Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Clear Orbit, Secure Future: A Call to Action on Space Debris

    Clear Orbit, Secure Future: A Call to Action on Space Debris

    El entorno orbital terrestre se ha transformado de manera acelerada durante las últimas décadas como consecuencia del crecimiento sostenido de actividades espaciales comerciales, científicas y gubernamentales. A medida que aumenta el número de satélites activos y de lanzamientos anuales, también se intensifica la acumulación de objetos no funcionales que permanecen en órbita. Este fenómeno genera un escenario de congestión que compromete la seguridad de las operaciones espaciales y plantea riesgos crecientes para infraestructuras críticas de las que dependen servicios esenciales en la Tierra. En este contexto, la sostenibilidad orbital emerge como un desafío sistémico que trasciende las capacidades técnicas de un solo actor. Por un lado, los desechos espaciales incrementan la probabilidad de colisiones, lo que puede desencadenar reacciones en cadena con efectos prolongados. Por otro lado, la falta de normas vinculantes y de mecanismos de coordinación global dificulta la gestión efectiva del espacio como bien compartido. Así, la problemática no se limita a una cuestión tecnológica, sino que involucra dimensiones regulatorias, económicas y de gobernanza internacional.

    Frente a este panorama, se plantea la necesidad de adoptar un enfoque preventivo que combine medidas técnicas con acuerdos institucionales. En lugar de concentrarse exclusivamente en soluciones reactivas, se promueve la integración de principios de diseño responsable desde las etapas iniciales de las misiones espaciales. Entre estas prácticas se incluyen la reducción de residuos generados durante el lanzamiento, la planificación del final de vida útil de los satélites y la adopción de tecnologías que faciliten su desorbitación controlada. De esta manera, la mitigación del problema se incorpora como parte estructural del ciclo de vida de los sistemas espaciales. Del mismo modo, la remoción activa de desechos se presenta como una línea de acción complementaria. Si bien estas iniciativas enfrentan barreras técnicas, financieras y legales, su desarrollo adquiere relevancia ante la magnitud del material ya presente en órbita. No obstante, su implementación requiere marcos normativos claros que definan responsabilidades, derechos de propiedad y condiciones de operación, evitando interpretaciones que puedan generar tensiones geopolíticas o usos indebidos de las tecnologías involucradas.

    Asimismo, la disponibilidad y el intercambio de datos sobre objetos orbitales resultan determinantes para mejorar la seguridad espacial. El fortalecimiento de sistemas de seguimiento, junto con plataformas de información compartida, permite anticipar posibles colisiones y coordinar maniobras de evasión. En este sentido, la cooperación entre actores públicos y privados se convierte en un elemento articulador, dado que la mayor parte de los nuevos satélites pertenece a operadores comerciales con capacidades técnicas heterogéneas. Desde una perspectiva económica, la sostenibilidad orbital se vincula directamente con la viabilidad a largo plazo del sector espacial. Las interrupciones de servicios satelitales pueden generar impactos significativos en telecomunicaciones, navegación, observación terrestre y gestión de emergencias. Por consiguiente, la inversión en prácticas responsables y en marcos de gobernanza compartidos se perfila como una condición para preservar el valor económico del espacio cercano a la Tierra.

    El fortalecimiento de la cooperación internacional aparece como un eje transversal. A través de estándares comunes, principios voluntarios y espacios de diálogo multilateral, se busca construir confianza entre los actores involucrados y promover comportamientos responsables. La sostenibilidad orbital se configura como un desafío colectivo que exige una combinación equilibrada de innovación tecnológica, coordinación institucional y compromiso político, orientada a garantizar un acceso seguro y equitativo al espacio para las generaciones futuras.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/clear-orbit-secure-future-a-call-to-action-on-space-debris/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Clear_Orbit_Secure_Future_2026.pdf

  • Tormenta Fern expone urgencia de transmisión resiliente e interregional

    Tormenta Fern expone urgencia de transmisión resiliente e interregional

    La tormenta invernal Fern expuso vulnerabilidades estructurales de la infraestructura eléctrica de Estados Unidos y mostró cómo la transmisión robusta y la interconexión regional pueden reducir tanto apagones como costos durante eventos extremos. El evento dejó cerca de un millón de personas sin servicio en múltiples estados, con afectaciones que persistieron para algunos usuarios. Además del impacto humano, se observaron señales de estrés de mercado: durante una hora especialmente crítica del 25 de enero, los precios en una zona superaron los 1.800 US$/MWh, un orden de magnitud por encima del promedio de semanas previas.

     

     

    El análisis explica que el sistema se organiza en regiones de planeación y operación que intercambian energía cuando una zona enfrenta escasez o precios altos. Durante Fern, varias regiones se apoyaron con importaciones y exportaciones, pero ese apoyo tuvo límites por restricciones contractuales y, sobre todo, por capacidad física: las líneas de transmisión funcionan como tuberías que fijan cuánto puede fluir. Cuando las interconexiones son insuficientes, los precios divergen drásticamente y los consumidores pagan primas evitables. Se describe, por ejemplo, que dentro de MISO hubo momentos en que clientes del norte pagaron entre dos y quince veces más que sus vecinos del sur, debido a temperaturas bajas, menor viento y restricciones de gas, mientras regiones vecinas tenían mejor disponibilidad de generación eólica.

     

     

    El documento plantea tres frentes de acción. Primero, mejorar el uso de líneas existentes mediante tecnologías y prácticas operativas que aumenten eficiencia y capacidad disponible, con potencial de ahorros de cientos de millones de dólares anuales. Segundo, fortalecer la planeación y construcción de transmisión interregional para permitir mayor intercambio y, por ende, reducir volatilidad de precios y aumentar confiabilidad. Tercero, endurecer infraestructura de transmisión y distribución contra hielo y frío extremo; se menciona que el hielo dañó y derribó líneas y que evaluaciones iniciales identificaron más de 470 millas de líneas de transmisión afectadas. Se proponen medidas como conductores avanzados con recubrimientos antihielo, sensores de monitoreo en tiempo real y, donde sea estratégico, soterramiento selectivo.

     

     

    El texto también integra la dimensión del lado del cliente. Mejorar eficiencia de viviendas reduce estrés de red y costos; se indica que actualizar hogares a un código de construcción de 2009 podría mantener temperaturas internas por encima de 40°F por casi dos días en condiciones bajo cero, incluso con cortes.

     

     

    Para empresas de energía en Colombia, donde eventos climáticos extremos también están aumentando en frecuencia e impacto (lluvias intensas, deslizamientos, sequías), el caso es una referencia útil: la resiliencia no se logra solo con generación adicional; requiere transmisión, distribución, monitoreo y coordinación regional. Para áreas de tecnología, la prioridad es habilitar visibilidad de red (sensores, analítica), modelos de riesgo climático, y herramientas de planeación que capturen beneficios de interconexión y de modernización. En regulación, resulta esencial valorar costos evitados por apagones y picos de precio al evaluar inversiones. Una red más interconectada y modernizada reduce exposición a crisis, mejora la continuidad del servicio y limita el costo total para usuarios y operadores.

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/winter-storm-fern-highlights-the-need-for-more-resilient-transmission/

  • Solar térmica impulsa calor distrital y baja costos hasta €20/MWh

    Solar térmica impulsa calor distrital y baja costos hasta €20/MWh

    La calefacción distrital solar térmica (Solar District Heating, SDH) está ganando tracción como solución de calor renovable y eficiente para ciudades, en un contexto donde descarbonizar calor es tan crítico como descarbonizar electricidad. La Agencia Internacional de Energía identificó a SDH como tecnología a observar y resaltó ventajas comparativas: para generar calor, los sistemas solares térmicos pueden lograr hasta tres veces más eficiencia de uso de suelo que la solar fotovoltaica, lo que los vuelve apropiados para redes de calefacción que se están modernizando o expandiendo. A pesar de ese potencial, menos de 1% de los sistemas europeos de calefacción distrital integran solar térmica actualmente.

     

     

    El texto reporta que 2025 marcó un año de avance en la Unión Europea, con seis nuevos sistemas comisionados: tres en Alemania y otros en Países Bajos, Italia y Austria. Entre ellos se destaca el parque solar térmico de Dorkwerd, en el municipio de Groningen, considerado el cuarto sistema SDH más grande del mundo. Inaugurado en mayo de 2025, incorpora 24.000 colectores y se proyecta que entregue calor sostenible a cerca de 10.000 hogares. Se subraya la relevancia de la colaboración entre desarrolladores, proveedores de colectores, cliente e inversionistas como factor para acelerar adopción.

     

     

    En competitividad de costos, la IEA señaló curvas de aprendizaje rápidas: cada duplicación de capacidad instalada podría reducir costos alrededor de 17%. Se reportan referencias de costo nivelado de calor en Dinamarca cercanas a 40 €/MWh y potencial de bajar a 20 €/MWh en países más soleados como España cuando se combina con almacenamiento térmico estacional. Ese componente de almacenamiento es crucial: permite trasladar excedentes de verano a demanda invernal, aumentando factor de utilización y reduciendo dependencia de combustibles fósiles en redes urbanas.

     

     

    Los impulsores identificados combinan política y financiamiento: mandatos de la UE, objetivos de renovables y apoyos dedicados, además de criterios de “district heating eficiente” que se vuelven más estrictos con el tiempo. El artículo también menciona actividades sectoriales como webinars y cooperación con Euroheat & Power para difundir mejores prácticas, y el trabajo internacional bajo IEA SHC Task 68 para consolidar evidencia técnica y económica.

     

     

    Para empresas de energía en Colombia, donde el calor distrital no está tan extendido como en Europa pero crecen necesidades de calor industrial, hoteles y desarrollos urbanos, SDH ofrece lecciones transferibles: planificar energía térmica como infraestructura, integrar almacenamiento y diseñar modelos de negocio donde el costo del combustible evitado se traduzca en tarifas estables. Para tecnología, habilitar monitoreo de rendimiento, medición de energía térmica, control digital de redes y analítica de demanda mejora bancabilidad y operación. Asimismo, los enfoques de eficiencia de suelo y uso dual pueden ser relevantes en proyectos que deben competir por espacio y aceptación comunitaria. SDH se perfila como complemento práctico para electrificación, al reducir presión sobre la red eléctrica en usos térmicos donde la conversión directa a electricidad podría ser más costosa o menos eficiente.

    Para leer más ingrese a:

    https://solarheateurope.eu/2026/01/12/efficient-district-heating-solar-thermal-gets-traction/

  • Valencia despliega señalización digital inclusiva en 300 puntos urbanos

    Valencia despliega señalización digital inclusiva en 300 puntos urbanos

    Valencia ha iniciado la implantación de un sistema de señalización digital inteligente orientado a mejorar la accesibilidad universal en toda la ciudad. La iniciativa, liderada por la Concejalía de Turismo, Innovación e Inversiones, cuenta con una inversión de 287.973,95 euros y está financiada con fondos europeos Next Generation, integrándose dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino. El proyecto refuerza un modelo urbano basado en innovación, inclusión y accesibilidad tanto para residentes como para visitantes.

     

     

    La nueva señalización se compone de códigos digitales instalados en 300 espacios de interés cultural, patrimonial y urbano. Entre los puntos seleccionados se incluyen museos municipales, edificios singulares, oficinas de turismo, rutas culturales, fuentes, puentes y otros enclaves emblemáticos. Cada código permite acceder desde un dispositivo móvil a información contextual con formatos adaptados para personas con capacidades visuales, auditivas o cognitivas. La información está disponible en hasta 41 idiomas, activándose automáticamente según el idioma configurado en el teléfono del usuario. [esmartcity.es]

     

    Una de las tecnologías destacadas en el proyecto es NaviLens, un sistema diseñado para ser detectado sin necesidad de enfocar y a larga distancia. Esta funcionalidad resulta especialmente útil para personas con discapacidad visual y mejora la autonomía en la movilidad urbana. Además, los contenidos asociados a cada señal incluyen elementos multimedia y descripciones detalladas que facilitan la comprensión del entorno urbano y cultural.

     

     

    Más allá del ámbito turístico, la señalización digital se concibe como una herramienta cotidiana para la ciudadanía. Facilita el acceso a información del patrimonio local, favorece el uso respetuoso del espacio público y fortalece el sentido de pertenencia y orgullo por la ciudad. La estrategia marca un avance hacia una urbe más comprensible y accesible, integrando tecnología inclusiva en la vida diaria. La concejala Paula Llobet destacó que el proyecto está diseñado no solo para quienes visitan la ciudad, sino principalmente para quienes viven en ella, subrayando que la accesibilidad es un eje prioritario de las políticas municipales y de la visión de Valencia como ciudad innovadora y socialmente cohesionada.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esmartcity.es/2026/02/09/valencia-instala-senalizacion-digital-inteligente-para-mejorar-la-accesibilidad-en-toda-la-ciudad

  • IoT ultra‑bajo consumo apunta a 40 mil millones de dispositivos

    IoT ultra‑bajo consumo apunta a 40 mil millones de dispositivos

    El crecimiento acelerado del Internet de las Cosas (IoT) está convirtiendo el consumo energético de miles de millones de dispositivos en una variable estratégica. Proyecciones citadas estiman que el número de dispositivos conectados podría llegar a 40 mil millones y que, bajo ciertos escenarios, el IoT podría representar hasta 25% del consumo energético global hacia 2030. Aunque hoy se estima entre 5% y 7% del consumo total, la tendencia obliga a rediseñar la electrónica para operar con requerimientos mínimos de energía y con mantenimiento casi nulo.

     

     

    En este contexto surge el campo de los microcontroladores de ultrabajo consumo (ULP MCU), orientados a dispositivos “alwayson” que deben permanecer activos durante largos periodos sin recarga ni cambio de batería. El artículo destaca que estos sistemas operan con voltajes muy bajos (≈1 V o menos) y consumos en el rango de mili o microwatts. La motivación no es solo ambiental: los costos de operación y el costo logístico de reemplazar baterías en campo, en aplicaciones industriales, médicas o espaciales, hacen inviable escalar sin una nueva arquitectura energética.

     

     

    La principal restricción técnica es la simplicidad funcional: un dispositivo que consume muy poco no puede transmitir grandes volúmenes de datos ni operar con algoritmos complejos. El diseño exige balancear tamaño, confiabilidad, alcance de comunicación y desempeño frente a eficiencia. Por eso, muchas aplicaciones se orientan a medir pocos parámetros o a operar de manera episódica: el dispositivo permanece dormido y se activa brevemente para sensar o transmitir, luego vuelve a apagarse.

     

     

    Se describen líneas tecnológicas habilitadoras: electrónica impresa, inmold electronics (IME), etextiles y materiales orgánicos blandos para sensores flexibles con aplicaciones biomédicas. También se aborda la cosecha de energía (energy harvesting) desde radiofrecuencia, calor, vibración, movimiento corporal o fluidos, como fuente complementaria para extender vida útil de baterías. Se mencionan órdenes de magnitud de potencia recuperable, como aportes de alrededor de 10 mW en ciertos casos de movimiento corporal, y se discute que, aunque prometedor, el harvesting sigue limitado por consistencia y cantidad de energía capturada.

     

    En conectividad y carga, se reseñan soluciones de carga inalámbrica y transmisión eficiente (Qi, NFC Wireless Charging) y protocolos de comunicación diseñados para minimizar tiempo de radio encendida (Bluetooth Low Energy, WiFi 6, Zigbee).

     

     

    La estandarización aparece como condición para escalar. Se mencionan comités IEC que trabajan en normas para electrónica impresa, wearables, semiconductores y dispositivos piezoeléctricos, además de la subcomisión conjunta ISO/IEC sobre IoT. Para empresas de energía en Colombia, la relevancia es inmediata: medidores inteligentes, sensores de red, monitoreo ambiental y dispositivos de cliente crecerán en número. Adoptar soluciones ULP reduce costos de operación y mantenimiento, mejora resiliencia y reduce huella energética del propio sistema digital. En tecnología, conviene priorizar especificaciones con métricas de consumo, vida útil y capacidad de actualización segura, y diseñar arquitecturas de red donde los dispositivos transmitan solo lo esencial y donde el procesamiento se haga localmente cuando sea posible.

    Para leer más ingrese a:

    https://etech.iec.ch/issue/2026-01/is-ultra-low-power-the-way-forward-for-the-iot

  • Datos y estándares aceleran seguridad de vehículos autónomos nivel 4

    Datos y estándares aceleran seguridad de vehículos autónomos nivel 4

    El desarrollo de vehículos autónomos se ha convertido en un proceso esencialmente guiado por datos. A medida que los niveles de autonomía avanzan, aumenta el volumen de información necesaria para garantizar seguridad, validar decisiones y mantener trazabilidad de desempeño. La discusión ya no se centra solo en cuántos sensores se requieren, sino en cómo se procesa, almacena y aprovecha la data —física y sintética— para acelerar la innovación y reducir riesgos. El artículo resalta que la combinación de sensores (cámaras, radares, LiDAR, ultrasonido, unidades inerciales y sensores internos) es una decisión estratégica de fabricantes, porque afecta capacidades en condiciones adversas como niebla, baja visibilidad o señalización deficiente.

     

     

    Se presenta un ejemplo de taxi autónomo probado a nivel 4 que integra 27 dispositivos de sensado en un sistema ADAS, y se menciona que algunos sensores ofrecen desempeño “superhumano” en rango y resolución. La selección de sensores tiene implicaciones directas sobre casos críticos: por ejemplo, detectar un neumático a 200 metros en una vía oscura puede estar fuera del alcance de visión humana y de ciertas arquitecturas basadas únicamente en cámaras, lo que explica la preferencia de varios actores por LiDAR complementado con radar.

     

     

    El volumen de datos es masivo. Se cuantifica que una cámara HD puede generar cientos de megabytes por segundo y un LiDAR cerca de 1 GB por segundo. En operación cotidiana, por limitaciones de almacenamiento y transferencia, solo se conserva una fracción: del orden de decenas de segundos por varias horas de conducción. En fase de ingeniería, la recolección es mucho mayor: se menciona generación de hasta 22 terabytes por vehículo por día, con flotas que recorren millones de kilómetros y múltiples países para cubrir diversidad de geografía y clima. En el borde, chips con algoritmos de IA procesan datos en milisegundos, fusionan señales y ejecutan respuestas, mientras conjuntos seleccionados se suben a la nube durante carga o conexión WiFi, a menudo activados por anomalías para retroalimentar el entrenamiento.

     

     

    La reducción de dependencia de datos físicos aparece como objetivo para escalar: se describen bases híbridas que combinan datos reales con datos sintéticos derivados de gemelos digitales de ciudades y simulaciones. Esto acelera ciclos de prueba sin exponer personas a riesgo.

     

     

    El rol de estándares es transversal. Se enumeran comités y normas IEC vinculadas a pruebas de semiconductores, seguridad y desempeño de cámaras, controles automáticos y sensores, así como esquemas de evaluación de conformidad para certificación de componentes. Para el sector energético, la lección es extrapolable: la movilidad autónoma exige infraestructura de datos y de energía confiable, y la normalización reduce riesgo de interoperabilidad y de seguridad. Para directivos de tecnología en Colombia, el mensaje es priorizar arquitectura de datos y gobernanza cuando se integren sistemas de carga inteligente, V2G o corredores de movilidad conectada: la escala se define por estándares, por trazabilidad de datos y por ciberseguridad de dispositivos distribuidos.

    Para leer más ingrese a:

    https://etech.iec.ch/issue/2026-01/capturing-data-for-autonomous-vehicles

  • IA reduce errores y fortalece pronóstico de demanda en redes

    IA reduce errores y fortalece pronóstico de demanda en redes

    La aceleración de eventos impredecibles —clima extremo, cambios súbitos de comportamiento de consumo y nuevas cargas intensivas como centros de datos— está erosionando la confiabilidad de modelos tradicionales de pronóstico de demanda. El análisis sostiene que la inteligencia artificial (IA) ofrece una oportunidad para mejorar la precisión del load forecasting y habilitar una gestión de red más dinámica, aunque su adopción implica riesgos operativos porque desplazar modelos legados afecta decisiones críticas de despacho, reservas y estabilidad. La paradoja es que la IA es a la vez una carga eléctrica creciente y una herramienta para administrar ese mismo crecimiento.

     

     

    Se describen experiencias de operadores y utilities que están probando IA en centros de operación y plataformas de datos. Se citan ejemplos de integración de datos de red, meteorología y operación en centros de control y plataformas digitales para gestión de fuentes. También se reporta el uso de IA para pronóstico en HydroQuébec, que tras un piloto en 2018 evolucionó a investigación y desarrollo por varios años y desplegó redes neuronales profundas en producción en octubre de 2023. HydroQuébec ejecuta pronósticos de corto plazo (hasta 36 horas), pronósticos horarios a 10–12 días y horizontes más largos con datos de clima “normal histórico”, operando en paralelo modelos legados y modelos de IA para comparar desviaciones.

     

     

    El caso práctico durante una ola de calor ilustra el valor incremental: un modelo legado no anticipó la ausencia de la caída típica de demanda y requirió correcciones operativas significativas, mientras el modelo de IA sí predijo el comportamiento atípico. La conclusión es que la IA sobresale cuando lo “anormal” se vuelve más frecuente, cerrando brechas de cientos o miles de megavatios que se traducen en costos, estrés de red y riesgo de interrupciones. Sin embargo, se subraya que IA no reemplaza planeación ni supervisión humana: funciona mejor como componente de un kit de resiliencia junto con señales de mercado, pronósticos y operadores expertos.

     

     

    El análisis también aborda la flexibilidad de cargas de centros de datos. Se presenta un piloto donde software identifica cargas no críticas y orquesta rampas de reducción y recuperación para evitar “snapback”, actuando como recurso de flexibilidad frente a condiciones de red. Esta colaboración apunta a transformar centros de datos en actores capaces de modular demanda.

     

    La adopción de IA en pronóstico y gestión de demanda implica preparar infraestructura de datos: medidores inteligentes, sensores, integración SCADA/ADMS y gobernanza de datos. También requiere una arquitectura de validación: correr modelos legados en paralelo, establecer umbrales de intervención humana y definir métricas de desempeño y riesgo. En un contexto de electrificación y crecimiento de nuevas cargas, fortalecer pronóstico con IA reduce costos de operación, mejora planificación de activos y disminuye probabilidad de cortes por desbalance o congestión, siempre que se implemente con disciplina de seguridad y control de cambios.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.power-technology.com/features/redefining-load-forecasting-ai-smart-grids/

  • Países aceleran ventas EV y redefinen mercados automotores

    Países aceleran ventas EV y redefinen mercados automotores

    El análisis del World Resources Institute muestra que la adopción de vehículos eléctricos (EV) avanza con rapidez sin precedentes gracias a la reducción de costos, mejoras tecnológicas y políticas públicas orientadas a la electrificación. En 2024, los EV representaron el 22% de las ventas globales de vehículos de pasajeros, una cifra ocho veces mayor a la de cinco años antes, lo que confirma un patrón de crecimiento exponencial.

     

    China lidera ampliamente en volumen con 11,3 millones de EV vendidos en 2024, seguido por Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia. Sin embargo, el liderazgo cambia cuando se compara la participación de EV sobre el total de ventas. En este indicador, países nórdicos y europeos encabezan la transición: Noruega (92%), Suecia (58%), Dinamarca (56%), Finlandia (50%), y Países Bajos y China (48%). Esto posiciona a China como líder tanto en volumen como en participación, destacando el efecto de políticas industriales, oferta de modelos asequibles y ecosistemas de carga en expansión.

     

     

    El informe resalta que en mercados emergentes con baja motorización inicial —como Etiopía, Nepal y Sri Lanka— la penetración de EV ha crecido de forma abrupta en apenas cinco años, impulsada por vehículos eléctricos de bajo costo importados desde China. En estos países, la mayoría de las importaciones vehiculares de 2024 ya corresponden a EV, lo que evidencia que un salto acelerado es posible incluso sin una industria automotriz local robusta.

     

     

    El WRI también señala que, para mantener el calentamiento global en 1,5 °C, los EV deben alcanzar entre 75% y 95% de las ventas globales hacia 2030, un reto para el cual el mundo aún no está encaminado. Sin embargo, la trayectoria observada en la última década demuestra que los países tienden a seguir un patrón de crecimiento en “S”: lenta adopción inicial, aceleración rápida al superar puntos de inflexión (como paridad de precios con vehículos de combustión), y una fase de estabilización cuando el mercado se acerca a la saturación. Noruega ya se encuentra en esta etapa avanzada, con señales de desaceleración tras superar el 90% de participación.

     

     

    La evidencia comparada sugiere que el crecimiento exponencial no depende únicamente del nivel de ingreso, sino de un entorno habilitante: incentivos fiscales, infraestructura de carga accesible y disponibilidad de modelos asequibles. Los casos europeos muestran que políticas tributarias diferenciales aceleran la sustitución tecnológica, mientras que China evidencia el poder de la escala industrial para generar precios competitivos en segmentos de entrada. Para mercados emergentes, la rápida penetración de modelos de bajo costo refuerza la relevancia de facilitar importaciones y normativas claras que apoyen electrificación accesible.

     

     

    En conjunto, el estudio evidencia que la transición hacia la movilidad eléctrica puede ser extremadamente veloz cuando los incentivos, la oferta industrial y la infraestructura convergen. Los países líderes demuestran que el cambio estructural en el mercado automotor es posible en plazos cortos y que existe una ventana realista para que más economías entren en la fase acelerada del “S-curve”

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/countries-adopting-electric-vehicles-fastest

  • Estados ponen asequibilidad energética al centro de la agenda 2026

    Estados ponen asequibilidad energética al centro de la agenda 2026

    El tema dominante en la agenda energética estatal de Estados Unidos al inicio de 2026 es la asequibilidad. Gobernadores recién posesionados y legislaturas reanudando sesiones han priorizado el control del aumento de tarifas eléctricas y de gas natural, impulsado por presión social y por el rol de los costos energéticos en resultados electorales recientes. En Nueva Jersey, la nueva administración estatal inició su mandato con órdenes ejecutivas orientadas a acelerar despliegues de solar y almacenamiento, evaluar congelamientos de alzas tarifarias y ampliar créditos en la factura de servicios públicos financiados parcialmente por ingresos del mercado de carbono regional RGGI. En Virginia, la nueva gobernadora reactivó la discusión de reincorporación a RGGI y pidió a agencias estatales identificar medidas para reducir costos domésticos.

     

     

    El análisis resalta que la conversación de asequibilidad no tiene una causa única. En Massachusetts, por ejemplo, se observa falta de consenso sobre el origen del problema y, por tanto, sobre las soluciones: algunos sectores atribuyen el aumento a la volatilidad del gas y a la reposición de gasoductos envejecidos; otros señalan inversiones en transmisión y construcción de infraestructura limpia; y otros ponen el foco en márgenes de utilidad y estructura de rentabilidad regulada. El resultado es una disputa técnica y política sobre qué costos deben socializarse, cómo proteger clientes vulnerables y cómo mantener confiabilidad sin sacrificar metas de descarbonización.

     

     

    La narrativa federal incide en el entorno: se menciona que la administración nacional declaró una emergencia energética y ha utilizado ese marco para prolongar operación de plantas de carbón, mientras reformas fiscales recortan incentivos de energías limpias. Ese giro aumenta la tensión entre objetivos de costos de corto plazo y costos totales de largo plazo, debido a impactos en inversión, interconexión y sustitución de activos. En paralelo, los grandes centros de datos aparecen como factor político y regulatorio, especialmente en Virginia, donde la discusión combina asequibilidad con reformas para grandes cargas.

     

     

    El artículo ofrece un patrón de gobernanza: la asequibilidad se convierte en variable política central y requiere respuestas multilaterales, no solo técnicas. Para áreas de tecnología, esto implica fortalecer analítica de costos y de inversiones por componente (generación, transmisión, distribución, pérdidas, resiliencia), construir tableros que conecten CAPEX con impacto en tarifa y calidad del servicio, y habilitar herramientas de eficiencia y flexibilidad que reduzcan costos sistémicos. También sugiere diseñar programas de bill credits y focalización con datos de vulnerabilidad y consumo, minimizando errores de inclusión/exclusión. La gestión digital de la asequibilidad se vuelve un activo reputacional y regulatorio para utilities en un contexto donde el debate público exige trazabilidad, tiempos de respuesta y evidencia cuantitativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.canarymedia.com/articles/policy-regulation/states-are-getting-serious-about-energy-affordability

  • Congreso recorta $500M a NEVI y frena red de carga

    Congreso recorta $500M a NEVI y frena red de carga

    Un proyecto presupuestal que busca evitar un nuevo cierre parcial del gobierno federal en Estados Unidos incorpora recortes significativos a la expansión de infraestructura de carga para vehículos eléctricos. El programa National Electric Vehicle Infrastructure (NEVI), concebido para desplegar una red nacional de cargadores, enfrenta una reducción de 500 millones de dólares dentro de un paquete de recortes cercanos a 900 millones para iniciativas de transporte electrificado. La señal de política pública es relevante porque NEVI fue diseñado como un instrumento de cinco años para mejorar acceso a carga pública y reducir ansiedad de autonomía, pero se ha visto afectado por demoras de implementación y por una disputa entre el Ejecutivo y los estados sobre la obligación federal de desembolsar recursos comprometidos.

     

     

    El texto describe que, pese a su enfoque bipartidista original en la ley de infraestructura de 2021, la ejecución avanzó lentamente. El primer punto de carga financiado por NEVI abrió más de dos años después, en diciembre de 2023, y el número de estaciones operativas financiadas por el programa era reducido al corte de los informes públicos. Esa lentitud se convirtió en vulnerabilidad: la administración federal intentó rescindir fondos pasados y futuros, lo que alteró planes estatales y contratos en curso. En paralelo, una coalición de estados y organizaciones ambientales logró decisiones judiciales para descongelar recursos ya asignados, incluyendo un fallo federal del 23 de enero en el estado de Washington que calificó la actuación administrativa como caprichosa.

     

     

    La dinámica política expone un riesgo operativo para proyectos de infraestructura: la incertidumbre presupuestal puede invalidar cronogramas, alterar licitaciones y elevar costos de capital por mayor percepción de riesgo. Para los estados, el recorte también afecta confianza en compromisos federales, particularmente cuando los proyectos requieren coordinación entre transporte, energía y reguladores. El debate legislativo reorienta prioridades hacia “seguridad, movilidad y crecimiento”, pero desplaza un componente central de electrificación que apoya la modernización del sistema energético.

     

     

    Eel caso aporta lecciones aplicables a programas de infraestructura de carga pública: (i) estructurar despliegues con fases y hitos verificables para reducir exposición a cambios de política; (ii) integrar gestión de datos de ejecución y de uso de cargadores para demostrar valor temprano; (iii) diseñar contratos con flexibilidad ante cambios regulatorios y presupuestales; y (iv) anticipar litigios y riesgos de contraparte cuando el financiador es público. La estabilidad regulatoria y la trazabilidad de resultados se vuelven tan relevantes como la tecnología de carga en sí para sostener expansión a escala.

    Para leer más ingrese a:

    https://insideclimatenews.org/news/02022026/national-electric-vehicle-infrastructure-charging-funding/

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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