La subregión andina ingresa al período 2026-2031 con una tensión evidente: nunca antes los países habían acumulado tanta evidencia científica, capacidad técnica y articulación política sobre el vínculo entre salud y cambio climático, y nunca los riesgos climáticos habían amenazado con tanta fuerza la vida, la infraestructura sanitaria, la cohesión social y la estabilidad económica. El aumento de temperaturas, la alteración de los patrones de precipitación, las inundaciones, sequías, incendios forestales y el acelerado retroceso de los glaciares comprometen la disponibilidad y calidad del agua, la seguridad alimentaria, los medios de vida y la carga de enfermedad. Estos impactos tienden a profundizar desigualdades preexistentes y afectan de manera particular a pueblos indígenas y otras poblaciones en situación de vulnerabilidad. El sector salud resulta especialmente expuesto, tanto por el daño a su infraestructura como por el incremento de la demanda de servicios vinculados a eventos climáticos extremos y enfermedades sensibles al clima.
El Plan Andino de Salud y Cambio Climático 2026-2031 recoge los aprendizajes del plan anterior (2020-2025) y los proyecta hacia un horizonte más ambicioso. Elaborado de manera participativa por el Comité Andino de Salud para la Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres y el Cambio Climático, con el apoyo técnico de la OPS, se fundamenta en los enfoques de Una Sola Salud, justicia climática, salud planetaria, determinantes sociales de la salud y salud en todas las políticas. Establece tres líneas estratégicas prioritarias: fortalecer el liderazgo del sector salud en las políticas climáticas y su integración en las agendas ambientales; mejorar la vigilancia, los sistemas de información y la generación de evidencia para orientar la toma de decisiones; e impulsar medidas de adaptación, resiliencia y mitigación orientadas a reducir la vulnerabilidad de las poblaciones y de los sistemas de salud, incluyendo el avance hacia establecimientos de salud resilientes y la reducción progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector.
El Plan reconoce el valor de los saberes y prácticas de los pueblos indígenas como fuente de aprendizaje para la adaptación y la resiliencia a nivel local, y promueve un diálogo respetuoso entre estos conocimientos y la evidencia científica. Propone resultados esperados, acciones clave e indicadores, así como orientaciones para su incorporación en planes operativos anuales. Dirigido a autoridades sanitarias, equipos técnicos de los ministerios de salud, organismos de integración subregional y organizaciones asociadas, ofrece un marco común que permite alinear esfuerzos, fortalecer capacidades y avanzar hacia sistemas de salud más resilientes, sostenibles y equitativos en un contexto climático cada vez más desafiante. Para profesionales del sector energético y de políticas públicas, constituye una referencia útil sobre cómo integrar la dimensión climática en la planificación sanitaria y territorial de manera coordinada y con enfoque de equidad.
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