Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Leveraging Digital Public Infrastructure for Payment Delivery and Inclusion: Insights from a Personalized VAT Cashback Program in Brazil

    Leveraging Digital Public Infrastructure for Payment Delivery and Inclusion: Insights from a Personalized VAT Cashback Program in Brazil

    La expansión de la infraestructura pública digital ha transformado la manera en que los Estados diseñan políticas fiscales e instrumentos de inclusión social, particularmente en países con altos niveles de informalidad. En este marco, la combinación de sistemas de identificación digital, plataformas interoperables y pagos electrónicos permite desarrollar mecanismos de redistribución más precisos y accesibles. A partir de esta convergencia tecnológica, se abren nuevas posibilidades para reducir efectos regresivos asociados a impuestos indirectos y mejorar el alcance de las transferencias públicas. El impuesto al valor agregado representa una fuente relevante de recaudo en Brasil, aunque su incidencia desproporcionada sobre los hogares de menores ingresos ha generado debates persistentes. Frente a esta tensión, la devolución personalizada del impuesto se plantea como una alternativa orientada a compensar dichas cargas sin debilitar la sostenibilidad fiscal. Mediante el uso de infraestructura digital existente, es posible identificar beneficiarios, calcular montos diferenciados y ejecutar pagos directos de forma eficiente, lo que redefine la relación entre política tributaria y protección social.

    En el contexto brasileño, este esquema se apoya en una infraestructura pública digital ampliamente extendida, que incluye registros administrativos integrados y sistemas de pago instantáneo de uso masivo. Gracias a esta articulación, los reembolsos pueden realizarse de manera directa en cuentas individuales, reduciendo fricciones operativas y tiempos de espera. Asimismo, la rapidez de las transferencias refuerza la percepción de efectividad de la política, lo que incide positivamente en su aceptación social. Por otra parte, la implementación del programa en Brasil genera efectos que trascienden el ámbito fiscal. Al requerir el uso de cuentas digitales para recibir los reembolsos, se incentiva la incorporación de sectores históricamente excluidos al sistema financiero formal. De manera paralela, el contacto recurrente con pagos electrónicos promueve una mayor familiaridad con herramientas digitales, lo que amplía el acceso a otros servicios financieros y fortalece la integración económica.

    No obstante, el diseño de este tipo de esquemas exige atender múltiples dimensiones. La precisión en la identificación de beneficiarios depende de la calidad y actualización de los datos administrativos. Al mismo tiempo, la confianza de la población en el manejo de la información personal influye directamente en la participación. En este escenario, la transparencia institucional y la protección de datos adquieren especial relevancia para sostener el funcionamiento del programa y evitar exclusiones involuntarias. Desde el punto de vista operativo, la automatización de procesos en Brasil reduce costos administrativos y minimiza errores asociados a la intermediación manual. Aun así, persisten limitaciones vinculadas a la brecha digital, especialmente en territorios con menor conectividad o bajos niveles de alfabetización tecnológica. Por ello, la implementación del programa se acompaña de esfuerzos de comunicación y asistencia que buscan facilitar el acceso y uso de los canales digitales.

    El análisis del esquema brasileño muestra que la personalización de la devolución permite orientar los recursos hacia quienes enfrentan mayores restricciones económicas. Al diferenciar montos según características socioeconómicas, se mejora la capacidad redistributiva del instrumento frente a mecanismos uniformes. De igual forma, el aprovechamiento de infraestructura existente evita la creación de sistemas paralelos, lo que favorece la eficiencia y la escalabilidad. Más allá del caso de Brasil, la experiencia ofrece aprendizajes relevantes para otros países interesados en modernizar sus sistemas fiscales y de protección social. La reutilización de infraestructura pública digital, combinada con coordinación interinstitucional, facilita la implementación de políticas más precisas y adaptables. En conjunto, este enfoque evidencia cómo la integración entre tecnología y política pública puede contribuir a una mayor equidad, eficiencia administrativa e inclusión financiera.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/96736e52-6069-45ec-bcf8-8733ce62144f

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/a7b90987-55ac-4cd4-9a58-fbe42c381153/content

  • Digital Skills for Africa : Zambia – Results from the Task-Based Digital Skills Assessment of Teachers and Students in TVET Institutions

    Digital Skills for Africa : Zambia – Results from the Task-Based Digital Skills Assessment of Teachers and Students in TVET Institutions

    La transformación digital en Zambia se ha convertido en un eje central para el desarrollo económico y social, especialmente en un país con una población joven y en rápido crecimiento. La incorporación de competencias digitales en el sistema de educación técnica y vocacional (TEVET) es fundamental para preparar a los futuros trabajadores y docentes frente a las demandas de un mercado laboral cada vez más digitalizado. En este contexto, se realizó una evaluación basada en tareas prácticas que permitió medir el nivel de habilidades digitales de estudiantes y profesores, ofreciendo una visión clara de las brechas existentes y de las áreas prioritarias de intervención. Los resultados muestran que los docentes poseen un nivel inicial de competencia digital. Aunque logran realizar tareas básicas como conectarse a internet o utilizar herramientas elementales, enfrentan dificultades en aplicaciones más prácticas, como reconocer archivos adjuntos en correos electrónicos, realizar búsquedas efectivas o gestionar datos al instalar programas. Su promedio de desempeño se ubica en un nivel que refleja la necesidad de avanzar hacia competencias intermedias, lo cual es indispensable para que puedan guiar a los estudiantes en el desarrollo de sus propias habilidades.

    Por su parte, los estudiantes presentan un nivel aún más bajo. La mayoría solo logra completar tareas simples con apoyo, y su conocimiento se limita a prácticas cotidianas vinculadas al uso de teléfonos inteligentes. Aunque están familiarizados con actividades digitales básicas, muestran escasa conciencia sobre seguridad en línea, riesgos de phishing o malware, y dificultades para manejar documentos y contraseñas. Esta situación evidencia que, pese a ser nativos digitales en términos de uso cotidiano, carecen de las competencias necesarias para desenvolverse en entornos académicos y laborales que requieren un manejo más avanzado de la tecnología. Las diferencias de género son mínimas entre los docentes, aunque los hombres obtuvieron puntajes ligeramente superiores. En cambio, entre los estudiantes las brechas son más marcadas, con resultados significativamente mejores en los varones. Esta disparidad sugiere la necesidad de diseñar estrategias específicas para promover la participación y el aprendizaje digital de las mujeres, garantizando equidad en el acceso y en las oportunidades de formación.

    El acceso a infraestructura tecnológica constituye otro reto. Aunque la mayoría de los docentes posee algún dispositivo digital, solo una parte cuenta con computadoras y menos aún con electricidad confiable. Entre los estudiantes, el acceso es todavía más limitado, lo que restringe la posibilidad de practicar y consolidar competencias digitales. Esta carencia de recursos básicos refuerza la urgencia de invertir en infraestructura y garantizar condiciones mínimas para el aprendizaje digital. Las recomendaciones apuntan a integrar de manera sistemática las competencias digitales en los programas de formación. Para quienes se encuentran en niveles muy básicos, se propone un enfoque práctico y presencial que permita adquirir habilidades operativas elementales, como navegar dispositivos, enviar correos o realizar búsquedas simples. Los docentes con niveles iniciales deberían participar en programas combinados que incluyan instrucción guiada y aprendizaje autónomo en línea, con el fin de avanzar hacia niveles intermedios. Aquellos con mayor dominio requieren formación especializada en pedagogía digital, orientada a aplicar herramientas tecnológicas en la enseñanza y en la creación de contenidos educativos.

    En el caso de los estudiantes, se recomienda integrar la alfabetización digital y la educación en informática dentro del currículo, con énfasis en competencias prácticas y en áreas como programación, ciberseguridad y ética digital. Incorporar tareas digitales en las evaluaciones regulares permitirá que los alumnos apliquen sus conocimientos en contextos reales, fortaleciendo su preparación para el mundo laboral. El desarrollo de habilidades digitales en Zambia demanda una estrategia integral que combine formación docente, apoyo a estudiantes, inversión en infraestructura y políticas inclusivas. Solo así se podrá aprovechar el potencial de la juventud para impulsar la transformación digital del país y garantizar que la educación técnica y vocacional responda a las exigencias de una economía cada vez más digitalizada.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/26c1439d-5d0e-4aa0-bc12-46180c27625c

  • Developing a National Cybersecurity Strategy

    Developing a National Cybersecurity Strategy

    El incremento de la dependencia digital en los ámbitos económico, institucional y social ha ampliado de forma notable la superficie de exposición frente a amenazas cibernéticas. En este escenario, los riesgos asociados a ataques informáticos no se limitan a pérdidas económicas, sino que afectan la estabilidad institucional, la confianza ciudadana y la continuidad de servicios esenciales. Por ello, la seguridad en el ciberespacio se concibe como una responsabilidad compartida que exige una respuesta estructurada y sostenida a escala nacional. Desde esta perspectiva, el fortalecimiento de la ciberseguridad requiere una visión integral que articule políticas públicas, capacidades técnicas y cooperación intersectorial. En primer lugar, resulta necesario establecer una comprensión común de las amenazas, considerando tanto actores estatales como no estatales, así como la evolución constante de las técnicas de ataque. A partir de este diagnóstico, se propone un marco estratégico que permita priorizar riesgos y asignar recursos de manera coherente, evitando respuestas fragmentadas o reactivas.

    Asimismo, la gobernanza aparece como un componente central del enfoque. La definición clara de roles y responsabilidades entre entidades gubernamentales contribuye a mejorar la coordinación y a reducir superposiciones institucionales. De forma paralela, la creación de mecanismos de liderazgo político facilita la toma de decisiones y refuerza la rendición de cuentas. En este sentido, la estrategia nacional actúa como un instrumento de alineación entre organismos públicos, sector privado y sociedad civil. Por otra parte, el desarrollo de capacidades técnicas y humanas constituye un eje transversal. La formación de profesionales especializados, junto con la retención de talento, permite responder con mayor eficacia a incidentes y fortalecer la prevención. A la vez, la concienciación de usuarios y organizaciones fomenta prácticas digitales más seguras, disminuyendo vulnerabilidades derivadas del comportamiento humano. Así, la ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivo de expertos para convertirse en una dimensión incorporada a la cultura organizacional.

    En cuanto a la protección de infraestructuras críticas, se plantea la necesidad de adoptar enfoques basados en riesgos que consideren interdependencias entre sectores como energía, transporte, telecomunicaciones y servicios financieros. Dado que una interrupción en estos sistemas puede generar efectos en cascada, la planificación debe integrar medidas de resiliencia y continuidad operativa. Además, el intercambio de información sobre amenazas y vulnerabilidades fortalece la capacidad de anticipación y respuesta colectiva. El ámbito normativo también adquiere relevancia dentro de la estrategia. La actualización de marcos legales permite abordar delitos cibernéticos, proteger datos y garantizar derechos fundamentales en el entorno digital. Sin embargo, estas regulaciones deben mantenerse flexibles para adaptarse a la rápida evolución tecnológica, evitando rigideces que limiten la innovación. En consecuencia, la revisión periódica de políticas y leyes se presenta como una práctica necesaria.

    De igual manera, la cooperación internacional se reconoce como un factor indispensable frente a amenazas que trascienden fronteras. La participación en foros multilaterales, el establecimiento de acuerdos bilaterales y el alineamiento con estándares internacionales facilitan el intercambio de buenas prácticas y fortalecen la confianza entre Estados. Esta dimensión externa complementa los esfuerzos internos y amplía el alcance de las capacidades nacionales. El desarrollo de una estrategia nacional de ciberseguridad responde a la necesidad de articular acciones preventivas, reactivas y de recuperación dentro de un marco coherente. Mediante una combinación de gobernanza efectiva, fortalecimiento de capacidades, marcos normativos adaptativos y cooperación internacional, se busca consolidar un entorno digital más seguro y resiliente, capaz de sostener el crecimiento económico y la estabilidad social en un contexto de transformación digital permanente.

    Para leer más ingrese a:

    https://cdn.prod.website-files.com/660ab0cd271a25abeb800460/697d08f82def786c85496fea_Developing%20a%20National%20Cybersecurity%20Strategy_020226.pdf

  • Digital Continuous Transactional Reporting for Value Added Tax: Policy and Design Considerations for Introduction and Operation

    Digital Continuous Transactional Reporting for Value Added Tax: Policy and Design Considerations for Introduction and Operation

    La administración tributaria está experimentando una transformación digital que busca integrar los procesos fiscales en los flujos de información de las empresas. En este marco, los regímenes de reporte transaccional digital continuo (DCTR) para el impuesto al valor agregado (IVA) se han convertido en una herramienta que permite a las autoridades recibir datos de facturación en tiempo real o casi real. Esta práctica abre la posibilidad de mejorar la gestión del cumplimiento, reducir el fraude y aumentar la eficiencia tanto para las administraciones como para las empresas. La introducción de estos sistemas requiere una estrategia clara desde el inicio. Definir objetivos concretos, como disminuir la evasión del IVA o simplificar la presentación de informes, es esencial para orientar el diseño. Además, se necesita un marco regulatorio sólido que respalde la operación y garantice seguridad jurídica. La consulta con las empresas afectadas y con otras jurisdicciones que ya han implementado modelos similares resulta fundamental para anticipar problemas y ajustar las soluciones.

    La digitalización de la facturación constituye la base sobre la cual se construye el DCTR. El crecimiento de la facturación electrónica en los últimos años ha permitido integrar mejor los procesos de compra, venta y contabilidad. La convergencia hacia estándares internacionales de facturación electrónica favorece la interoperabilidad y reduce la necesidad de requisitos específicos de cada país, lo que facilita el comercio internacional y disminuye costos de cumplimiento. El diseño de los sistemas debe enfocarse en facilitar el cumplimiento. Para ello, es necesario proporcionar a las empresas información clara y temprana sobre los requisitos, limitar la cantidad de datos solicitados a lo estrictamente necesario y otorgar plazos razonables para la implementación. Asimismo, se deben minimizar los riesgos de interrupción de la actividad económica y asegurar la estabilidad del marco normativo. La asistencia técnica y la participación de proveedores de servicios especializados pueden ayudar a las empresas a adaptarse con mayor rapidez.

    La seguridad de la información es otro pilar. Los datos transaccionales contienen información sensible que debe protegerse mediante marcos legales robustos y medidas técnicas alineadas con estándares internacionales. La integridad, disponibilidad y confidencialidad de los datos son condiciones indispensables para generar confianza en el sistema. La interoperabilidad en el intercambio de datos es igualmente relevante. Los sistemas de facturación electrónica y los de reporte transaccional deben poder comunicarse entre sí, evitando diseños fragmentados que aumenten la complejidad. Adoptar modelos de intercambio que faciliten la interacción con las empresas y reducir las especificidades nacionales contribuye a una mayor eficiencia y consistencia entre regímenes.

    La sostenibilidad a largo plazo de la estrategia DCTR requiere monitoreo constante y evaluación de impactos. Es importante que las exigencias no limiten la innovación ni obstaculicen el crecimiento económico. Además, se debe considerar la dimensión internacional de la actividad económica, dado que las empresas operan en múltiples jurisdicciones y enfrentan diferentes requisitos. Siendo así, los regímenes de reporte transaccional digital continuo para el IVA representan una oportunidad para modernizar la administración tributaria y mejorar la eficiencia empresarial. Sin embargo, su éxito depende de una estrategia bien definida, un marco regulatorio sólido, la protección de la información, la interoperabilidad de los sistemas y la sostenibilidad de las medidas. La coordinación entre autoridades fiscales, empresas y organismos internacionales permitirá que estos sistemas se conviertan en instrumentos efectivos para reducir la evasión, aumentar la transparencia y facilitar el comercio en un entorno digital cada vez más integrado.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/digital-continuous-transactional-reporting-for-value-added-tax_34c88c39-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/01/digital-continuous-transactional-reporting-for-value-added-tax_09f49627/34c88c39-en.pdf

  • A Playbook for Food Retailers to Reduce Consumer Food Waste

    A Playbook for Food Retailers to Reduce Consumer Food Waste

    La problemática del desperdicio de alimentos se ha convertido en un desafío global con repercusiones ambientales, sociales y económicas. La pérdida de valor económico supera el billón de dólares anuales y, además, contribuye de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero. Cuando los alimentos se desperdician, también se malgastan los recursos invertidos en su producción, como agua, tierra y energía, lo que intensifica la presión sobre los ecosistemas. En este contexto, los hogares representan el mayor porcentaje de desperdicio, con más del 60% del total, lo que evidencia la necesidad de actuar sobre los hábitos de consumo y las dinámicas cotidianas de las familias.

    Los comercios minoristas se encuentran en una posición estratégica para influir en estas prácticas. Al ser el punto de conexión entre la oferta y la demanda, tienen la capacidad de orientar la manera en que los consumidores compran, almacenan y preparan los alimentos. Además, al introducir iniciativas que faciliten la reducción del desperdicio, pueden fortalecer la confianza de los clientes, mejorar su reputación y, al mismo tiempo, generar beneficios económicos. En efecto, cuando los hogares aprovechan mejor los productos adquiridos, el ahorro puede destinarse a nuevas compras o a artículos de mayor calidad, lo que abre oportunidades de innovación en la oferta. El análisis realizado identifica 66 estrategias de cambio de comportamiento que los minoristas podrían implementar. Para organizar estas propuestas se diseñó un marco denominado de las cinco “I”: informar, influir, sumergir, innovar e involucrar. Cada categoría agrupa tácticas con enfoques distintos. Informar se centra en la educación del consumidor, por ejemplo, mediante consejos de almacenamiento. Influir recurre a incentivos o mensajes persuasivos, como descuentos en productos próximos a vencer. Sumergir transforma la experiencia de compra, ofreciendo envases inteligentes o venta de productos a granel. Innovar apuesta por herramientas tecnológicas, como aplicaciones de planificación de comidas. Finalmente, involucrar busca que los clientes participen activamente en actividades, como demostraciones culinarias o retos de reducción de desperdicio.

    De estas estrategias, diez fueron priorizadas por su alta efectividad y factibilidad. Entre ellas se destacan la entrega de consejos prácticos para reducir desperdicio en casa, la vinculación de acciones con beneficios personales claros, el fomento de la compra de alimentos cercanos a su fecha de vencimiento mediante precios estratégicos y el uso de mensajeros influyentes para transmitir mensajes. Asimismo, se recomienda emplear un lenguaje positivo que motive a optimizar el uso de los alimentos, ofrecer herramientas tradicionales como recipientes o bolsas para congelar, vender productos con empaques inteligentes acompañados de instrucciones claras, realizar demostraciones culinarias en tienda o en línea, proporcionar recordatorios visuales en el hogar y compartir recetas que permitan aprovechar sobras o ingredientes congelados. La implementación de estas tácticas no solo contribuye a disminuir el desperdicio en los hogares, sino que también genera beneficios reputacionales y ambientales para los minoristas. Además, se alienta a experimentar con nuevas soluciones, especialmente en el ámbito de la innovación tecnológica, donde aún falta evidencia científica robusta. La colaboración con otros actores, como organizaciones sociales, académicos o empresas emergentes, puede acelerar el desarrollo de herramientas digitales que respondan a las necesidades cambiantes de los consumidores.

    Así, los comercios minoristas tienen la oportunidad de convertirse en agentes de transformación dentro del sistema alimentario. Al adoptar estrategias que faciliten a los hogares reducir el desperdicio, se avanza hacia un modelo más sostenible, se fortalecen las relaciones con los clientes y se contribuye a la reducción de emisiones de alcance 3. La invitación es a pasar de acciones internas limitadas a un enfoque integral que abarque toda la cadena de valor y que, sobre todo, empodere a millones de familias para aprovechar mejor los alimentos que adquieren.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/research/playbook-food-retailers-reduce-consumer-food-waste

    https://files.wri.org/d8/s3fs-public/2026-02/a-playbook-for-food-retailers-to-reduce-consumer-food-waste.pdf?VersionId=gaGSZ2ACSwrxv4XsUl3JP5DfQb5_q1h6

  • Due diligence on recycling processes in the garment and footwear sector

    Due diligence on recycling processes in the garment and footwear sector

    El reciclaje en los sectores de confección y calzado se presenta como una respuesta a los crecientes volúmenes de residuos y a la presión por transitar hacia modelos de producción más sostenibles. Sin embargo, la incorporación de materiales reciclados en cadenas de valor complejas introduce riesgos ambientales, sociales y operativos que requieren una evaluación sistemática. En este contexto, la debida diligencia aplicada a los procesos de reciclaje permite identificar impactos potenciales, responsabilidades compartidas y condiciones necesarias para garantizar prácticas más responsables.

    Los procesos de reciclaje textil y de calzado muestran una elevada heterogeneidad tecnológica. Mientras algunos métodos se basan en operaciones mecánicas relativamente simples, otros recurren a tratamientos químicos más intensivos para separar fibras, eliminar aditivos o recuperar polímeros. Esta diversidad implica diferencias significativas en consumo de agua, uso de sustancias peligrosas, generación de residuos secundarios y emisiones. Por consiguiente, la evaluación de riesgos no puede abordarse de manera uniforme, sino que debe adaptarse a las características específicas de cada tecnología y material tratado. Además, la procedencia y composición de los residuos influyen de forma directa en el desempeño ambiental del reciclaje. Mezclas de fibras, presencia de tintes, acabados y componentes no textiles dificultan la recuperación eficiente de materiales y aumentan la necesidad de procesos adicionales. Como resultado, algunos flujos que se presentan como reciclables terminan degradándose en aplicaciones de menor valor o generando rechazos significativos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de considerar el diseño de productos desde etapas tempranas para facilitar su reciclaje posterior.

    Desde el punto de vista social, las actividades de recolección, clasificación y procesamiento de residuos suelen concentrarse en regiones con marcos regulatorios débiles o capacidades de supervisión limitadas. En estos contextos, se identifican riesgos asociados a condiciones laborales precarias, exposición a sustancias nocivas y falta de protección social. Asimismo, la externalización de etapas intensivas en mano de obra puede trasladar impactos negativos fuera del campo de visión de marcas y minoristas, lo que refuerza la importancia de una trazabilidad efectiva a lo largo de toda la cadena. Por otra parte, la debida diligencia no se limita a la identificación de riesgos, sino que también implica establecer mecanismos de prevención y mitigación. Esto incluye la selección de proveedores con estándares verificables, la realización de auditorías periódicas y el fortalecimiento de capacidades técnicas. De igual forma, la transparencia en la comunicación de prácticas y resultados permite reducir asimetrías de información y mejorar la rendición de cuentas frente a consumidores y autoridades.

    En términos económicos, el reciclaje enfrenta tensiones entre costos operativos, escalabilidad y calidad del material recuperado. Aunque el interés por materiales reciclados ha aumentado, la oferta no siempre cumple con los requisitos técnicos de la industria, lo que limita su adopción a gran escala. A su vez, la volatilidad de precios de materias primas vírgenes influye en la viabilidad financiera de las soluciones de reciclaje. Frente a este escenario, la integración de criterios de debida diligencia contribuye a tomar decisiones más informadas sobre inversiones y asociaciones estratégicas. Asimismo, los marcos normativos emergentes en distintas jurisdicciones están incrementando las exigencias sobre responsabilidad corporativa, gestión de residuos y circularidad. Estas regulaciones refuerzan la necesidad de contar con procesos sistemáticos de identificación y gestión de riesgos en actividades de reciclaje. En consecuencia, la debida diligencia se convierte en una herramienta para anticipar obligaciones legales y adaptar modelos de negocio a un entorno regulatorio más estricto.

    El análisis de los procesos de reciclaje en los sectores de confección y calzado muestra que su contribución a la sostenibilidad depende de múltiples factores interrelacionados. A través de una debida diligencia robusta, es posible reducir impactos adversos, mejorar condiciones sociales y avanzar hacia cadenas de valor más circulares. Sin embargo, estos avances requieren coordinación entre actores, mejoras tecnológicas y un compromiso sostenido con la transparencia y la responsabilidad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/due-diligence-on-recycling-processes-in-the-garment-and-footwear-sector_19beec59-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/02/due-diligence-on-recycling-processes-in-the-garment-and-footwear-sector_3f170493/19beec59-en.pdf

  • A Decade of Progress: Inside Saudi Arabia’s Labor Market Transformation

    A Decade of Progress: Inside Saudi Arabia’s Labor Market Transformation

    Durante la última década, el mercado laboral de Arabia Saudita ha experimentado transformaciones profundas como parte de una agenda más amplia de modernización económica y social. Este proceso se ha desarrollado en un contexto caracterizado por una elevada dependencia del empleo público, una participación limitada de la población nacional en el sector privado y una fuerte presencia de trabajadores expatriados. Frente a estas dinámicas, se impulsaron reformas orientadas a diversificar la economía, ampliar oportunidades de empleo y fortalecer la inclusión de grupos históricamente subrepresentados.

    En primer término, las políticas laborales adoptadas buscaron aumentar la participación de ciudadanos saudíes en el mercado de trabajo privado. A través de incentivos regulatorios, ajustes salariales y programas de localización del empleo, se promovió la contratación de nacionales en sectores donde predominaba la mano de obra extranjera. Como resultado, la proporción de trabajadores saudíes en empresas privadas mostró un crecimiento sostenido, acompañado de una reducción gradual de la dependencia del sector público como principal empleador. De manera paralela, la participación laboral femenina registró avances notables. Reformas legales y administrativas ampliaron el acceso de las mujeres a una gama más amplia de ocupaciones, al tiempo que se eliminaron restricciones que limitaban su movilidad y autonomía económica. Además, la expansión de servicios de apoyo, junto con cambios en normas sociales, favoreció una incorporación más activa de las mujeres al empleo formal. Este incremento no solo modificó la composición de la fuerza laboral, sino que también contribuyó a diversificar ingresos familiares y a dinamizar la economía.

    Por otra parte, el fortalecimiento del capital humano ocupó un lugar destacado dentro de la agenda de reformas. Programas de capacitación, formación técnica y alineación educativa con las necesidades del mercado se orientaron a reducir desajustes entre oferta y demanda de habilidades. A través de estas iniciativas, se buscó mejorar la empleabilidad de jóvenes y facilitar transiciones más fluidas desde el sistema educativo hacia el trabajo. Al mismo tiempo, se incentivó la participación del sector privado en la provisión de formación, promoviendo una mayor vinculación entre empresas e instituciones educativas. Asimismo, la regulación del mercado laboral fue objeto de ajustes significativos. La modernización de contratos, la flexibilización de ciertas modalidades de empleo y el fortalecimiento de mecanismos de protección laboral contribuyeron a un entorno más equilibrado entre flexibilidad y seguridad. En este marco, se introdujeron herramientas digitales para la gestión del empleo, lo que permitió mejorar la transparencia, reducir prácticas informales y fortalecer la supervisión de condiciones laborales.

    El papel de los trabajadores expatriados también fue reconsiderado dentro de esta transformación. Aunque continúan siendo un componente relevante de la fuerza laboral, se implementaron medidas para regular flujos, mejorar condiciones y fomentar una competencia más equilibrada con la mano de obra nacional. Estas acciones buscaron optimizar la asignación de talento, evitando distorsiones salariales y fortaleciendo la productividad en sectores estratégicos. Desde una perspectiva macroeconómica, los cambios en el mercado laboral se alinearon con los objetivos de diversificación productiva y crecimiento sostenible. El aumento del empleo en sectores no petroleros, junto con una mayor participación del sector privado, contribuyó a reducir vulnerabilidades asociadas a la volatilidad de los ingresos energéticos. A su vez, la incorporación de nuevos segmentos de la población al empleo formal amplió la base contributiva y fortaleció la cohesión social.

    La experiencia de Arabia Saudita muestra cómo un paquete integral de reformas laborales puede generar transformaciones significativas en relativamente poco tiempo. A través de políticas coordinadas, ajustes regulatorios y una inversión sostenida en capital humano, el mercado laboral avanzó hacia una estructura más inclusiva, dinámica y alineada con los objetivos de desarrollo de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/7b2d58f3-6def-48f6-b9ca-39ae00500860

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  • Waste Management in the Middle East and North Africa

    Waste Management in the Middle East and North Africa

    El crecimiento acelerado de la población, la urbanización y el aumento del consumo han intensificado la presión sobre los sistemas de gestión de residuos en Medio Oriente y el Norte de África. En este contexto, la generación de desechos supera la capacidad instalada para su recolección, tratamiento y disposición, lo que deriva en impactos ambientales, sociales y económicos persistentes. A diferencia de otras regiones, el volumen de residuos por habitante se sitúa por encima del promedio mundial, lo que amplifica los riesgos asociados a prácticas inadecuadas de manejo.

    En primer lugar, la estructura actual de los flujos de residuos revela una fuerte dependencia de la disposición final en vertederos, muchos de ellos sin controles suficientes. Aunque los niveles de recolección resultan relativamente altos en varios países, una proporción considerable de los residuos termina siendo quemada, abandonada o depositada en sitios abiertos. Como consecuencia, se intensifican la contaminación del suelo, del agua y del aire, además de incrementarse las emisiones de metano provenientes del sector residuos. A esto se suma el deterioro de la salud pública y la afectación de actividades económicas como el turismo y la pesca. Por otro lado, la composición de los residuos muestra un predominio de fracciones orgánicas, acompañado de porcentajes relevantes de materiales reciclables como plásticos, papel, vidrio y metales. Sin embargo, estas características no se traducen en esquemas efectivos de valorización. La reutilización, el reciclaje y el compostaje permanecen en niveles reducidos, lo que implica una pérdida sistemática de recursos con potencial económico. Al mismo tiempo, el desperdicio de alimentos alcanza cifras elevadas, generando costos financieros significativos y tensiones adicionales sobre la seguridad alimentaria regional.

    En cuanto a la gobernanza, los marcos normativos existen en la mayoría de los países, aunque su aplicación enfrenta limitaciones notorias. La fragmentación institucional, la débil coordinación entre niveles de gobierno y las restricciones financieras dificultan la implementación de políticas coherentes. A pesar de ello, se observan diferencias marcadas entre países de altos ingresos, economías de ingreso medio y contextos afectados por fragilidad o conflicto, lo que exige enfoques diferenciados. Mientras algunos cuentan con capacidades técnicas y fiscales para avanzar hacia esquemas más sofisticados, otros priorizan la provisión básica de servicios. Asimismo, el sector informal cumple una función relevante en la recuperación de materiales, especialmente en entornos urbanos donde los sistemas formales no alcanzan cobertura suficiente. Aunque esta actividad genera ingresos y reduce la presión sobre los vertederos, suele desarrollarse en condiciones precarias, sin reconocimiento institucional ni protección social. Integrar gradualmente a estos actores en sistemas más amplios permitiría mejorar la eficiencia operativa y, al mismo tiempo, fortalecer la inclusión social.

    Desde una perspectiva comparativa, el desempeño regional se sitúa por debajo de referentes internacionales en términos de tratamiento y aprovechamiento de residuos. No obstante, las proyecciones muestran que existen trayectorias viables de mejora hacia 2050. Dichas trayectorias combinan incrementos en la inversión, mejoras en la eficiencia del gasto y reformas orientadas a la recuperación de costos. Paralelamente, la adopción progresiva de principios de economía circular abre oportunidades para reducir volúmenes, transformar residuos en insumos productivos y disminuir la presión sobre los recursos naturales. En este sentido, mecanismos como la responsabilidad extendida del productor, los esquemas de asociación público-privada y los instrumentos económicos para incentivar la reducción y separación en la fuente adquieren relevancia. Aun así, su efectividad depende del contexto institucional y de la aceptación social. Por ello, la sensibilización ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas aparecen como componentes necesarios para sostener cambios en el tiempo.

    La gestión de residuos en la región enfrenta desafíos complejos, aunque también dispone de márgenes amplios para evolucionar. A través de estrategias diferenciadas, coordinación institucional y una transición gradual hacia modelos circulares, es posible mitigar impactos negativos, generar empleo y avanzar hacia sistemas más sostenibles y resilientes.

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    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/5fb978e8-2ce6-4bf2-9c9f-725f7c9bde23

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  • Addressing Pluralistic Ignorance to Promote Gender Equality

    Addressing Pluralistic Ignorance to Promote Gender Equality

    Las normas sociales influyen de manera profunda en las decisiones individuales y colectivas, especialmente cuando regulan comportamientos asociados al género. En este marco, la ignorancia pluralista emerge como un fenómeno social en el que las personas interpretan de forma errónea lo que el resto del grupo piensa o hace, lo que conduce a conductas que no reflejan sus propias convicciones. A partir de esta dinámica, prácticas que limitan las oportunidades de mujeres y niñas pueden mantenerse incluso cuando existe un apoyo privado más amplio hacia la igualdad.

    En términos generales, las normas sociales funcionan como expectativas compartidas que definen lo que se considera aceptable o apropiado dentro de una comunidad. Dichas normas se sostienen tanto por creencias sobre lo que otros hacen como por percepciones acerca de lo que otros aprueban. Sin embargo, cuando existe una brecha significativa entre las creencias personales y esas percepciones colectivas, se configura un escenario donde la conformidad no responde a convicción, sino al temor de sanciones sociales reales o imaginadas. En consecuencia, las personas ajustan su comportamiento para alinearse con lo que creen que el grupo espera, aun cuando esa expectativa sea incorrecta. Este tipo de distorsión resulta especialmente relevante en contextos vinculados a la igualdad de género. Por ejemplo, la participación femenina en el mercado laboral, la distribución del trabajo doméstico o el acceso a posiciones de liderazgo pueden verse restringidos no por falta de aceptación individual, sino por la percepción generalizada de desaprobación social. De este modo, la ignorancia pluralista actúa como un mecanismo que frena el cambio normativo, incluso en sociedades donde las actitudes están evolucionando.

    Además, este fenómeno no se manifiesta de una sola manera. La desalineación puede presentarse tanto en la subestimación como en la sobreestimación del apoyo social a determinadas prácticas. Asimismo, no siempre requiere interacción directa entre los miembros del grupo, ni implica que quienes sostienen una creencia sean minoría. Por el contrario, puede afectar a mayorías silenciosas que, al creer que están solas, optan por no expresar sus verdaderas opiniones. Esta lógica explica por qué ciertas normas persisten más allá de su respaldo real. Desde una perspectiva de política pública, la ignorancia pluralista se convierte en un obstáculo cuando refuerza desigualdades o bloquea acciones colectivas. En escenarios donde el cambio normativo ya ha comenzado, pero aún no se consolida, las percepciones erróneas pueden retrasar o debilitar ese proceso. Por ello, identificar estos desajustes permite abrir oportunidades para intervenciones de bajo costo centradas en corregir información incorrecta sobre las creencias y comportamientos del grupo.

    Las estrategias de corrección de normas suelen basarse en devolver a la comunidad datos precisos sobre lo que realmente piensan o hacen sus miembros. Al confrontar percepciones con evidencia, muchas personas actualizan sus creencias y modifican su conducta de forma coherente con sus valores. Diversas experiencias empíricas muestran que este enfoque puede favorecer la participación laboral femenina, redistribuir tareas de cuidado o reducir la resistencia hacia políticas de conciliación familiar. No obstante, estos resultados dependen en gran medida del contexto y del momento en que se aplican. A pesar de su potencial, abordar la ignorancia pluralista no es un proceso automático. En primer lugar, requiere mediciones rigurosas que distingan entre actitudes individuales, expectativas normativas y comportamientos observados. En segundo lugar, es necesario seleccionar con cuidado qué norma intervenir, dado que muchas prácticas están sostenidas por múltiples normas interrelacionadas, así como por barreras estructurales. En tercer lugar, la forma en que se presenta la información influye notablemente en su recepción, por lo que el encuadre del mensaje y el grupo de referencia adquieren gran relevancia.

    Asimismo, la información por sí sola no siempre genera cambios duraderos. Factores como el miedo a represalias, la falta de recursos o restricciones institucionales pueden limitar la capacidad de actuar conforme a nuevas percepciones. Por esta razón, las intervenciones orientadas a normas sociales resultan más efectivas cuando se combinan con políticas que amplían oportunidades reales y reducen riesgos. La ignorancia pluralista ayuda a comprender por qué ciertas desigualdades persisten a pesar de actitudes individuales más igualitarias. Al mismo tiempo, ofrece una vía prometedora para acelerar transformaciones sociales cuando se aborda de manera cuidadosa, contextualizada y complementaria a reformas estructurales.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/a42f80b5-9882-40ee-894d-62e6e720aa35

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/f8950e7b-ebc5-412a-a85a-bc15b1585e70/content

  • Water Governance for Climate Resilience in Hungary

    Water Governance for Climate Resilience in Hungary

    El agua se ha convertido en el reflejo más evidente de los impactos del cambio climático, pues la mayoría de los desastres naturales están relacionados con este recurso. En el caso de Hungría, la presión sobre sus sistemas hídricos es cada vez mayor, tanto por la frecuencia de inundaciones como por la intensidad de las sequías. Aunque el país dispone de importantes reservas de agua superficial y subterránea, depende en gran medida de aportes externos, lo que lo hace vulnerable a variaciones climáticas y a decisiones de países vecinos.

    La gobernanza del agua se organiza en múltiples niveles, desde ministerios nacionales hasta autoridades locales y organismos transfronterizos. Sin embargo, la fragmentación institucional y los cambios frecuentes en la estructura gubernamental han debilitado la capacidad técnica y la coherencia de las políticas. A ello se suman tarifas bajas que no permiten recuperar costos, lo que limita el financiamiento de inversiones y el mantenimiento de infraestructuras. Además, la falta de claridad en normas sobre retención de agua y propiedad de infraestructuras secundarias genera dificultades operativas. El marco normativo ha evolucionado en las últimas décadas, influido por directivas europeas y compromisos internacionales. Se han incorporado leyes de gestión de desastres, conservación y adaptación climática, así como estrategias nacionales de agua y planes de cuenca. No obstante, persisten vacíos en la coordinación entre sectores como agricultura, energía, industria y uso del suelo, lo que reduce la efectividad de las medidas.

    Las recomendaciones apuntan a consolidar las bases institucionales, fortaleciendo la cooperación interministerial y dotando de mayores capacidades a los organismos responsables. También se sugiere ajustar los instrumentos económicos, como los cargos por extracción de agua, para incentivar un uso más eficiente y garantizar la recuperación de costos. Revisar subsidios que generan efectos negativos y explorar impuestos sobre externalidades ambientales, como el manejo de aguas pluviales, permitiría mejorar la gestión de la demanda. Otro eje es la necesidad de adoptar una visión de largo plazo que integre la seguridad hídrica en las políticas de distintos sectores. Esto implica mejorar la calidad y cobertura de los datos, armonizar la información y asegurar que las decisiones se basen en evidencia. Asimismo, se plantea reforzar la gobernanza multinivel con un enfoque territorial, de modo que las diferencias regionales en disponibilidad de agua y riesgos climáticos se reflejen en las políticas.

    El fortalecimiento de la transparencia y la participación social es igualmente relevante. Garantizar acceso público a la información, involucrar a actores desde etapas tempranas del ciclo de políticas y establecer mecanismos de monitoreo independientes contribuiría a generar confianza y legitimidad. La creación de plataformas de información integradas y la evaluación de propuestas legislativas por expertos externos son ejemplos de medidas que pueden mejorar la integridad y la aceptación de las políticas. La resiliencia hídrica de Hungría depende de una gobernanza más coherente, inclusiva y orientada al futuro. La combinación de instituciones sólidas, instrumentos económicos adecuados, visión estratégica, enfoque territorial y transparencia permitirá enfrentar los riesgos crecientes de inundaciones y sequías, asegurando que el agua siga siendo un recurso disponible y gestionado de manera sostenible en el contexto del cambio climático.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/water-governance-for-climate-resilience-in-hungary_1d2657fc-en.html

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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