Agora Energiewende presenta la flexibilidad como columna vertebral de los sistemas eléctricos modernos. A medida que aumentan la solar, la eólica y la electrificación de transporte, edificios e industria, el sistema debe equilibrar oferta y demanda en más ubicaciones, con mayor velocidad y en diferentes escalas de tiempo. El análisis señala que algunos sistemas pueden ahorrar hasta 80% en costos cuando la flexibilidad se despliega plenamente.
El documento explica que la flexibilidad proviene de muchas fuentes: redes que trasladan energía entre regiones, operación flexible de plantas existentes, respuesta de la demanda, almacenamiento de corta duración como baterías y recursos de consumidores. También advierte que no existe una solución única; cada sistema requiere evaluar volumen, ubicación, duración y velocidad de respuesta. Incorporar evaluaciones periódicas evita subinversión, sobrecontratación y decisiones que encarecen la transición energética.
Para responsables de tecnología, la recomendación es clara: planear flexibilidad exige datos, modelos, coordinación transmisión-distribución e infraestructura digital. Las empresas necesitan pronósticos, medición avanzada, sistemas de gestión de recursos distribuidos y plataformas para activar consumidores, agregadores y almacenamiento. La flexibilidad no debe tratarse como programa aislado sino como principio de operación y expansión de red. Para Colombia, el enfoque es relevante ante mayor penetración renovable, crecimiento de demanda, restricciones regionales y necesidad de usar mejor activos existentes. La oportunidad está en diseñar mercados, señales tarifarias y herramientas digitales que conviertan recursos dispersos en capacidad confiable. La implementación demanda señales regulatorias, gestión de datos, automatización y coordinación comercial para que consumidores participen con resultados medibles y auditables regionales.
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