La invasión de Ucrania por parte de Rusia y la crisis del sistema energético resultante han puesto de relieve los retos a los que se enfrenta cada país a la hora de equilibrar la seguridad energética, la asequibilidad de la energía y las necesidades de transición energética. Sin embargo, es necesario encontrar un equilibrio para alcanzar los objetivos climáticos colectivos. La ambición y la acción tempranas han permitido al Reino Unido hacer grandes progresos, pero a menos que el gobierno detalle un plan de implementación para apoyar un futuro bajo en carbono, el Reino Unido no cumplirá su objetivo de «cero emisiones netas para 2050». En las próximas tres décadas, el Reino Unido abandonará los combustibles fósiles, y en 2050 la mitad de su demanda energética procederá de la electricidad, y tres cuartas partes de ella de la energía eólica y solar. Este cambio en la combinación energética del Reino Unido exigirá una ampliación continua de la red eléctrica y un aumento significativo de la respuesta flexible para hacer frente a la variabilidad del suministro. El cambiante panorama energético se basa en los progresos ya realizados; sin embargo, los avances que preveen no serán suficientes para alcanzar la reducción del 100% de las emisiones para 2050, a pesar de la actual coyuntura económica, se debe recordar que la transición hará que la energía sea cada vez más asequible para todos. El aumento de la eficiencia y la expansión de las energías renovables de bajo costo reducirán a la mitad el gasto energético total de los hogares británicos de aquí a 2050. Al igual que otros países de renta alta, el Reino Unido tendrá que pasar a cero emisiones antes de 2050 -más allá de los objetivos actuales- para que el mundo en su conjunto alcance el objetivo de cero emisiones netas y, por tanto, se asegure un futuro con un calentamiento de 1,5 °C. En otras palabras, como líder de la transición energética, el Reino Unido necesita actuar hoy. Principalmente, se deben convertir las decisiones políticas audaces en marcos económicos y normativos sólidos y en modelos empresariales claros. Éstos deben centrarse en una profunda descarbonización de la calefacción y el transporte, apoyando al mismo tiempo todo el espectro de tecnologías bajas en carbono, desde la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) hasta el hidrógeno.
El estudio consta de 8 secciones, puntualmente, la sección 2 resume la situación de la legislación británica sobre el cambio climático y las estrategias políticas del Gobierno del Reino Unido para cumplir sus obligaciones legales. La sección 4 habla de cómo la electrificación es el principal motor de la transición energética y como se prevé que la demanda de electricidad en el Reino Unido se duplicará con creces de aquí a 2050, y se ecologizará al mismo tiempo. En la sección 6 se habla del gasto energético y las principales fuentes de consumo. Finalmente la sección 8 habla de los impulsores y barreras de la transición energética en el reino unido.
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