Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Mining and Carbon Dioxide Removal: A Responsible Path Forward for Mine Operators, Policymakers, and Other Key Stakeholders

    Mining and Carbon Dioxide Removal: A Responsible Path Forward for Mine Operators, Policymakers, and Other Key Stakeholders

    La descarbonización global exige que, en las próximas décadas, se remuevan miles de millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera cada año para cumplir con las metas climáticas acordadas internacionalmente. Ante ese reto, la industria minera emerge como un espacio con capacidad instalada, terrenos, infraestructura y conocimiento técnico que podría habilitar buena parte de esa remoción. El estudio elaborado por RMI plantea que los sitios mineros existentes podrían soportar más de mil millones de toneladas de CO₂ removidas al año, mediante el aprovechamiento de relaves, roca estéril y otros subproductos generados durante la extracción mineral. Esta cifra resulta comparable, en términos de costo, con otras formas de remoción de carbono disponibles actualmente, lo que convierte a la minería en una alternativa competitiva dentro del panorama de soluciones climáticas. 
     
    El análisis se estructura alrededor de catorce métodos de remoción de dióxido de carbono (carbon dioxide removal, CDR) aplicables al contexto minero, entre los que se incluyen la mineralización de relaves, la remediación de lagunas ácidas mediante adición de alcalinidad y la reforestación o restauración de terrenos mineros cerrados, siempre sujeta a la verificación de adicionalidad y remoción neta de carbono. Para cada ruta se examina el caso de negocio desde la perspectiva del operador minero, considerando variables como productividad, ingresos, gestión de riesgos y resiliencia estratégica frente a pasivos ambientales asociados a la estabilidad de relaves, el drenaje ácido y metalífero, la calidad del agua en lagunas de mina y el cierre de operaciones. El texto plantea tres vías comerciales principales para monetizar estos proyectos: la generación de créditos de carbono para su venta en mercados especializados, la incorporación del valor del carbono en productos de menor huella y el fortalecimiento de la posición estratégica de la compañía frente a exigencias regulatorias y de mercado cada vez más estrictas. 
     
    Más allá del componente financiero, se dedica un apartado extenso a las consideraciones técnicas, ambientales y sociales que determinan la viabilidad de cada proyecto, así como a los criterios de ubicación relacionados con infraestructura e insumos requeridos. Se desarrolla también el argumento de la coubicación (co-location) de distintos proyectos en un mismo sitio como estrategia para mejorar tanto la economía como el desempeño ambiental de las iniciativas. A esto se suma un panorama del estado actual de la actividad de CDR en contextos mineros y una revisión detallada de los productos primarios y materias primas relevantes para los métodos geoquímicos de remoción, información que resulta útil para quienes evalúan la factibilidad técnica de estas soluciones en yacimientos específicos. 
     
    El informe cierra con una agenda de acción dirigida a operadores mineros, entidades reguladoras, desarrolladores de proyectos y otros actores del ecosistema, orientada a construir los mercados, la infraestructura y la normatividad necesarios para escalar estas soluciones de forma responsable. Un anexo técnico profundiza en ocho de las catorce rutas identificadas y otro anexo describe cinco factores de mercado y regulación que se espera influyan en el crecimiento del sector, en particular en proyectos orientados a diferenciar productos con menor contenido de carbono. Para profesionales del sector energético colombiano que siguen de cerca la agenda de descarbonización industrial, el estudio ofrece un marco útil para entender cómo sectores intensivos en el uso del territorio y la infraestructura, como la minería, pueden integrarse a las estrategias nacionales de mitigación climática y abrir nuevas fuentes de ingreso a partir de la gestión responsable de sus pasivos ambientales. 

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/resources/mining-and-carbon-dioxide-removal/ 

    https://rmi.org/app/uploads/dlm_uploads/2026/08/rmi-august-2026-mining-and-carbon-dioxide-removal-3.pdf 

  • Making Labor Markets Work: Improving Productivity and Workers’ Welfare in Latin America and the Caribbean 

    Making Labor Markets Work: Improving Productivity and Workers’ Welfare in Latin America and the Caribbean 

    Los mercados laborales concentran buena parte de lo que determina el bienestar, la equidad y la productividad de una sociedad, pues es allí donde el desarrollo se traduce en la vida cotidiana de las personas. Bajo esa premisa, este libro del Banco Interamericano de Desarrollo examina por qué, tras tres décadas de reformas frecuentes en la región, los avances en productividad y bienestar laboral han sido tan modestos. La fuerza laboral latinoamericana y caribeña es hoy más educada y cuenta con la mayor participación femenina de su historia, pero la productividad relativa frente a Estados Unidos apenas alcanza el 26%, lo que significa que se necesitan casi cuatro trabajadores de la región para producir lo que genera uno solo en la economía estadounidense. A esto se suma que los trabajadores retienen apenas la mitad del valor que generan, frente a más de cuatro quintas partes en las economías avanzadas, evidenciando un problema de distribución tan grave como el de productividad. 
     
    El diagnóstico revela que la estructura del mercado laboral se ha mantenido prácticamente intacta pese a la intensa actividad legislativa. Colombia, por ejemplo, implementó en promedio una reforma laboral o de seguridad social cada cuatro meses durante tres décadas, sin que ello alterara la arquitectura central del sistema. Cerca del 46% de los trabajadores de la región continúa concentrado en empresas pequeñas de baja productividad o en el autoempleo, mientras que apenas el 28% ocupa lo que podría llamarse un empleo «estándar»: trabajo asalariado en una empresa privada con seguridad social. La formalidad laboral pasó del 38% en 2004 al 46% en 2024, un progreso insuficiente que, de mantener el ritmo actual, tardaría más de 80 años en equiparar a la región con Uruguay, el país con mayor formalidad. Persisten además brechas significativas por sexo, edad, etnia y nivel educativo que no desaparecen ni siquiera al comparar trabajadores con niveles similares de formación y experiencia. 

     

    El libro también advierte sobre presiones emergentes que intensificarán estos desafíos estructurales. El dividendo demográfico que sostuvo el crecimiento del ingreso laboral durante décadas se agota: se proyecta que la población en edad de trabajar comience a reducirse a partir de 2027, mientras la proporción de adultos mayores pasará del 9% al 15% en la próxima década. Paralelamente, la exposición laboral a la inteligencia artificial podría pasar de cerca del 5% de los empleos en el corto plazo a más de un tercio en un horizonte de diez años, lo que exige marcos regulatorios capaces de adaptarse a nuevas formas de trabajo como el teletrabajo y el empleo por plataformas, cuya adopción en la región sigue siendo limitada y desigual. 

     

    Frente a este panorama, los autores proponen abandonar la falsa dicotomía entre políticas «a favor del trabajador» y «a favor de las empresas», argumentando que un diseño adecuado de reformas puede mejorar simultáneamente la productividad y las condiciones laborales. La agenda de reforma se organiza en tres frentes: modernizar la regulación del empleo y los sistemas de seguridad social, fortalecer la fiscalización y la justicia laboral, y expandir el desarrollo de habilidades junto con políticas activas de empleo. El texto distingue entre las reformas estructurales que requieren consenso político amplio y las mejoras graduales de implementación que pueden emprenderse con menor costo político, mostrando que la transformación no depende de un único gran acuerdo, sino que puede construirse paso a paso con instrumentos que ya están al alcance de los países de la región. 

    Para leer más ingrese a:

    https://socialdigital.iadb.org/en/node/22300 

    https://publications.iadb.org/publications/english/document/Making-Labor-Markets-Work-Improving-Productivity-and-Workers-Welfare-in-Latin-America-and-the-Caribbean.pdf 

  • Technology Megatrends 2030 Report 

    Technology Megatrends 2030 Report 

    Durante años, los ejercicios de prospectiva tecnológica se han construido a partir de listados de avances considerados de forma individual, asumiendo que cada tecnología evoluciona por su propia cuenta. El informe del IEEE plantea una ruptura frente a esa lógica: sostiene que el progreso hacia 2030 estará determinado por interdependencias profundas entre sistemas que hasta hace poco se analizaban por separado. La inteligencia artificial, la infraestructura de cómputo y las redes eléctricas dejaron de ser variables independientes y ahora constituyen, en palabras del panel de expertos, un problema de primer orden que exige un enfoque integrado. Esta perspectiva se construyó a partir de talleres y encuestas realizadas por el Comité de Direcciones Futuras del IEEE, en conjunto con su Junta Asesora de la Industria, la Sociedad de Computación y otras instancias internas de la organización. 
     
    El análisis evaluó 30 tecnologías bajo cinco dimensiones: probabilidad de éxito técnico, impacto sobre la humanidad, nivel de madurez, adopción de mercado y tiempo estimado hasta su comercialización amplia. Entre los resultados más relevantes está el cambio inminente en la forma en que las personas interactúan con los sistemas de inteligencia artificial, que pasará de interfaces basadas en texto a interacciones cognitivas de audio y video en un plazo de apenas dos a tres años. El estudio también aborda las tensiones que la automatización generará sobre el mercado laboral, señalando que la alfabetización en inteligencia artificial se convertirá en una habilidad básica para roles de oficina, técnicos y operativos por igual, y que el éxito de estas transformaciones dependerá tanto de la capacidad técnica como de la confianza, la seguridad y la gobernanza que acompañen su implementación. 

     

    En el frente energético, el informe advierte sobre una tensión estructural: aunque la capacidad de generación y almacenamiento se duplicará en las economías desarrolladas en los próximos dos o tres años, las mejoras en eficiencia de los procesadores de inteligencia artificial no reducirán el consumo eléctrico. Por el contrario, las organizaciones destinarán esos ahorros a operar un mayor volumen de equipos, de manera que los centros de datos continuarán demandando toda la energía que las redes puedan suministrar. Esta dinámica sitúa a la infraestructura tecnológica, que hoy consume cerca del 10% de la electricidad global, como uno de los factores que con mayor fuerza presionará la planeación de la oferta eléctrica en la próxima década. 

     

    El documento también examina tecnologías emergentes que se sitúan fuera del listado principal, como la edición genética, los sistemas de armas autónomas, la inteligencia artificial general, las interfaces cerebro-computador y la geoingeniería, bajo un análisis de riesgos y oportunidades. El panel concluye que las tecnologías con mayor probabilidad de escalar a nivel social no serán necesariamente las más veloces, sino aquellas construidas sobre confianza, explicabilidad e interacción segura entre humanos y sistemas de inteligencia artificial. Asimismo, describe una tensión persistente entre fuerzas que aceleran la innovación, como la carrera por el desarrollo de inteligencia artificial, y factores que la frenan, entre ellos las tensiones geopolíticas y la escasez de talento especializado. Para el sector eléctrico y tecnológico colombiano, este panorama ofrece elementos concretos para dimensionar cómo la expansión de la inteligencia artificial incidirá sobre la demanda eléctrica futura y sobre las decisiones de inversión en infraestructura y capacidades digitales.  

    Para leer más ingrese a:

    https://engage.ieee.org/FD-Megatrends-2030.html 

    https://futuredirections.ieee.org/wp-content/uploads/sites/44/2026/06/ieee-megatrends-2030.pdf 

  • Birds & Habitats Directives Stress-Test: Eurelectric Position Paper

    Birds & Habitats Directives Stress-Test: Eurelectric Position Paper

    La transición hacia una economía baja en carbono exige una expansión significativa de redes eléctricas, almacenamiento energético, infraestructura de electrificación y fuentes de generación con bajas emisiones. En este contexto, la protección de la biodiversidad y la conservación de hábitats naturales constituyen objetivos que deben desarrollarse de forma complementaria con los esfuerzos de descarbonización. La conservación de especies y ecosistemas continúa siendo una prioridad estratégica para Europa, especialmente considerando que el cambio climático representa una de las mayores amenazas para la biodiversidad a largo plazo. Desde esta perspectiva, la sustitución progresiva de combustibles fósiles importados por electricidad producida mediante tecnologías bajas en carbono contribuye simultáneamente a los objetivos climáticos, a la seguridad energética y a la protección ambiental. Por ello, se considera necesario disponer de marcos regulatorios capaces de equilibrar de manera efectiva estas prioridades, evitando que los procesos administrativos se conviertan en obstáculos desproporcionados para la transformación energética.

    La experiencia acumulada por los proyectos energéticos europeos muestra que una parte importante de las dificultades surge durante la implementación práctica de las Directivas de Aves y Hábitats. Las diferencias de interpretación entre Estados miembros generan niveles variables de exigencia, tiempos de aprobación heterogéneos y elevados grados de incertidumbre para promotores e inversionistas. A ello se suman situaciones donde la aplicación del principio de precaución se traduce en restricciones amplias incluso cuando existe evidencia limitada sobre impactos potenciales. También se identifican limitaciones relacionadas con la disponibilidad de datos sobre biodiversidad, condición que dificulta la evaluación eficiente de proyectos y prolonga los procesos de autorización. Estas circunstancias pueden afectar especialmente iniciativas vinculadas con energías renovables, expansión de redes eléctricas y obras destinadas a fortalecer la seguridad del suministro energético europeo.

    Con el propósito de mejorar la efectividad de la implementación regulatoria, se plantean diversas propuestas orientadas a incrementar la previsibilidad y coherencia de los procesos de evaluación ambiental. Entre ellas destacan la adopción de enfoques más proporcionales y basados en riesgos, una mayor disponibilidad de información ambiental estandarizada y el fortalecimiento de mecanismos de armonización entre países europeos. Asimismo, se propone ofrecer mayor certidumbre regulatoria para proyectos ubicados en áreas vinculadas a la red Natura 2000 y desarrollar alternativas que permitan gestionar actividades de operación, mantenimiento y atención de emergencias sin comprometer los objetivos de conservación. También se examinan posibilidades para introducir conceptos como la naturaleza temporal y determinadas medidas compensatorias bajo condiciones estrictamente controladas, con el fin de facilitar la coexistencia entre desarrollo energético y biodiversidad.

    La discusión refleja un desafío que trasciende el ámbito ambiental y se relaciona directamente con la competitividad económica, la resiliencia energética y el cumplimiento de los compromisos climáticos europeos. La expansión de la infraestructura eléctrica necesaria para apoyar la electrificación de la economía requerirá procedimientos más ágiles, previsibles y transparentes, manteniendo simultáneamente elevados estándares de protección ambiental. Bajo esta visión, el fortalecimiento de la coordinación regulatoria, la mejora de la calidad de los datos ambientales y la reducción de cargas administrativas innecesarias pueden contribuir a acelerar inversiones estratégicas sin debilitar los mecanismos de conservación existentes. El análisis ofrece una perspectiva útil para comprender cómo las políticas de biodiversidad pueden evolucionar para responder a los retos de la transición energética, favoreciendo un equilibrio más efectivo entre sostenibilidad ambiental, seguridad de suministro y desarrollo económico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.eurelectric.org/publications/birds-habitats-directives-stress-test-eurelectric-position-paper/

    https://www.eurelectric.org/wp-content/uploads/2026/08/2026-07-27-BH-directives-stress-test_Eurelectric-position-paper-V2.pdf

  • 2026 Trends Guide: Energy Providers – Strategic Insights to Power the Year Ahead

    2026 Trends Guide: Energy Providers – Strategic Insights to Power the Year Ahead

    Las empresas de energía se encuentran en una etapa de transformación impulsada por cambios simultáneos en demanda, tecnología, regulación y expectativas de los consumidores. La combinación entre crecimiento acelerado de los centros de datos, expansión de aplicaciones de inteligencia artificial y electrificación de distintos sectores económicos está generando una presión sin precedentes sobre las redes eléctricas. Este fenómeno obliga a replantear esquemas tradicionales de planeación, inversión y operación, debido a que los modelos utilizados durante las últimas décadas fueron diseñados para escenarios de crecimiento mucho más predecibles. Las proyecciones indican que la carga asociada a centros de datos podría triplicarse hacia 2035 en Estados Unidos y alcanzar una participación cercana al 13 % de la electricidad generada, situación que está impulsando nuevas estrategias de integración de carga, expansión de infraestructura, asociaciones con grandes consumidores y mecanismos regulatorios orientados a acelerar la capacidad de respuesta del sistema eléctrico.

    Al mismo tiempo, la asequibilidad del servicio emerge como una preocupación prioritaria para reguladores, consumidores y proveedores. El incremento de las inversiones necesarias para modernizar redes, ampliar capacidad y fortalecer la resiliencia ocurre en un contexto donde existe una creciente sensibilidad respecto a los impactos tarifarios. Esta realidad obliga a buscar soluciones que permitan equilibrar sostenibilidad financiera, modernización tecnológica y protección al consumidor. Las empresas de energía enfrentan el desafío de optimizar inversiones, priorizar proyectos con mayor retorno sistémico y desarrollar estrategias innovadoras de financiamiento. Asimismo, los avances en digitalización, automatización y análisis avanzado de datos ofrecen oportunidades para mejorar la eficiencia operativa y reducir costos asociados a mantenimiento, gestión de activos y operación de la red.

    La resiliencia se posiciona como otro eje central de transformación. El aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos está acelerando la adopción de nuevas tecnologías para anticipar riesgos, fortalecer la confiabilidad del sistema y reducir los tiempos de recuperación tras eventos disruptivos. Dentro de este escenario, herramientas como los digital twins, la analítica predictiva, la automatización avanzada y las capacidades de monitoreo en tiempo real están adquiriendo una relevancia creciente. Estas soluciones permiten mejorar la visibilidad sobre el comportamiento de la infraestructura, optimizar la toma de decisiones y desarrollar estrategias preventivas que aumenten la capacidad de adaptación frente a amenazas físicas y operativas. La resiliencia deja de ser una función limitada a la gestión de emergencias para convertirse en un componente integrado dentro de la planeación y operación cotidiana de los sistemas energéticos.

    De manera paralela, la transición energética atraviesa una etapa de redefinición estratégica. Los objetivos de descarbonización continúan vigentes, pero los enfoques para alcanzarlos evolucionan en respuesta a nuevas realidades económicas, tecnológicas y de seguridad energética. La atención se amplía hacia soluciones que complementen el crecimiento renovable, incluyendo tecnologías nucleares avanzadas, almacenamiento, modernización de redes y mecanismos orientados a garantizar firmeza y flexibilidad del sistema. Este cambio de perspectiva refleja una visión más pragmática de la transición, enfocada no solo en incorporar generación limpia sino también en asegurar confiabilidad, competitividad y sostenibilidad económica. El análisis proporciona una visión integral sobre las fuerzas que están transformando a las empresas de energía y ofrece elementos valiosos para comprender cómo evolucionarán las estrategias de inversión, infraestructura y operación en un entorno caracterizado por una creciente complejidad tecnológica y energética.

     

    Para leer más ingrese a:

    https://guidehouse.com/insights/trends-guide/2026/energy-providers

    https://guidehouse.com/-/media/new-library/corporate/about/documents/2026/2026-corp-cp-001-g-trends-guide—01-energy-providers.pdf

  • Retail Energy Markets Dashboard Methodology

    Retail Energy Markets Dashboard Methodology

    El seguimiento de los mercados minoristas de energía requiere un marco metodológico robusto que permita interpretar de manera consistente la evolución de indicadores relacionados con consumidores, proveedores, precios y tecnologías energéticas. Bajo esta perspectiva, se desarrolla una metodología estructurada para el Retail Energy Markets Dashboard, estableciendo las bases conceptuales y estadísticas necesarias para asegurar que la información publicada sea transparente, comparable y replicable entre los distintos Estados miembros de la Unión Europea. La propuesta define para cada indicador aspectos como su descripción, alcance, segmentación, fuentes de datos, procedimientos de procesamiento y criterios para la construcción de agregados europeos. Esta aproximación facilita la comprensión de fenómenos complejos asociados al funcionamiento de los mercados de electricidad y gas, proporcionando una base homogénea para reguladores, responsables de políticas públicas, investigadores y agentes del sector energético.

    La metodología incorpora indicadores orientados a caracterizar el comportamiento de los consumidores y la estructura de los mercados minoristas. Entre ellos se incluyen variables relacionadas con consumo promedio por cliente, distribución sectorial del consumo, tipos de contratos energéticos, número de usuarios, gasto anual estimado de los hogares y niveles de concentración de mercado. También se introducen métricas que permiten evaluar la dinámica competitiva mediante el seguimiento de cambios de proveedor y la cantidad de comercializadores activos. Un aspecto relevante consiste en la estandarización de las categorías contractuales, diferenciando modalidades de precio fijo, contratos indexados, esquemas dinámicos y mecanismos regulados o basados en mercado. Esta clasificación facilita el análisis comparativo de las estrategias comerciales y de las opciones disponibles para los consumidores en distintos contextos regulatorios nacionales.

    Otro componente destacado corresponde al monitoreo de tecnologías asociadas a la electrificación y la transición energética. El marco metodológico incorpora indicadores sobre despliegue de medidores inteligentes, participación de vehículos eléctricos, instalaciones de bombas de calor y generación fotovoltaica. Estas métricas permiten evaluar cómo las transformaciones tecnológicas están modificando los patrones de consumo energético y la interacción de los usuarios con los sistemas eléctricos. Además, la metodología establece procedimientos específicos para calcular indicadores de gasto energético doméstico, combinando datos de consumo representativo con estructuras tarifarias detalladas que incluyen componentes asociados al suministro de energía, costos de red, impuestos y otros cargos regulatorios. Esta aproximación proporciona una visión más completa de la carga económica que enfrentan los consumidores finales y permite realizar comparaciones consistentes entre distintos países europeos.

    La construcción de indicadores agregados para la Unión Europea constituye un elemento central del enfoque metodológico. Para garantizar la solidez estadística de los resultados, se establecen umbrales mínimos de reporte por parte de los Estados miembros y procedimientos específicos para el cálculo de promedios, ponderaciones y agregaciones regionales. Asimismo, se documentan de manera detallada las transformaciones aplicadas a los datos originales, incluyendo procesos de armonización, clasificación y validación. Gracias a ello, el marco no solo facilita el seguimiento de los mercados energéticos minoristas actuales, sino que también proporciona una herramienta estratégica para analizar tendencias de electrificación, competencia, digitalización y transición energética. La metodología ofrece una referencia técnica de gran utilidad para comprender cómo evolucionan los mercados orientados al consumidor y cómo dichas transformaciones influyen sobre los objetivos europeos de sostenibilidad, integración de mercados y modernización del sistema energético.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.acer.europa.eu/sites/default/files/documents/Publications_annex/2026-Retail-energy-markets-dashboard-methodology.pdf

  • Key Developments in European Electricity and Gas Markets: 2026 Monitoring Report

    Key Developments in European Electricity and Gas Markets: 2026 Monitoring Report

    La evolución de los mercados energéticos europeos durante 2025 refleja avances significativos en la transición hacia una matriz más limpia, aunque también evidencia la persistencia de desafíos estructurales que condicionan la competitividad y la seguridad energética del continente. Los precios mayoristas de la electricidad y el gas continuaron alejándose de los máximos observados durante la crisis energética, favoreciendo una mayor estabilidad en los mercados. No obstante, las diferencias frente a otras regiones siguen siendo notables. Tanto la electricidad como el gas mantienen niveles de precios estructuralmente superiores a los registrados en Estados Unidos, situación que continúa afectando la competitividad industrial europea y reforzando la necesidad de mejorar la eficiencia de los mercados energéticos. Paralelamente, los consumidores residenciales siguen enfrentando tarifas elevadas, debido a que los beneficios de la reducción de precios mayoristas se trasladan de manera gradual hacia los usuarios finales.

    La transformación del sector eléctrico europeo está siendo impulsada principalmente por el crecimiento de las energías renovables. Durante 2025, estas tecnologías representaron el 50 % de la generación total de electricidad en la Unión Europea, consolidando una tendencia que fortalece los objetivos de descarbonización. Dentro de este proceso, la energía solar destacó como el principal motor de expansión, incorporando 41 TWh adicionales respecto al año anterior. Sin embargo, esta transformación también modifica la dinámica operativa de los sistemas eléctricos. La elevada participación de recursos variables provoca diferencias más pronunciadas entre los periodos de alta y baja producción renovable, generando mayores oscilaciones en los precios de mercado. Como resultado, la disponibilidad de recursos flexibles adquiere una importancia creciente para garantizar la estabilidad del sistema, la eficiencia económica y la integración efectiva de fuentes limpias.

    La interacción entre los mercados de electricidad y gas continúa siendo un elemento determinante para el funcionamiento del sistema energético europeo. Aunque avanza la incorporación de renovables, las centrales térmicas a gas siguen proporcionando gran parte de la flexibilidad necesaria para cubrir la demanda durante las horas de menor generación solar. Esta situación influye directamente en la formación de precios y explica parte de la volatilidad observada en los mercados eléctricos. Asimismo, eventos climáticos extremos están adquiriendo una incidencia cada vez mayor sobre el desempeño de los sistemas. Durante una ola de calor registrada en julio de 2025, la reducción de eficiencia en centrales térmicas y nucleares coincidió con un incremento de la demanda, generando episodios de precios excepcionalmente elevados en algunos mercados nacionales. Estas condiciones refuerzan la necesidad de fortalecer mecanismos de flexibilidad, respuesta de la demanda e infraestructura de almacenamiento energético.

    Los resultados también muestran avances relevantes en seguridad de suministro. La Unión Europea redujo sustancialmente las importaciones de gas ruso por gasoducto, compensando esta disminución mediante mayores flujos de gas natural licuado provenientes de mercados internacionales. Al mismo tiempo, las diferencias regionales de precios evidencian el valor estratégico de las interconexiones eléctricas y gasistas para aprovechar complementariedades entre sistemas nacionales. Bajo esta perspectiva, se plantea la necesidad de profundizar la integración regional de mercados, ampliar la flexibilidad mediante almacenamiento, vehículos eléctricos y respuesta de la demanda, diversificar las fuentes de suministro e incrementar la transparencia de los componentes tarifarios. El análisis ofrece una visión integral de los retos y oportunidades que enfrentan los sistemas energéticos europeos mientras avanzan simultáneamente hacia objetivos de competitividad, resiliencia y neutralidad climática.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.acer.europa.eu/monitoring/electricity-gas-key-developments-2026

    https://static.smartgridsinfo.es/media/2026/03/2026-ACER-Gas-Electricity-Key-Developments.pdf

  • 2026 Large Load Literature Review and Data Sources – August Update

    2026 Large Load Literature Review and Data Sources – August Update

    El crecimiento acelerado de los centros de datos, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial, está modificando las condiciones bajo las cuales se planifican, diseñan y operan los sistemas eléctricos. Las proyecciones muestran una fuerte expansión de la demanda: el consumo de los centros de datos estadounidenses podría alcanzar 649 TWh en 2030, equivalentes al 11,8% de la demanda eléctrica, mientras la capacidad de interconexión requerida llegaría a 148 GW. Sin embargo, las estimaciones presentan rangos y diferencias entre pronósticos, debido a incertidumbres sobre proyectos construidos, eficiencia computacional, sistemas de refrigeración y evolución de las cargas. Por ello, la planificación debe evitar tanto subestimar el crecimiento como sobredimensionar infraestructura con base en solicitudes especulativas. Además, la magnitud y velocidad de estas nuevas cargas, que pueden alcanzar cientos de megavatios e incluso alrededor de 1.000 MW en instalaciones hyperscale, las diferencian de las cargas industriales tradicionales y exigen nuevos enfoques para su integración.

    A partir de esta transformación, la localización y conexión de grandes cargas requieren considerar de manera integral disponibilidad energética, capacidad de la red, terrenos, agua para refrigeración, condiciones ambientales y factores regulatorios y comunitarios. La expansión de centros de datos ocurre en plazos de 12 a 24 meses, mientras que el refuerzo de subestaciones puede requerir entre tres y cinco años, generando un desfase que dificulta la conexión. Por tanto, herramientas como mapas de capacidad de alojamiento, análisis nodales y reutilización de infraestructura existente pueden facilitar decisiones de localización y reducir necesidades de nuevas inversiones innecesarias. Del mismo modo, los procesos de interconexión pueden incorporar información técnica más detallada, análisis por clústeres y mecanismos tarifarios que asignen costos y riesgos. Estas medidas permiten relacionar las decisiones de expansión de grandes cargas con las condiciones reales de las redes de transmisión y distribución. Asimismo, los análisis multicriterio pueden evaluar conjuntamente suministro energético, infraestructura, necesidades físicas, factores ambientales y condiciones de gobernanza para determinar la conveniencia de distintos emplazamientos.

    Además, la flexibilidad de los centros de datos aparece como una alternativa para ampliar la capacidad disponible del sistema sin depender de nuevas obras. Los modelos de planificación pueden estimar el margen de capacidad existente, incorporar restricciones de generación y transmisión y valorar el aporte de cargas capaces de desplazar operaciones según señales de red. Bajo este enfoque, los compromisos contractuales de reducción de demanda pueden incorporarse a los estudios de interconexión, pronósticos y tarifas. La flexibilidad también introduce riesgos operativos: cambios rápidos y sincronizados de consumo pueden provocar desequilibrios generación-demanda, oscilaciones de potencia y desviaciones de frecuencia o tensión. Los centros de datos basados en inteligencia artificial presentan perfiles dinámicos, derivados de la combinación de potencia de cómputo, memoria y transferencia. Por ello, soluciones como escalamiento dinámico de frecuencia, pausa de trabajos, almacenamiento energético, transformadores de estado sólido y otros controles pueden contribuir a suavizar transitorios, acompañadas de telemetría de alta resolución y coordinación entre operadores y propietarios.

    Finalmente, la creciente integración de estas cargas exige actualizar estándares, códigos de red y criterios de confiabilidad. La ausencia de requisitos técnicos armonizados para grandes cargas dificulta establecer capacidades de ride-through, límites de calidad de energía, comportamiento ante perturbaciones y mecanismos de coordinación. Asimismo, las reducciones de demanda iniciadas por clientes pueden generar eventos de frecuencia cuando superan determinados umbrales, especialmente si instalaciones separadas responden simultáneamente a una interrupción o condición operativa. Por ello, la seguridad física y cibernética debe incorporarse desde el diseño, mientras la planificación de recursos puede valorar la flexibilidad mediante metodologías como ELCC y estimar costos de infraestructura evitados. A la vez, las políticas públicas pueden combinar transparencia, revisión de pronósticos, eficiencia energética, innovación en transmisión, incentivos y acuerdos de interconexión. Así, la expansión de centros de datos puede gestionarse estratégicamente como un proceso de integración activa al sistema eléctrico, donde planificación, flexibilidad, infraestructura, confiabilidad y gobernanza evolucionan de manera coordinada y progresiva para atender adecuadamente la nueva demanda del sistema eléctrico sin trasladar riesgos desproporcionados a los usuarios existentes.

    Para leer más ingrese a:

    https://emp.lbl.gov/publications/2026-large-load-literature-review

    https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/2026-07/lbnl_lllreview_august_update_final.pdf

  • Electricity Demand Growth: How Will the Grid Keep Pace?

    Electricity Demand Growth: How Will the Grid Keep Pace?

    El informe de ICF examina el desfase creciente entre la aceleración de la demanda eléctrica en Estados Unidos y la capacidad real del sistema para servirla, un desafío directamente relevante para cualquier alianza enfocada en la inserción de redes inteligentes. Proyecta que la demanda total del país aumentará 21% al 2030 y 39% al 2035 frente a niveles de 2026, mientras la demanda pico, el momento de mayor estrés para la red, crecerá 14% y 25% en esos mismos plazos, impulsada sobre todo por centros de datos, electrificación de transporte y edificios, y expansión industrial. El análisis muestra que esta presión no se distribuye de forma homogénea: PJM, que cubre 13 estados del Atlántico medio y el medio oeste más Washington D.C., vería su demanda crecer 43% al 2035, frente a apenas 14% en NYISO, evidenciando la necesidad de estrategias regionales diferenciadas más que soluciones nacionales uniformes.

     
    Uno de los hallazgos centrales es el margen de reserva del sistema: tras descontar los requisitos mínimos de confiabilidad, Estados Unidos dispone de solo 26 GW de capacidad excedente, equivalente al 3% de la capacidad total instalada. ERCOT y PJM, los mercados de mayor crecimiento, ya no cuentan con ningún colchón para absorber nueva carga más allá del próximo año, y SERC y NYISO podrían llegar a niveles críticos hacia 2030. El estudio atribuye estos cuellos de botella a plazos prolongados de interconexión, falta de capacidad de distribución en nodos de carga, trámites de permisos, atrasos en cadenas de suministro de equipos y escasez de mano de obra calificada.


    En el frente de generación, ICF proyecta 445 GW de nueva capacidad entre 2026 y 2030, aunque solo 68 GW entrarán en operación en 2026, lo que obliga a duplicar el ritmo de instalación en los años siguientes respecto al récord histórico de 53 GW alcanzado en 2025. La energía solar lidera esta expansión con 177 GW acumulados a 2030, acompañada de 120 GW de almacenamiento y 62 GW de eólica, mientras el gas natural aporta 77 GW adicionales para sostener márgenes de reserva. El documento subraya que no toda la capacidad nueva contribuye igual durante los picos de demanda: de los 445 GW planeados, solo unos 191 GW aportarían valor efectivo en condiciones de estrés del sistema, lo que obliga a mirar más allá de las cifras agregadas de generación.

     
    La sección de transmisión resulta especialmente pertinente para el trabajo de estandarización y modernización de red que promueve la alianza. El estudio documenta un salto en la inversión de las empresas de energía estadounidenses, de 115 mil millones de dólares entre 2021 y 2024 a 178 mil millones proyectados entre 2025 y 2028, junto con planes federales para ampliar en 16% la capacidad de líneas de larga distancia y construir 7.500 millas de nuevas líneas hacia 2030. Sin embargo, ICF advierte que el mayor gasto planificado no equivale a disponibilidad inmediata de capacidad: la clave está en tecnologías de mejora de red (GETs), como calificación dinámica de líneas, conductores avanzados, control de flujo de potencia y optimización de topología, cuya adopción sigue limitada pese a marcos regulatorios favorables como las Órdenes 881 y 1920 de FERC. El informe identifica los esquemas de recuperación de costos y las reglas de participación del almacenamiento en mercados de energía como barreras persistentes para escalar estas soluciones.


    El estudio dedica también un capítulo a los recursos del lado de la demanda: respuesta a la demanda, termostatos inteligentes, control de calentadores de agua y gestión de carga de vehículos eléctricos, presentados como herramientas rápidas y de bajo costo para aliviar la presión mientras se construye infraestructura mayor. Presenta casos concretos, como un programa comercial e industrial en el suroeste que logró una reducción de 130 MW en el pico, una empresa de energía en MISO que mejoró el desempeño de termostatos inteligentes durante eventos de gestión de carga, y el caso de Southern Maryland Electric Cooperative (SMECO), que combinó termostatos, control de calentadores de agua y carga vehicular gestionada para desplazar cientos de megavatios-hora entre enero y octubre de 2025, manteniendo alta satisfacción de los usuarios.

     
    El informe cierra con recomendaciones diferenciadas para desarrolladores de grandes cargas y generación, planificadores y operadores de transmisión, administradores de programas de gestión de demanda, agencias federales y agencias estatales, todas orientadas a un mismo propósito: convertir el pronóstico de demanda en carga efectivamente servible mediante coordinación temprana, planificación granular, flexibilidad operativa y alineación regulatoria. Para el sector eléctrico colombiano y las iniciativas de redes inteligentes, el estudio ofrece un marco analítico replicable sobre cómo equilibrar generación, transmisión y flexibilidad de demanda en escenarios de crecimiento acelerado y recursos limitados.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/energy/impact-rapid-demand-growth-us 

    https://www.icf.com/-/media/files/icf/reports/2026/icf-demand-growth-report-2026.pdf

  • Transmission Planning with Large Loads: Current Practices and Recommendations

    Transmission Planning with Large Loads: Current Practices and Recommendations

    El informe de ICF examina el desfase creciente entre la aceleración de la demanda eléctrica en Estados Unidos y la capacidad real del sistema para servirla, un desafío directamente relevante para cualquier alianza enfocada en la inserción de redes inteligentes. Proyecta que la demanda total del país aumentará 21% al 2030 y 39% al 2035 frente a niveles de 2026, mientras la demanda pico, el momento de mayor estrés para la red, crecerá 14% y 25% en esos mismos plazos, impulsada sobre todo por centros de datos, electrificación de transporte y edificios, y expansión industrial. El análisis muestra que esta presión no se distribuye de forma homogénea: PJM, que cubre 13 estados del Atlántico medio y el medio oeste más Washington D.C., vería su demanda crecer 43% al 2035, frente a apenas 14% en NYISO, evidenciando la necesidad de estrategias regionales diferenciadas más que soluciones nacionales uniformes.

     
    Uno de los hallazgos centrales es el margen de reserva del sistema: tras descontar los requisitos mínimos de confiabilidad, Estados Unidos dispone de solo 26 GW de capacidad excedente, equivalente al 3% de la capacidad total instalada. ERCOT y PJM, los mercados de mayor crecimiento, ya no cuentan con ningún colchón para absorber nueva carga más allá del próximo año, y SERC y NYISO podrían llegar a niveles críticos hacia 2030. El estudio atribuye estos cuellos de botella a plazos prolongados de interconexión, falta de capacidad de distribución en nodos de carga, trámites de permisos, atrasos en cadenas de suministro de equipos y escasez de mano de obra calificada.

     

    En el frente de generación, ICF proyecta 445 GW de nueva capacidad entre 2026 y 2030, aunque solo 68 GW entrarán en operación en 2026, lo que obliga a duplicar el ritmo de instalación en los años siguientes respecto al récord histórico de 53 GW alcanzado en 2025. La energía solar lidera esta expansión con 177 GW acumulados a 2030, acompañada de 120 GW de almacenamiento y 62 GW de eólica, mientras el gas natural aporta 77 GW adicionales para sostener márgenes de reserva. El documento subraya que no toda la capacidad nueva contribuye igual durante los picos de demanda: de los 445 GW planeados, solo unos 191 GW aportarían valor efectivo en condiciones de estrés del sistema, lo que obliga a mirar más allá de las cifras agregadas de generación.

     
    La sección de transmisión resulta especialmente pertinente para el trabajo de estandarización y modernización de red que promueve la alianza. El estudio documenta un salto en la inversión de las empresas de energía estadounidenses, de 115 mil millones de dólares entre 2021 y 2024 a 178 mil millones proyectados entre 2025 y 2028, junto con planes federales para ampliar en 16% la capacidad de líneas de larga distancia y construir 7.500 millas de nuevas líneas hacia 2030. Sin embargo, ICF advierte que el mayor gasto planificado no equivale a disponibilidad inmediata de capacidad: la clave está en tecnologías de mejora de red (GETs), como calificación dinámica de líneas, conductores avanzados, control de flujo de potencia y optimización de topología, cuya adopción sigue limitada pese a marcos regulatorios favorables como las Órdenes 881 y 1920 de FERC. El informe identifica los esquemas de recuperación de costos y las reglas de participación del almacenamiento en mercados de energía como barreras persistentes para escalar estas soluciones.


    El estudio dedica también un capítulo a los recursos del lado de la demanda: respuesta a la demanda, termostatos inteligentes, control de calentadores de agua y gestión de carga de vehículos eléctricos, presentados como herramientas rápidas y de bajo costo para aliviar la presión mientras se construye infraestructura mayor. Presenta casos concretos, como un programa comercial e industrial en el suroeste que logró una reducción de 130 MW en el pico, una empresa de energía en MISO que mejoró el desempeño de termostatos inteligentes durante eventos de gestión de carga, y el caso de Southern Maryland Electric Cooperative (SMECO), que combinó termostatos, control de calentadores de agua y carga vehicular gestionada para desplazar cientos de megavatios-hora entre enero y octubre de 2025, manteniendo alta satisfacción de los usuarios.
    El informe cierra con recomendaciones diferenciadas para desarrolladores de grandes cargas y generación, planificadores y operadores de transmisión, administradores de programas de gestión de demanda, agencias federales y agencias estatales, todas orientadas a un mismo propósito: convertir el pronóstico de demanda en carga efectivamente servible mediante coordinación temprana, planificación granular, flexibilidad operativa y alineación regulatoria. Para el sector eléctrico colombiano y las iniciativas de redes inteligentes, el estudio ofrece un marco analítico replicable sobre cómo equilibrar generación, transmisión y flexibilidad de demanda en escenarios de crecimiento acelerado y recursos limitados.

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