La transformación digital en Biscay se ha consolidado como un eje estratégico para modernizar la administración pública y responder a las demandas de una sociedad cada vez más conectada. El territorio cuenta con una base institucional sólida, autonomía fiscal y un ecosistema innovador que le permiten avanzar con estabilidad. Sin embargo, la necesidad de traducir estas fortalezas en resultados consistentes y escalables se hace evidente, especialmente frente al envejecimiento de la población y de la propia fuerza laboral pública. En este escenario, la resiliencia se convierte en un principio rector, pues la administración debe estar preparada para sostener la prestación de servicios y la innovación incluso en contextos de presión social y económica. De ahí que la gobernanza digital, las inversiones estratégicas y el desarrollo de talento sean pilares que requieren continuidad y adaptación constante.
El impulso hacia un sector público orientado al futuro se refleja en la consolidación de mecanismos de coordinación institucional y en la creación de infraestructuras compartidas que garantizan coherencia en la implementación. No obstante, la participación ciudadana y de actores externos aún se encuentra limitada a ejercicios puntuales, lo que abre la oportunidad de establecer espacios formales y estables de consulta y asesoría. Al mismo tiempo, el desarrollo de competencias digitales en la administración se enfrenta al reto de una plantilla envejecida, lo que exige estrategias de aprendizaje continuo y atracción de talento especializado. La combinación de estabilidad institucional con innovación inclusiva permitirá que Biscay mantenga su liderazgo en la transformación digital y que los beneficios se extiendan a toda la población.
La gestión de datos y la aplicación de inteligencia artificial representan otro frente decisivo. Biscay ha avanzado en la creación de un marco de gobernanza de datos con estatutos, catálogos y plataformas interoperables, además de iniciativas como la Data Academy. Estas bases permiten mejorar la toma de decisiones y abrir oportunidades para servicios más personalizados. Sin embargo, la transición de proyectos piloto hacia una adopción sistemática de la inteligencia artificial requiere un modelo de gobernanza común, guardrails éticos y mayor transparencia. La creación de inventarios públicos de sistemas de IA y la participación activa de usuarios en la retroalimentación sobre datos y servicios son pasos necesarios para reforzar la confianza y asegurar que la innovación se despliegue con legitimidad y responsabilidad.
La apuesta por GovTech ha convertido a Biscay en un referente internacional en la colaboración con startups y emprendedores. El GovTech Lab ofrece un marco estructurado para experimentar soluciones digitales y vincular al ecosistema innovador con la administración. No obstante, para que estas iniciativas tengan impacto sostenido, es necesario integrarlas en los procesos de decisión y planificación presupuestaria, establecer rutas claras de escalamiento y adoptar modelos de contratación que reduzcan barreras para pequeñas empresas. Además, la participación en redes internacionales puede ampliar mercados y facilitar la difusión de prácticas reutilizables. Así, el futuro de la transformación digital en Biscay dependerá de su capacidad para consolidar un gobierno resiliente, inclusivo y abierto a la innovación, capaz de convertir la experimentación en resultados tangibles y sostenibles para la ciudadanía.
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