El siguiente informe ha revelado la existencia de un entorno hostil cada vez más desafiante, además de la creciente carga, tanto a nivel financiero como operativo, a la que el ransomware está́ sometiendo a sus víctimas. También arroja nueva luz sobre la relación entre el ransomware y los ciberseguros, y el papel que desempeñan estos para impulsar cambios en las ciberdefensas. El año pasado se vieron afectadas por el ransomware el 66 % de las organizaciones según una encuesta realizada, mientras que en 2020 fueron el 37 %. Esto representa un incremento del 78 % en el transcurso de un año, lo que demuestra que los adversarios se han vuelto considerablemente más capaces de ejecutar los ataques más importantes a escala. Este incremento probablemente también refleje el creciente éxito del modelo de ransomware como servicio, que amplía significativamente el alcance del ransomware al requerir menos conocimientos para ejecutar los ataques. Los adversarios también se han vuelto más eficaces a la hora de cifrar los datos en sus ataques. En 2021 los atacantes lograron cifrar los datos en el 65 % de los ataques, lo que supone un aumento respecto al índice de cifrado del 54 % en 2020. Sin embargo, se ha producido una reducción del 7 % al 4 % en el porcentaje de las víctimas que sufrieron ataques de solo extorsión, en los que los datos no fueron cifrados pero sí se exigió un rescate con la amenaza de divulgar los datos. El aumento del éxito de los ataques de ransomware forma parte de un entorno de amenazas cada vez más amplio y desafiante: durante el último año, el 57 % de las organizaciones encuestadas experimentó un aumento del volumen de los ciberataques en general, el 59 % vio aumentar la complejidad de los ataques y el 53 % afirmó que había aumentado el impacto de los ataques. El 72 % apreció un aumento en por lo menos una de estas áreas.
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