El impulso del hidrógeno de bajas emisiones sigue creciendo a pesar de la lentitud de los incentivos financieros y de las persistentes presiones sobre los costes, que amenazan con retrasar los proyectos. Pero los niveles de producción aún pueden aumentar sustancialmente de aquí a 2030 si se llevan a cabo todos los proyectos anunciados y se redoblan los esfuerzos para fomentar su adopción. Así lo refleja la última edición del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), llamado Global Hydrogen Review 2023.
El número de proyectos anunciados de hidrógeno de bajas emisiones sigue creciendo rápidamente, mientras que más de 40 países de todo el mundo han establecido estrategias nacionales de hidrógeno hasta la fecha. Sin embargo, la capacidad y los volúmenes instalados siguen siendo bajos, ya que los promotores esperan a recibir ayudas públicas antes de realizar inversiones. Así, según aparece en el informe, el hidrógeno de bajas emisiones sigue representando menos del 1% del total de la producción y el uso de hidrógeno.
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