Los mercados laborales de América Latina y el Caribe concentran problemas que afectan la productividad, los ingresos, la equidad y bienestar. Durante las últimas tres décadas aumentaron el nivel educativo de la fuerza laboral y la participación femenina, y registraron avances en la formalización. Sin embargo, estos progresos han sido modestos. La productividad permanece baja, por la presencia de empresas pequeñas y poco productivas, el trabajo por cuenta propia y una asignación ineficiente de recursos. A ello se suma una distribución desigual de los ingresos laborales y una protección social insuficiente para quienes se encuentran fuera del empleo formal. Por tanto, transformar los mercados laborales requiere políticas que mejoren productividad y bienestar simultáneamente. Esto adquiere mayor relevancia ante el envejecimiento demográfico y la transformación tecnológica.
A partir de este diagnóstico, la política laboral debe atender las fallas que impiden asignaciones eficientes entre trabajadores y empresas. Existen problemas de información, poder de negociación desigual, contratos incompletos y baja inversión en habilidades. Además, los costos del empleo formal son elevados: los costos laborales no salariales equivalen, en promedio, al 51,1% de los salarios formales, frente al 41,7% registrado en países de la OCDE ajenos a la región. Cuando estos costos resultan excesivos, pueden incentivar la informalidad y limitar la expansión de empresas productivas. Por ello, la reforma debe reducir distorsiones sin debilitar la protección social. Asimismo, resulta necesario modernizar las reglas de contratación, los mecanismos de despido, la protección de ingresos, los salarios mínimos y la negociación colectiva, mientras se fortalecen la fiscalización y justicia laboral. De esta forma, las instituciones pueden generar condiciones más equilibradas para trabajadores y empleadores.
Además, el desarrollo de habilidades y el acceso al empleo requieren mayor atención. Los trabajadores de la región acumulan menos capital humano durante su trayectoria laboral que quienes trabajan en economías avanzadas: después de 25 años de experiencia, los incrementos salariales acumulados rondan el 35% en América Latina y el Caribe, frente a aproximadamente 85% en economías avanzadas. Asimismo, existen dificultades para conectar capacidades con necesidades empresariales por información incompleta, programas fragmentados y restricciones para financiar capacitación. Por consiguiente, la formación técnica y las políticas activas deben orientarse hacia las competencias demandadas y facilitar transiciones entre ocupaciones. También se requiere ampliar la intermediación laboral y utilizar datos para identificar brechas de habilidades. Estas medidas pueden favorecer la empleabilidad y reducir desigualdades, especialmente entre grupos con menor acceso a redes e información. Así, la inversión en capital humano contribuye a elevar productividad y ampliar oportunidades laborales.
La transformación tecnológica y demográfica exige adaptar las instituciones ante nuevas formas de trabajo. La inteligencia artificial puede automatizar tareas y desplazar trabajadores, pero también puede ampliar capacidades humanas, elevar la productividad y generar nuevas ocupaciones. El resultado dependerá del ritmo de adopción tecnológica y de políticas que impulsen el aprendizaje permanente, la adaptación laboral y sistemas de protección para las transiciones ocupacionales de manera sostenida y duradera para todos. Bajo esta perspectiva, se plantea una agenda que combina reformas estructurales con mejoras graduales y orientadas a la implementación, considerando restricciones fiscales y de economía política. La modernización laboral debe avanzar mediante acciones sostenidas en regulación, protección social, desarrollo de habilidades, intermediación, fiscalización y acceso al empleo. De esta manera, la región puede construir mercados laborales más productivos e inclusivos, capaces de distribuir mejor los beneficios del crecimiento y preparar a trabajadores y empresas para los cambios tecnológicos.
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