La Escuela de Regulación de Florencia plantea que la transición hacia un sistema eléctrico neutro en carbono exige algo más que más renovables: requiere recursos flexibles no fósiles capaces de responder a escasez, variabilidad y congestión. El artículo parte de una pregunta regulatoria central: si los mercados y los contratos privados no entregan incentivos suficientes para desplegar almacenamiento y respuesta de la demanda con la velocidad necesaria, los Estados podrían necesitar esquemas de apoyo específicos. El texto reconoce que los mecanismos de capacidad ya pueden ayudar porque otorgan contratos de largo plazo por disponibilidad durante eventos de escasez. Sin embargo, también subraya que esos mecanismos remuneran solo una dimensión del valor, la disponibilidad en megavatios, y no necesariamente incentivan otros servicios de flexibilidad con perfiles técnicos diferentes.
La evidencia inicial que presenta FSR es reveladora. Los recursos no fósiles han mejorado su desempeño en subastas recientes de capacidad, y las baterías ya superan a plantas a gas en algunas categorías de nueva construcción. En Bélgica, por ejemplo, el almacenamiento representó alrededor del 60% de la nueva capacidad seleccionada para 2027/28 en la subasta T-4, equivalente a 357 megavatios. Aun así, cuando se observa la capacidad total adquirida por estos mecanismos, incluyendo recursos existentes y nuevos, la participación de almacenamiento y respuesta de la demanda sigue siendo reducida, cerca de 4% según datos citados por el artículo. Por eso FSR analiza experiencias tempranas en Europa donde empiezan a aparecer apoyos orientados específicamente a flexibilidad no fósil, con el objetivo de corregir vacíos de señal e incentivar inversiones más alineadas con las necesidades reales del sistema.
La importancia para directivos tecnológicos y regulatorios es que el debate ya se trasladó desde la simple suficiencia de oferta hacia la calidad y temporalidad de la flexibilidad. No basta con tener capacidad disponible en papel; se necesita capacidad que responda con rapidez, frecuencia y atributos compatibles con una red crecientemente dominada por recursos basados en electrónica de potencia. El artículo sugiere que el diseño de apoyos públicos tendrá que evitar subsidios indiscriminados y enfocarse en productos y servicios concretos. También adelanta una discusión sensible: hasta qué punto los Estados deben intervenir para acelerar activos que todavía no capturan plenamente su valor en el mercado. Europa está empezando a construir esa respuesta con instrumentos tempranos que probablemente influirán en la regulación comparada durante los próximos años.
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Flexibility support schemes: exploring the concept and early experience across Europe