El World Resources Institute actualiza datos globales sobre incendios forestales y concluye que el problema empeora de forma sostenida. Investigadores de la Universidad de Maryland muestran que entre 2001 y 2025 los incendios queman cada año más del doble de cobertura arbórea que hace dos décadas, y más del triple en zonas tropicales. Cuatro de los cinco peores años para incendios globales ocurrieron desde 2021.
El fuego ya representa una fracción creciente de la pérdida forestal. Entre 2023 y 2025, los incendios explicaron alrededor de 43% de la pérdida anual de cobertura arbórea, frente a un promedio cercano a 27% entre 2001 y 2022. El año 2024 fue el más extremo desde el inicio de la serie en 2001, seguido por 2023; 2025 quedó en tercer lugar. El análisis advierte que los incendios aparecen incluso en áreas históricamente menos expuestas, incluyendo bosques tropicales, y se combinan con agricultura, tala y degradación.
Para directivos de tecnología de empresas de energía, el aumento de incendios tiene implicaciones sobre redes, generación, seguros y resiliencia climática. Las empresas deben incorporar monitoreo satelital, pronósticos meteorológicos, mapas de vegetación, gestión de franjas de servidumbre y protocolos de desconexión preventiva. También crece la necesidad de tableros de riesgo que integren datos ambientales y activos eléctricos. En Colombia, donde transmisión, distribución y generación hídrica interactúan con territorios forestales, esta información ayuda a anticipar vulnerabilidades y diseñar respuestas frente a eventos climáticos extremos. La gestión preventiva requiere integración con pronóstico hidrológico, seguros, planes de poda, sensores remotos y coordinación institucional durante temporadas secas prolongadas.
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