La operación de las salas de control del sistema eléctrico exige a los operadores coordinar información fragmentada proveniente de múltiples aplicaciones distribuidas en siete pantallas, con patrones de interfaz inconsistentes y una integración limitada entre sistemas. Esta fragmentación incrementa la carga cognitiva, reduce la eficiencia y compromete la calidad de las decisiones, especialmente en situaciones críticas donde el tiempo de respuesta resulta determinante. El aumento del volumen, la velocidad y la complejidad de los datos asociados a la transición energética agrava aún más estas condiciones. Para abordar el problema se aplicó un enfoque de investigación centrado en el usuario que combinó seguimiento ocular de alta resolución durante escenarios de entrenamiento representativos, observaciones en la sala de control en vivo, cuestionarios estandarizados de carga de trabajo y conciencia situacional, y talleres creativos de ideación sobre la sala de control del futuro.
El análisis de los datos de mirada, de los flujos de trabajo y de las interfaces visuales permitió identificar siete puntos de dolor recurrentes: la variabilidad de preferencias individuales, la inconsistencia de patrones de interfaz entre aplicaciones, el cambio frecuente de aplicaciones y de configuraciones de pantalla, el esfuerzo manual excesivo para la toma de decisiones, la ausencia de herramientas digitales de colaboración rápida, la desconexión entre sistemas y la falta de alineación entre el entorno de entrenamiento y la operación real. A partir de estos hallazgos se formularon cinco principios de visión de diseño orientados a un estado futuro deseable: interfaces flexibles pero consistentes, acceso inmediato a la información crítica, un modelo de datos unificado que alimente múltiples vistas, automatización de lo conocido y sugerencias rápidas y explicables basadas en inteligencia artificial.
Sobre esta base se elaboraron once recomendaciones priorizadas junto con AEMO según factibilidad y prioridad operativa. Las recomendaciones se agrupan en tres categorías: visualización e interacción (minimización de carga visual y estandarización de interfaces, patrones de interacción de bajo esfuerzo, perfiles adaptativos, colaboración fluida), sistemas unificados conscientes del contexto (espacios de trabajo agrupados por tarea, procedimientos contextuales y explicables, portal de gestión de eventos, gemelo de entrenamiento con biblioteca de escenarios) y soluciones integradas conscientes del contexto (guía explicable para la integración de inteligencia artificial e incorporación de información contextual en los diagramas unifilares). Como resultado inmediato se desarrollaron veinticinco directrices prácticas de visualización y diseño de tableros, organizadas en consistencia de diseño, tipografía y jerarquía visual, interacción y carga cognitiva, y canales visuales, junto con orientaciones específicas para interfaces de inteligencia artificial explicable.
El conjunto de resultados ofrece una base concreta para avanzar hacia una filosofía de visualización coherente en las salas de control energéticas. Al reducir la carga visual, mejorar la consistencia entre sistemas y facilitar la creación rápida de soluciones de monitoreo contextual, se fortalece la conciencia situacional de los operadores y se facilita una toma de decisiones más ágil y confiable en un entorno de creciente automatización y complejidad.
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