A pocos años de 2030, la discusión sobre la transición energética ya no gira en torno a su viabilidad, sino a la velocidad con que puede ejecutarse. Ese es el eje del tercer informe anual de seguimiento de los objetivos del Consenso de los Emiratos Árabes Unidos, acordado en la COP28 por 198 Partes, que llamó a triplicar la capacidad renovable y a duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética. La Agencia Internacional de Energías Renovables, custodia de ambas metas, lo elabora junto con la Presidencia de la COP31 y la Global Renewables Alliance. Las cifras de 2025 son alentadoras: se añadieron 693 GW de capacidad, un crecimiento de 15,5%, de los cuales 513 GW fueron solares fotovoltaicos. Además, las renovables evitaron 8,4 gigatoneladas de CO2 y 480.000 millones de dólares en costos de combustibles fósiles, y 90% de la capacidad nueva resultó más económica que la alternativa fósil más barata.
Pese a ello, el camino restante es exigente. De mantenerse el crecimiento de 2025, la capacidad instalada alcanzaría 10,6 TW en 2030, es decir, 0,6 TW menos que la meta de 11,2 TW, una distancia que se redujo desde 1,49 TW en 2024. Cerrarla implica duplicar las adiciones anuales hasta cerca de 1,2 TW, con un crecimiento sostenido de 16,7%. A su vez, el despliegue es desigual: Asia, Europa y América del Norte concentran 86% de la capacidad, mientras África registró su mayor avance histórico con 11,3 GW, aunque África central y occidental sumó menos de 0,4 GW. El costo de capital explica buena parte de esa asimetría, pues las condiciones de cada país determinan cerca de 56% de la variación en los costos de financiamiento, de modo que una misma tecnología resulta bastante más costosa de financiar en economías emergentes.
Por su parte, la eficiencia energética es el frente más rezagado. La intensidad energética mejoró apenas 1,7% en 2025, tercer año consecutivo muy por debajo del 4% acordado, por lo que el ritmo requerido entre 2026 y 2030 asciende a 5,6% anual. La electrificación de los usos finales debería pasar de 23% a cerca de 30% del consumo final de energía en 2030, con edificios en 53%, industria en 31% y transporte en 7%. Los vehículos eléctricos alcanzaron un récord de 26% de las ventas de autos nuevos, pero la renovación de edificaciones se mantiene en 1% anual frente al 2% necesario, y las ventas de bombas de calor residenciales cayeron 2%. En ese contexto, la Presidencia de la COP31 propone elevar a 35% la participación de la electricidad en el consumo final para 2035.
Frente a este panorama, el informe cuantifica el esfuerzo financiero y de infraestructura pendiente. La inversión en generación renovable fue de 625.000 millones de dólares en 2025, y triplicar la capacidad demandará 8,6 billones adicionales entre 2026 y 2030. Las redes y la flexibilidad recibieron 525.000 millones frente a hasta un billón anual requerido, y la eficiencia necesita cerca de 3,2 billones por año, casi nueve veces lo invertido. Las baterías muestran el otro lado: se añadieron 112 GW y su costo cayó 95% desde 2010 hasta 140 dólares por kWh. Entre las acciones propuestas figuran acelerar permisos y ampliar redes, reducir el costo de capital en mercados emergentes mediante garantías y financiamiento concesional, escalar la flexibilidad y formar la fuerza laboral necesaria. Para profesionales del sector energético colombiano, ofrece una referencia sobre inversión en redes, almacenamiento, electrificación y digitalización para planear un sistema con creciente participación renovable.
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