OilPrice reporta un nuevo informe de Wood Mackenzie según el cual las interrupciones del suministro petrolero y los precios altos de combustibles podrían impulsar la adopción global de vehículos eléctricos. La consultora señala que las guerras que afectan a productores como Rusia e Irán expusieron a gobiernos y consumidores a mayores riesgos de suministro, incentivando inversión en manufactura y cadenas de baterías. A esto se suma el avance tecnológico chino en carga ultrarrápida de cinco minutos y en baterías de sodio y de fosfato de hierro y litio, que presiona a otros países a acelerar el ritmo. Wood Mackenzie proyecta que el consumo global de petróleo podría caer a 99 millones de barriles diarios en 2040, frente a más de 100 millones actuales.
La transición no será pareja entre regiones: la participación de vehículos eléctricos en Estados Unidos pasaría de 3% hoy a 20% en 2040, un cambio significativo pero moderado frente a otras economías. En Europa, donde la dependencia de petróleo importado es mayor, la participación de mercado subiría de 3% en 2025 a 35% en 2040, casi el doble del ritmo esperado en el mercado estadounidense. La industria necesitaría 45.000 millones de dólares adicionales en inversión de metales durante la próxima década, con el cobre como el principal cuello de botella para sostener ese crecimiento. Según la firma, el suministro mineral disponible alcanzaría para sostener un aumento del 50% en los volúmenes globales de vehículos eléctricos hacia 2040, aunque extraerlo a tiempo es otro desafío.
Para directivos de tecnología de empresas de energía, la próxima ola de demanda eléctrica no vendrá solo de centros de datos, sino también de una electrificación del transporte más rápida de lo previsto ante los choques del mercado petrolero. En Colombia, donde la adopción de vehículos eléctricos es incipiente frente a mercados como Europa, este pronóstico anticipa la necesidad de dimensionar la infraestructura de carga y la capacidad de la red.
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