Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    El Florence School of Regulation plantea que la flexibilidad dejó de ser una palabra de moda y pasó a convertirse en una necesidad operativa y regulatoria para el sistema eléctrico europeo. El aumento de renovables variables y la electrificación de usos finales como calefacción y transporte está modificando el patrón tradicional de oferta y demanda, lo que exige nuevas capacidades para integrar generación, mantener confiabilidad y resolver congestiones. El texto parte de una pregunta fundamental: qué se entiende realmente por flexibilidad. Su respuesta es importante porque el término se volvió común en la política energética europea, pero también ambiguo. La reforma del diseño del mercado eléctrico introdujo una definición y la metodología de evaluación de necesidades ayudó a refinarla.

     

    El artículo distingue dos grandes categorías. Las necesidades de flexibilidad de red se refieren a la capacidad de adaptarse a la disponibilidad de la infraestructura para prevenir o resolver congestiones o problemas de tensión. Las necesidades de flexibilidad del sistema se relacionan con la capacidad del sistema eléctrico para ajustarse a variaciones en generación y consumo a lo largo de distintos horizontes temporales. Dentro de estas últimas aparecen tres subgrupos: integración de renovables, necesidades de rampas asociadas a cambios en la carga residual bajo pronóstico perfecto y necesidades de corto plazo ligadas a eventos inesperados, como indisponibilidades o desvíos intradiarios. El texto subraya que, en Europa, la evaluación sistemática de estas necesidades es relativamente reciente y representa una novedad metodológica con implicaciones regulatorias muy concretas.

     

    La importancia del análisis está en que desplaza la discusión desde afirmaciones genéricas sobre flexibilidad hacia decisiones de política y mercado más precisas. Saber cuánta flexibilidad se requerirá, para qué función y en qué horizonte permite diseñar mecanismos de apoyo más eficientes y fijar objetivos indicativos para flexibilidad no fósil. También obliga a pensar de dónde vendrá: almacenamiento, respuesta de la demanda, recursos distribuidos, generación flexible o combinaciones entre ellos.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/flexibility-in-power-systems-whats-there-beyond-the-buzzword/

  • Alaska integra datos locales dentro de una microrred

    Alaska integra datos locales dentro de una microrred

    Cordova, una comunidad remota de Alaska, está llevando el concepto de localización un paso más allá: después de acercar la energía a su territorio mediante una microrred inteligente, ahora busca acercar también el procesamiento y almacenamiento de datos. El artículo describe un piloto instalado en la central hidroeléctrica Humpback Creek, donde la cooperativa eléctrica local probó un centro de datos de borde alimentado por recursos cercanos. La lógica es consistente con la experiencia acumulada por la ciudad entre 2017 y 2023, cuando, con apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, desarrolló una microrred capaz de atender una demanda altamente estacional y reducir dependencia de diésel importado mediante hidroelectricidad y almacenamiento en baterías.

     

    El proyecto energético previo incorporó medición fasorial con marca de tiempo, cableado soterrado, gestión automatizada de cargas y una red de medición modernizada. Para validar esa arquitectura, el National Laboratory of the Rockies, junto con otros laboratorios nacionales, utilizó un gemelo digital de la microrred dentro de la plataforma ARIES. Esa misma infraestructura de simulación permitió extender la discusión hacia la integración entre centros de datos y microrredes. Según el laboratorio, los centros de datos tienen exigencias particulares de continuidad del servicio y requieren soluciones validadas con alto realismo antes de su despliegue. Con ese aprendizaje, Cordova probó una ruta distinta: procesar localmente parte de los datos con una infraestructura más modular, escalable y distribuida geográficamente.

     

    La relevancia de este piloto excede el caso aislado de una comunidad pequeña. Para territorios remotos, el enfoque puede reducir exposición a interrupciones, dependencia de enlaces externos y tiempos de respuesta ante incidentes. También sugiere una convergencia operativa entre infraestructura energética y digital donde la microrred deja de ser únicamente una solución de confiabilidad eléctrica y pasa a soportar servicios digitales críticos. La experiencia puede orientar futuros diseños para sistemas aislados y comunidades con alta exposición a interrupciones.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.nlr.gov/news/detail/program/2026/in-alaska-a-data-center-inside-a-power-plant-inside-a-microgrid

  • España activa compensadores para estabilizar tensión

    España activa compensadores para estabilizar tensión

    Red Eléctrica puso en marcha los primeros proyectos de compensadores síncronos en la península ibérica como parte de un refuerzo explícito de la resiliencia del sistema. El artículo explica que estas máquinas se instalarán en cuatro subestaciones estratégicas: Belinchón, Beariz, Brovales y Santa María de Grado. Su función es aportar control dinámico de tensión y fortalecer el comportamiento local de la red en zonas donde la retirada de generación convencional y la alta penetración renovable reducen margen operativo. La medida se enmarca en actuaciones aprobadas por el Gobierno dentro de la modificación puntual al plan de desarrollo de la red de transporte 2021-2026, que introdujo por primera vez este tipo de equipos en la península y amplió su despliegue en sistemas insulares.

     

    El valor técnico de los compensadores es doble. Por un lado, ayudan a controlar episodios de sobretensión y estabilizan nodos sensibles donde confluyen evacuación renovable, redes débiles o intercambios internacionales. Por otro, aportan inercia al sistema, un atributo cada vez más escaso en redes con mayor peso de tecnologías conectadas mediante electrónica de potencia. El artículo destaca que Brovales es un punto crítico por episodios frecuentes de aumento de voltaje y por la alta presencia de fotovoltaica cercana. Beariz se resalta por su papel en la interconexión con Portugal. Asturias aparece como zona necesitada de apoyo tras la salida del carbón. En Belinchón, la ampliación de la subestación para integrar más solar justifica el refuerzo adicional para operar con mayor seguridad.

     

    La decisión confirma que la transición energética ya exige inversiones orientadas no solo a transportar más energía, sino a sostener calidad, estabilidad y flexibilidad del sistema. Estos equipos complementan soluciones ya existentes y permiten incrementar la capacidad disponible para nueva generación renovable, especialmente donde la robustez eléctrica local se volvió una limitación. También confirma que la estabilidad eléctrica se volvió condición previa para seguir integrando renovables.

    Para leer más ingrese a:

    https://elperiodicodelaenergia.com/red-electrica-lanza-los-primeros-proyectos-de-compensadores-sincronos-para-controlar-la-tension-de-la-red/

  • Considerations for Distributed Edge Data Centers and Use of Building Loads to Support Large Interconnections

    Considerations for Distributed Edge Data Centers and Use of Building Loads to Support Large Interconnections

    La expansión acelerada de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático impulsa una demanda eléctrica sin precedentes en los centros de datos a nivel global. Se proyecta que para el año 2030 la mayor parte de las tareas de procesamiento se orientarán hacia la inferencia, lo cual exige el despliegue masivo de instalaciones de borde localizadas muy cerca de los usuarios finales. Estas infraestructuras de menor escala suelen conectarse a alimentadores de distribución que ya presentan limitaciones físicas significativas. Por consiguiente, la integración de estas nuevas cargas genera retrasos prolongados en la interconexión que pueden variar entre uno y diez años, sumado a costos elevados de actualización que impactan directamente en las tarifas eléctricas. En regiones como Virginia, se ha observado que estas presiones financieras resultan en aumentos anuales considerables para los suscriptores del servicio. Adicionalmente, las fluctuaciones repentinas de carga propias de los procesos de inferencia pueden comprometer la fiabilidad del suministro local si no se gestionan adecuadamente. Debido a esto, surge el imperativo de replantear la planificación de la red para absorber este crecimiento exponencial sin recurrir exclusivamente a costosas expansiones de infraestructura física tradicional.

    A partir de esta situación, el aprovechamiento de la flexibilidad latente en las edificaciones residenciales y comerciales cercanas se presenta como un recurso valioso para liberar capacidad en los circuitos existentes. La implementación de medidas de eficiencia energética en el entorno construido permite reducir el consumo base de manera notable, mientras que el uso de controles avanzados y equipos eficientes logra disminuciones de carga máxima de hasta el treinta por ciento. Asimismo, la coordinación de cargas sensibles a la demanda, como los sistemas de climatización, calentadores de agua y almacenamiento de energía, facilita el desplazamiento del consumo hacia horas de menor estrés para la red eléctrica. En efecto, estas estrategias de gestión del lado de la demanda expanden el margen de operación de los transformadores y alimentadores sin necesidad de obras civiles inmediatas. Visto que estas instalaciones de borde se sitúan en zonas urbanas densas, la proximidad a otros consumidores permite que la reducción agregada de carga en un vecindario compense la entrada de un nuevo centro de datos de hasta veinte megavatios. Esta sinergia transforma a los edificios de simples consumidores en activos dinámicos que soportan la estabilidad sistémica.

    De manera complementaria, la reutilización del calor residual generado por los servidores ofrece una vía adicional para optimizar el balance energético local. Al capturar y redistribuir esta energía térmica para satisfacer necesidades de calefacción y agua caliente en edificios vecinos, se reduce significativamente la dependencia de la red eléctrica para estos propósitos específicos. Bajo este panorama, el desarrollo de mapas de capacidad de alojamiento especializados resulta necesario para identificar zonas donde la integración eléctrica y térmica sea más ventajosa para todas las partes. Estos instrumentos permiten a los planificadores visualizar no solo el espacio disponible en la red, sino también el potencial de reducción de demanda activa mediante el pre-enfriamiento de edificios o el uso de masas térmicas avanzadas. Por lo tanto, una alineación estratégica entre los desarrolladores de tecnología, las empresas de servicios públicos y los clientes finales asegura que la innovación digital no sacrifique la fiabilidad del servicio. En última instancia, el uso de plataformas avanzadas de modelado y validación técnica, como las herramientas desarrolladas por laboratorios nacionales, garantiza que las decisiones de ubicación sean sostenibles y contribuyan a la resiliencia sistémica a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/96700.pdf

  • Annual Newsletter 2025

    Annual Newsletter 2025

    El avance de las tecnologías de formación de red representa un hito transformador para la infraestructura eléctrica contemporánea, pues permite integrar de manera armónica activos de generación, transmisión y almacenamiento en un entorno cada vez más diversificado. A diferencia de los recursos basados en inversores convencionales, los sistemas que incorporan estas capacidades reducen los tiempos de reacción ante perturbaciones, fortaleciendo la estabilidad general y facilitando la recuperación del sistema frente a apagones totales. Debido a que la industria reconoce la necesidad de operar de forma interoperable entre distintos tipos y generaciones de tecnología, se ha impulsado una colaboración profunda que abarca laboratorios nacionales, universidades y socios industriales. Esta sinergia ha permitido que, durante el cuarto año de operaciones de este esfuerzo, se logre integrar lecciones aprendidas de despliegues iniciales en estándares y requisitos escalables. Al mismo tiempo, la membresía ha crecido hasta alcanzar a casi medio centenar de instituciones, consolidando una base sólida de investigación y desarrollo que se nutre tanto del talento académico como de la experiencia técnica del sector privado.

    Como resultado de este progreso técnico, la publicación de la tercera versión de las especificaciones técnicas para estos recursos marca una evolución significativa, al proporcionar criterios rigurosos que incluyen pruebas cuantitativas de cumplimiento en los dominios del tiempo y la frecuencia. Tales directrices no solo actúan como un marco interno, sino que constituyen el fundamento del futuro estándar IEEE P2800.1, el cual busca unificar las prácticas de rendimiento a nivel global. De manera paralela, la puesta en marcha de un banco de pruebas de un megavatio, único en su tipo por integrar inversores de múltiples proveedores, ofrece una plataforma tangible para evaluar la interoperabilidad y la dinámica de control en condiciones reales. Adicionalmente, la disponibilidad de una biblioteca de modelos genéricos ha cerrado una brecha de conocimiento significativa, permitiendo a los operadores de red realizar estudios de planificación a largo plazo sin depender exclusivamente de modelos propietarios. Estas herramientas se han integrado exitosamente en software de simulación estándar, lo que agiliza la evaluación del impacto sistémico y optimiza la configuración de los equipos ante situaciones de falla. Todo este entramado técnico se apoya en una cartografía interactiva que rastrea proyectos y normativas de formación de red en todo el globo, brindando una perspectiva visual sobre la madurez de estas soluciones en diversas geografías.

    Por consiguiente, la adopción práctica de estos hallazgos por parte de entidades operativas demuestra la relevancia de la investigación aplicada en la estabilidad de las redes de gran escala. Un ejemplo sobresaliente se observa en Texas, donde se han aprobado requisitos operativos basados directamente en estas especificaciones para garantizar la fortaleza del sistema ante el despliegue masivo de inversores. Asimismo, la culminación exitosa de proyectos en sistemas aislados ha comprobado que los recursos de formación de red son capaces de mitigar oscilaciones y proporcionar inercia sintética, incluso en periodos donde la potencia proviene mayoritariamente de fuentes renovables. Sumado a estos logros operativos, se han impulsado iniciativas educativas de alto impacto que buscan cerrar la brecha entre la teoría electrónica y la práctica de sistemas de potencia. Mediante cursos fundamentales y el lanzamiento de una plataforma de código abierto que abarca desde la simulación hasta el hardware real, se ha reducido drásticamente el tiempo necesario para la innovación en la comunidad científica. El valor de estas herramientas reside en su capacidad para permitir que investigadores y estudiantes omitan el trabajo de base y se enfoquen en la experimentación directa.

    En complemento a los desarrollos técnicos, las perspectivas de los líderes de la industria subrayan la importancia de contar con un foro de intercambio que influya directamente en la normativa mundial. La transición de modelos definidos por el usuario hacia arquitecturas genéricas facilita que consultores y empresas de servicios públicos realicen estudios de sistema con mayor eficiencia y precisión. Por esta razón, el compromiso de fabricantes de equipos originales resulta esencial para asegurar que los nuevos desarrollos no generen problemas sistémicos imprevistos, sino que contribuyan a la resiliencia del ecosistema energético. A medida que la electrificación se acelera y los centros de datos demandan mayores cargas, la proliferación de electrónica de potencia altamente dinámica exige soluciones que nazcan del consenso entre expertos académicos y profesionales del sector. El éxito de estas gestiones se refleja en el reconocimiento internacional de los miembros del consorcio, quienes han sido galardonados por sus contribuciones a la planificación y diseño de sistemas con alta penetración de recursos renovables. Así, el camino trazado promete no solo contener las amenazas de inestabilidad, sino elevar la resiliencia de la red a niveles sin precedentes gracias a la flexibilidad inherente de los inversores modernos. La integración de estas tecnologías representa un paso decidido hacia un suministro fiable y sostenible en un ecosistema energético en constante cambio.

    Para leer más ingrese a:

    https://unificonsortium.org/wp-content/uploads/2025_unifi_newsletter.pdf

     

  • WORLD ENERGY ISSUES MONITOR 2026 – PRACTICING THE WORLD ENERGY TRILEMMA: ENERGY TRANSITIONS IN 2026

    WORLD ENERGY ISSUES MONITOR 2026 – PRACTICING THE WORLD ENERGY TRILEMMA: ENERGY TRANSITIONS IN 2026

    La paz y la estabilidad se han erigido como las incertidumbres predominantes que moldean el liderazgo energético global en este periodo. Las tensiones geopolíticas han dejado de ser un telón de fondo para transformarse en una condición operativa directa, influyendo de manera determinante en las decisiones sobre inversiones y cadenas de suministro. Esta fragmentación del escenario estratégico obliga a una recalibración constante, en vista de que la seguridad nacional y la autonomía energética pesan ahora más que las simples fuerzas económicas de mercado. Aunado a esto, las interrupciones climáticas se entrelazan con el panorama de seguridad, exigiendo infraestructuras más adaptativas frente a choques físicos extremos que afectan la fiabilidad del suministro. Por consiguiente, la transición energética ya no se percibe como un camino lineal o predecible, sino como un proceso que se adapta y, en ocasiones, se estanca bajo la presión de conflictos regionales y la desconfianza institucional. Bajo este panorama, el marco de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas, aunque esencial para la dirección a largo plazo, resulta insuficiente para gestionar las realidades de ejecución en un mundo donde la certeza se ha evaporado.

    Sumado a lo anterior, la expansión de los sistemas energéticos enfrenta límites físicos tangibles que definen el ritmo del progreso real en todas las latitudes. La capacidad de las redes eléctricas, los tiempos de conexión y la planificación espacial se presentan como factores de paso determinantes para el despliegue efectivo de energías limpias. Se observa una tensión constante entre las ambiciones de descarbonización y la capacidad física de las infraestructuras para absorber transformaciones rápidas sin comprometer la estabilidad operativa general. Al mismo tiempo, surge una ola de demanda multidimensional impulsada por la industrialización, la urbanización y la digitalización, superando la narrativa simplista que atribuye el crecimiento únicamente al auge de la inteligencia artificial. De este modo, el enfoque tradicional centrado exclusivamente en la oferta resulta incompleto, puesto que la incertidumbre sobre la demanda (en términos de ubicación, tiempo y concentración) define ahora el riesgo sistémico de manera imperativa. Esta situación se agrava debido a que la desinversión en combustibles fósiles ocurre a menudo con mayor rapidez que la integración de alternativas fiables, lo que genera presiones adicionales sobre los precios y la disponibilidad energética.

    A partir de esta premisa, la legitimidad social y la confianza pública emergen como una infraestructura invisible que condiciona la viabilidad de cualquier proyecto de gran escala. El aumento de los costos de vida y la distribución desigual de los beneficios generan debates intensos sobre quién asume la carga financiera de la transformación tecnológica. Por ello, resulta imperativo transitar de las meras declaraciones de ambición hacia una ejecución probada bajo la disciplina del Trilema Energético, equilibrando seguridad, asequibilidad y sostenibilidad en tiempo real. Este cambio de enfoque implica que la coherencia del sistema depende de la capacidad de mantener estos tres pilares avanzando de forma sincronizada, impidiendo que una sola prioridad domine sobre las demás y provoque inestabilidad. Finalmente, el éxito de estos esfuerzos reside en el fortalecimiento de alianzas pragmáticas y sectores transversales que permitan movilizar capital y tecnología incluso cuando el consenso global sea difícil de alcanzar. Así, la resiliencia, la circularidad y la justicia energética dejan de ser aspiraciones para convertirse en principios de diseño basal en un entorno operativo cada vez más constreñido y disputado.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.worldenergy.org/publications/entry/world-energy-issues-monitor-2026

  • Grid Incident in Spain and Portugal on 28 April 2025

    Grid Incident in Spain and Portugal on 28 April 2025

    El colapso de los sistemas eléctricos de España y Portugal ocurrido el 28 de abril de 2025 constituye el evento de desconexión más severo experimentado en el sistema de Europa Continental en las últimas dos décadas. Aquel día se presentaba inicialmente con condiciones primaverales estándar, caracterizadas por una elevada producción renovable y un flujo de exportación hacia Francia que alcanzaba los 5 GW. No obstante, a pesar de esta aparente estabilidad, el sistema comenzó a mostrar fluctuaciones de voltaje y fenómenos oscilatorios que erosionaron paulatinamente la seguridad operativa de la red. Pese a ello, la situación se tornó incontrolable poco después del mediodía, momento en el que un aumento rápido y descontrolado del voltaje provocó una serie de desconexiones automáticas en diversas plantas de generación. Por tal motivo, la pérdida de la capacidad de absorción de potencia reactiva de estas unidades aceleró la degradación del sistema, generando un efecto de retroalimentación que los mecanismos de control existentes no pudieron mitigar a tiempo.

    En particular, la investigación técnica detalla que el desastre se debió a una interacción compleja de múltiples factores que se desarrollaron en apenas unos segundos. De igual forma, se identifica que la operación manual de los reactores en derivación y el estrecho margen operativo entre los límites de voltaje y los ajustes de protección en España contribuyeron significativamente a la velocidad del colapso. A causa de esto, mientras el voltaje continuaba su ascenso vertical, se produjo una cascada de desconexiones de recursos basados en inversores, principalmente unidades fotovoltaicas. Adicionalmente, esta pérdida masiva de generación derivó en una caída abrupta de la frecuencia, lo que terminó por provocar que la Península Ibérica perdiera el sincronismo con el resto del área europea continental. Debido a este fenómeno, las interconexiones con Francia y Marruecos fueron abiertas por los dispositivos de protección para evitar que la perturbación se propagara por el resto del continente, dejando a España y Portugal en un estado de apagón total.

    Si bien las labores de recuperación comenzaron de inmediato mediante una combinación de estrategias de restauración de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, el proceso no estuvo exento de complicaciones. Por consiguiente, los operadores trabajaron para reenergizar el sistema utilizando las interconexiones con los países vecinos y estableciendo islas eléctricas a través de centrales hidroeléctricas con capacidad de arranque autónomo. Sin embargo, a pesar de que la restauración se completó en dieciséis horas en España y doce en Portugal, el esfuerzo enfrentó obstáculos sustanciales como fallas en las comunicaciones de voz entre operadores y un comportamiento inesperado de los recursos energéticos distribuidos. Más aún, la falta de una observación técnica suficiente en ciertos tramos de la red de distribución dificultó la estabilización de la frecuencia en las islas recién formadas. Por este motivo, las dificultades encontradas recalcan la necesidad de contar con infraestructuras más resistentes y una coordinación superior entre los operadores de transporte y distribución para gestionar escenarios de recuperación a gran escala.

    De este modo, bajo esta premisa, el análisis de este evento ofrece una hoja de ruta detallada para robustecer la red eléctrica europea ante futuras contingencias. Los hallazgos técnicos enfatizan la urgencia de automatizar los sistemas de control de voltaje para sustituir las intervenciones manuales lentas y de armonizar los ajustes de protección en las diferentes jurisdicciones. Igualmente, existe una demanda clara por mejorar las capacidades de monitoreo en tiempo real, especialmente para los generadores de pequeña escala que actualmente carecen de visibilidad total para los operadores del sistema. Al implementar las medidas propuestas, que incluyen el refuerzo de los sistemas de comunicación de respaldo y el refinamiento de los planes de defensa, se busca minimizar el riesgo de una repetición similar. Este estudio técnico sirve como una herramienta de aprendizaje para que los actores del sector garanticen que la transición energética en curso no comprometa la seguridad y la fiabilidad del suministro en Europa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.entsoe.eu/publications/blackout/28-april-2025-iberian-blackout/ 

    https://eepublicdownloads.blob.core.windows.net/public-cdn-container/clean-documents/Publications/2025/iberian-blackout/Final%20Report%20on%20the%20Grid%20Incident%20in%20Spain%20and%20Portugal%20on%2028%20April%202025.pdf

  • Integración energética en América Latina: avances, escenarios y recomendaciones

    Integración energética en América Latina: avances, escenarios y recomendaciones

    La integración energética en América Latina se presenta como una estrategia decisiva para enfrentar los retos de la transición hacia sistemas de bajas emisiones y, al mismo tiempo, para dinamizar las economías regionales. La abundancia de recursos energéticos, aunque distribuida de manera desigual, ha permitido históricamente complementariedades entre países exportadores e importadores, así como proyectos transfronterizos que aprovechan recursos hídricos compartidos. En el nuevo escenario global, marcado por la urgencia de la descarbonización y por tensiones geopolíticas crecientes, la cooperación energética adquiere un valor renovado. La electrificación de los usos finales, el despliegue de energías renovables, el almacenamiento en baterías y el desarrollo del hidrógeno de bajas emisiones se convierten en pilares de esta transformación, mientras que la integración regional ofrece la posibilidad de reducir costos, ampliar mercados y garantizar mayor seguridad energética.

    La transición energética global avanza con ritmos diferenciados, y América Latina enfrenta el desafío de acelerar su incorporación de energías limpias en un contexto de baja capacidad de crecimiento, desigualdad persistente y debilidad institucional. Sin embargo, las inversiones necesarias para cumplir con los compromisos climáticos también representan una oportunidad para impulsar innovación y productividad. En este sentido, los escenarios prospectivos hacia 2050 muestran que una mayor interconexión eléctrica permitiría beneficios económicos y ambientales superiores a los obtenidos en escenarios sin nuevas interconexiones. América del Sur, por ejemplo, podría aprovechar su potencial hidroeléctrico y renovable mediante proyectos de interconexión que reduzcan emisiones y optimicen el uso de recursos. En paralelo, Centroamérica y México enfrentan un panorama más limitado, aunque igualmente relevante, en el que la integración puede contribuir a diversificar fuentes y mejorar la resiliencia de sus sistemas eléctricos.

    El gas natural aparece como un combustible puente en esta transición, especialmente en Sudamérica, donde la abundancia de recursos no convencionales en Vaca Muerta abre la posibilidad de ampliar significativamente los intercambios transfronterizos. La construcción de nuevas obras de infraestructura y la ampliación de gasoductos permitirían multiplicar por tres el volumen actual de intercambio, ofreciendo una alternativa menos contaminante frente a otros combustibles fósiles. No obstante, esta oportunidad debe ser gestionada con visión de largo plazo, evitando que el gas se convierta en un obstáculo para la expansión de las energías renovables. La integración gasífera, en este sentido, puede ser un complemento transitorio que facilite la transición, siempre que se acompañe de políticas públicas orientadas a la sostenibilidad y a la diversificación energética.

    Finalmente, la integración energética regional no solo responde a necesidades técnicas y económicas, sino también a un contexto geopolítico en transformación. La competencia global por minerales críticos y tecnologías limpias, junto con la redefinición de la globalización, impulsa a América Latina a fortalecer sus capacidades institucionales y productivas. La cooperación regional puede convertirse en un mecanismo para enfrentar las trampas estructurales del desarrollo, al tiempo que se avanza hacia una transición justa e inclusiva. Las recomendaciones apuntan a consolidar marcos regulatorios que favorezcan la interconexión, promover inversiones coordinadas y garantizar la participación de distintos actores sociales en la construcción de una agenda energética compartida. De esta manera, la integración energética se proyecta como un motor de sostenibilidad y resiliencia, capaz de transformar la región en un actor relevante dentro de la nueva geopolítica de la energía verde.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/85912-integracion-energetica-america-latina-avances-escenarios-recomendaciones

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5c7b1585-e9a9-4833-bdf4-a8227c5fa033/content

  • Planes de transición energética en América Latina y el Caribe

    Planes de transición energética en América Latina y el Caribe

    La transición energética en América Latina y el Caribe representa una oportunidad significativa para transformar los modelos productivos y potenciar el desarrollo económico regional con énfasis en sostenibilidad y equidad social. Este proceso involucra no solamente cambios tecnológicos y energéticos, sino también una reconfiguración política, económica y social que busca fortalecer sistemas energéticos más eficientes, diversificados y menos contaminantes. Para lograr esto, la planificación energética adquiere un nivel de complejidad y multi-disciplinaridad que incluye aspectos técnicos, económicos, institucionales y ambientales. Además, la transición energética se orienta a garantizar el acceso universal a energía de calidad y a disminuir la pobreza energética, ampliando así su impacto social. En este sentido, los planes de transición energética se presentan como hojas de ruta con acciones concretas y cronogramas definidos para el corto y mediano plazo, lo que contribuye a consolidar un proceso de transformación ordenado y transparente orientado a resultados y financiamiento efectivo.

     

     

    Estos planes se diferencian de los enfoques tradicionales de planificación energética, que se limitan a metas generales de oferta y demanda y abordan el sector de manera aislada y menos integral. Contrariamente, la transición energética exige un tratamiento estratégico que integre objetivos climáticos, económicos y sociales en una visión de largo plazo, pero con pasos detallados para la etapa inicial. Esto implica que las estrategias de financiamiento, gobernanza, coordinación intersectorial y rendición de cuentas deben ser explícitas y adaptadas a las dinámicas regionales. La experiencia regional muestra que países como Argentina, Brasil, Chile, México y Panamá han avanzado en la elaboración de planes específicos para la transición, marcando una tendencia hacia la construcción de rutas nacionales que reflejen compromisos climáticos y de desarrollo con mayor transparencia y participación ciudadana. Estas experiencias también comprenden procesos de colaboración entre instituciones estatales, sector privado, comunidades y organismos internacionales, fomentando la inclusión y legitimidad social de las políticas energéticas.

     

     

    La formulación de un plan de transición energética sólido requiere sustentar la ambición estratégica mediante análisis detallados que consideren impactos económicos, sociales y ambientales, a la vez que promuevan procesos participativos con involucramiento amplio de actores públicos, privados y sociales. Se recomienda articular líneas de acción claras, proyectos específicos, estrategias de financiamiento realistas y mecanismos efectivos de monitoreo con indicadores precisos. La gobernanza debe contemplar roles definidos para las distintas instituciones responsables, asegurando transparencia y rendición de cuentas durante todo el proceso. Además, estas estrategias deben ser flexibles para adaptarse a escenarios cambiantes y a la incorporación de avances tecnológicos, evaluando las implicaciones y dependencias que surgen en un contexto global de transición energética. La metodología adoptada identifica cinco componentes esenciales que estructuran estos planes: Los fundamentos estratégicos, las acciones para implementación, el relacionamiento con actores relevantes, las métricas y metas para seguimiento, y la responsabilidad institucional.

     

     

    El avance hacia sistemas energéticos más productivos, inclusivos y sostenibles en la región requiere un enfoque integral y coordinado de la planificación energética, que supere las prácticas tradicionales focalizadas únicamente en el sector energético. La transición energética asume dimensiones sociales, ambientales y económicas que implican un replanteamiento de gobernanza y financiamiento que fomente la participación amplia y promueva la seguridad energética con reducción de emisiones y justicia social. La consolidación de planes nacionales de transición que reflejen estas características contribuye a facilitar el acceso a recursos financieros, enfrentar riesgos externos y fortalecer la resiliencia económica. De esta manera, la planificación estratégica se convierte en un instrumento esencial para lograr una transformación efectiva del sector energético regional, orientada a objetivos de sostenibilidad, bienestar social y crecimiento económico a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/85997-planes-transicion-energetica-america-latina-caribe-guia-metodologica

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/30309918-d336-48f7-9ea1-c387219fc335/content

  • Evaluation of the Nest Abandonment Induction Laser to Deter Raven Nesting on Utility Distribution Poles

    Evaluation of the Nest Abandonment Induction Laser to Deter Raven Nesting on Utility Distribution Poles

    La interacción entre las aves y la infraestructura eléctrica ha generado serias preocupaciones en términos de seguridad y confiabilidad del suministro eléctrico, debido a que las aves usan postes y líneas como sitios para anidar y posarse. Este fenómeno resulta especialmente problemático con la especie Corvus corax, comúnmente conocida como cuervo común, que anida habitualmente en transformadores de postes de distribución, provocando incendios, fallas y daños materiales. En respuesta a esta situación, se ha desarrollado y evaluado una tecnología basada en láseres de baja potencia denominada Nest Abandonment Induction Laser (NAIL), diseñada para disuadir a los cuervos de establecer nidos en dichas estructuras. El funcionamiento del sistema es sencillo: un láser verde de 15 MW, clasificado como Clase 1 para seguridad, se activa mediante un sensor pasivo de infrarrojos cuando detecta movimiento, proyectando un haz que perturba la conducta de anidación de los cuervos. Asimismo, la instalación se realiza directamente sobre el poste, enfocando el láser en el área donde los cuervos construyen sus nidos.

    La implementación de esta tecnología se llevó a cabo en San Bernardino, California, con 33 postes de distribución divididos en tres grupos bajo diferentes condiciones: con láser activo, con láser inactivo y sin láser. Antes de instalar los dispositivos, se removió el material de anidación para garantizar condiciones homogéneas, y posteriormente se observó semanalmente la reconstrucción de los nidos y el comportamiento de las aves durante cuatro a seis semanas. Los resultados demostraron que ningún nido fue reconstruido en postes con láser activo, mientras que en los postes sin ninguno, el 45% de los nidos fueron reconstruidos, y en los postes con láser inactivo, la reconstrucción ocurrió en el 9% de los casos. Estos datos evidencian que la presencia del láser genera una respuesta perceptible y efectiva que lleva a los cuervos a abandonar o abstenerse de construir nidos, aunque esta efectividad disminuye una vez que las aves han depositado huevos, lo cual puede relacionarse con el fuerte vínculo parental y la resistencia a abandonar la cría.

    La evaluación del sistema no solo aportó información sobre la eficacia del láser para el control de la anidación, sino que también puso de manifiesto la facilidad y rapidez de su instalación, que puede ser ejecutada por técnicos especializados utilizando equipo estándar, como camiones canasta y herramientas aislantes. A lo largo del periodo de prueba, los dispositivos mantuvieron un funcionamiento estable directamente dependiente de baterías con una duración estimada de seis meses, abarcando el tiempo crítico de anidación. Sin embargo, se identificaron áreas susceptibles de mejora, principalmente relacionadas con el diseño del soporte para permitir un ajuste más preciso de la dirección del haz láser y evitar desplazamientos accidentales. Además, se plantean innovaciones tecnológicas como la incorporación de conectividad Bluetooth para la monitorización remota y la recolección de datos sobre la actividad del dispositivo, así como la adición de elementos acústicos para complementar la señal visual con estímulos sonoros que podrían intensificar la respuesta evitativa de los cuervos.

    El uso de láseres y estímulos luminosos como método de disuasión animal se ha explorado previamente en otros ámbitos, con resultados variables según las especies y el contexto. No obstante, la particular sensibilidad visual de las aves a diferentes longitudes de onda sugiere que la tecnología puede ser adaptada y optimizada para diversas situaciones. En este sentido, la experiencia obtenida con el NAIL permite concebir aplicaciones para otras especies que anidan en infraestructura eléctrica o que causan daños en ambientes agrícolas y aeroportuarios. Igualmente, plantea la revisión del momento de instalación como determinante para la efectividad del dispositivo, recomendando que se coloque antes del inicio de la actividad de anidación para maximizar su impacto. Finalmente, ampliar el número de dispositivos y su distribución espacial podría contribuir a diseñar estrategias más efectivas para el manejo de aves en redes eléctricas, disminuyendo riesgos asociados y optimizando el mantenimiento preventivo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002034623

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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