El mercado global del gas natural licuado experimentó un crecimiento sin precedentes durante el año 2025, alcanzando un volumen récord de transacciones que consolidó al sector como un pilar de la seguridad energética mundial. Este incremento fue impulsado mayoritariamente por una expansión masiva en la oferta proveniente de América del Norte, mientras que Europa retomó su posición como el mercado de equilibrio al absorber gran parte de los excedentes globales para compensar la pérdida definitiva de los suministros rusos por tubería. Por el contrario, la demanda en el continente asiático mostró signos de desaceleración, con disminuciones notables en mercados como China e India, lo cual facilitó la redirección de cargamentos hacia las terminales europeas. Debido a que la infraestructura de licuefacción continuó expandiéndose, especialmente en la costa del Golfo de los Estados Unidos, el sistema demostró una madurez operativa capaz de gestionar flujos comerciales altamente diversificados y dinámicos. Del mismo modo, la liquidez en los puntos de referencia de precios se profundizó, permitiendo a los participantes del mercado mitigar riesgos financieros de manera más efectiva que en crisis energéticas anteriores. Bajo este contexto, los Estados Unidos se mantuvieron como el mayor exportador del planeta, seguidos por Qatar y Australia, lo que refleja un cambio estructural en el mapa energético global donde los proveedores del Atlántico han ganado una relevancia determinante para la continuidad del suministro industrial y residencial.
A pesar del desempeño positivo del año previo, el inicio de 2026 introdujo un entorno de alta incertidumbre derivado de la escalada de conflictos en la región del Golfo, lo cual interrumpió temporalmente la salida de suministros a través del estrecho de Ormuz. Esta situación afectó directamente a exportadores de gran envergadura como Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, provocando incluso daños materiales en trenes de licuefacción específicos que permanecerán fuera de servicio por varios años. Puesto que este bloqueo severo restringió el acceso a una parte significativa de la capacidad operativa mundial, los precios en Asia y Europa registraron ráfagas de volatilidad, amenazando la estabilidad de las economías emergentes dependientes de cargamentos al contado. No obstante, la industria ha demostrado una capacidad de adaptación resiliente, apoyada en una cadena de suministro más diversificada que ha servido como amortiguador ante las perturbaciones logísticas. De esta manera, el escenario actual obliga a los gobiernos a priorizar la seguridad del suministro y la protección de las rutas de navegación para garantizar que la transición hacia sistemas energéticos más limpios no se vea comprometida por la inestabilidad geopolítica regional. Por otra parte, la entrada de nuevos mercados importadores, como Senegal y otros países de África, añade una capa adicional de complejidad y oportunidad para la redistribución de recursos en un sistema que busca ser cada vez más multipolar y menos dependiente de rutas únicas.
Desde una perspectiva a largo plazo proyectada hacia 2035, los fundamentos de la demanda se mantienen sólidos gracias al crecimiento poblacional, la urbanización acelerada y el auge de nuevas tecnologías digitales como la inteligencia artificial. El sector de los centros de datos, específicamente, emerge como un nuevo consumidor masivo de electricidad que favorece la generación a gas por su capacidad de ofrecer potencia firme para complementar las energías renovables variables. Asimismo, la innovación tecnológica está transformando la infraestructura mediante la proliferación de terminales flotantes de regasificación y licuefacción, las cuales ofrecen menores tiempos de despliegue y costos de capital reducidos frente a las instalaciones terrestres convencionales. Por lo tanto, el perfeccionamiento de soluciones como el bio-GNL y el e-metano permite que el sector avance en sus metas de descarbonización sin necesidad de realizar cambios estructurales en la logística existente. Globalmente, la transición hacia motores de propulsión de nueva generación en la flota de buques, como los sistemas X-DF y ME-GI, asegura una mayor eficiencia térmica y una reducción progresiva de las emisiones contaminantes, reafirmando el posicionamiento de este recurso como un componente determinante en la matriz energética del futuro. Adicionalmente, el robusto libro de pedidos para nuevos buques metaneros de alta capacidad indica que los inversores mantienen la confianza en la expansión del mercado, apostando por economías de escala que reduzcan los costos de transporte transoceánico y mejoren la competitividad del gas frente a otros combustibles fósiles más pesados. Por tales razones, el futuro de la industria dependerá de una combinación equilibrada entre la expansión de la capacidad física y la adopción de flujos de trabajo digitales que optimicen la eficiencia de toda la cadena de valor.
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https://www.igu.org/igu-reports/2026-world-lng-report
https://www.datocms-assets.com/146580/1783403747-igu-world-lng-report-2026.pdf