transitorias. De este modo, se amplía el rango operativo del sistema eléctrico, reduciendo la dependencia de tecnologías tradicionales y facilitando una mayor penetración de energías renovables sin comprometer la estabilidad.

    Por otra parte, la validación experimental de estos conceptos demuestra que no se requieren cambios sustanciales en la infraestructura física de los aerogeneradores, sino principalmente ajustes en los sistemas de control. Mediante pruebas en condiciones reales y simuladas, se evidencia que los aerogeneradores pueden responder adecuadamente a perturbaciones como caídas de voltaje, variaciones de frecuencia y cambios bruscos en el ángulo de fase. Estas respuestas incluyen la capacidad de mantener la operación durante fallas, ajustar rápidamente la potencia activa y reactiva, y estabilizar el sistema frente a eventos dinámicos. Asimismo, el análisis de impedancias y la evaluación de fenómenos como resonancias o interacciones de control permiten identificar mejoras en el comportamiento del sistema, incluyendo la reducción de riesgos asociados a inestabilidades típicas en redes con alta penetración de convertidores electrónicos.

    De manera complementaria, la operación en microrredes y escenarios híbridos evidencia el potencial de esta tecnología para aumentar la resiliencia del sistema eléctrico. La coordinación entre generación eólica y almacenamiento energético facilita funciones avanzadas como el arranque autónomo, la operación aislada y la reconexión sincronizada a la red principal. Incluso en configuraciones donde la energía eólica opera sin almacenamiento, es posible mantener la estabilidad bajo ciertas condiciones, lo que abre nuevas posibilidades para sistemas descentralizados. En conjunto, estas capacidades reflejan una evolución hacia sistemas eléctricos más flexibles, donde la inteligencia en el control de los recursos adquiere mayor relevancia que la naturaleza física de la generación. Este cambio de paradigma redefine el papel de la energía eólica, posicionándola no solo como fuente de generación, sino como un actor activo en la estabilidad y operación del sistema eléctrico moderno.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/95956.pdf

  • Energy Technology Perspectives 2026

    Energy Technology Perspectives 2026

    La evolución reciente de las tecnologías energéticas muestra una transformación impulsada por la interacción entre políticas públicas, dinámicas de mercado y avances tecnológicos, en un contexto caracterizado por alta incertidumbre. A medida que los países buscan fortalecer la seguridad energética, mejorar la competitividad industrial y avanzar hacia objetivos ambientales, se observa una expansión sostenida de las tecnologías limpias, aunque condicionada por factores económicos y regulatorios. En este escenario, el crecimiento del mercado ha sido significativo, con incrementos constantes en el valor de tecnologías como vehículos eléctricos, energías renovables y almacenamiento, impulsados tanto por políticas de apoyo como por reducciones de costos derivadas de economías de escala. Sin embargo, este crecimiento no es uniforme, dado que la evolución depende de la estabilidad normativa, la disponibilidad de infraestructura y la capacidad de los sistemas para absorber nuevas tecnologías sin generar cuellos de botella.

    Siendo así, el despliegue tecnológico revela diferencias marcadas entre soluciones maduras y aquellas en etapas iniciales. Mientras tecnologías como la solar fotovoltaica, las baterías y los vehículos eléctricos han logrado consolidarse gracias a procesos de industrialización y reducción de costos, otras alternativas como el hidrógeno de bajas emisiones, la captura de carbono o ciertos materiales industriales con bajas emisiones enfrentan mayores barreras económicas y técnicas. Esto implica que su expansión depende en gran medida de incentivos específicos y marcos regulatorios que permitan superar los altos costos iniciales. Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico no sigue una trayectoria lineal, debido a que los avances conviven con retrasos, cancelaciones de proyectos y ajustes en expectativas de inversión. Por consiguiente, el sistema energético avanza de forma heterogénea, donde coexisten avances acelerados en ciertos segmentos y estancamientos relativos en otros.

    A su vez, la configuración de las cadenas de suministro adquiere una relevancia creciente, especialmente frente a la concentración geográfica de la producción de tecnologías energéticas. La predominancia de ciertos países en etapas críticas de manufactura y procesamiento genera vulnerabilidades que pueden afectar la resiliencia del sistema global ante interrupciones comerciales o tensiones geopolíticas. Aunque existe capacidad productiva fuera de estos núcleos dominantes, persisten eslabones débiles que limitan la diversificación efectiva. En este sentido, las políticas industriales y comerciales han comenzado a orientarse hacia la relocalización de capacidades productivas y la reducción de dependencias externas, lo que a su vez introduce tensiones entre eficiencia económica y seguridad de suministro. Además, el aumento de medidas proteccionistas y arancelarias reconfigura los flujos comerciales, generando ajustes en precios, inversiones y estrategias empresariales, sin eliminar completamente la importancia del comercio internacional en la expansión de estas tecnologías.

    La competitividad industrial se posiciona como un factor determinante en la evolución del sector energético. Las diferencias en costos de producción, acceso a recursos, eficiencia manufacturera y apoyo gubernamental explican las brechas entre regiones, particularmente frente al liderazgo consolidado de algunos países en la producción de tecnologías limpias. Esta situación plantea desafíos para otras economías que buscan desarrollar capacidades propias, al tiempo que deben equilibrar costos, innovación y sostenibilidad. De forma paralela, la rentabilidad reducida en ciertos segmentos industriales limita la inversión en investigación y desarrollo, lo que podría desacelerar la innovación si no se establecen mecanismos adecuados de apoyo. Por lo tanto, el fortalecimiento de alianzas internacionales y la especialización en segmentos estratégicos emergen como alternativas para mejorar la competitividad sin comprometer la eficiencia.

    El sistema energético global se encuentra en una fase de transición caracterizada por crecimiento sostenido, pero condicionado por múltiples tensiones estructurales. La expansión de tecnologías limpias continúa, aunque con ritmos diferenciados y dependiente de factores políticos, económicos y tecnológicos. A medida que se intensifican los esfuerzos por asegurar cadenas de suministro más resilientes y competitivas, también se redefinen las estrategias industriales y comerciales a nivel global. Este proceso evidencia que la transformación energética no responde a una única trayectoria, sino a un conjunto de dinámicas interrelacionadas que configuran un panorama complejo, en el que la toma de decisiones requiere balancear objetivos de seguridad, sostenibilidad y desarrollo económico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/energy-technology-perspectives-2026

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/6854a939-19c6-4ac1-98af-aa1b4094cbbc/EnergyTechnologyPerspectives2026.pdf

  • DEMAND AND DISRUPTION

    DEMAND AND DISRUPTION

    La dinámica energética global atraviesa una transformación marcada por la incertidumbre geopolítica, el crecimiento sostenido de la demanda y una transición que avanza de forma desigual. A partir de eventos recientes que han tensionado los mercados internacionales, se evidencia una mayor fragilidad en las cadenas de suministro, lo que ha obligado a replantear prioridades estratégicas tanto a nivel gubernamental como empresarial. En este contexto, la seguridad energética adquiere una relevancia creciente, impulsando decisiones orientadas a diversificar fuentes, fortalecer capacidades domésticas y reducir la dependencia de importaciones. Sin embargo, este giro no implica un abandono de la transición energética, sino una reconfiguración donde la confiabilidad del suministro y los costos adquieren mayor peso frente a objetivos estrictamente ambientales.

    A medida que este nuevo equilibrio toma forma, también se profundizan las diferencias entre regiones, determinadas por factores como disponibilidad de recursos, marcos regulatorios y exposición a riesgos externos. Mientras algunas economías enfrentan mayores presiones por costos elevados y menor competitividad, otras aprovechan ventajas estructurales para acelerar tanto el desarrollo de energías renovables como la explotación de hidrocarburos. Por lo cual, el panorama global se fragmenta, alejándose de trayectorias homogéneas y evidenciando múltiples velocidades de transición. Igualmente, la demanda eléctrica crece con fuerza, impulsada por procesos de electrificación, expansión de centros de datos y nuevas tecnologías digitales, lo que intensifica la necesidad de modernizar redes e infraestructura. No obstante, limitaciones en transmisión, retrasos en permisos y barreras financieras dificultan la integración eficiente de nuevas capacidades, generando tensiones entre expansión y operatividad.

    En este escenario, la transición energética continúa, aunque con un enfoque más pragmático. Las decisiones de inversión responden cada vez más a criterios de viabilidad económica y madurez tecnológica, lo que favorece el despliegue de soluciones consolidadas como la energía solar y el almacenamiento, mientras que tecnologías emergentes enfrentan mayores obstáculos. Así, el avance se vuelve selectivo y condicionado por factores como costos de capital, estabilidad regulatoria y disponibilidad de infraestructura. Además, se observa un entorno de inversión más cauteloso, influenciado por la volatilidad política y económica, lo que reduce la aprobación de proyectos de gran escala. A pesar de ello, áreas como la digitalización y la ciberseguridad mantienen un crecimiento sostenido, debido a su impacto directo en la eficiencia operativa y la toma de decisiones basada en datos.

    El papel de los combustibles fósiles se redefine dentro de esta transición más compleja. Aunque persiste el impulso hacia fuentes bajas en carbono, el petróleo y el gas continúan siendo componentes relevantes para garantizar el suministro en el corto y mediano plazo, especialmente en contextos de disrupción. De hecho, las tensiones geopolíticas recientes han resaltado tanto la vulnerabilidad de los mercados como las oportunidades para ciertos productores, reforzando la importancia de la estabilidad política y la confiabilidad logística. Al mismo tiempo, la necesidad de equilibrar seguridad, sostenibilidad y asequibilidad introduce nuevas tensiones que obligan a adoptar estrategias más flexibles. En suma, el sistema energético global evoluciona hacia un modelo más diversificado y resiliente, caracterizado por decisiones adaptativas frente a un entorno cambiante y por una transición que, aunque continúa, lo hace bajo condiciones más complejas y menos predecibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://brandcentral.dnv.com/original/gallery/10651/files/original/744e334b-db32-455d-a343-396f4ff26f3d.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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