El sector de telecomunicaciones entra en una fase en la que la optimización energética pasa por sistemas de inteligencia artificial (IA) integrados al núcleo operativo. Un reportaje especializado recoge previsiones de gasto en tecnologías de soporte a IA que escalarían desde 337.000 millones USD en 2025 hasta 749.000 millones USD en 2028, con dos tercios de la inversión embebida en operaciones. En este contexto, proveedores y operadores han evolucionado de asistentes de consulta a IA “agéntica” —capaz de ejecutar acciones bajo límites definidos— para coordinar múltiples agentes de campo, optimizar inventarios y ajustar parámetros de red. Los casos reportados muestran reducciones de hasta 70% en consumo energético durante horas valle mediante apagado inteligente, consolidación de cargas y control fino de ventilación/climatización y módulos inactivos, lo que disminuye la métrica kWh/GB y libera OPEX.
El texto subraya que operadores globales despliegan asistentes autónomos para atender alertas, reforzar atención al cliente y maximizar rendimiento de infraestructura. En particular, se menciona que una plataforma conversacional como Aura de Telefónica supera cientos de millones de interacciones al año y expande funciones generativas, indicio de cómo la IA de propósito general migra a tareas críticas en operación y atención. Para capturar el potencial de ahorro, la industria debe asegurar interoperabilidad entre OSS/BSS, infraestructura de borde y canales de cliente, así como gobernanza para trazabilidad de decisiones y ciberseguridad. En resumen, la eficiencia energética ‘telco’ ya no depende solo de hardware eficiente, sino de la orquestación algorítmica de la red, con impactos directos sobre la huella energética y la competitividad de servicios digitales.
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