La compra pública de innovación (CPI) es un instrumento de política de innovación desde la demanda, que en las últimas décadas ha incrementado su implementación en Iberoamérica. La CPI ofrece un nuevo escenario de apoyo a la innovación en el sector privado donde los gobiernos asumen un papel más proactivo y tractor. La implementación de la CPI exige el desarrollo de diferentes capacidades de innovación y de contratación en las personas del sector público, así como el uso de metodologías de trabajo enfocadas en el diseño de servicios y la generación de valor público. Desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) existe un claro interés por apoyar su implementación en la región, mediante el aporte de herramientas que permitan comprender sus beneficios y las particularidades del proceso, y asimilar nuevos métodos de adquisición. Esta guía busca apoyar a los responsables de políticas de compras y de innovación en la mejor forma de implementar la CPI diferentes sectores de actividad del Banco: salud, energía, agua y saneamiento, agricultura y desarrollo rural, educación, medioambiente, turismo sostenible, transporte, y desarrollo urbano y Vivienda. La publicación recoge las lecciones aprendidas en varios estudios de caso y proyectos piloto auspiciados por el BID en la región, aplicando las políticas de adquisiciones vigentes desde 2020. Las principales lecciones aprendidas son que se requiere realizar un fuerte esfuerzo en la capacitación de los profesionales de compras para que puedan aplicar CPI, que la importancia del liderazgo innovador en los responsables de proyectos es clave para la implementación de la herramienta y que debe activarse al ecosistema innovador y emprendedor de la región para que confíe en las entidades públicas como socios tecnológicos. El principal objetivo de la CPI es obtener bienes y servicios innovadores por parte de entidades públicas y fomentar la innovación en el sector privado, con el fin último de ofrecer mejores servicios a la ciudadanía. El gran tamaño del mercado convierte a la contratación gubernamental en una palanca importante para alcanzar no solo objetivos económicos sino también sociales y ambientales. De esta manera, a lo largo del tiempo y en distintos entornos, las compras públicas han contribuido, intencional o indirectamente, al aumento de la productividad, al desarrollo de grandes empresas nacionales, a la mejora del medio ambiente, al incremento del empleo o al fomento de la innovación.
En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) los sistemas de compras han ido evolucionando desde aquellos enfocados en la eficiencia de recursos, pasando por sistemas de mayor valor por dinero con un incremento de la rendición de cuentas, hasta sistemas que tienen una visión estratégica para las compras al establecer objetivos estratégicos de segundo nivel: ambientales, sociales o de innovación
En el último peldaño de los sistemas de compras públicas, el de objetivos estratégicos, se ubica la CPI, que surge cuando las compras se utilizan como herramientas para lograr un objetivo estratégico orientado a promover la innovación. Por lo tanto, la CPI es un procedimiento administrativo orientado a potenciar el desarrollo de soluciones innovadoras a través del instrumento de contratación pública. Esta herramienta de política pública de innovación se enmarca en las políticas de fomento a la innovación del lado de la demanda, entre las que también se incluyen la introducción de regulación y estándares, y la estimulación de la demanda privada mediante incentivos tributarios. Estas políticas constituyen una tendencia que refleja la adopción de un enfoque más amplio de las políticas de innovación y complementan las políticas de innovación de la oferta, con lo cual permiten desarrollar intervenciones sistémicas en los países. La CPI aporta directamente al reto constante del sector público de generar nuevas alternativas para satisfacer las necesidades de la ciudadanía y usuarios, de solucionar de manera diferencial las problemáticas y desafíos de los territorios y de modernizar su actividad y generar ahorros que permitan autofinanciar actividades y proyectos cada vez más complejos y de gran impacto. Además de emplear la CPI para la mejora del sector público, también resulta un instrumento estratégico de fomento de la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) que promueve la colaboración público– privada. Así pues, la adquisición pública de soluciones con contenido innovador representa una oportunidad para que las entidades públicas de la región fomenten el desarrollo económico a través de la innovación y la competitividad de las empresas, además de propiciar las condiciones para incorporar soluciones capaces de responder con mayor eficiencia a las necesidades concretas del sector público.
La guía explora la compra pública de innovación como un enfoque para fomentar la innovación en el sector público. Explica cómo los gobiernos pueden utilizar su poder de compra para estimular el desarrollo y la adopción de soluciones innovadoras por parte del sector privado. El informe ofrece una serie de pasos prácticos y recomendaciones para la implementación exitosa de proyectos de compra pública de innovación. Esto incluye desde la identificación de las necesidades y desafíos del sector público que podrían ser abordados a través de la innovación, hasta la definición de los criterios de evaluación y la selección de los proveedores más adecuados. Además, la guía aborda temas legales y contractuales, como la protección de la propiedad intelectual y la gestión de riesgos en este tipo de proyectos. También destaca ejemplos y casos de estudio de proyectos de compra pública de innovación en diferentes áreas. En resumen, la guía ofrece una visión detallada de cómo implementar con éxito proyectos de compra pública de innovación. Proporciona pasos, recomendaciones y ejemplos para aprovechar el poder de compra del sector público en beneficio de la innovación y el desarrollo de soluciones novedosas en diferentes áreas.
Para leer más ingrese a: