La integración de la inteligencia artificial en el ámbito laboral ha avanzado de manera significativa, transformando la forma en que se desempeñan tareas y se gestionan procesos dentro de las organizaciones. Este proceso ha llevado a que una mayoría de empleados utilicen herramientas de IA con frecuencia, aunque se observan diferencias en los niveles de adopción según el rol y la región. Mientras en países del sur global como India la adopción es elevada, en otras regiones se mantienen niveles más moderados, especialmente entre empleados de primera línea. A pesar del crecimiento en el uso de IA, persisten limitaciones en áreas como el acceso a herramientas adecuadas, la disponibilidad de entrenamiento de calidad y el apoyo de liderazgo para facilitar la transición. Muchos trabajadores indican que sus entrenamientos en IA han sido superficiales o demasiado cortos, lo que limita la confianza y la efectividad en el uso de estas herramientas. Además, una proporción considerable de empleados señala la falta de acceso a herramientas aprobadas, situación que los lleva a emplear soluciones no autorizadas, incrementando riesgos de seguridad.
La formación adecuada, que incluya sesiones presenciales, acceso a mentores y un número suficiente de horas de entrenamiento, ha demostrado incrementar tanto el nivel de uso regular de la IA como la confianza de los empleados en sus habilidades digitales. Los datos muestran que aquellos que reciben más de cinco horas de formación y acceso a apoyo en el uso de IA logran mejorar su desempeño, finalizando tareas con mayor calidad y en menor tiempo. Por otro lado, la digitalización mediante IA no solo facilita el ahorro de tiempo en las actividades cotidianas, sino que también permite que los trabajadores se concentren en tareas estratégicas y de mayor valor agregado. Sin embargo, solo un porcentaje limitado de empleados recibe orientación sobre cómo utilizar este tiempo ahorrado, lo que disminuye el impacto potencial de la IA en la productividad global.
A medida que las organizaciones avanzan de la adopción básica hacia la integración de la IA en procesos y flujos de trabajo completos, se observa un cambio hacia la reinvención de funciones y modelos de negocio. Aquellas empresas que invierten en rediseñar procesos con IA suelen generar mayor valor, mejorando la satisfacción de los empleados, optimizando la toma de decisiones y fortaleciendo la eficiencia operativa. Este avance, sin embargo, viene acompañado de preocupaciones por la posible pérdida de empleos, debido a que muchos empleados temen que sus funciones desaparezcan con la automatización impulsada por la IA. Las herramientas de IA generativa se han convertido en elementos habituales, aunque los agentes de IA aún no se han implementado de manera generalizada. Solo un pequeño porcentaje de empresas ha logrado integrar estos agentes en sus flujos de trabajo, mientras que la mayoría se encuentra en fases piloto o de supervisión. A pesar de esto, existe un reconocimiento sobre el potencial de estos agentes para apoyar las actividades humanas, aunque también surgen inquietudes relacionadas con la supervisión, la responsabilidad en caso de errores y la posibilidad de sesgos en las decisiones automatizadas.
El avance de la IA en el entorno laboral plantea la necesidad de una estrategia integral por parte de las organizaciones, que incluya inversiones en la capacitación del personal, la medición de los impactos generados y el rediseño de funciones para maximizar los beneficios de la inteligencia artificial. De esta manera, la IA se consolida como una herramienta que no solo transforma los procesos operativos, sino que también redefine la relación entre los trabajadores y la tecnología, generando espacios para la innovación y el aprendizaje continuo.
Para leer más ingrese a:
https://www.bcg.com/publications/2025/ai-at-work-momentum-builds-but-gaps-remain