Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Developing Sustainable System for Future Data Centers

    Developing Sustainable System for Future Data Centers

    El crecimiento acelerado de los centros de datos ha incrementado significativamente la demanda mundial de electricidad y las emisiones asociadas a su operación, impulsado por la expansión de servicios digitales como la computación en la nube, el almacenamiento masivo de información, la inteligencia artificial y las plataformas de transmisión de contenidos. Este escenario plantea la necesidad de replantear los esquemas tradicionales de suministro energético, históricamente sustentados en la red eléctrica y generadores diésel de respaldo, debido a sus elevados niveles de pérdidas energéticas, emisiones de carbono y dependencia de combustibles fósiles. Bajo este contexto, el desarrollo de infraestructuras digitales sostenibles requiere complementar las estrategias de eficiencia energética orientadas a reducir el consumo con enfoques que transformen también las fuentes de abastecimiento eléctrico. La transición hacia modelos energéticos de menor impacto ambiental adquiere mayor importancia en regiones donde las condiciones climáticas limitan el aprovechamiento de recursos renovables como la energía solar y eólica, obligando a explorar alternativas capaces de garantizar confiabilidad operativa, continuidad del servicio y reducción de emisiones sin comprometer el desempeño de instalaciones que operan de forma ininterrumpida.

    A partir de estas condiciones, se evalúan cuatro configuraciones energéticas para un centro de datos hipotético de 5 MW ubicado en la región del Golfo, donde la disponibilidad de gas natural y la cercanía de la red eléctrica ofrecen alternativas diferentes al aprovechamiento directo de fuentes renovables intermitentes. La comparación considera un modelo convencional basado en la red eléctrica y generadores diésel, junto con tres configuraciones híbridas que incorporan celdas de combustible de óxido sólido (SOFC), microturbinas de gas (MGT) y celdas de combustible de membrana de intercambio de protones (PEMFC). Cada propuesta analiza la combinación de estas tecnologías como fuente principal, respaldo secundario o suministro de emergencia, considerando aspectos relacionados con capacidad instalada, tiempos de respuesta, eficiencia energética, requerimientos de espacio y emisiones de dióxido de carbono. Paralelamente, el análisis incorpora el indicador Power Usage Effectiveness (PUE), ampliamente utilizado para medir la eficiencia de los centros de datos mediante la relación entre el consumo energético total y la energía utilizada directamente por los equipos informáticos. Reducir este indicador implica disminuir las pérdidas asociadas a sistemas auxiliares, mejorar el aprovechamiento de la energía suministrada y optimizar el funcionamiento integral de la instalación. Asimismo, el estudio incorpora principios de economía circular mediante el aprovechamiento del calor residual generado por las celdas SOFC para alimentar la microturbina de gas, incrementando la eficiencia global del sistema y reduciendo el desperdicio energético.

    Posteriormente, la comparación técnica evidencia diferencias importantes entre las alternativas analizadas. El sistema convencional presenta una confiabilidad dependiente del desempeño de la red eléctrica y registra pérdidas energéticas cercanas al 66 %, resultado de las ineficiencias acumuladas durante la generación centralizada, la transmisión, la distribución y los equipos internos de conversión eléctrica. En contraste, los modelos basados en generación distribuida mediante SOFC-MGT reducen las pérdidas hasta aproximadamente el 42 %, gracias a una eficiencia global cercana al 65 % y a la eliminación de diversos equipos de conversión presentes en los diseños tradicionales. Sin embargo, las configuraciones que dependen exclusivamente del suministro de gas natural o de un único sistema de respaldo presentan limitaciones frente a fallas de combustible, mantenimientos programados o indisponibilidad de alguno de sus componentes. Bajo estas condiciones, la configuración integrada por SOFC-MGT como fuente principal, la red eléctrica como respaldo secundario y PEMFC como respaldo de emergencia ofrece el mayor nivel de confiabilidad al disponer de tres niveles independientes de suministro capaces de mantener la continuidad operativa incluso durante mantenimientos o contingencias simultáneas.

    La evaluación ambiental confirma que la transformación del esquema energético también genera reducciones significativas en la huella de carbono de los centros de datos. Mientras el modelo convencional produce aproximadamente 23.004 toneladas equivalentes de dióxido de carbono, las configuraciones híbridas disminuyen estas emisiones alrededor de un 66 %, manteniendo diferencias relativamente pequeñas entre ellas. Además de reducir las emisiones, el modelo más completo ofrece ventajas operativas adicionales, como la posibilidad de intercambiar energía con la red, realizar estrategias de reducción de demanda durante horas pico, evitar el sobredimensionamiento de equipos de generación y extender la vida útil de los sistemas mediante una utilización más equilibrada de las distintas fuentes disponibles. De esta manera, la integración de celdas de combustible, microturbinas de gas y sistemas de respaldo diversificados constituye una alternativa para avanzar hacia centros de datos con mayor eficiencia energética, menores pérdidas eléctricas, menor impacto ambiental y mejores condiciones de confiabilidad, respondiendo al crecimiento sostenido de la infraestructura digital mediante soluciones compatibles con los objetivos globales de descarbonización y sostenibilidad.

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    https://cse.cigre.org/cse-n041/developing-sustainable-system-for-future-data-centers.html

    https://cse.cigre.org/cse-n041/developing-sustainable-system-for-future-data-centers.pdf

  • Queued Up: 2026 Edition Characteristics of Power Plants Seeking Transmission Interconnection As of the End of 2025

    Queued Up: 2026 Edition Characteristics of Power Plants Seeking Transmission Interconnection As of the End of 2025

    La transición energética en Estados Unidos continúa impulsando un crecimiento acelerado de las solicitudes de conexión de nuevos proyectos de generación y almacenamiento a la red eléctrica. Sin embargo, este dinamismo también ha evidenciado limitaciones estructurales en los procesos de interconexión, cuyos tiempos, costos y niveles de incertidumbre se han incrementado de manera sostenida durante los últimos años. A finales de 2025 existían más de 8.200 proyectos activos en las colas de interconexión, equivalentes a 1.312 GW de capacidad de generación y aproximadamente 749 GW de almacenamiento, reflejando un volumen de solicitudes muy superior a la capacidad de procesamiento de los operadores del sistema. Aunque el almacenamiento mediante baterías domina ampliamente las nuevas propuestas y las configuraciones híbridas entre generación renovable y almacenamiento se consolidan como una tendencia creciente, el incremento del número de proyectos no se traduce automáticamente en nuevas plantas operativas. Por el contrario, una proporción significativa de las solicitudes permanece durante varios años en evaluación, mientras muchas otras son retiradas antes de finalizar el proceso, revelando que la disponibilidad de recursos renovables y el interés de los desarrolladores deben complementarse con procedimientos de interconexión más ágiles y una expansión coordinada de la infraestructura de transmisión.

    Dentro de este contexto, las características de las solicitudes muestran una transformación importante en la composición tecnológica de los proyectos. La energía solar continúa representando la mayor participación dentro de las colas de interconexión, seguida por el almacenamiento, mientras las plantas híbridas adquieren un protagonismo cada vez mayor, especialmente en regiones como CAISO y el oeste de Estados Unidos. Cerca de la mitad de la capacidad solar y del almacenamiento propuesto corresponde a configuraciones híbridas, orientadas a mejorar la flexibilidad operativa y facilitar la integración de recursos variables. Asimismo, la mayor parte de las solicitudes busca obtener el servicio de interconexión como recurso de red (NRIS), permitiendo que las plantas puedan aportar capacidad firme incluso durante condiciones de congestión. No obstante, alcanzar un acuerdo de interconexión representa solo una etapa dentro del desarrollo del proyecto. Aunque cientos de gigavatios cuentan con acuerdos preliminares o firmados, una fracción considerable nunca llega a iniciar operaciones comerciales debido a factores asociados con permisos, financiamiento, contratación, construcción de infraestructura de transmisión y cambios en las condiciones del mercado. Estas circunstancias explican que las tasas históricas de finalización permanezcan reducidas, pues únicamente alrededor del 13 % de la capacidad solicitada entre 2000 y 2020 alcanzó la operación comercial hacia finales de 2025, mientras aproximadamente el 75 % fue retirada durante el proceso.

    Además del elevado número de retiros, el análisis evidencia un incremento sostenido en la duración de todas las etapas del proceso de interconexión. El tiempo requerido desde la presentación de la solicitud hasta la firma del acuerdo de interconexión alcanzó una mediana cercana a 45 meses durante 2025, mientras el periodo completo hasta la entrada en operación comercial llegó aproximadamente a cinco años para los proyectos finalizados ese mismo año. Estas demoras afectan de manera diferenciada a las tecnologías y regiones, observándose procesos relativamente más rápidos en ERCOT y en varias áreas no sujetas a jurisdicción de la Comisión Federal Reguladora de Energía, mientras otros operadores presentan tiempos considerablemente superiores. De igual manera, los proyectos de mayor tamaño requieren evaluaciones más extensas que las instalaciones pequeñas, especialmente cuando superan el umbral de 20 MW establecido por los procedimientos federales de interconexión. Las solicitudes de energía eólica y las configuraciones híbridas con almacenamiento también registran cronogramas más prolongados, reflejando la creciente complejidad técnica de las evaluaciones necesarias para garantizar la estabilidad y confiabilidad del sistema eléctrico.

    La evolución observada confirma que la expansión de la generación eléctrica depende tanto del desarrollo tecnológico como de la capacidad institucional para gestionar procesos de interconexión eficientes. Las reformas introducidas mediante la Orden FERC 2023 y otras iniciativas regionales buscan reducir los cuellos de botella, armonizar procedimientos, acelerar los estudios técnicos y mejorar la transparencia en la gestión de las colas. Paralelamente, programas como Interconnection Innovation e-Xchange (i2X) impulsan la estandarización metodológica, el análisis de costos, la automatización de estudios y el fortalecimiento de los procesos aplicables tanto a grandes centrales como a recursos energéticos distribuidos. Aunque todavía resulta prematuro medir plenamente los efectos de estas reformas, la información disponible evidencia que el fortalecimiento de la planificación de la transmisión, la optimización de los procedimientos regulatorios y la modernización de las metodologías de evaluación serán determinantes para reducir los tiempos de desarrollo, facilitar la incorporación de nuevas tecnologías y respaldar la expansión del sistema eléctrico requerida para atender la creciente demanda de energía limpia y almacenamiento en los próximos años. 

    Para leer más ingrese a:

    https://emp.lbl.gov/queues

    https://emp.lbl.gov/sites/default/files/2026-06/Queued%20Up%202026%20Edition.pdf

  • Integrating Resilience Planning in Distribution System Planning

    Integrating Resilience Planning in Distribution System Planning

    El incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos como huracanes, incendios forestales, inundaciones, olas de calor y tormentas severas ha modificado las condiciones bajo las cuales operan los sistemas eléctricos de distribución, obligando a las empresas de servicios públicos a replantear la manera en que planifican sus inversiones y gestionan la infraestructura. Tradicionalmente, la planificación de la resiliencia y la planificación de los sistemas de distribución se desarrollaban mediante procesos independientes, con equipos, metodologías y objetivos diferentes, situación que generaba duplicidad de esfuerzos, inversiones poco coordinadas y dificultades para priorizar proyectos capaces de responder simultáneamente a múltiples necesidades del sistema. Frente a este panorama surge un enfoque de planificación integrada que incorpora la resiliencia dentro del proceso general de planificación de la red de distribución, buscando equilibrar confiabilidad, seguridad, sostenibilidad y asequibilidad económica. Bajo esta perspectiva, la resiliencia deja de entenderse únicamente como la capacidad de recuperar el servicio después de un evento extremo y pasa a formar parte de las decisiones cotidianas relacionadas con la gestión de activos, la expansión de capacidad, la modernización tecnológica y la preparación frente a amenazas futuras. Esta integración también permite que las inversiones destinadas al fortalecimiento de la infraestructura generen beneficios adicionales para otros objetivos operativos, reduciendo costos para las empresas y los usuarios mediante estrategias que consideran simultáneamente riesgos climáticos, crecimiento de la demanda, incorporación de recursos energéticos distribuidos y desempeño general de la red.

    A partir de esa visión, la planificación integrada se estructura mediante un marco metodológico que articula la gestión de activos, los análisis de confiabilidad, la evaluación de resiliencia y la expansión futura de la capacidad de distribución. Este esquema incorpora procesos continuos de recopilación y análisis de información sobre inventarios de activos, condiciones operativas, proyecciones de demanda, penetración de recursos energéticos distribuidos y escenarios climáticos de largo plazo. Posteriormente, esta información alimenta evaluaciones de amenazas y vulnerabilidad que permiten identificar los activos con mayor exposición frente a eventos extremos, estimar los riesgos asociados y definir estrategias de mitigación técnicamente justificadas. Las soluciones resultantes incluyen el reforzamiento de infraestructura, automatización de la red, reemplazo de equipos envejecidos, endurecimiento de activos, implementación de microredes y utilización de alternativas no convencionales para satisfacer necesidades de capacidad. Además, las inversiones son priorizadas mediante procesos de análisis multicriterio capaces de valorar simultáneamente beneficios relacionados con resiliencia, confiabilidad, estado de los activos, crecimiento de carga, cumplimiento regulatorio y eficiencia económica. Este enfoque evita desarrollar proyectos independientes para resolver problemas similares y favorece intervenciones coordinadas que optimizan recursos financieros y reducen la necesidad de ejecutar múltiples obras sobre un mismo circuito eléctrico.

    Mientras este proceso metodológico se consolida, también evolucionan las prácticas relacionadas con el uso de datos, la regulación y la coordinación institucional. Muchas empresas avanzan hacia plataformas unificadas de información que integran inventarios de activos, sistemas geográficos, registros históricos, datos meteorológicos y proyecciones climáticas dentro de repositorios comunes, reemplazando bases de datos dispersas que dificultaban el análisis integral de la red. Paralelamente, los modelos de planificación comienzan a sustituir el uso exclusivo de registros históricos por proyecciones climáticas de largo plazo capaces de representar con mayor precisión los cambios esperados en temperatura, precipitación, velocidad del viento, incendios forestales y elevación del nivel del mar. Estas proyecciones permiten anticipar condiciones futuras y respaldar inversiones orientadas a fortalecer la infraestructura antes de que ocurran eventos extremos. Además, numerosos estados estadounidenses han incorporado requerimientos regulatorios que exigen la presentación de planes de distribución, planes específicos de resiliencia o ambos instrumentos de manera coordinada, promoviendo criterios homogéneos para evaluar amenazas, justificar inversiones y supervisar los resultados obtenidos. Esta evolución regulatoria también incentiva la armonización entre los procesos de planificación y los mecanismos posteriores de recuperación de costos, fortaleciendo la transparencia y facilitando la evaluación técnica de las inversiones propuestas.

    La integración entre resiliencia y planificación de los sistemas de distribución representa un cambio estructural en la forma de gestionar el desarrollo de las redes eléctricas. Más allá de responder a eventos extremos aislados, este enfoque establece un proceso permanente donde la definición de estrategias, el intercambio de información, la evaluación de amenazas, la identificación de soluciones, la coordinación entre proyectos y el seguimiento mediante indicadores conforman un ciclo continuo de mejora. Dentro de este marco se identifican siete puntos de integración relacionados con la estrategia organizacional, los datos utilizados, las evaluaciones de amenazas, la priorización de soluciones, las oportunidades de optimización, la consideración simultánea de múltiples necesidades del sistema y la medición del desempeño de las inversiones. La incorporación de estos elementos favorece decisiones basadas en evidencia, fortalece la coordinación entre distintas áreas técnicas y regulatorias, incrementa la eficiencia de las inversiones y mejora la capacidad de adaptación frente a condiciones climáticas cambiantes. Como resultado, la planificación integrada configura una metodología que busca construir sistemas de distribución más robustos, flexibles y preparados para enfrentar riesgos crecientes sin perder de vista la confiabilidad del servicio, la sostenibilidad financiera y las necesidades futuras de la red eléctrica.

    Para leer más ingrese a:

    https://emp.lbl.gov/publications/integrating-resilience-planning

    https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/2026-06/integrating_resilience_planning_in_dsp_20260608.pdf

  • From outages to outcomes: How availability and reliability of electricity shapes health in Jharkhand

    From outages to outcomes: How availability and reliability of electricity shapes health in Jharkhand

    La intersección entre la seguridad energética y la salud pública constituye una dimensión fundamental para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible en regiones con infraestructuras eléctricas limitadas. El estudio realizado en los distritos de Ranchi y Chatra, en el estado de Jharkhand, proporciona evidencia empírica sobre cómo la disponibilidad y, especialmente, la fiabilidad de la electricidad determinan la calidad de los servicios médicos esenciales. Puesto que los centros de salud pública dependen de energía constante para operar equipos de soporte vital, cualquier interrupción en el suministro se traduce directamente en riesgos para la integridad de los pacientes. En este contexto, la investigación revela que la existencia de una conexión física a la red no garantiza por sí misma una atención adecuada si no está respaldada por una estabilidad técnica mínima. Debido a que las fluctuaciones de voltaje y los cortes prolongados son comunes, el personal médico se ve frecuentemente forzado a tomar decisiones críticas que afectan la accesibilidad y la equidad del sistema sanitario en áreas rurales y remotas.

     

     

    Por otro lado, el análisis estadístico demuestra una correlación positiva y significativa entre el acceso a energía fiable y la mejora en indicadores de salud materna y neonatal. Específicamente, la disponibilidad de electricidad impacta de manera determinante en el número de partos institucionales y en el porcentaje de nacimientos vivos, dado que permite el funcionamiento de incubadoras, luces de quirófano y sistemas de esterilización por autoclave. No obstante, los datos indican que los programas de inmunización han logrado mantener cierta independencia de la red eléctrica gracias a sistemas de cadena de frío descentralizados que operan mediante transportadores de hielo manuales. Bajo esta premisa, aunque las tasas de vacunación no muestran una dependencia directa de la fiabilidad eléctrica en el punto de atención, el esfuerzo logístico y el tiempo invertido por el personal en el transporte de vacunas podrían optimizarse sustancialmente con una infraestructura energética robusta. Del mismo modo, la percepción del personal sanitario subraya que un entorno de trabajo electrificado no solo mejora los resultados clínicos, sino que eleva la motivación y la puntualidad en la prestación de los servicios.

     

     

    En cuanto a las implicaciones sociales de la inestabilidad energética, el estudio resalta que aproximadamente el 50% de los trabajadores de la salud se ven obligados a referir pacientes a otras instalaciones debido a la falta de energía fiable. Esta práctica genera retrasos críticos en la atención y aumenta los costos de bolsillo para las poblaciones más vulnerables, quienes deben enfrentar largos tiempos de viaje y gastos de transporte privado. Por añadidura, el análisis mediante el índice de Gini espacial muestra una desigualdad marcada en el tiempo de acceso a los servicios de salud, siendo el distrito rural de Chatra el más afectado en comparación con la zona urbanizada de Ranchi. Puesto que el promedio de viaje para llegar a un centro de referencia puede superar los 40 minutos en condiciones normales, la necesidad de traslados imprevistos por falta de electricidad exacerba las barreras geográficas y socioeconómicas preexistentes. Por lo tanto, la inversión en sistemas eléctricos resilientes no es solo una cuestión técnica, sino una medida imperativa de justicia social para reducir las disparidades en la atención sanitaria.

     

     

    La integración de soluciones de energía renovable, particularmente la energía solar fotovoltaica con almacenamiento en baterías, surge como una oportunidad estratégica para cerrar la brecha de fiabilidad. El estudio observa que el pico de demanda en los centros de salud coincide con las horas de mayor radiación solar, entre las 12 y las 16 horas, lo que facilitaría la alimentación directa de los equipos médicos sin depender exclusivamente de la red. Por consiguiente, la adopción de modelos de descentralización energética podría proporcionar la autonomía necesaria para evitar el uso de lámparas de queroseno o linternas de teléfonos móviles durante procedimientos quirúrgicos de emergencia. En tal virtud, la colaboración entre los departamentos de energía y salud resulta indispensable para diseñar intervenciones que prioricen la estabilidad del suministro en las instalaciones de primer nivel. De este modo, fortalecer el vínculo entre el suministro energético moderno y la cobertura sanitaria universal permitirá transformar los resultados de salud en las comunidades más necesitadas de la India, garantizando un futuro más equitativo y resiliente.

    Para leer más ingrese a:

    https://wri-india.org/research/outages-outcomes-how-availability-and-reliability-electricity-shapes-health-jharkhand

    https://wri-india.org/sites/default/files/2026-06/From%20outages%20to%20outcomes%20-%20How%20availability%20and%20reliability%20of%20electricity%20shapes%20health%20in%20Jharkhand.pdf

  • Resilient by Design: Utility Series – Entergy New Orleans Case Study

    Resilient by Design: Utility Series – Entergy New Orleans Case Study

    La resiliencia del sistema eléctrico ha adquirido una importancia creciente en ciudades expuestas a fenómenos climáticos extremos, especialmente cuando las interrupciones del servicio afectan la seguridad, la economía y la calidad de vida de la población. En este contexto, Nueva Orleans enfrenta una combinación de amenazas derivadas de huracanes, lluvias intensas e inundaciones, agravadas por la vulnerabilidad histórica de su sistema de diques. La experiencia del huracán Katrina evidenció el impacto que pueden generar estos eventos sobre la infraestructura y reforzó la necesidad de adoptar una planificación basada en riesgos futuros y no únicamente en registros históricos. Frente a este panorama, la empresa eléctrica desarrolla una estrategia acelerada de resiliencia orientada a fortalecer la red mediante inversiones priorizadas, análisis probabilísticos y criterios de costo-beneficio. El plan contempla una inversión de 100 millones de dólares durante el periodo 2025-2026 para ejecutar 63 proyectos de modernización de la infraestructura, considerando tanto el endurecimiento de activos como la optimización de las decisiones operativas para responder a eventos climáticos cada vez más severos.

    A partir de esa visión, la evaluación técnica se fundamenta en un modelo de resiliencia frente a tormentas que simula el comportamiento de los distintos componentes de la red bajo escenarios con mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos. Este enfoque permite estimar los costos asociados al reforzamiento de cada activo y compararlos con los beneficios obtenidos mediante la reducción de interrupciones y de gastos de restauración posteriores a las tormentas. Las simulaciones abarcan elementos como postes, alimentadores y ramales de distribución, proporcionando una base cuantitativa para definir las inversiones con mayor impacto esperado. Al mismo tiempo, las intervenciones priorizadas incluyen el reemplazo de líneas aéreas envejecidas, postes y dispositivos de protección, así como la reconstrucción de ramales y la conversión selectiva de líneas aéreas a subterráneas en sectores con mayor exposición al riesgo. Estas acciones buscan incrementar la capacidad de la infraestructura para soportar condiciones climáticas adversas, reducir los tiempos de recuperación y mejorar la continuidad del servicio eléctrico sin trasladar incrementos tarifarios a los usuarios, gracias al aprovechamiento de recursos provenientes del programa federal Grid Innovation and Resilience Partnerships.

    Al mismo tiempo, la planificación incorpora dimensiones regulatorias y sociales que complementan las intervenciones técnicas. La supervisión ejercida por el Concejo Municipal de Nueva Orleans establece un esquema escalonado de evaluación que exige justificar las inversiones, definir mecanismos de seguimiento y garantizar transparencia durante la ejecución de los proyectos. Esta estructura busca que las futuras decisiones estén respaldadas por indicadores verificables y procesos de rendición de cuentas. De forma paralela, la participación comunitaria se integra mediante iniciativas como la propuesta de plantas virtuales de energía impulsada por organizaciones locales, la cual contempla la creación de centros comunitarios resilientes alimentados con sistemas solares y baterías para ofrecer refugio y suministro eléctrico durante interrupciones ocasionadas por tormentas. Esta aproximación amplía el alcance de la resiliencia al considerar no solo la protección de los activos eléctricos, sino también la capacidad de las comunidades para enfrentar emergencias mediante infraestructura energética distribuida y espacios de apoyo local.

    El seguimiento del desempeño se apoya en métricas orientadas a evaluar tanto el comportamiento físico de la infraestructura como los beneficios obtenidos después de las inversiones. Aunque el conjunto definitivo de indicadores aún se encuentra en desarrollo, las propuestas consideran criterios asociados al desempeño de los postes instalados durante desastres declarados, incorporando incluso penalizaciones económicas cuando los niveles de falla superen determinados umbrales. De manera complementaria, la valoración de resultados utiliza indicadores como los minutos de interrupción experimentados por los clientes y los costos evitados en labores de restauración, permitiendo cuantificar el efecto de las medidas implementadas sobre la continuidad del servicio y la eficiencia económica. Esta metodología convierte la resiliencia en un proceso medible y sujeto a mejora continua, proporcionando evidencia para orientar nuevas inversiones, fortalecer la capacidad de adaptación frente al cambio climático y ofrecer una referencia para otras empresas eléctricas interesadas en integrar planificación basada en riesgos, modernización de infraestructura, participación comunitaria y mecanismos sólidos de seguimiento dentro de sus estrategias de desarrollo.

    Para leer más ingrese a:

    https://sepapower.org/resource/resilient-by-design-utility-series-case-study-entergy-new-orleans/

    https://sepapower.org/wp-content/uploads/2026/01/SEPA304-Resilience-By-Design-Case-Study_Entergy_email.pdf

  • Artificial intelligence and personal finance

    Artificial intelligence and personal finance

    La incorporación de la inteligencia artificial (IA) al ámbito de las finanzas personales está transformando profundamente la manera en que los individuos acceden, interpretan y actúan sobre su información financiera. En los países miembros de la OCDE, un número significativo de consumidores recurre hoy a herramientas basadas en IA para recibir asesoramiento, aprender sobre productos financieros, gestionar presupuestos y planificar inversiones o la jubilación. Estas soluciones tecnológicas, que van desde chatbots conversacionales hasta aplicaciones de finanzas personales integradas mediante APIs con sus cuentas bancarias, les permiten a los usuarios obtener recomendaciones personalizadas y respuestas adaptadas a sus circunstancias particulares. La capacidad de acceder a educación financiera en momentos críticos, mediante interacciones confidenciales y anónimas, facilita que los consumidores consulten temas que podrían resultar incómodos en un diálogo humano, ampliando así el acceso y la inclusión financiera.

    Al mismo tiempo, aunque la IA presenta múltiples beneficios, el desarrollo y la adopción de estas herramientas conllevan riesgos que deben ser considerados cuidadosamente. La calidad de la información y el asesoramiento generado por IA puede verse afectada por limitaciones inherentes a la tecnología, como sesgos en los datos y algoritmos, o la tendencia a generar respuestas erróneas o inexactas conocidas como “alucinaciones”. Por otra parte, la transición desde un modelo de asesoramiento completamente humano hacia uno asistido o incluso autónomo mediante IA crea un terreno en el que se difuminan los límites entre la información general y el consejo financiero personalizado, lo que plantea desafíos para la protección del consumidor. Es relevante también la preocupación acerca de la privacidad y la seguridad de los datos personales y financieros que los usuarios comparten con estas aplicaciones, dado que existe un riesgo latente de manejo inapropiado o exposición indebida de esta información sensible.

    La respuesta a estos retos debe ir de la mano con el fortalecimiento de las competencias financieras, digitales y de comprensión específica sobre IA en la población. La educación juega un papel fundamental para que los consumidores puedan formular preguntas adecuadas, entender las características y limitaciones de los consejos recibidos, y evitar la dependencia excesiva en sistemas automatizados que podría mermar la reflexión crítica. Además, el uso de IA para diseñar y ofrecer programas de educación financiera abre nuevas posibilidades, debido a que permite personalizar la enseñanza, adaptar el contenido y ritmo a las necesidades de cada aprendiz, y crear recursos interactivos y accesibles para grupos diversos. Esto puede resultar en una mayor inclusión financiera, especialmente para personas con bajos niveles de alfabetización o con barreras lingüísticas o físicas. Aun así, para que estas herramientas sean efectivas y seguras, resulta indispensable contar con mecanismos de supervisión y regulación que garanticen su transparencia, equidad y calidad educativa.

    Un aspecto relevante en este contexto es la necesidad de continuar acumulando evidencias sobre cómo los consumidores realmente emplean IA en la gestión de sus finanzas personales y con qué resultados. La información disponible hasta ahora, en buena medida facilitada por sectores económicos interesados en promover estas tecnologías, muestra un crecimiento en la adopción y un nivel de confianza importante entre usuarios, quienes valoran la accesibilidad y la posibilidad de complementar o mejorar sus decisiones financieras. No obstante, persisten interrogantes sobre la incidencia de estas herramientas en la mejora de la alfabetización financiera, en la capacidad para tomar decisiones bien fundamentadas y, en definitiva, en la promoción de un bienestar financiero duradero y sostenible. Por esta razón, se requiere la realización de estudios independientes y la incorporación en encuestas financieras de preguntas específicas que permitan evaluar la relación entre el uso de la IA y los resultados financieros individuales.

    Al mirar hacia el futuro, la interacción entre la inteligencia artificial y el ecosistema financiero es probable que se profundice, especialmente con la implementación de modelos basados en Open Finance, que posibilitarán un acceso más amplio y dinámico a los datos financieros para la generación de recomendaciones. Sin embargo, la posible aparición de herramientas que actúen de manera autónoma, tomando decisiones financieras en nombre del consumidor bajo configuraciones de consentimiento complejo, genera inquietudes sobre la protección del usuario, la transparencia y la autonomía personal. Estas dinámicas demandan de los encargados de formular políticas, reguladores, educadores y proveedores de servicios financieros un compromiso conjunto para diseñar estrategias y marcos normativos que aseguren que la tecnología sirva para promover la inclusión financiera, evitar exclusiones digitales y reducir las asimetrías de información que afectan a muchos consumidores.

    Las políticas y acciones dirigidas a fomentar la alfabetización financiera en un contexto marcado por el auge de la IA deberán considerar aspectos transversales relacionados con la privacidad, la seguridad digital y la evaluación crítica de algoritmos. De esta forma, se promueve un entorno en el que las personas mantengan la capacidad de decisión informada, se reduzcan potenciales daños, y se asegure que las innovaciones tecnológicas en el sector financiero contribuyan efectivamente al bienestar financiero de la población en general. Mientras las tecnologías y sus aplicaciones continúan evolucionando rápidamente, es fundamental que la educación, la regulación y la supervisión mantengan un ritmo compatible con estos cambios, garantizando que los avances en inteligencia artificial representen una oportunidad real y segura para todos los consumidores.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/artificial-intelligence-and-personal-finance_2858fdf4-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/07/artificial-intelligence-and-personal-finance_6b629278/2858fdf4-en.pdf

  • ENISA Secure by Design and Default Playbook: A Practical Guide to Secure by Design and Default Principles for SMEs

    ENISA Secure by Design and Default Playbook: A Practical Guide to Secure by Design and Default Principles for SMEs

    La ciberseguridad industrial contemporánea demanda un cambio estructural donde la protección no sea un proceso añadido al finalizar el desarrollo, sino un componente intrínseco desde la fase de ideación. Debido a que las organizaciones de menor tamaño suelen enfrentar limitaciones financieras y de personal especializado, resulta imperativo adoptar enfoques que simplifiquen la aplicación de salvaguardas sin comprometer la agilidad en la entrega de productos. Bajo este esquema, la seguridad por diseño se organiza en cimientos arquitectónicos que establecen reglas claras sobre cómo fluyen los datos y cómo interactúan los componentes para contener posibles brechas antes de que se propaguen. Al definir límites de confianza explícitos mediante el modelado de amenazas, es posible identificar rutas de ataque probables y diseñar controles que no dependan del secretismo del mecanismo para ser efectivos. Por consiguiente, la implementación del privilegio mínimo garantiza que cada servicio o usuario opere únicamente con los permisos estrictamente necesarios para cumplir su función, reduciendo el radio de impacto ante cualquier compromiso accidental. Puesto que las identidades deben gestionarse de forma centralizada y única, se elimina la posibilidad de suplantaciones masivas al prohibir el uso de cuentas compartidas en entornos de producción.

    De manera complementaria, la integridad operativa asegura que estas decisiones técnicas se mantengan vigentes durante el uso real del producto mediante prácticas de codificación segura y verificación constante en las líneas de ensamblaje digital. No basta con una arquitectura robusta si el manejo de las dependencias y el sistema de actualizaciones carecen de mecanismos de autenticidad que protejan la cadena de suministro frente a inserciones maliciosas. En este sentido, la seguridad por defecto actúa como un respaldo para el usuario final al entregar dispositivos con una configuración endurecida de fábrica, donde las comunicaciones están cifradas y los servicios innecesarios permanecen desactivados hasta que se requieran explícitamente. Por este motivo, la protección guiada busca asistir a los operadores mediante advertencias claras y procesos de configuración inicial obligatorios que impidan que el equipo entre en funcionamiento en un estado vulnerable. Al facilitar actualizaciones automáticas y transparentes, se garantiza que las nuevas amenazas se mitiguen con celeridad sin que esto demande un nivel experto de conocimientos técnicos por parte del cliente.

    Por otra parte, la gestión del ciclo de vida exige que la responsabilidad del fabricante persista desde la captura de requisitos hasta la disposición final segura del activo, incluyendo la eliminación definitiva de datos sensibles al finalizar su utilidad operativa. Debido a esto, la transición hacia atestaciones procesables por máquina representa una evolución necesaria para sustituir los informes estáticos por artefactos digitales que los sistemas automatizados puedan validar e interpretar sin intervención humana. Este modelo de cumplimiento basado en código permite que las comprobaciones de seguridad se integren directamente en las tuberías de desarrollo, bloqueando lanzamientos que no cumplan con el perfil de riesgo establecido. A través del uso de estándares como CycloneDX o OSCAL, las empresas logran una transparencia total en la cadena de suministro, permitiendo rastrear la integridad de cada componente y la vigencia de sus parches de seguridad. Por tal razón, la alineación con marcos regulatorios internacionales se vuelve una tarea manejable que fortalece la confianza en la economía conectada y reduce la carga administrativa de las auditorías manuales. La adopción de estas guías de ejecución práctica posiciona a los fabricantes nacionales en una trayectoria de innovación resiliente, capaz de enfrentar los retos de un entorno digital cada vez más hostil mediante el uso de evidencias técnicas granulares y verificables.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.enisa.europa.eu/publications/enisa-secure-by-design-and-default-playbook

    https://www.enisa.europa.eu/sites/default/files/2026-07/ENISA_Secure_By_Design_and_Default_Playbook_v1.pdf

  • Meaningful Outcomes Determine the Winners of the Health AI Race

    Meaningful Outcomes Determine the Winners of the Health AI Race

    La adopción de inteligencia artificial en los sistemas de salud se acelera vertiginosamente, habiendo superado una inversión global de dieciocho mil millones de dólares en el periodo reciente. No obstante, existe una desconexión estructural denominada inversión de valor, donde las decisiones de implementación son tomadas por capas administrativas alejadas de las consecuencias clínicas directas de tales herramientas. Mientras los líderes ejecutivos y equipos de adquisiciones priorizan métricas de eficiencia operativa, volúmenes de facturación y reducción de costos, el personal de primera línea y los pacientes buscan seguridad, mejora real en el flujo de trabajo y confianza en el cuidado. Debido a que los indicadores actuales suelen centrarse exclusivamente en lo que es fácil de medir, como el ahorro en tiempo de documentación, se terminan ignorando resultados más profundos y difíciles de capturar como la equidad, la confianza y la sostenibilidad del cuidado a largo plazo. Por este motivo, la verdadera victoria en esta carrera tecnológica no pertenecerá a las organizaciones que posean el algoritmo más avanzado, sino a los sistemas que logren alinear estas herramientas digitales con los resultados que verdaderamente importan a los profesionales y a las poblaciones atendidas.

    La industria sanitaria enfrenta actualmente lo que se conoce como una paradoja de productividad, fenómeno donde las inversiones masivas en tecnología no se traducen necesariamente en ganancias medibles o visibles a nivel sistémico. Puesto que la confianza de los trabajadores ha experimentado un descenso frente al optimismo proyectado por los directivos, surge el riesgo latente de una dependencia excesiva de los algoritmos que podría derivar en la pérdida de habilidades clínicas independientes. Investigaciones recientes demuestran que incluso tras recibir capacitación específica en alfabetización digital, los médicos siguen siendo susceptibles al sesgo de automatización, confiando en las sugerencias de la máquina incluso cuando estas son erróneas. Adicionalmente, las experiencias comparadas entre sistemas como Kaiser Permanente y el estado de Utah revelan que el éxito depende de la teoría de cambio aplicada; mientras el primero prioriza el bienestar del personal para evitar el agotamiento, el segundo opta por rutas de autonomía completa en la prescripción para mitigar la escasez de personal. Por lo tanto, el impacto de una misma tecnología puede variar drásticamente según la estructura de incentivos y el contexto de gobernanza donde se despliegue.

    Con el fin de corregir el rumbo de estas implementaciones, resulta imperativo establecer un marco de gobernanza robusto basado en cuatro principios fundamentales que reorienten la tecnología hacia la utilidad real y tangible. Dado que los resultados significativos deben identificarse obligatoriamente desde la base operativa mediante un diálogo estructurado, es necesario que los marcos de contratación y rendición de cuentas reflejen fielmente las necesidades expresadas por los pacientes y enfermeros. Asimismo, la colaboración público-privada debe trascender la mera transferencia tecnológica para centrarse en la cocreación de definiciones de valor que sean clínicamente significativas y comercialmente sostenibles para los desarrolladores. Por otra parte, la sofisticación técnica del hardware o el software debe considerarse siempre secundaria frente a la persecución de los resultados correctos para la salud pública. Siendo así, estas estructuras de evaluación deben poseer una sensibilidad extrema al contexto, diferenciando las necesidades en entornos de alta tecnología de aquellas regiones con escasez de recursos donde la inteligencia artificial podría representar la única oportunidad de acceso al cuidado.

    El futuro de la salud integrada por herramientas autónomas exige que el proceso de definición de valor se asuma como una práctica de consenso continuo y no como un objetivo estático de corto plazo. La transición necesaria desde métricas puramente transaccionales hacia resultados basados en el valor sistémico permitirá que la inversión en infraestructura digital se convierta finalmente en una mejora sustancial de la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios. Visto que el reto actual no es de naturaleza técnica sino de voluntad política y gobernanza, la sabiduría y la prudencia en la adopción tecnológica superarán con creces a la simple rapidez de despliegue indiscriminado. La creación de un lenguaje común y unificado entre desarrolladores de tecnología, pagadores de servicios y representantes de pacientes asegurará que la inteligencia artificial actúe como un socio potenciador del juicio humano. De esta manera, el rediseño integral de los incentivos financieros y regulatorios permitirá que la innovación tecnológica cumpla su promesa original de democratizar y elevar la calidad del cuidado para todos los sectores de la sociedad mundial.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/meaningful-outcomes-determine-the-winners-of-the-health-ai-race/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Meaningful_Outcomes_Determine_the_Winner_of_the_Health_AI_Race_2026.pdf

  • AI Impact at Scale: Federal leaders share what it takes to move from experimentation to operational outcomes

    AI Impact at Scale: Federal leaders share what it takes to move from experimentation to operational outcomes

    La integración de la inteligencia artificial en las agencias federales ha trascendido la fase de mera experimentación para convertirse en un componente operativo financiado que se encuentra inmerso en la entrega de misiones. Actualmente, el obstáculo predominante no reside en la viabilidad técnica del sistema, sino en la capacidad institucional para operacionalizar estos avances a gran escala y con la celeridad requerida por el entorno tecnológico. Puesto que la mayoría de los líderes manifiesta confianza en la rentabilidad de la implementación, resulta paradójico que solo una fracción menor considere que el proceso puede ejecutarse con rapidez. Esta disparidad se manifiesta con nitidez en el denominado bache de velocidad, donde la transición desde un prototipo funcional hasta su despliegue en producción suele extenderse por un periodo de diez a diecisiete meses. Dicho retraso no se origina por una falta de recursos financieros, sino que es el reflejo directo de la dificultad de insertar capacidades de evolución acelerada dentro de instituciones diseñadas bajo paradigmas de supervisión estáticos. Por lo tanto, la maduración de los pilotos hacia resultados sistémicos duraderos demanda un rediseño del pensamiento organizacional que priorice la entrega continua por encima de cambios aislados.

    Las fricciones en el modelo operativo representan la limitación más significativa para el escalado eficiente de estas tecnologías digitales. Específicamente, los marcos de adquisición federales actúan como un obstáculo sustancial debido a que fueron concebidos para gestionar requisitos fijos y ciclos de vida prolongados, chocando con la naturaleza iterativa de la inteligencia artificial. A esta problemática se suma una gobernanza que suele funcionar como un exceso de trámites burocráticos que ralentiza el despliegue en lugar de servir como un conjunto de salvaguardas adaptativas. Asimismo, la preparación de los datos continúa siendo un factor de demora constante, dificultando la accesibilidad y calidad de la información necesaria para alimentar los modelos de manera efectiva. Adicionalmente, la brecha en la capacitación del personal indica que, aunque la disponibilidad de formación es elevada, la aplicación práctica en escenarios del mundo real sigue siendo limitada. De este modo, la incapacidad de alinear estos pilares operativos impide que los éxitos logrados en entornos controlados se traduzcan en una capacidad de ejecución corporativa consistente.

    La definición del éxito en los despliegues de inteligencia artificial experimenta una evolución, desplazándose desde las métricas de eficiencia hacia la medición de impactos directos en la misión institucional. Anteriormente, los esfuerzos se centraban de manera predominante en la aceleración de flujos de trabajo, la reducción de cargas administrativas y el ahorro de costos operativos. Sin embargo, la tendencia actual prioriza la mejora en la prestación de servicios, la precisión en la toma de decisiones y la obtención de conocimientos profundos a partir del análisis de datos. Por esta razón, resulta imperativo establecer medidas basadas en resultados compartidos que permitan alinear a los distintos departamentos y reducir las fricciones de visiones contrapuestas. Puesto que el valor de la misión se percibe como superior a los costos de implementación por parte de la mayoría de los involucrados, el enfoque estratégico debe anclarse en la creación de valor operativo duradero. La modernización de los procesos de gobernanza hacia marcos basados en riesgos permitirá cerrar la brecha entre la confianza normativa y la velocidad de ejecución.

    El camino hacia el liderazgo en esta nueva fase tecnológica no estará definido por el volumen de inversiones, sino por la agilidad para rediseñar la forma en que se ejecuta la estrategia. Es necesario transformar la preparación de datos en una infraestructura de importancia vital para la misión, en lugar de tratarla como una dependencia secundaria de cada proyecto. De la misma manera, la habilitación de la fuerza laboral debe centrarse en el diseño centrado en el humano y en la integración de la herramienta directamente en los flujos de trabajo cotidianos. Por tal motivo, las agencias que logren acortar el tiempo necesario para generar valor serán aquellas que sustituyan los puntos de aprobación estáticos por guías dinámicas. Globalmente, la consolidación de un ecosistema capaz de escalar lo que funciona de manera repetible permitirá que las instituciones federales definan el futuro de la entrega de servicios públicos mediante una infraestructura digital robusta y confiable.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/technology/data-ai-trends-federal-government-report

    https://www.icf.com/-/media/files/icf/reports/2026/ai-strategy-execution-federal-agencies.pdf

  • Using Artificial Intelligence to Support Corporate Sustainability Reporting

    Using Artificial Intelligence to Support Corporate Sustainability Reporting

    La integración de la inteligencia artificial en la elaboración de informes de sostenibilidad corporativa representa un cambio de paradigma en la productividad organizacional, aunque este avance no está exento de riesgos operativos significativos. A través de evaluaciones técnicas detalladas, se observa que el uso de modelos de lenguaje permite generar borradores iniciales en apenas dos horas, una cifra considerablemente menor a las treinta y cinco horas requeridas por un redactor humano para la misma tarea. No obstante, esta velocidad de generación no se traduce de manera automática en un producto final de alta calidad, puesto que los procesos de edición y verificación de hechos para textos automatizados demandan hasta catorce horas de trabajo especializado. Por esta razón, la eficiencia real de estas herramientas digitales debe medirse considerando el ciclo completo de producción, donde la intervención humana sigue siendo el factor determinante para asegurar la coherencia narrativa y la precisión de los datos presentados ante los grupos de interés. Debido a esto, la adopción de estas tecnologías requiere un equilibrio cuidadoso entre la rapidez algorítmica y el rigor técnico necesario para mantener la credibilidad de la institución en un entorno de creciente demanda por transparencia informativa.

    Al contrastar el desempeño de los sistemas automatizados frente a la labor humana tradicional, se evidencian fortalezas notables en la síntesis de descripciones generales y en el acceso a una vasta cantidad de fuentes internas, tales como correos electrónicos y notas de reuniones, que a menudo pasan desapercibidas para los investigadores. Sin embargo, la presencia de alucinaciones, narrativas falsas presentadas con total seguridad, constituye uno de los mayores obstáculos para la automatización plena, llegando a registrarse casos donde se inventan hitos históricos o se distorsionan resultados de investigación. Por añadidura, la inteligencia artificial suele presentar dificultades para priorizar la información más relevante, omitiendo en ocasiones proyectos de alto impacto o fallando al intentar vincular el contenido técnico con los objetivos específicos de responsabilidad social. Dicho esto, la labor de selección de material visual también se ve afectada, duplicando el tiempo necesario para encontrar imágenes adecuadas, dado que el algoritmo carece de la capacidad intuitiva de un redactor para identificar recursos gráficos pertinentes durante la fase de escritura. De la misma manera, el riesgo de divulgar información propietaria o terminología sensible obliga a mantener un filtro de supervisión constante para proteger los activos intelectuales de la organización.

    La evolución hacia un modelo donde la inteligencia artificial actúa como un asistente de investigación, en lugar de un generador autónomo de reportes, ha demostrado ser una estrategia más ventajosa para las empresas de energía. Bajo este enfoque, se ha logrado optimizar la búsqueda de datos ahorrando aproximadamente seis horas de trabajo al explorar archivos corporativos extensos y materiales aún no publicados que enriquecen el contenido del informe. No obstante, el éxito de esta metodología reside en la implementación de instrucciones altamente estructuradas y refinamientos iterativos que guían al modelo hacia la obtención de detalles específicos sobre resultados y colaboraciones. Puesto que los márgenes de error persisten incluso en entornos controlados, resulta indispensable que cada respuesta sea verificada mediante enlaces directos a las fuentes originales proporcionadas por la propia herramienta. Por este motivo, el personal encargado debe desarrollar habilidades en el diseño de prompts para evitar respuestas redundantes o estáticas que puedan disminuir el compromiso de los lectores. Por tal razón, la transformación digital en el ámbito de los reportes de sostenibilidad no busca desplazar el juicio humano, sino fortalecerlo mediante una capacidad de procesamiento de datos superior que permita destacar información novedosa y relevante.

    A largo plazo, la consolidación de estos flujos de trabajo digitales redefine las responsabilidades de los equipos de comunicación y sostenibilidad, quienes pasan de ser redactores primarios a curadores técnicos de contenido generado por máquinas. Esta transición facilita el manejo de información técnica compleja y extensa, permitiendo resumir hallazgos de investigación de manera ágil para determinar su aplicabilidad en los marcos de reporte internacionales. Sin embargo, es imperativo reconocer que la falta de contexto y la incapacidad de los modelos para captar matices organizacionales profundos pueden derivar en textos que ignoren la intención estratégica de la empresa. Por consiguiente, la resiliencia del proceso de reporte depende de un escepticismo profesional constante y de la validación por parte de expertos en la materia para corregir miscaracterizaciones antes de la revisión ejecutiva final. Por ende, la integración selectiva de la inteligencia artificial, apoyada en una gobernanza de datos robusta y una supervisión humana ininterrumpida, asegura que el resultado final no solo sea eficiente en términos de tiempo, sino también veraz y alineado con las prioridades institucionales. De este modo, la tecnología se posiciona como un recurso complementario que expande las fronteras del análisis corporativo mientras se preserva la integridad del mensaje institucional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002035972

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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