¿Qué conceptos se te vienen a la cabeza cuando piensas en Chernóbil? Quizás sea central nuclear, desastre, radiación, letalidad o lugar inhóspito. Y no estarían mal: se trata de un ambiente contaminado por radiación donde, incluso, es raro encontrar insectos. Pero es curioso ya que, a pesar de estar abandonado desde hace décadas… sigue habiendo vida en él. En las sombras de este entorno tan hostil, crece un hongo negro que no solo sobrevive a la radiación, sino que se alimenta de ella.
Su nombre científico es Cladosporium sphaerospermum, pero algunos lo llaman “el hongo fotosintético de la oscuridad”. Aunque suene como si se tratase de una criatura sacada de una novela de ficción, es un organismo muy real y que crea una gran curiosidad entre el panorama científico. Y no solo porque desafiase lo que creíamos posible sobre la vida en la Tierra, sino porque también podría ser útil a la hora de salir de ella.
Este curioso hongo fue descubierto en uno de los lugares donde, para ser sinceros, menos se esperaba descubrir algo: en las ruinas de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. Tras el desastre nuclear de 1986, la zona se convirtió en un entorno tan contaminado por la radiación que se volvió inhabitable para la mayoría de las formas de vida. Pero, sorprendentemente, este hongo no solo resistió esas condiciones, sino que prosperó en ellas.
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