Rethinking B2B Software Pricing in the Agentic AI Era

En los últimos años, la transformación de la industria del software empresarial ha estado marcada por la irrupción de la inteligencia artificial, en particular de los agentes autónomos capaces de ejecutar tareas complejas. Este cambio ha modificado no solo la manera en que los clientes utilizan las soluciones digitales, sino también la forma en que los proveedores conciben sus estrategias de monetización. La evolución desde licencias perpetuas hacia suscripciones y luego hacia modelos basados en consumo se ha visto acelerada por la expectativa de los usuarios de que el precio esté directamente vinculado con el valor que reciben. De esta manera, las discusiones actuales ya no giran en torno a cuántos asientos o usuarios se contratan, sino a los resultados concretos que el software genera. Este giro hacia el pago por resultados parece intuitivo, pero plantea múltiples obstáculos. La dificultad de definir métricas claras, la incertidumbre respecto a la predictibilidad de costos, la divergencia en la atribución de valor y la dependencia de factores externos son elementos que han limitado la implementación de modelos puramente basados en resultados. Sin embargo, la creciente demanda de los clientes impulsa a los proveedores a explorar esquemas híbridos que combinen certidumbre para los usuarios con sostenibilidad financiera para las empresas.

En este escenario emergen diversas alternativas de empaquetamiento y fijación de precios. Por un lado, los proveedores deben decidir si las nuevas capacidades de los agentes se ofrecen como complementos dentro de las soluciones existentes, como características exclusivas de planes premium o como productos independientes. Por otro, necesitan analizar las implicaciones de costos, puesto que los márgenes asociados a los servicios basados en modelos de IA varían considerablemente según el uso y el cliente. La presión para mantener rentabilidad ha llevado a algunos a restringir funciones avanzadas a categorías superiores o a introducir límites de uso, estrategias que buscan equilibrar el valor percibido con la estabilidad financiera. Entre los modelos emergentes se identifican varios enfoques. El primero se basa en el consumo de recursos, similar al esquema de la computación en la nube, aunque con menor previsibilidad para el cliente. Otro consiste en la adquisición de agentes individuales, lo que permite asimilar estos costos al reemplazo parcial del trabajo humano. También se encuentra el pago por interacción, en el cual cada acción concreta del agente se traduce en un cargo. De manera más alineada con las expectativas de valor, aparecen los modelos orientados a resultados, ya sea por tareas completadas o por impactos financieros específicos. Si bien estos últimos ofrecen una conexión más directa entre el precio y el beneficio, requieren acuerdos claros sobre cómo medir los resultados y presentan riesgos significativos de atribución.

El aprendizaje de los primeros en adoptar estas prácticas confirma que la claridad en la definición de resultados y la transparencia en la medición son esenciales para generar confianza y aceptación. Ejemplos de proveedores que probaron con tarifas por interacción o por generación de leads muestran que la insatisfacción surge cuando los costos se acumulan sin correlación evidente con el valor obtenido. De ahí que se estén explorando esquemas vinculados a métricas operativas más precisas, como oportunidades de negocio calificadas o resoluciones de consultas efectivas. A futuro, se anticipa una migración progresiva desde los modelos basados en asientos hacia combinaciones de agentes y pagos por tareas ejecutadas. No obstante, la transición no puede ser abrupta. Se recomienda avanzar en fases que permitan mantener flujos de ingresos, mientras se introduce gradualmente la lógica de la inteligencia artificial como generadora de valor medible. Además, es necesario reforzar capacidades internas de seguimiento y telemetría para poder medir, reportar y facturar de acuerdo con estas nuevas modalidades.

El auge de los agentes autónomos redefine la relación entre proveedor y cliente en el sector del software. La promesa de vincular precio y valor de manera directa responde a una demanda cada vez más extendida de eficiencia y transparencia. Aunque el camino está lleno de complejidades, las empresas que comiencen a experimentar con estas estructuras de manera ordenada estarán en mejor posición para consolidar ventajas competitivas en un entorno donde la diferenciación dependerá tanto de la innovación tecnológica como de la creatividad en los modelos de negocio.

Para leer más ingrese a:

https://www.bcg.com/publications/2025/rethinking-b2b-software-pricing-in-the-era-of-ai

https://web-assets.bcg.com/pdf-src/prod-live/rethinking-b2b-software-pricing-in-the-era-of-ai.pdf

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