La inversión mundial en tecnologías de transición energética, incluida la eficiencia energética, alcanzó la cifra récord de 1,3 billones de dólares en 2022. Sin embargo, las inversiones anuales deben cuadruplicarse como mínimo para mantener el rumbo hacia la consecución de la hipótesis de 1,5 °C del World Energy Transitions Outlook 2022 de IRENA. La inversión en energías renovables tampoco tiene precedentes (0,5 billones de dólares), pero representa menos del 40% de la inversión media necesaria cada año. Las crisis mundiales actuales suponen tanto un reto como una oportunidad para el despliegue acelerado de las energías renovables. El reducido espacio fiscal y las inciertas perspectivas macroeconómicas están afectando negativamente a los flujos de inversión hacia las energías renovables, mientras que la actual crisis energética está obligando a los países a desplegar urgentemente fuentes alternativas de energía que sean sostenibles, fiables y asequibles. Mientras tanto, 733 millones de personas no tenían acceso a la electricidad y casi 2.400 millones dependían de combustibles y tecnologías tradicionales para cocinar a finales de 2020. Las inversiones tampoco están fluyendo al ritmo o la escala necesarios para lograr las mejoras en los medios de vida y el bienestar que exige la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para que la transición energética tenga un impacto positivo, los gobiernos y los socios para el desarrollo deben desempeñar un papel más activo a la hora de garantizar un flujo de financiación más equitativo que reconozca las diferentes dotaciones y condiciones de partida de los países. Este informe subraya la necesidad de dirigir fondos públicos a las regiones y países que tienen un considerable potencial sin explotar pero que encuentran dificultades para atraer inversiones. Estos fondos deberían destinarse a apoyar el desarrollo de infraestructuras para la transición energética, así como marcos políticos propicios para impulsar la inversión y abordar las brechas socioeconómicas persistentes. El informe también analiza las diferentes fuentes, intermediarios e instrumentos políticos que pueden canalizar la financiación pública hacia el sector energético y la economía en general para apoyar una transición justa e integradora.
El informe consta de 4 secciones, hablando puntualmente en la sección 1 se habla del contexto de la inversión de las energías renovables, la sección 2 habla del panorama de la financiación de las energías renovables de 2013 a 2022, en la sección 3 se habla del panorama de la inversión en energías renovables sin conexión a la red en los países en desarrollo y finalmente en la sección 4 se hacen conclusiones y un análisis final de la inversión mundial en tecnologías hacia la transición energética.
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