RISE 2024: Regulatory Indicators for Sustainable Energy

En los últimos años, los avances hacia la electrificación universal han experimentado un retroceso que no se observaba desde hace dos décadas. A pesar de los progresos normativos reflejados en los indicadores de sostenibilidad energética, la realidad en el terreno muestra un desfase entre la existencia de marcos políticos sólidos y la materialización efectiva del acceso. En 2022, cerca de 685 millones de personas permanecieron sin electricidad, la mayoría en África subsahariana, lo que evidencia que la formulación de políticas no basta por sí sola para superar las limitaciones estructurales y las barreras de implementación.

Aunque varios países han mejorado sus indicadores, en los Estados frágiles el estancamiento es notorio, debido a la inestabilidad política y las dificultades institucionales. En estos contextos, la capacidad para transformar lineamientos en proyectos concretos es mínima, lo que impide que las comunidades se beneficien de la infraestructura prometida. De esta manera, se consolida una paradoja: las naciones con mayores poblaciones no electrificadas presentan, en ocasiones, altos puntajes normativos, pero sin resultados tangibles en términos de conexión. Además de las limitaciones institucionales, los problemas de asequibilidad y financiamiento continúan restringiendo la expansión de la cobertura. Los costos de conexión y los modelos de negocio poco adaptados a la realidad de los hogares rurales obstaculizan la demanda efectiva, incluso cuando existen soluciones técnicas disponibles. La ausencia de condiciones propicias para la inversión privada, junto con entornos poco atractivos para los negocios, limita la capacidad de los países para movilizar recursos a la escala requerida.

En este escenario, la meta de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible relacionado con la energía en tan solo cinco años se percibe cada vez más lejana. Resulta evidente que no basta con la existencia de políticas sólidas o puntajes positivos en evaluaciones comparativas, sino que se requieren esfuerzos concertados para traducirlos en resultados concretos. Es indispensable fortalecer la capacidad de implementación, garantizar esquemas de financiamiento inclusivos y diseñar mecanismos que reduzcan los costos de acceso para los grupos más vulnerables. Paralelamente, la transición hacia soluciones de cocción limpia también refleja una dinámica lenta y desigual. Aunque algunos países han introducido mejoras, los avances son limitados y, en muchos casos, imperceptibles. Más de la mitad de los países evaluados permanecen en niveles bajos, lo que revela la persistencia de marcos regulatorios insuficientes y la falta de incentivos adecuados para acelerar la adopción de estas tecnologías. Esto significa que millones de hogares siguen dependiendo de combustibles contaminantes, con impactos negativos en la salud, el medio ambiente y la equidad social.

La lentitud en la transformación de los sistemas de cocción se explica, en parte, por la escasa disponibilidad de recursos financieros dirigidos a este sector, así como por la falta de coordinación internacional que permita compartir experiencias y escalar soluciones probadas. Sin una acción más decidida, el rezago en este ámbito seguirá profundizando las desigualdades y frenando el progreso hacia un desarrollo sostenible. En este contexto, el reto consiste en pasar del diseño a la ejecución efectiva, integrando políticas energéticas con estrategias de inclusión social y resiliencia económica. La electrificación y el acceso a tecnologías de cocción limpia no solo representan un objetivo de cobertura, sino que condicionan las posibilidades de mejorar la salud, la educación y la productividad de millones de personas. Por ello, la agenda pendiente requiere una visión más integral, donde los marcos regulatorios estén acompañados de mecanismos de apoyo financiero, cooperación internacional y soluciones adaptadas a contextos locales. Solo así será posible avanzar hacia un futuro energético más inclusivo y sostenible, capaz de responder tanto a las metas globales como a las necesidades inmediatas de las comunidades más rezagadas.

Para leer más ingrese a:

https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/2fa3cfc7-5dc6-470d-a44d-83cea2fc9db1

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La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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