Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Más densidad sí suma viviendas, pero no en todas partes

    Más densidad sí suma viviendas, pero no en todas partes

    Smart Cities Dive resume un estudio del Urban Institute que evaluó el efecto de políticas de recalificación para mayor densidad en Nueva York y Filadelfia. El resultado general es positivo, aunque matizado. En Nueva York, la recalificación por barrios produjo 4.000 unidades adicionales de vivienda en cuatro años frente a zonas no recalificadas. En Filadelfia, las áreas recalificadas registraron un aumento estimado de 4.000 permisos de vivienda al año. El artículo ubica estos cambios dentro de una respuesta más amplia a la escasez habitacional, luego de que la década de 2010 registrara el menor número de viviendas unifamiliares en seis décadas. Frente a esa presión, más ciudades están recurriendo a reformas de zonificación para permitir densidades mayores y ampliar la oferta. El punto más interesante del estudio es que la recalificación no funciona igual en todos los territorios. Algunas áreas no mostraron incrementos significativos ni en oferta ni en permisos, lo que el Urban Institute asocia con mercados de vivienda más débiles preexistentes. Allí donde sí hubo tracción, el desarrollo tendía a apoyarse en condiciones de inversión ya presentes. 

     

    En Filadelfia, además, el repunte se hizo visible varios años después de la reforma de 2012, especialmente desde 2018, y coincidió con la próxima expiración de una exención tributaria de diez años para nuevas construcciones. En Nueva York, los efectos fueron más rápidos y las intervenciones estudiadas estuvieron acopladas con otras herramientas de política e inversión, entre ellas el programa de Vivienda Inclusiva Obligatoria. La lectura de convergencia es que las políticas urbanas de densificación tienen efectos reales, pero necesitan coordinación con instrumentos fiscales, programas de inclusión y capacidades de inversión para extender sus beneficios. La reforma normativa necesita respaldo inversor y política social para generalizar resultados. La reforma normativa necesita respaldo inversor y política social para generalizar resultados.

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    https://www.smartcitiesdive.com/news/new-york-philadelphia-zoning-study-urban-institute/817833/

  • El centro de datos de 5 GW rompe reglas

    El centro de datos de 5 GW rompe reglas

    IEEE Spectrum describe el salto de escala que están experimentando los centros de datos impulsados por inteligencia artificial y utiliza como referencia principal Hyperion, el proyecto de Meta en Luisiana con una capacidad anunciada de 5 gigavatios. Según el artículo, la primera fase de 2 GW estaría lista hacia 2030 y el complejo total tendría una huella comparable con una porción significativa de Manhattan. El texto señala que, aunque Hyperion sea el proyecto más grande entre sus pares, forma parte de varias decenas de desarrollos similares que avanzan al mismo tiempo. El economista jefe de ConstructConnect estima que el gasto en centros de datos ya superaba 27.000 millones de dólares en julio de 2025 y que cerraría el año por encima de 60.000 millones, con Hyperion representando por sí solo cerca de una cuarta parte de esa cifra. La nota explica que esta ola obliga a replantear reglas de ingeniería que hasta hace pocos años parecían estables. 

     

    La construcción de grandes centros de datos de inteligencia artificial exige innovaciones en capacidad de cómputo, enfriamiento, redes y obra civil. Incluso elementos básicos como el terreno pueden convertirse en un obstáculo, porque suelos inestables, corrosivos o expansivos generan retrasos y medidas correctivas importantes. A eso se suman impactos locales: aumento de ruido, tráfico, contaminación, presión sobre precios eléctricos y una demanda energética continua de enorme magnitud. El artículo también recuerda que estudios recientes advierten que las emisiones asociadas con estos centros podrían equivaler a decenas de millones de toneladas de dióxido de carbono al año en Estados Unidos si no cambia la forma en que se abastecen y operan. La relevancia para la digitalización del sector eléctrico es directa. Ya no se trata solo de conectar grandes cargas, sino de entender cómo infraestructura digital extrema altera planeación de redes, cronogramas de expansión, disponibilidad de energía firme y diálogo territorial.

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    https://spectrum.ieee.org/5gw-data-center

  • Sin datos listos la IA utility no escala

    Sin datos listos la IA utility no escala

    EPRI sostiene que la discusión sobre inteligencia artificial en utilities se ha concentrado demasiado en la nueva demanda eléctrica de los centros de datos y menos en una condición esencial para capturar valor interno: la preparación del dato. El artículo recuerda que EPRI y Epoch AI estimaron en 2025 que la demanda eléctrica asociada con inteligencia artificial en Estados Unidos podría crecer desde 5 GW hasta más de 50 GW en 2030. Aunque atender esa carga es una prioridad evidente para las empresas, el texto subraya que las utilities están igualmente interesadas en usar inteligencia artificial para mejorar operación y mantenimiento, planeación, inversión, ciberseguridad, gestión de incendios forestales y control de red. En ese esfuerzo, la disponibilidad y calidad de datos aparece como la base real de cualquier despliegue útil. La nota conecta esta necesidad con el Consorcio Abierto de Inteligencia Artificial para el Sector Eléctrico, lanzado en marzo de 2025 junto con laboratorios nacionales, universidades, utilities y empresas tecnológicas. Su misión es transformar cómo se produce, transporta y usa la electricidad mediante inteligencia artificial apropiada para el sector. Sin embargo, una encuesta a miembros del consorcio encontró que la preparación de datos es uno de los principales obstáculos para escalar estas soluciones. 

     

    El informe AI Readiness in Utilities: Turning Data into Strategic Advantage, publicado en agosto de 2025, valida esa dificultad y propone un marco de cinco pasos: liderazgo desde la alta dirección, estrategia conectada con resultados de negocio, movilización organizacional y cultura de datos, ejecución de casos de uso focalizados y aprendizaje para escalar e institucionalizar. Para las empresas del sector, el mensaje es que la inteligencia artificial no debe tratarse como una capa que se instala encima de sistemas fragmentados y datos débiles. En infraestructuras críticas, modelos sin datos confiables pueden producir decisiones aparentemente sofisticadas pero operativamente frágiles.

    Para leer más ingrese a:

    Why Data Readiness is One of Utilities’ Most Urgent AI Challenges

     

  • G3 rompe récord y fortalece interoperabilidad de medición

    G3 rompe récord y fortalece interoperabilidad de medición

    Enlit reporta que 2025 fue un año récord para la Alianza G3, con más de 100 nuevos productos y plataformas certificados, el mayor número anual desde que comenzó el programa en 2014. Con ese resultado, el ecosistema supera los 750 dispositivos certificados, provenientes de 19 fabricantes de chipsets y 50 fabricantes de productos a escala mundial. Solo las certificaciones de 2025 incluyeron equipos de 19 fabricantes de producto y cinco proveedores de chipsets, una señal de que la base industrial de la tecnología sigue ampliándose. La Alianza G3 promueve el estándar de comunicación G3-PLC y G3-Híbrido para redes inteligentes y medición avanzada, apoyándose en un programa riguroso de certificación orientado a garantizar interoperabilidad entre dispositivos de distintos fabricantes. La mayor parte de los productos certificados durante 2025 correspondió a la modalidad híbrida, lo que refleja una preferencia de mercado por combinar comunicación por línea de potencia y radiofrecuencia para mejorar robustez y cobertura. 

     

    El artículo destaca una distribución equilibrada entre bandas CENELEC y FCC. También ofrece algunos datos concretos: se certificaron 75 medidores inteligentes de 19 fabricantes distintos, de los cuales 79% fueron híbridos, y 17 unidades concentradoras de datos de 12 fabricantes, con una participación híbrida de 88%. El secretario general de la alianza sostiene que el resultado confirma confianza creciente en una tecnología madura y preparada para futuro, elegida por utilities y fabricantes por su confiabilidad, interoperabilidad y estabilidad del ecosistema. El valor sectorial del anuncio está en que la certificación funciona como seguro tecnológico de largo plazo para infraestructuras con ciclos de vida de 10 a 20 años. En medición avanzada, depender de soluciones propietarias puede crear bloqueos de proveedor, dificultades en actualizaciones de firmware y problemas de compatibilidad entre generaciones de equipos. La certificación G3 busca evitar esos riesgos mediante pruebas de conformidad, interoperabilidad y desempeño.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.enlit.world/library/record-breaking-2025-certifications-for-g3-alliance

  • Milán revela nueva ruta para coordinar flexibilidad DER

    Milán revela nueva ruta para coordinar flexibilidad DER

    CIGRE presenta un caso aplicado en Italia que aborda uno de los problemas más sensibles de la transición eléctrica: cómo coordinar al operador de transmisión y al operador de distribución cuando la flexibilidad disponible se encuentra cada vez más aguas abajo, en recursos energéticos distribuidos conectados a redes de media y baja tensión. El artículo parte de un diagnóstico claro. El sistema fue concebido con flujos unidireccionales y una gestión vertical, pero la descarbonización y la penetración creciente de recursos distribuidos están alterando esa lógica y dificultando la superación de restricciones técnicas. Aun así, fotovoltaicos, eólicos, cogeneración, puntos de carga con vehículo a red y baterías podrían prestar servicios al sistema si se agregan de forma adecuada y si existe una coordinación efectiva entre ambas capas operativas. 

     

    El aporte principal del trabajo, desarrollado con participación de Terna y Unareti, es un modelo sencillo de coordinación que permite resolver restricciones sin intercambiar información sensible. Además, introduce una metodología para analizar flexibilidad agregada distribuida según curvas de capacidad aguas abajo de subestaciones primarias del operador de distribución, con utilidad para la planeación de corto y mediano plazo. El algoritmo accede a una base limitada de datos no sensibles y, mediante enfoques estadísticos, estima la flexibilidad disponible en cada subestación primaria. Esa estimación luego se usa para estudiar la disponibilidad de flexibilidad en el área de Milán bajo un escenario de mediano plazo. El texto también resume los retos de coordinación: balance del sistema, mayor complejidad por comportamiento estocástico de renovables y gestión de congestión en topologías más malladas de alta tensión frente a redes radiales de menor tensión. La importancia del caso está en que no se queda en redes de prueba, sino que trabaja sobre una red real. Para operadores, reguladores y planificadores, el mensaje es que la coordinación TSO-DSO puede avanzar sin exigir cesión plena de datos sensibles, siempre que existan metodologías robustas para mapear capacidad flexible aguas abajo.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/345-april-2026/one-grid/estimating-mv/lv-der-flexibility-for-enhanced-tso-dso-coordination-insights-from-an-italian-real-world-case-study.html

  • Electrificar puede recortar miles en gasto energético

    Electrificar puede recortar miles en gasto energético

    EPRI replantea la discusión sobre asequibilidad energética al recordar que el gasto de un hogar no debe medirse únicamente por la factura de electricidad. El artículo explica que, para el hogar promedio en Estados Unidos, la gasolina sigue siendo el mayor gasto energético, aunque muchas familias no lo perciban de esa manera porque lo pagan en compras dispersas y no en un recibo mensual. A partir de esa observación, el documento Energy Wallet reúne electricidad, gas natural, combustibles para calefacción, gasolina, carga pública de vehículos eléctricos y costo amortizado de sistemas solares residenciales para construir una visión más completa del presupuesto energético doméstico. Esa mirada es la base para evaluar cómo cambia el gasto total cuando la electricidad gana participación en transporte, climatización y otros usos. 

     

    El análisis usa bases de datos estatales de energía y proyecciones del modelo US-REGEN hasta 2050, bajo escenarios con y sin continuidad de políticas federales de apoyo y con distintos precios de combustibles. La conclusión central es que el aumento de la participación de la electricidad no necesariamente empeora la asequibilidad. Un hogar puede enfrentar una cuenta eléctrica más alta y, sin embargo, ahorrar miles de dólares en su gasto energético agregado si reemplaza consumo de gasolina y equipos térmicos menos eficientes por tecnologías eléctricas más eficientes. 

     

     

    El artículo también resalta que este entendimiento es útil para utilities y reguladores porque incide en planeación de crecimiento de demanda, diseño tarifario, incentivos y programas dirigidos a sostener asequibilidad durante la transición. La relevancia para el sistema eléctrico está en que electrificación y asequibilidad no deben analizarse como fuerzas opuestas. Si se mide bien la canasta completa de energía, la electrificación puede convertirse en una herramienta de ahorro, no solo de descarbonización. Esa lectura cambia la forma de medir asequibilidad durante la transición. Esa lectura cambia la forma de medir asequibilidad durante la transición.

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    How Electrification Could Save Households Thousands Despite Rising Electric Bills

  • Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    La Florence School of Regulation plantea que la flexibilidad dejó de ser una expresión amplia usada en debates energéticos y pasó a convertirse en una categoría técnica y regulatoria que necesita definiciones operativas. El artículo explica que el avance simultáneo de renovables variables y la electrificación de usos finales como calefacción y transporte está alterando la forma tradicional en que opera el sistema eléctrico europeo. En ese contexto, la flexibilidad aparece como una capacidad indispensable para integrar generación intermitente, sostener confiabilidad y gestionar congestiones. El aporte principal del texto consiste en ordenar una conversación que en Europa se había vuelto frecuente, pero también ambigua. La reforma del diseño del mercado eléctrico y la metodología de evaluación de necesidades introducen un marco más preciso para distinguir qué tipo de flexibilidad se requiere y con qué propósito. 

     

    El análisis separa dos grandes grupos. Por un lado, las necesidades de flexibilidad de red, entendidas como la capacidad de ajustarse a la disponibilidad de la infraestructura para prevenir o resolver congestión y problemas de tensión en distintos horizontes temporales. Por otro, las necesidades de flexibilidad del sistema, asociadas con la capacidad de acomodar variaciones en generación y consumo dentro de los marcos de mercado relevantes. Estas últimas se desagregan en tres componentes: integración de renovables, necesidades de rampa por cambios en la carga residual bajo pronóstico perfecto y necesidades de corto plazo ligadas a desviaciones inesperadas, como indisponibilidades o fallas. El artículo subraya que la evaluación sistemática de estas necesidades es reciente en Europa y que ese cambio metodológico tendrá efectos directos sobre objetivos nacionales indicativos y esquemas de apoyo a flexibilidad no fósil. La implicación regulatoria es importante porque desplaza la discusión desde afirmaciones generales hacia decisiones más concretas sobre cuánto, cuándo y dónde se necesita flexibilidad. También obliga a precisar el origen probable de esa capacidad: almacenamiento, respuesta de la demanda, recursos distribuidos o combinaciones entre ellos.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/flexibility-in-power-systems-whats-there-beyond-the-buzzword/

  • Chemical content validation of recycled plastics

    Chemical content validation of recycled plastics

    A lo largo del ciclo de vida de los plásticos, la creciente incorporación de materiales reciclados ha intensificado la atención sobre su composición química y los riesgos asociados. En este contexto, los plásticos no son materiales simples, sino matrices complejas que pueden contener miles de sustancias, entre ellas aditivos incorporados intencionalmente y compuestos no añadidos de forma deliberada que surgen como subproductos, contaminantes o residuos. A medida que estos materiales pasan por múltiples ciclos de uso y reciclaje, dichas sustancias pueden persistir, transformarse o incluso acumularse, lo que incrementa la incertidumbre sobre sus efectos en la salud humana y el medio ambiente. Al mismo tiempo, el aumento proyectado en la producción y el consumo global de plásticos, junto con las bajas tasas actuales de reciclaje, plantea tensiones entre la necesidad de avanzar hacia una economía circular y la garantía de seguridad química en los materiales secundarios.

    En ese sentido, los procesos de reciclaje, tanto mecánicos como emergentes tecnologías químicas, enfrentan limitaciones estructurales vinculadas a la heterogeneidad de los residuos, la presencia de contaminantes y las dificultades técnicas para eliminar sustancias indeseadas. Mientras el reciclaje mecánico depende de flujos relativamente puros y homogéneos, los residuos mezclados o degradados reducen la calidad del material recuperado, lo que deriva en aplicaciones de menor valor o en su eliminación. Por otra parte, tecnologías como la despolimerización o la purificación por solventes ofrecen alternativas prometedoras, aunque todavía presentan costos elevados y desafíos ambientales. Paralelamente, la presencia de contaminantes provenientes del uso previo —como ftalatos, bisfenoles o residuos de productos químicos— evidencia que la contaminación no solo se origina en la producción, sino también en las etapas de uso y gestión de residuos, lo que complejiza aún más el control de calidad del material reciclado.

    Frente a esta complejidad, se han desarrollado múltiples estándares, certificaciones y herramientas analíticas orientadas a mejorar la trazabilidad, la calidad y la seguridad de los plásticos reciclados. Sin embargo, estos marcos presentan importantes vacíos, dado que muchos se centran en el contenido reciclado o en la trazabilidad sin establecer requisitos detallados sobre la composición química. Además, aunque existen técnicas avanzadas de análisis —como cromatografía, espectrometría o espectroscopía— capaces de identificar una amplia gama de sustancias, ninguna de ellas por sí sola permite detectar todos los compuestos presentes. Por ello, se requiere la combinación de métodos dirigidos y no dirigidos, lo que implica mayores costos, tiempo y capacidades técnicas. A esto se suman barreras económicas, debido a la inversión necesaria en infraestructura y personal especializado, así como desafíos regulatorios, dado que no existen estándares internacionales plenamente armonizados que definan requisitos integrales para el análisis químico de plásticos reciclados.

    Por lo tanto, avanzar hacia sistemas de reciclaje seguros y eficientes exige un enfoque integral que abarque desde el diseño de los productos hasta la gestión final de los residuos. Por un lado, resulta necesario simplificar la composición química de los plásticos y restringir el uso de sustancias problemáticas desde etapas tempranas, lo que facilitaría su reciclabilidad y reduciría riesgos. Por otro, mejorar la transparencia mediante mecanismos como pasaportes de productos o sistemas de información armonizados permitiría un mejor seguimiento de los materiales a lo largo de la cadena de valor. Asimismo, el fortalecimiento de la separación en origen, el desarrollo de tecnologías avanzadas y la creación de incentivos económicos pueden contribuir a mejorar la calidad de los flujos reciclados. Todo esto debe complementarse con investigación colaborativa y bases de datos compartidas que amplíen el conocimiento sobre sustancias presentes en plásticos. En última instancia, la toma de decisiones requiere equilibrar beneficios y riesgos mediante análisis que integren dimensiones científicas, económicas y sociales, reconociendo las incertidumbres existentes y la necesidad de construir sistemas más seguros y sostenibles.

    Por otra parte, la validación del contenido químico en plásticos reciclados implica reconocer que estos materiales pueden contener una gran diversidad de sustancias, algunas de ellas potencialmente peligrosas, cuya identificación resulta compleja debido a limitaciones técnicas y a la falta de información a lo largo de la cadena de valor. A medida que los residuos plásticos se recolectan, procesan y transforman, se introducen contaminantes provenientes de su uso previo, así como nuevos compuestos generados durante el reciclaje. Aunque existen estándares y certificaciones que promueven la trazabilidad y el contenido reciclado, muchos no exigen análisis químicos exhaustivos, lo que deja vacíos en la evaluación de riesgos. Al mismo tiempo, las técnicas analíticas disponibles requieren combinar múltiples métodos para lograr resultados confiables, lo que incrementa costos y dificulta su aplicación a gran escala. Ante este panorama, se plantea la necesidad de fortalecer la transparencia, desarrollar normas internacionales más consistentes y promover el diseño de plásticos más seguros desde su origen, de modo que sea posible avanzar hacia una economía circular que no comprometa la salud ni el medio ambiente.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/chemical-content-validation-of-recycled-plastics_7c862db6-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/chemical-content-validation-of-recycled-plastics_989dd186/7c862db6-en.pdf

  • Pay Transparency in Progress Valuing Jobs, Closing Gender Pay Gaps

    Pay Transparency in Progress Valuing Jobs, Closing Gender Pay Gaps

    El avance en la reducción de las brechas salariales de género ha sido persistente pero lento, lo que evidencia la profundidad de las desigualdades estructurales en los mercados laborales. A pesar de mejoras graduales durante las últimas décadas, las mujeres continúan percibiendo ingresos inferiores a los de los hombres, incluso cuando trabajan a tiempo completo, lo que refleja no solo diferencias en salarios directos sino también trayectorias laborales marcadas por interrupciones, segregación ocupacional y responsabilidades de cuidado no remunerado. Estas desigualdades se acumulan a lo largo del ciclo de vida, afectando el acceso a oportunidades, la seguridad económica en la vejez y la autonomía financiera. Al mismo tiempo, esta situación representa una ineficiencia económica significativa, al subutilizar el talento disponible y limitar el potencial productivo de las economías.

    Frente a este panorama, han surgido herramientas orientadas a mejorar la equidad salarial mediante el acceso a información más clara y comparable. La transparencia salarial se posiciona como un mecanismo que permite visibilizar diferencias injustificadas, facilitando tanto la acción institucional como la negociación individual o colectiva. En este contexto, la evaluación de puestos con criterios objetivos y neutrales al género adquiere especial relevancia, dado que permite comparar trabajos distintos pero de igual valor en función de habilidades, esfuerzo, responsabilidad y condiciones laborales. No obstante, estos sistemas no son automáticamente imparciales; pueden reproducir sesgos si no se diseñan cuidadosamente, especialmente al subestimar competencias asociadas a ocupaciones feminizadas. Por ello, su implementación requiere metodologías rigurosas, criterios transparentes y supervisión adecuada para evitar distorsiones en la valoración del trabajo.

    A medida que estas herramientas se han difundido, los países han comenzado a desarrollar marcos normativos más robustos, especialmente en lo relativo a la divulgación de brechas salariales dentro de las empresas. La obligación de reportar estas diferencias está en expansión y se perfila como una práctica cada vez más común, con variaciones importantes en cuanto a cobertura, contenido y mecanismos de cumplimiento. En muchos casos, estas políticas incluyen no solo la medición de brechas, sino también la exigencia de auditorías internas y la adopción de medidas correctivas cuando se identifican desigualdades. Asimismo, se han incorporado iniciativas que promueven la transparencia desde etapas tempranas del empleo, como la divulgación de rangos salariales en ofertas laborales, con el objetivo de reducir asimetrías de información desde el inicio de la relación laboral. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en gran medida de su diseño, de la claridad en las obligaciones y de la capacidad institucional para supervisar su cumplimiento.

    Por otra parte, aunque la evidencia disponible sugiere que la transparencia puede contribuir a reducir las brechas salariales, los resultados son heterogéneos y dependen de múltiples factores. Las experiencias más exitosas suelen estar asociadas a esquemas que combinan divulgación pública, participación de terceros y mecanismos de seguimiento, lo que genera incentivos reputacionales y presión social sobre las empresas. En contraste, sistemas con menor visibilidad o sin exigencias de acción tienden a mostrar impactos limitados. Además, existen riesgos potenciales, como la compresión salarial o el traslado de desigualdades hacia componentes menos visibles de la remuneración. En este sentido, aunque la transparencia aporta herramientas valiosas para identificar y abordar disparidades, no puede por sí sola transformar las causas profundas de la desigualdad, como la distribución desigual del trabajo de cuidados o los sesgos en la progresión profesional. De ahí que su implementación deba articularse con políticas más amplias que promuevan cambios estructurales en el mercado laboral y en la sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/pay-transparency-in-progress_121f268d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/pay-transparency-in-progress_74817da8/121f268d-en.pdf

  • Caribbean Development Dynamics 2026 Investing in Sustainable and Resilient Development

    Caribbean Development Dynamics 2026 Investing in Sustainable and Resilient Development

    El desarrollo de los países del Caribe se configura dentro de un entorno marcado por tensiones estructurales persistentes, donde conviven ventajas estratégicas con limitaciones profundas. Por un lado, la región dispone de activos relevantes como capital natural, inserción en mercados globales y sectores dinámicos vinculados a servicios; sin embargo, estas fortalezas se ven contrarrestadas por economías de pequeña escala, baja diversificación productiva y una exposición elevada a choques externos, especialmente de origen climático. La frecuencia e intensidad de eventos extremos ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas, generando impactos económicos recurrentes que deterioran las capacidades fiscales y productivas. A esto se suma un crecimiento potencial moderado, asociado a niveles reducidos de productividad y a una estructura económica concentrada, donde el turismo domina ampliamente las exportaciones de servicios y, en algunos casos, los recursos naturales condicionan la dinámica de bienes. Al mismo tiempo, la deuda pública mantiene niveles elevados en gran parte de los países, lo que restringe el margen de acción estatal y limita la capacidad de respuesta frente a crisis. En el plano social, la persistencia de pobreza, desigualdad e informalidad laboral refleja debilidades estructurales que afectan la inclusión y reducen la resiliencia de los hogares ante perturbaciones económicas.

    En este contexto, la inversión adquiere un rol determinante como mecanismo para transformar las condiciones de desarrollo, aunque su comportamiento reciente evidencia importantes limitaciones. Si bien el volumen total de inversión ha mostrado un incremento en relación con el producto interno bruto, su composición revela una fuerte dependencia de flujos externos y de proyectos de corto plazo, muchos de ellos vinculados a procesos de reconstrucción tras desastres. Esta dinámica reduce la sostenibilidad del crecimiento y dificulta la consolidación de capacidades productivas de largo plazo. El sector privado concentra la mayor proporción de la inversión, mientras que la inversión pública, particularmente en infraestructura, permanece por debajo de lo requerido para cerrar brechas estructurales. A su vez, los mercados financieros domésticos presentan un desarrollo limitado, lo que restringe la movilización de capital interno hacia proyectos de gran escala. Bajo estas condiciones, la inversión extranjera directa emerge como una fuente relevante de financiamiento, con una participación destacada en sectores de servicios y, en algunos países, en industrias extractivas. Además de su contribución en términos de capital, este tipo de inversión genera efectos positivos asociados a transferencia tecnológica, mejora en la calidad del empleo y fortalecimiento de capacidades productivas. No obstante, su concentración sectorial y geográfica plantea desafíos en términos de diversificación económica y equidad territorial.

    Frente a estas dinámicas, la construcción de un modelo de desarrollo resiliente y sostenible exige reconfigurar las estrategias de inversión y financiamiento. La incorporación sistemática de criterios de resiliencia en la planificación de infraestructura y en la toma de decisiones económicas resulta necesaria para mitigar riesgos y proteger activos frente a eventos climáticos. Asimismo, la promoción de sectores con potencial estratégico, como energías renovables, economía azul, turismo sostenible, transformación digital y sistemas alimentarios sostenibles, permite articular crecimiento económico con sostenibilidad ambiental. De forma complementaria, el fortalecimiento institucional y la mejora en la calidad de los sistemas estadísticos contribuyen a una gestión más eficiente de los recursos y a una mejor preparación de proyectos. En el ámbito financiero, la ampliación de las fuentes de financiamiento se vuelve indispensable, combinando recursos domésticos, participación del sector privado y flujos internacionales. La innovación en instrumentos financieros, incluyendo bonos temáticos y mecanismos de canje de deuda vinculados a objetivos ambientales, abre nuevas oportunidades para movilizar recursos en condiciones más favorables. A su vez, la cooperación regional y el desarrollo de plataformas comunes facilitan economías de escala y reducen costos de implementación. Bajo este enfoque, el fortalecimiento de capacidades fiscales, la racionalización de incentivos tributarios y la diversificación de ingresos públicos se convierten en elementos centrales para sostener una agenda de inversión ambiciosa que permita superar las restricciones estructurales y avanzar hacia trayectorias de desarrollo más estables y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/caribbean-development-dynamics-2026_5c92507d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/02/caribbean-development-dynamics-2026_f2a57eab/5c92507d-en.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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