El norte de África posee un potencial considerable para convertirse en una región exportadora de hidrógeno verde, gracias a su disponibilidad de recursos renovables, su proximidad geográfica a Europa y sus ambiciones nacionales en torno a la transición energética. La combinación de condiciones climáticas favorables para la generación solar y eólica, junto con grandes extensiones de terreno disponibles, permite visualizar un escenario en el que esta zona no solo satisfaga su demanda energética interna, sino que también contribuya a descarbonizar mercados internacionales. Los países de la región han comenzado a definir estrategias nacionales orientadas al desarrollo del hidrógeno verde. Marruecos, Egipto, Túnez, Argelia y Mauritania han formulado hojas de ruta con metas específicas en torno a producción, exportación y uso doméstico. Estas iniciativas buscan posicionar a la región dentro del mercado global emergente del hidrógeno renovable, mientras se promueve la industrialización local y la diversificación económica. Sin embargo, para materializar este potencial, es necesario resolver diversos retos técnicos, institucionales, económicos y sociales.
Uno de los elementos centrales para viabilizar el despliegue de proyectos a gran escala es la disponibilidad de infraestructura adecuada. Esto incluye redes eléctricas interconectadas, plantas de electrólisis, puertos y sistemas de transporte eficientes. La integración energética entre el norte de África y Europa puede facilitar el desarrollo de un mercado común de hidrógeno, al tiempo que contribuye a la seguridad energética regional. No obstante, esta integración exige inversiones considerables y coordinación interestatal sostenida, además de la armonización de marcos regulatorios. Otro factor determinante es el acceso al financiamiento, especialmente para proyectos de infraestructura en etapa inicial. Dado que el hidrógeno verde aún se encuentra en una fase temprana de competitividad económica, se requieren instrumentos financieros que mitiguen el riesgo y atraigan capital privado. Las instituciones financieras multilaterales, los mecanismos de financiamiento climático y la cooperación internacional pueden desempeñar un rol importante para movilizar recursos. A su vez, la claridad en las políticas públicas y la estabilidad normativa son condiciones esenciales para generar confianza en los inversionistas.
En paralelo, se plantea la necesidad de desarrollar capacidades técnicas y laborales a nivel local. La transición hacia el hidrógeno verde no puede depender únicamente de transferencias tecnológicas externas. Resulta indispensable fortalecer la educación técnica, la formación profesional y la investigación aplicada, de modo que los países involucrados puedan crear valor en sus propias cadenas productivas. Esto implica también la promoción de empleo digno, la inclusión de mujeres y jóvenes en el sector energético y la protección de los derechos laborales. Asimismo, el desarrollo del hidrógeno verde en el norte de África debe contemplar el uso sostenible del agua. Dado que la electrólisis requiere importantes volúmenes de agua dulce, se hace necesario integrar soluciones como la desalinización, especialmente en regiones áridas. Estas soluciones deben ser evaluadas cuidadosamente para evitar conflictos por el recurso hídrico y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los proyectos.
La aceptación social es un componente imprescindible para el éxito de las iniciativas. Los proyectos deben ser diseñados con participación de las comunidades locales, considerando sus necesidades, preocupaciones y aspiraciones. La creación de beneficios tangibles a nivel territorial, como acceso a energía, servicios públicos mejorados o infraestructura comunitaria, puede contribuir a fortalecer el respaldo social y evitar dinámicas extractivas que han caracterizado experiencias pasadas en el sector energético. Siendo así, el desarrollo del hidrógeno verde en el norte de África representa una oportunidad para impulsar la transformación energética regional, fomentar el desarrollo industrial y promover una cooperación internacional más equitativa. Para que este escenario se concrete, es necesario combinar ambición política, inversión estratégica y un enfoque inclusivo que priorice el bienestar ambiental y social de los territorios involucrados.
Para leer más ingrese a:
https://www.irena.org/Publications/2025/Jun/Enabling-green-hydrogen-development-North-Africa