Red Eléctrica activó el pasado 4 de septiembre el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda por sexta ocasión en menos de dos meses, movilizando 832 megavatios de potencia industrial durante cerca de dos horas y gestionando 1.631,6 megavatios hora de energía. Las empresas participantes recibirán cerca de 185 euros por cada megavatio hora movilizado, además de la remuneración pactada por mantener esa capacidad disponible para el operador del sistema.
El mecanismo, creado en 2022 como herramienta de flexibilidad desde el lado de la demanda, estaba pensado para situaciones puntuales en las que el operador carece de reserva suficiente. Sin embargo, desde mediados de julio su uso se disparó: dos activaciones consecutivas el 15 de julio, una adicional el 22 de julio, otras dos el 11 y el 20 de agosto, y la más reciente el 4 de septiembre. Seis llamadas en apenas ocho semanas marcan un ritmo inusual para un recurso concebido como excepcional. Fuentes del operador atribuyeron la última activación a una combinación de factores: producción eólica inferior a la prevista, indisponibilidad térmica no programada adicional y una reducción en tiempo real de los programas de intercambio con Francia por congestiones en la interconexión. La desconexión de la central nuclear de Ascó, ocurrida horas antes ese mismo día, se sumó a la tensión del sistema, aunque el operador precisó que no fue la causa directa de la activación del mecanismo.
Para directivos de tecnología del sector energético, el patrón resulta relevante porque anticipa presiones similares sobre sistemas eléctricos con alta penetración renovable y menor generación térmica firme. La dependencia creciente de mecanismos de respuesta de demanda, junto con interconexiones que no siempre ofrecen el margen esperado, apunta a la necesidad de invertir en almacenamiento, en digitalización de la operación de red y en herramientas predictivas que permitan anticipar estos episodios antes de que obliguen a parar procesos industriales completos.
Para leer más ingrese a: