Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • The Value of Demand Flexibility Benefits beyond balancing

    The Value of Demand Flexibility Benefits beyond balancing

    Los sistemas eléctricos globales enfrentan presiones estructurales sin precedentes mientras la demanda eléctrica continúa expandiéndose aceleradamente. La demanda mundial aumentó 4,4% en 2024, equivalente a casi 1160 TWh, impulsada por la creciente electrificación del transporte, la expansión de centros de datos, el incremento en el uso de aires acondicionados y el crecimiento económico en mercados emergentes. Esta expansión se proyecta sostenida, con tasas de crecimiento de 3,3% para 2025 y 3,7% para 2026, muy superiores al promedio 2015-2023 de 2,6%.

     

    Frente a este panorama, la flexibilidad de la demanda emerge como recurso estratégico para equilibrar oferta y consumo eléctrico. Este concepto se refiere a la capacidad de ajustar el momento o la cantidad de electricidad utilizada en respuesta a las necesidades del sistema. Históricamente, los operadores de red han privilegiado soluciones de oferta, activando unidades generadoras adicionales durante picos de demanda. Sin embargo, estas plantas suelen operar con menor eficiencia, reduciendo la eficiencia energética global del sistema. Las turbinas de gas de ciclo abierto, utilizadas durante períodos pico, operan aproximadamente 30% menos eficientemente que las turbinas de ciclo combinado destinadas a generación base. La flexibilidad de la demanda proporciona una estrategia alternativa mediante incentivos a consumidores residenciales, comerciales e industriales para reducir o desplazar su consumo eléctrico fuera de períodos de alta demanda. Esta capacidad puede habilitarse explícitamente mediante acuerdos formales de reducción de carga, o implícitamente, cuando los consumidores ajustan su uso respondiendo a señales de precios variables que reflejan condiciones cambiantes de la red. Los avances en digitalización, incluyendo el creciente uso de herramientas de inteligencia artificial, potencian significativamente esta capacidad. Los beneficios de la flexibilidad de demanda trascienden el simple balanceo instantáneo entre oferta y consumo.

    Primero, mejora la eficiencia del sistema eléctrico hasta 30% mediante mejor utilización de activos existentes, reducción de pérdidas de transmisión y menor recorte de energías renovables. California estableció un récord en octubre de 2025 cuando las baterías proporcionaron más del 37% de la demanda pico vespertina, demostrando cómo los recursos flexibles mantienen la eficiencia del sistema. Segundo, fortalece la seguridad energética reduciendo la demanda pico y disminuyendo la dependencia de importaciones de combustibles. Eventos recientes en California, Australia Occidental y Francia demuestran esta capacidad, donde los consumidores respondieron rápidamente reduciendo el consumo y evitando apagones. Los programas de respuesta de demanda en Estados Unidos disponen de más de 30 GW de capacidad flexible, equivalente aproximadamente al 6% de la demanda pico eléctrica. Tercero, incrementa la asequibilidad ofreciendo ahorros directos del 5-15% en costos eléctricos mediante tarifas dinámicas que incentivan el desplazamiento del consumo hacia horas de menor costo. Liberar 1 TWh de electricidad mediante flexibilidad de demanda puede costar hasta tres veces menos que expandir la oferta, la cual típicamente requiere USD 30-150 millones en nuevas inversiones. Con la demanda eléctrica proyectada para crecer hasta 1000 TWh anuales hasta 2035, equivalente a añadir casi 500 millones de vehículos eléctricos cada año, la flexibilidad ayuda a moderar las inversiones necesarias en capacidad de generación, distribución y transmisión. Cuarto, reduce emisiones facilitando la integración de renovables variables y disminuyendo la dependencia de combustibles fósiles durante períodos pico. En Dinamarca, desplazar la demanda hacia períodos de alta producción eólica y solar puede reducir la intensidad de carbono en más del 70%. Incluso en sistemas predominantemente térmicos como India, desplazar la demanda flexible hacia períodos fuera de pico reduce la intensidad de carbono alrededor del 14% mediante operación más eficiente de plantas térmicas.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/the-value-of-demand-flexibility

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/96446057-0154-4796-92f4-fbe6ae4f1585/TheValueofDemandFlexibility.pdf

  • Accelerating Renewables Growth in ASEAN Challenges and policy suggestions

    Accelerating Renewables Growth in ASEAN Challenges and policy suggestions

    La región de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático  (ASEAN) atraviesa una transformación energética significativa impulsada por el crecimiento económico acelerado y las ambiciones climáticas. La demanda eléctrica se ha triplicado en las últimas dos décadas, alimentada principalmente por centrales de carbón que suministran el 47% de la electricidad y mantienen una edad promedio de apenas 15 años. Frente a esta realidad, ocho de los once estados miembros han establecido objetivos de emisiones netas cero, mientras que los planes energéticos nacionales contemplan duplicar la capacidad renovable instalada para 2030. El potencial renovable de ASEAN resulta extraordinario, con aproximadamente 20 TW de capacidad técnica solar y eólica disponible, equivalente a 55 veces su generación eléctrica actual. No obstante, la energía solar fotovoltaica y eólica apenas aportan el 5% de la generación en la mayoría de países, excepto Vietnam. Esta situación contrasta con la marcada reducción global de costos tecnológicos, lo cual sugiere oportunidades significativas para fortalecer la seguridad energética y reducir la exposición a la volatilidad de precios de combustibles fósiles.

    Indonesia ha presentado su Plan de Negocios de Suministro Eléctrico 2025-2034 con importantes adiciones solares y eólicas. Malasia aspira al 70% de capacidad renovable para 2050. Tailandia propone alcanzar al menos 50% de generación renovable para 2037. Singapur planifica hasta 6 GW de importaciones de electricidad baja en emisiones para 2035. Vietnam, mediante su Plan Revisado de Desarrollo Energético 8, proyecta que las renovables alcancen hasta el 75% de la generación hacia mediados de siglo. Sin embargo, diversos obstáculos estructurales limitan el despliegue acelerado. Los costos de generación solar fotovoltaica oscilan entre USD 50-80/MWh, mientras que la eólica terrestre alcanza USD 65-115/MWh, cifras superiores a los promedios globales de USD 40-55/MWh y USD 60-80/MWh respectivamente. Vietnam y Malasia presentan los costos más competitivos, aproximándose a referencias internacionales. Estos costos elevados derivan principalmente de mercados fragmentados, despliegue anual limitado y costos de financiamiento superiores.

    La incertidumbre sobre planes energéticos gubernamentales y mecanismos de apoyo incrementa los costos financieros. Restricciones a la propiedad extranjera, requisitos estrictos de contenido doméstico y barreras administrativas para acuerdos corporativos de compra también elevan la percepción de riesgo. Adicionalmente, los acuerdos de compra con generadores fósiles contienen obligaciones mínimas de adquisición que restringen la flexibilidad operativa del sistema, particularmente en mercados con sobrecapacidad térmica como Indonesia y Tailandia, donde los márgenes de reserva alcanzan 50%. Los procedimientos de permisos largos y complicados, junto con la limitada participación comunitaria, generan retrasos y cancelaciones de proyectos. La falta de datos geológicos accesibles para proyectos geotérmicos incrementa los riesgos de exploración inicial, frenando el desarrollo de esta tecnología despachable a pesar del potencial excepcional de la región, que representa casi el 30% de las adiciones geotérmicas globales proyectadas para 2030.

    Las subastas competitivas emergen como mecanismo dominante para acelerar el despliegue renovable, representando casi el 60% de las adiciones globales esperadas para 2025-2030. Filipinas, Malasia y Tailandia han implementado rondas exitosas. Desde 2019, más de 37 GW han sido adjudicados en ASEAN, donde Filipinas concentra el 60% con aproximadamente 22 GW. La energía solar fotovoltaica domina con 24 GW adjudicados, alcanzando precios promedio de USD 56/MWh. La hidroeléctrica de bombeo logró precios competitivos cercanos a USD 70/MWh, principalmente en Filipinas. Para maximizar la efectividad de estas subastas, se recomienda mantener diseños simples, publicar calendarios transparentes, minimizar requisitos de contenido local, establecer criterios materiales de precalificación e indexar contratos para mitigar volatilidad cambiaria e inflacionaria. Igualmente importante resulta incluir tecnologías renovables despachables y señales de ubicación para mejorar la integración al sistema eléctrico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/accelerating-renewables-growth-in-aseanhttps://iea.blob.core.windows.net/assets/42a2ca63-0428-456c-8a33-eaed42df0665/AcceleratingRenewablesGrowthinASEAN.pdf

  • COP28 Tripling Renewable Capacity Pledge 2025: Update Tracking countries’ ambitions

    COP28 Tripling Renewable Capacity Pledge 2025: Update Tracking countries’ ambitions

    La transición energética global se encuentra en un momento decisivo tras los compromisos establecidos en la COP28 de Dubai. Durante esta cumbre climática, cerca de 200 países acordaron triplicar la capacidad de energía renovable mundial para 2030, alcanzando al menos 11000 GW. Este objetivo representa un hito histórico, siendo la primera vez que los gobiernos establecen metas cuantificables específicas para el sector energético dentro del marco del Acuerdo de París.

    El análisis de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) revela una brecha significativa entre las ambiciones expresadas formalmente ante las Naciones Unidas y los planes nacionales reales. Hasta finales de 2025, solamente 128 de los 195 países que adoptaron el Acuerdo de París habían actualizado sus NDC. De estos, únicamente 53 mencionan explícitamente el compromiso de triplicar la capacidad renovable, mientras que apenas 32 países incluyen ambiciones cuantificables para 2030, sumando tan solo 170 GW. Esta cifra resulta alarmantemente baja considerando la magnitud del desafío climático. Sin embargo, cuando se consideran todas las rondas de NDC desde 2015, la capacidad renovable comprometida asciende a 1 635 GW. Aunque esta cantidad representa un avance considerable respecto a las últimas actualizaciones, continúa siendo insuficiente para alcanzar el objetivo de triplicación. Más preocupante aún es que esta cifra se encuentra por debajo de la capacidad renovable instalada actualmente a nivel global, lo cual sugiere que muchos gobiernos no están reflejando sus verdaderas intenciones en estos documentos oficiales.

    En contraste con las NDC, el análisis de políticas nacionales, planes energéticos y estimaciones gubernamentales de 189 países indica ambiciones significativamente mayores. Estos documentos de política doméstica apuntan hacia aproximadamente 8350 GW de capacidad renovable para 2030, cifra que quintuplica lo expresado en las NDC. Las economías emergentes y en desarrollo representan dos tercios de esta ambición global, mientras que China por sí sola concentra el 45% del total proyectado. La energía solar fotovoltaica se posiciona como la tecnología dominante en estas proyecciones. Comparado con el análisis del año anterior, las ambiciones nacionales han aumentado un 6%, incorporando 453 GW adicionales. Este incremento resulta de movimientos en direcciones opuestas: 51 países elevaron sus metas sumando 840 GW, mientras que 21 países las redujeron en 408 GW. Los 29 países restantes mantuvieron sus objetivos sin cambios. China lidera el aumento de ambición con casi 600 GW adicionales, basándose en proyecciones actualizadas que consideran las rápidas tendencias de despliegue y reducción de costos, especialmente en energía solar y eólica.

    Por regiones, Europa mantiene una ambición consolidada de más de 1630 GW para 2030, impulsada principalmente por la Unión Europea y el Reino Unido. La región de Asia-Pacífico (excluyendo China) proyecta 1 230 GW, representando una duplicación respecto a 2022. Las Américas enfrentan una reducción significativa de 350 GW, principalmente debido a cambios en las políticas estadounidenses que revocaron objetivos anteriores de electricidad limpia. El Medio Oriente y África del Norte registran el mayor incremento porcentual, elevando sus ambiciones casi 50%, liderados por Arabia Saudita con un aumento de 71 GW. A pesar de estos avances, persiste una brecha considerable. Las proyecciones más recientes de la Agencia Internacional de Energía indican que la capacidad renovable global alcanzará aproximadamente 9 500 GW para 2030, equivalente a 2,6 veces los niveles de 2022. Esta cifra supera las ambiciones nacionales declaradas pero sigue siendo insuficiente para el objetivo de triplicación. Para cerrar esta brecha, se requieren políticas más ambiciosas que reduzcan las incertidumbres regulatorias, aceleren los procesos de permisos, aumenten la inversión en infraestructura de red, expandan la flexibilidad del sistema eléctrico y reduzcan los riesgos financieros, especialmente en economías emergentes.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/cop28-tripling-renewable-capacity-pledge-2025-update

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/be7ed7aa-085e-48d9-86a7-812da51ab686/COP28TriplingRenewableCapacityPledge2025_Update.pdf

  • Inside the Five Most Dangerous New Attack Techniques

    Inside the Five Most Dangerous New Attack Techniques

    La evolución de las amenazas digitales ha obligado a las organizaciones a replantear sus estrategias de defensa. Durante años, los atacantes han perfeccionado sus técnicas, lo que exige que los defensores cuenten con conocimientos actualizados y herramientas prácticas para anticiparse. En este contexto, la colaboración entre instituciones y expertos ha permitido identificar tendencias, analizar casos y proponer soluciones que se adapten a los desafíos más urgentes de la ciberseguridad contemporánea.

    Cinco temas centrales estructuran la reflexión actual sobre la seguridad digital. El primero se relaciona con la sofisticación de los ataques, que ya no se limitan a vulnerabilidades técnicas aisladas, sino que combinan ingeniería social, explotación de cadenas de suministro y manipulación de sistemas críticos. El segundo aborda la necesidad de fortalecer la resiliencia organizacional, entendida como la capacidad de resistir y recuperarse de incidentes, más allá de la simple prevención. El tercero se enfoca en la integración de la seguridad en la cultura corporativa, donde la formación de empleados y la concienciación se convierten en pilares de defensa. El cuarto subraya la importancia de la innovación tecnológica, que incluye la automatización, la inteligencia artificial y la analítica avanzada para detectar patrones de ataque. Finalmente, el quinto tema se centra en la cooperación entre sectores, pues la naturaleza global de las amenazas exige respuestas coordinadas.

    Cada capítulo desarrolla estos ejes con un enfoque práctico. Se ofrecen contextos que permiten comprender cómo evolucionan las amenazas, casos que ilustran vulnerabilidades explotadas y recomendaciones que las empresas pueden aplicar de inmediato. La intención es que las organizaciones no solo conozcan las técnicas de ataque, sino que también dispongan de estrategias concretas para reducir riesgos. La experiencia acumulada por instructores y especialistas en ciberseguridad aporta un valor adicional. Su conocimiento técnico se combina con la capacidad de traducirlo en acciones aplicables, lo que facilita que las empresas adapten medidas sin necesidad de contar con recursos ilimitados. De esta manera, se promueve un enfoque realista, donde la seguridad se construye paso a paso, con base en prioridades claras y procesos sostenibles. El análisis de casos prácticos demuestra que los ataques más recientes aprovechan tanto debilidades tecnológicas como errores humanos. Por ello, la defensa requiere un equilibrio entre inversión en herramientas y fortalecimiento de capacidades internas. La formación continua de los equipos, junto con la implementación de protocolos de respuesta, se convierte en un factor decisivo para enfrentar incidentes.

    La innovación tecnológica también ocupa un lugar destacado. La inteligencia artificial y la automatización permiten acelerar la detección de anomalías y reducir la carga sobre los equipos humanos. Sin embargo, estas soluciones deben aplicarse con cuidado, considerando riesgos asociados a la dependencia excesiva de algoritmos y a la posibilidad de nuevas formas de ataque. La cooperación entre sectores aparece como un elemento indispensable. El intercambio de información, la construcción de estándares comunes y la colaboración entre gobiernos, empresas y comunidades técnicas fortalecen la capacidad de anticipación. En un entorno donde los atacantes operan sin fronteras, la respuesta aislada pierde efectividad. De este modo, los capítulos transmiten la idea de que la ciberseguridad es un proceso dinámico. No basta con implementar medidas estáticas; se requiere adaptación constante, aprendizaje de experiencias pasadas y preparación para escenarios futuros. Las organizaciones que integren estos principios estarán mejor posicionadas para enfrentar un panorama digital cada vez más complejo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.sans.org/white-papers/inside-five-most-dangerous-new-attack-techniques

    https://sansorg.egnyte.com/dl/tMHhWycWDjxF

  • Digital Payments Adoption by Consumers and Firms: Implications for Financial Inclusion

    Digital Payments Adoption by Consumers and Firms: Implications for Financial Inclusion

    La expansión de los pagos digitales en América Latina y el Caribe refleja una transformación acelerada en la manera en que consumidores y empresas realizan transacciones. El impulso inicial provino de la pandemia, que obligó a reducir el contacto físico y favoreció el comercio electrónico. Sin embargo, la tendencia se consolidó después, con un crecimiento sostenido tanto en compras en línea como en operaciones presenciales. El uso de aplicaciones de pago y billeteras digitales ha ganado terreno frente al efectivo y las tarjetas, lo que evidencia un cambio estructural en los hábitos financieros. La adopción de cuentas transaccionales, ya sean bancarias o provistas por fintechs, se convierte en un requisito para participar plenamente en la economía digital. Estas cuentas permiten recibir salarios, realizar transferencias y efectuar pagos sin restricciones significativas. En consecuencia, disminuye la necesidad de mantener infraestructuras costosas de conversión entre efectivo y digital. Aun así, el efectivo conserva cierta relevancia como mecanismo de contingencia frente a emergencias, desastres naturales o fallas tecnológicas.

    Los beneficios percibidos por consumidores incluyen comodidad, ahorro de tiempo, menor dependencia del efectivo y mejor control financiero. Para las empresas, aceptar pagos digitales significa rapidez, seguridad y la posibilidad de ampliar ventas. Además, se generan registros automáticos que facilitan la gestión contable. En el caso de las micro y pequeñas empresas, la adopción de pagos digitales abre oportunidades de diversificación y acceso a mercados internacionales, como lo muestran experiencias en Brasil y otros países donde sistemas como PIX redujeron fricciones y estimularon la demanda laboral en sectores de baja calificación. A pesar de los avances, persisten brechas significativas. Entre países, la proporción de adultos que realizan la mayoría de sus pagos electrónicamente varía de más de la mitad en algunos casos a menos de una cuarta parte en otros. Dentro de cada país, factores como ingresos bajos, edad avanzada, pertenencia a comunidades indígenas y residencia rural limitan la adopción. En el ámbito empresarial, las barreras se concentran en las firmas pequeñas, en sectores minoristas y en aquellas con acceso restringido al crédito.

    Las barreras pueden clasificarse en cuatro tipos: tecnológicas, económicas, informativas y conductuales. La falta de conectividad en zonas rurales restringe la participación; los costos de transición y la limitada aceptación por parte de comercios generan fricciones; la escasa alfabetización digital y financiera dificulta el uso; y las preocupaciones sobre privacidad y seguridad reducen la confianza. Estos factores se entrelazan y explican por qué, a pesar de la preferencia declarada por los pagos electrónicos, muchos consumidores siguen dependiendo del efectivo. El crecimiento de las fintechs, la penetración de los teléfonos inteligentes y la interoperabilidad de transferencias en tiempo real han sido motores de inclusión. Asimismo, los gobiernos han impulsado la apertura de cuentas digitales mediante la entrega de transferencias sociales, lo que permitió que personas de bajos ingresos accedieran por primera vez a servicios financieros digitales. Sin embargo, la sostenibilidad de estos avances requiere políticas que reduzcan las brechas y fortalezcan la confianza en el sistema.

    Las soluciones propuestas incluyen mejorar la infraestructura de conectividad, establecer estándares y regulaciones actualizadas, promover programas de educación financiera accesibles y diseñar herramientas centradas en el usuario. La inclusión digital no solo amplía el acceso a servicios financieros, sino que también genera datos que pueden utilizarse para modelos innovadores de evaluación crediticia, lo que abre nuevas posibilidades de financiamiento para consumidores y empresas tradicionalmente excluidos. La adopción de pagos digitales en la región representa una oportunidad para profundizar la inclusión financiera. El reto consiste en garantizar que los avances tecnológicos no excluyan a los grupos más vulnerables y que las políticas públicas acompañen la transición con medidas que reduzcan desigualdades. La combinación de innovación, regulación equilibrada y educación puede convertir los pagos digitales en una herramienta de integración económica y social, capaz de transformar la manera en que se accede y se participa en la economía contemporánea.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/en/digital-payments-adoption-consumers-and-firms-implications-financial-inclusion

    https://publications.iadb.org/en/publications/english/viewer/Digital-Payments-Adoption-by-Consumers-and-Firms-Implications-for-Financial-Inclusion.pdf

  • NIS Investments 2025

    NIS Investments 2025

    La inversión en ciberseguridad dentro de la Unión Europea refleja una transformación constante en la manera en que las organizaciones gestionan sus recursos y enfrentan riesgos digitales. Los datos muestran que los presupuestos se mantienen estables en relación con años anteriores, aunque la orientación del gasto se desplaza hacia la adquisición de tecnología y la contratación de servicios externos, en lugar de ampliar significativamente los equipos internos. Esta tendencia responde a la dificultad de encontrar profesionales especializados y a la necesidad de maximizar el impacto con recursos humanos limitados.

    El panorama laboral en ciberseguridad se caracteriza por una escasez persistente de talento. Las organizaciones enfrentan obstáculos tanto para atraer como para retener personal cualificado. La falta de candidatos con las competencias necesarias, sumada a la competencia intensa entre entidades, genera un ciclo de alta rotación que incrementa el riesgo operativo. Además, factores como la sobrecarga de trabajo, la ausencia de planes de carrera claros y la insuficiencia de programas de formación interna contribuyen a la dificultad de mantener equipos estables. En este contexto, las pequeñas y medianas empresas sufren más, pues sus presupuestos limitados reducen la capacidad de ofrecer salarios competitivos o beneficios atractivos.

    La regulación se convierte en el motor principal de las inversiones. Normativas como la Directiva NIS2, el Reglamento de Resiliencia Cibernética y el marco DORA impulsan a las organizaciones a destinar recursos para cumplir con requisitos legales. Sin embargo, los efectos trascienden el cumplimiento normativo, debido a que se fortalecen procesos de gestión de riesgos, se mejora la detección de incidentes y se incrementa la capacidad de respuesta. De esta manera, la regulación actúa como catalizador de una evolución hacia prácticas más maduras y sostenibles. A pesar de los avances, la implementación de NIS2 plantea retos significativos. Las entidades señalan dificultades en áreas como la continuidad de negocio, la gestión de la cadena de suministro y la aplicación de parches. Estos aspectos requieren esfuerzos adicionales, pues las vulnerabilidades críticas pueden tardar meses en ser corregidas y un porcentaje considerable de organizaciones ni siquiera realiza evaluaciones periódicas de seguridad. La falta de pruebas regulares limita la capacidad de anticipar incidentes y debilita la resiliencia frente a ataques.

    La gestión de riesgos en la cadena de suministro se vuelve cada vez más relevante. El aumento de la dependencia de servicios externos introduce nuevas vulnerabilidades, especialmente cuando los proveedores son pequeñas empresas con recursos limitados. Aunque se han reforzado los controles, las preocupaciones sobre compromisos de terceros ocupan un lugar destacado en las prioridades de las organizaciones. En cuanto al panorama de amenazas, los ataques de denegación de servicio han sido frecuentes, pero la preocupación más extendida se centra en el ransomware, seguido por los ataques a la cadena de suministro y el phishing. La preparación frente a estos escenarios es desigual, con las pequeñas y medianas empresas mostrando menor confianza en su capacidad de anticipar y recuperarse de incidentes.

    Las estrategias de personal para los próximos años apuntan más a la estabilidad que a la expansión. Muchas organizaciones planean mantener sus niveles actuales de personal, mientras otras buscan reforzar capacidades mediante la capacitación interna. Este enfoque coincide con iniciativas europeas que promueven el reconocimiento de microcredenciales y la priorización de competencias sobre títulos formales, lo que puede facilitar la adaptación de la fuerza laboral a las necesidades emergentes.

    El panorama de inversiones en ciberseguridad refleja un equilibrio entre la presión regulatoria, la escasez de talento y la evolución tecnológica. Las organizaciones buscan cumplir con las exigencias legales, pero también mejorar su capacidad de respuesta y resiliencia. La combinación de inversión en herramientas, fortalecimiento de procesos y desarrollo de competencias internas marca una transición hacia un modelo más estratégico, donde la ciberseguridad se integra de manera estructural en la gestión de riesgos y en la operación cotidiana.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.enisa.europa.eu/publications/nis-investments-2025

    https://www.enisa.europa.eu/sites/default/files/2025-12/NIS%20Investments%202025%20-%20Main%20report_0.pdf

  • Voices of EU Cybersecurity Certification

    Voices of EU Cybersecurity Certification

    La certificación en ciberseguridad dentro de la Unión Europea surge como una respuesta a la necesidad de armonizar prácticas y generar confianza en los productos y servicios digitales. Durante años, los Estados miembros desarrollaron esquemas propios, lo que generaba duplicación de esfuerzos y altos costos para los proveedores que buscaban operar en distintos mercados. Con la creación de un marco común, se facilita la expansión de soluciones tecnológicas en toda la Unión y se ofrece a los consumidores una referencia clara sobre el nivel de seguridad de aquello que adquieren.

    El proceso de construcción de los esquemas de certificación involucra a un ecosistema amplio. La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) coordina la elaboración de borradores junto con grupos ad hoc que reúnen representantes de proveedores, usuarios, organismos de evaluación de la conformidad, autoridades nacionales y la Comisión Europea. Estos grupos trabajan durante meses para definir los requisitos, niveles de aseguramiento y metodologías de evaluación. Posteriormente, se abre la consulta pública, lo que permite incorporar comentarios de actores externos y garantizar transparencia La aprobación final corresponde a la Comisión Europea, que transforma los borradores en reglamentos de ejecución. De esta manera, cada esquema se convierte en un instrumento normativo respaldado por documentos técnicos, perfiles de protección y guías para fabricantes y organismos de certificación. El esquema EUCC, basado en los Common Criteria, fue el primero en ser adoptado y constituye un hito en la consolidación del marco europeo.

    El mantenimiento de los esquemas es un proceso continuo. Desde su adopción, se generan actualizaciones para incorporar avances tecnológicos y ajustar procedimientos. La Comisión, junto con ENISA y los Estados miembros, supervisa la creación de documentos de referencia, guías y perfiles de protección. Además, se promueve la participación de actores privados mediante mecanismos de consulta y cooperación, lo que asegura que las certificaciones respondan a las necesidades reales del mercado. Los retos identificados en la implementación incluyen la definición del alcance de cada esquema, la elección de niveles de aseguramiento y la armonización de estándares de acreditación. En el caso del EUCC, se descartó el nivel básico y se estableció una correspondencia entre los requisitos de Common Criteria y los niveles previstos en el marco europeo. Asimismo, se desarrollaron interpretaciones de normas de acreditación para garantizar evaluaciones consistentes entre los distintos organismos nacionales.

    La experiencia demuestra que la paciencia y la experimentación son esenciales. Los pilotos realizados durante la fase de diseño permitieron verificar la aplicabilidad de los requisitos y realizar ajustes. Además, la interacción constante entre los miembros de los grupos de trabajo enriqueció el proceso y facilitó la aceptación posterior por parte de las autoridades nacionales. El esquema EUCC no es estático. Ya se han realizado enmiendas y se prevén nuevas actualizaciones para incluir dominios técnicos como el software. La vinculación con iniciativas legislativas, como el Cyber Resilience Act, refuerza su relevancia, pues la certificación puede servir como presunción de conformidad con los requisitos legales. Por tanto, la operación de los esquemas requiere la participación coordinada de múltiples actores. Las autoridades nacionales de certificación supervisan la implementación y notifican a los organismos de evaluación. Estos últimos realizan auditorías y pruebas, mientras los organismos de acreditación verifican sus competencias. Los proveedores de soluciones tecnológicas, por su parte, deben cumplir con los requisitos establecidos y someterse a los procesos de evaluación.

    La certificación europea en ciberseguridad se presenta como un mecanismo que eleva el nivel de protección digital, fomenta la confianza de los consumidores y reduce la fragmentación del mercado. Su éxito depende de la cooperación entre instituciones, empresas y usuarios, así como de la capacidad de adaptación frente a la evolución tecnológica. La experiencia acumulada con el EUCC abre el camino para nuevos esquemas en áreas como servicios en la nube, identidad digital y servicios de seguridad gestionados, consolidando un marco que busca fortalecer la resiliencia digital de Europa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.enisa.europa.eu/publications/voices-of-eu-cybersecurity-certification

    https://www.enisa.europa.eu/sites/default/files/2025-12/2025_Voices%20of%20EU%20Cybersecurity%20Certification.pdf

  • How can AI help make better regional development policies in Korea

    How can AI help make better regional development policies in Korea

    El desarrollo regional en Corea enfrenta un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la concentración de recursos en el área metropolitana de Seúl, mientras otras regiones experimentan un declive. Frente a este panorama, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta capaz de transformar la manera en que se diseñan y ejecutan las políticas territoriales. A través de la automatización, la generación de datos y la capacidad predictiva, se abre la posibilidad de mejorar la eficiencia administrativa, aumentar la capacidad de respuesta y fortalecer la transparencia en la gestión pública. En este sentido, la adopción de enfoques basados en el lugar y la gobernanza multinivel se convierte en un marco que permite aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial para atender las necesidades específicas de cada región. Así, la política regional no solo busca reducir las brechas territoriales, sino también impulsar una transición digital que beneficie a la industria, los servicios públicos y la sociedad en su conjunto.

    Los avances en Corea son notables. En 2023, cerca del 30% de las empresas ya utilizaban inteligencia artificial, cifra muy superior al promedio de la OCDE. Sin embargo, la distribución territorial revela contrastes significativos: mientras Gwangju, Gangwon-do y Jeollabuk-do muestran tasas de adopción superiores al 40%, regiones como Jeju-do y Gyeongsangbuk-do apenas superan el 10%. Estas diferencias reflejan que las condiciones locales, como la existencia de sistemas de innovación avanzados, zonas económicas especiales o sectores industriales estratégicos, influyen directamente en la velocidad de la transición tecnológica. La situación empresarial también presenta matices. Las pequeñas y medianas empresas coreanas destacan en comparación internacional por su rápida incorporación de inteligencia artificial, mientras que las grandes compañías avanzan con mayor lentitud respecto a sus pares en países como Finlandia. Este fenómeno sugiere que la transformación digital no sigue un patrón uniforme y que las políticas deben adaptarse a las características de cada segmento productivo.

    El sector público, por su parte, ha liderado la incorporación de inteligencia artificial. Entre 2014 y 2023 se produjo un auge en la contratación de soluciones tecnológicas orientadas a la administración general, la prestación de servicios y la optimización de procesos. No obstante, el uso de estas herramientas para fortalecer la rendición de cuentas y la participación ciudadana aún es menos frecuente. Además, la intensidad de la adopción varía entre gobiernos subnacionales: Gyeonggi-do concentra más de una cuarta parte de los contratos, mientras que Sejong, Jeju-do y Daejeon muestran una participación reducida. Con la meta de convertirse en una potencia global de inteligencia artificial hacia 2030, Corea ha establecido objetivos ambiciosos: alcanzar un 70% de adopción en la industria y un 95% en el sector público. Para ello, se han desplegado estrategias como el proyecto de Centros Regionales de Innovación en Inteligencia Artificial, la creación de parques industriales de demostración y fábricas inteligentes, así como la integración de datos geoespaciales en la planificación urbana. A nivel subnacional, ciudades como Seúl y Busan, junto con provincias como Gyeonggi y Gyeongsangnam-do, han impulsado iniciativas para fortalecer la infraestructura digital, capacitar funcionarios y consolidar clústeres de innovación.

    La estrategia nacional de crecimiento equilibrado, conocida como 5+3, refuerza la autoridad de los gobiernos regionales, fomenta la cooperación metropolitana y promueve polos de desarrollo en sectores como robótica, automóviles, semiconductores y salud. De esta manera, se busca que la inteligencia artificial no solo incremente la competitividad industrial, sino que también mejore la calidad de vida mediante proyectos en bienestar, empleo y tributación. A pesar de los avances, persisten desafíos relacionados con la fragmentación de iniciativas, la necesidad de ampliar la capacidad de cómputo y la modernización de sistemas heredados. Asimismo, resulta indispensable construir una cultura de datos que permita aprovechar plenamente las herramientas digitales en la formulación de políticas. La experimentación orientada a problemas concretos y la acumulación de experiencias exitosas pueden facilitar la expansión de proyectos.

    La inteligencia artificial ofrece un horizonte de transformación para el desarrollo regional en Corea. Su potencial radica en la capacidad de generar políticas más adaptadas a las realidades locales, reducir desigualdades territoriales y fortalecer la gobernanza. Sin embargo, alcanzar estos objetivos requiere consolidar una visión estratégica compartida, garantizar la infraestructura necesaria y avanzar hacia un modelo de gobernanza que inspire confianza y legitimidad en la sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/how-can-ai-help-make-better-regional-development-policies-in-korea_be01f52d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/12/how-can-ai-help-make-better-regional-development-policies-in-korea_2f49d378/be01f52d-en.pdf

  • Global 6 GHz spectrum policy and the outlook for Wi-Fi 8

    Global 6 GHz spectrum policy and the outlook for Wi-Fi 8

    La evolución de las tecnologías Wi-Fi se encuentra estrechamente ligada a la disponibilidad de espectro radioeléctrico limpio y suficientemente amplio. En este contexto, la banda de 6 GHz se consolida como el habilitador técnico que permite sostener el crecimiento exponencial de dispositivos conectados, así como la aparición de aplicaciones sensibles a la latencia y orientadas a la inteligencia artificial. A partir de esta base, la transición desde Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7 hacia Wi-Fi 8 no representa una ruptura tecnológica, sino una reorganización profunda de la arquitectura de red, orientada a confiabilidad, previsibilidad y eficiencia. Mientras las generaciones previas ampliaron velocidades máximas y canales disponibles, la siguiente etapa prioriza la coordinación entre puntos de acceso y la gestión determinista de recursos. De este modo, la red deja de operar como un conjunto de nodos independientes y pasa a comportarse como un sistema cooperativo. Esta aproximación resulta especialmente relevante en entornos con alta densidad de dispositivos, donde la competencia por el espectro incrementa la latencia, el jitter y el consumo energético. En consecuencia, la disponibilidad de canales amplios y contiguos en 6 GHz se convierte en la condición técnica que hace viable esta coordinación avanzada.

    Sobre esta base, Wi-Fi 8 incorpora mecanismos como la coordinación multi-punto de acceso, la mejora del enlace ascendente y la movilidad de baja latencia. En lugar de depender de asociaciones estáticas, múltiples puntos de acceso pueden transmitir y recibir datos de forma sincronizada con un mismo dispositivo, lo que favorece aplicaciones industriales, robótica y experiencias inmersivas. Al mismo tiempo, las mejoras en el enlace ascendente responden a un cambio estructural en los patrones de tráfico, caracterizados por dispositivos que generan volúmenes crecientes de datos hacia la red. Estas capacidades se apoyan en un entorno radioeléctrico con baja interferencia, donde la previsibilidad del comportamiento del canal resulta indispensable. Sin embargo, el despliegue de estas funcionalidades no depende únicamente de la tecnología, sino también de las decisiones regulatorias. La asignación desigual de la banda de 6 GHz a escala global introduce un escenario de fragmentación que condiciona tanto el diseño de equipos como las estrategias de los fabricantes. En algunos mercados se autoriza el uso completo del espectro, mientras que en otros solo se habilitan porciones limitadas o se mantienen restricciones significativas. Como resultado, los proveedores responden con catálogos diversificados, radios definidos por software y versiones de equipos que no siempre aprovechan todas las capacidades disponibles, lo que incrementa la complejidad y los costos a lo largo de la cadena de valor.

    A este panorama se suma la implementación gradual de sistemas de coordinación automática de frecuencias, necesarios para habilitar potencias más altas sin generar interferencias perjudiciales. Aunque estas soluciones ya operan en ciertos países y muestran resultados técnicos favorables en escenarios de alta densidad, su adopción internacional avanza de manera desigual. Esta situación genera diferencias notables en la experiencia de conectividad entre regiones y limita la posibilidad de desplegar redes Wi-Fi con características homogéneas en grandes recintos, campus o espacios públicos. En términos de mercado, la transición hacia Wi-Fi 7 y, posteriormente, hacia Wi-Fi 8 se produce en un contexto marcado por inventarios heredados, ritmos de adopción dispares y estrategias regionales diferenciadas. No obstante, las proyecciones indican un crecimiento acelerado en los próximos años, impulsado por el Internet de las Cosas, las ciudades inteligentes y los modelos de conectividad como servicio. A medida que aumentan los dispositivos y se intensifica la demanda de conexiones estables y de baja latencia, la infraestructura inalámbrica se aproxima cada vez más a una condición de infraestructura esencial.

    La preparación para la era de Wi-Fi 8 exige una convergencia entre arquitectura de red avanzada, políticas de espectro más alineadas y ecosistemas industriales capaces de reducir la fragmentación. Solo bajo estas condiciones será posible sostener redes inalámbricas adaptadas a entornos densos, automatizados y dominados por aplicaciones inteligentes, donde la conectividad deja de ser un complemento y se integra de forma estructural en los sistemas productivos y sociales.

    Para leer más ingrese a:

    https://content.rcrwireless.com/global-6-ghz-spectrum-policy-and-the-outlook-for-wi-fi-8-report

    https://8928696.fs1.hubspotusercontent-na1.net/hubfs/8928696/WiFi%20Report%202025.pdf

  • A Review of the Link Between Sustainability Performance and Company Valuation

    A Review of the Link Between Sustainability Performance and Company Valuation

    La relación entre desempeño en sostenibilidad y valoración empresarial se ha vuelto cada vez más relevante en un contexto económico marcado por riesgos ambientales crecientes, cambios regulatorios y transformaciones en los mercados financieros. Las estrategias corporativas que integran consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza tienden a interactuar de manera directa con variables financieras como costos operativos, acceso a capital, gestión del riesgo y proyecciones de crecimiento. En consecuencia, la sostenibilidad deja de percibirse como un ámbito separado de la estrategia empresarial y se incorpora a las decisiones que influyen en el valor de largo plazo.

    Desde la perspectiva de los mercados financieros, persiste una tensión entre horizontes temporales. Muchas inversiones asociadas a sostenibilidad implican costos iniciales elevados, derivados de gasto en capital, rediseño de procesos, innovación tecnológica y fortalecimiento de sistemas de reporte. Al mismo tiempo, una parte significativa de los beneficios se manifiesta de forma gradual, lo que dificulta su reconocimiento inmediato en modelos financieros tradicionales. Esta desconexión se ve reforzada por prácticas de valoración que priorizan retornos de corto plazo y por la tendencia a descontar de manera pronunciada los flujos futuros. A pesar de estas limitaciones, la evidencia empírica muestra señales crecientes de reconocimiento financiero. La mejora en eficiencia energética, la reducción de desperdicios y el uso más racional de recursos contribuyen a disminuir costos operativos en el tiempo. De forma paralela, la gestión de riesgos físicos y regulatorios asociados al cambio climático reduce la exposición a interrupciones productivas, litigios y pérdidas de activos. Estas dinámicas fortalecen la resiliencia empresarial y se reflejan progresivamente en indicadores como márgenes operativos y estabilidad de flujos de caja.

    El comportamiento de los mercados de deuda ofrece señales particularmente claras. Instrumentos financieros vinculados a objetivos de sostenibilidad suelen asociarse con menores costos de financiamiento, además de ampliar y diversificar la base de inversionistas. En este ámbito, la credibilidad de los compromisos asumidos adquiere una relevancia determinante, puesto que los mercados penalizan la falta de coherencia entre metas, métricas y resultados observables. La calidad de la información divulgada y la solidez de los sistemas de gobernanza influyen, por tanto, en la capacidad de las empresas para beneficiarse de condiciones financieras más favorables. En contraste, la relación entre sostenibilidad y valoración en los mercados de renta variable resulta más difícil de aislar. Las dinámicas bursátiles se ven afectadas por múltiples factores simultáneos, lo que introduce ruido en la identificación de primas asociadas al desempeño sostenible. Además, ciertos impactos ambientales continúan tratándose como externalidades, lo que limita su incorporación sistemática en los precios de las acciones. Sin embargo, análisis recientes sugieren que, a medida que mejoran los estándares de divulgación y se refuerza la comparabilidad de la información, los inversionistas comienzan a integrar estos factores en métricas de valoración como múltiplos de ganancias y modelos de flujo de caja descontado.

    La inacción frente a los desafíos de sostenibilidad emerge como una estrategia asociada a riesgos acumulativos. Eventos climáticos extremos, cambios abruptos en políticas públicas y la introducción de mecanismos de fijación de precios al carbono pueden erosionar de manera significativa la rentabilidad futura. Desde esta perspectiva, la ausencia de respuesta no constituye una posición neutral, sino una exposición deliberada a escenarios adversos que pueden afectar el valor empresarial de forma persistente. La evolución del sistema financiero sugiere una transición gradual hacia una mayor alineación entre desempeño sostenible y asignación de capital. El crecimiento de fondos especializados, el aumento en la emisión de bonos temáticos y la presión de inversionistas institucionales refuerzan esta tendencia. Aunque persisten inconsistencias y asimetrías de información, la trayectoria observada apunta hacia una integración cada vez más estrecha entre sostenibilidad, gestión del riesgo y creación de valor económico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wbcsd.org/resources/sustainability-and-company-value/

    https://www.wbcsd.org/wp-content/uploads/2025/10/A-Review-of-the-Link-Between-Sustainability-Performance-and-Company-Valuation.pdf

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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