El análisis de los costos de distribución en las empresas eléctricas privadas (IOUs) en Estados Unidos revela un crecimiento acelerado en las inversiones relacionadas con la infraestructura de distribución desde 2014, con una tasa anual real del 6%. Esta expansión ha superado ampliamente el ritmo observado en las dos décadas previas y se refleja principalmente en gastos de capital (CapEx) en lugar de costos operativos y de mantenimiento (O&M). Este aumento coincide con un comportamiento dispar en las tarifas eléctricas, donde algunas regiones como CAISO presentan incrementos significativos de hasta 3 centavos por kWh desde 2014, mientras que otras muestran alzas más moderadas. La distribución representa aproximadamente un tercio del crecimiento en las tarifas minoristas de IOUs a nivel nacional, lo que implica un efecto sustancial en las facturas de los consumidores. Adicionalmente, la reducción en la demanda y vidas útiles más cortas para los activos contribuyen a esta dinámica, haciendo que el costo sea recuperado más rápidamente a través de las tarifas. Estos factores evidencian un cambio importante en la estructura financiera y operativa del sector, afectando tanto las inversiones como la recuperación de costos.
Además, las previsiones de gasto para el periodo hasta 2030 evidencian una tendencia hacia un aumento sostenido en la inversión, donde la mayoría de las empresas priorizan el mantenimiento y mejora de la infraestructura existente por encima de la expansión para atender el crecimiento en la demanda o la integración de recursos distribuidos. La gestión de activos, la seguridad y la resiliencia son factores determinantes en la distribución de los recursos de inversión, mientras que el crecimiento de la demanda, aunque presente, tiene un impacto menor en el incremento del CapEx. Esta orientación hacia el mantenimiento se traduce en cambios en el perfil de gastos que buscan asegurar la confiabilidad y resistencia del sistema frente a nuevas condiciones, lo que puede generar presiones adicionales sobre los costos a mediano y largo plazo. A su vez, el aumento en las solicitudes de incrementos tarifarios y las altas tasas de aprobación por parte de las Comisiones de Servicios Públicos (PUCs) sugieren un entorno regulatorio que facilita la recuperación de los costos crecientes, incluyendo la autorización de tasas de retorno sobre capital que superan niveles razonables según la teoría financiera.
Los incentivos regulatorios asociados a la regulación por costo más tarifa parecen favorecer un sesgo hacia inversiones de capital elevadas, por encima de la contención de costos operativos y la eficiencia en el uso de los recursos. La aplicación de métodos tradicionales de determinación de la tasa de retorno y estructuras de recuperación puede inducir que las empresas busquen incrementar su base de activos para maximizar los ingresos permitidos, incrementando el riesgo de inversiones sobredimensionadas o con retornos insuficientes. Esta dinámica también se complica por el uso frecuente de mecanismos de recuperación rápida, como trackers, que reducen el incentivo para contener gastos. No obstante, las revisiones de prudencia representan una herramienta para evaluar la justificación de los costos, pero los reguladores enfrentan desafíos de información que dificultan la identificación oportuna de gastos innecesarios o ineficientes.
frente a este contexto, el abanico de estrategias regulatorias disponibles ofrece diversas vías para controlar la escalada de costos de distribución, comprendiendo tanto medidas a corto como a medio plazo. Entre las opciones inmediatas destacan la revisión de las tasas de retorno sobre capital y la estructura financiera, la modificación de los períodos de depreciación, la limitación o ajuste de mecanismos de recuperación rápida y el uso de procesos de financiación como la securitización para reducir costos financieros. A más largo plazo, la implementación de regulaciones basadas en el desempeño puede alinear mejor los incentivos entre las empresas y los objetivos regulatorios, fomentando la eficiencia operativa y la inversión adecuada. Así mismo, la incorporación de herramientas avanzadas de planificación y gestión de activos puede mejorar la toma de decisiones y optimizar el uso de los recursos de inversión. Estas medidas requieren un balance cuidadoso entre la protección del consumidor y el atractivo para la inversión, considerando además las diferencias regionales y los variados contextos regulatorios.
El estudio revela que el crecimiento acelerado del gasto en distribución en las IOUs está afectando de manera importante las tarifas eléctricas, impulsado principalmente por mayores inversiones en infraestructura que responden a necesidades de mantenimiento, resiliencia y seguridad. Al mismo tiempo, la estructura regulatoria actual puede estar incentivando un mayor nivel de gastos de capital en detrimento del control de costos y la eficiencia operativa. Sin embargo, existen múltiples herramientas regulatorias que, bien implementadas, podrían mitigar estas tendencias y promover un desarrollo más equilibrado y sostenible del sistema eléctrico de distribución, asegurando la confiabilidad y la asequibilidad para los usuarios finales.
Para leer más ingrese a:
https://emp.lbl.gov/publications/electric-utility-distribution-costs
https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/2026-04/utility_distribution_costs_final.pdf