El impulso a proyectos privados de energía eólica marina en Vietnam surge como una estrategia para acelerar la transición energética del país y alcanzar metas nacionales establecidas en el sector. La planificación del desarrollo offshore busca armonizar objetivos a corto, medio y largo plazo, estableciendo un proceso transparente y competitivo para la asignación de licencias y contratos. Se propone una secuencia estructurada en la cual la primera etapa, denominada «Survey License Approval», permite la identificación y selección de áreas potenciales mediante un proceso que busca aumentar la competencia y evitar monopolios. En esta fase, se recomienda adjudicar aproximadamente 8 gigavatios en licencias de exploración, con la intención de garantizar una competencia efectiva en las etapas siguientes, donde se otorgarían derechos mediante Acuerdos de Inversión por un volumen estimado de 4 gigavatios. Además, los criterios de exclusividad para las áreas de explotación están implícitos, y en casos de superposiciones, la autoridad competente seleccionará el proyecto más meritorio.
El proceso requiere que el lugar de los primeros 6 gigavatios se determine en función de la disponibilidad de puntos de conexión a la red y las planificaciones marinas, con el fin de evitar cuellos de botella en la cadena de suministro y garantizar una implementación escalonada en un periodo de dos a tres años. La asignación de bloques en etapas tempranas favorece el establecimiento de un portafolio de proyectos que puedan participar posteriormente en licitaciones de precios, buscando mantener un mercado competitivo y dinámico. Además, se enfatiza la importancia de la transparencia, asegurando condiciones iguales para los desarrolladores y una evaluación objetiva que permita seleccionar aquellos con mayor experiencia, capacidad técnica y menor riesgo financiero. Para garantizar la sostenibilidad, el marco de desarrollo contempla principios que incluyen la creación de un ambiente atractivo para inversores y proveedores, además de fomentar una estructura que respalde los objetivos a corto y largo plazo del sector. Asimismo, enfatiza que las decisiones deben estar orientadas a obtener costos más bajos para los consumidores finales, sin sacrificar la calidad o la seguridad ambiental.
El fomento del financiamiento puede apoyarse en instrumentos como préstamos con condiciones favorables y acuerdos de compra de energía que, a pesar de estar aún en proceso de adecuación para el mercado internacional, buscan establecer precios pico y condiciones que incluyan un retorno razonable según las expectativas de inversión. Desde la perspectiva financiera, se reconoce que el sistema bancario del país presenta limitaciones, dado que las instituciones financieras tienen niveles relativamente bajos de capitalización en comparación con bancos en otras zonas de Asia. Esto limita la disponibilidad de recursos y puede afectar el financiamiento de grandes proyectos, aunque existen esfuerzos en marcha para incrementar la capacidad de capital de los bancos nacionales. Por otra parte, la integración de las comunidades locales y la protección del medio ambiente permanecen en el centro de la planificación, con una evaluación cuidadosa de los impactos y la implementación de medidas de mitigación. La planificación marítima, la seguridad y la protección de la soberanía también forman parte de los aspectos a considerar en todos los procesos. La experiencia de otros países en torno a los pilotos de proyectos permite aprender de errores y adaptar metodologías, aunque se advierte que las iniciativas piloto deben diseñarse para replicar condiciones de mercado maduras, con tecnología y habilidades similares, con el fin de maximizar el aprendizaje y la transferencia de conocimientos.
Complementariamente, la regulación de tarifas y precios mediante un mecanismo de techo para los contratos de compra de energía, basado en una tasa interna de retorno del 12%, constituye un elemento para garantizar la viabilidad financiera y reducir riesgos. Sin embargo, aún están en proceso las regulaciones específicas para los precios del viento offshore, lo que requiere atención para facilitar el ingreso de financiamiento internacional y la participación de inversionistas extranjeros. Los esfuerzos para potenciar el sector eólico marino en Vietnam parten de un marco estratégico que combina incentivos económicos, regulación adecuada y participación de múltiples actores. Este esquema pretende crear un ambiente propicio para que los inversores privados lideren el desarrollo, asegurando además una transición energética ordenada, sustentable y alineada con las necesidades nacionales. La coordinación entre las distintas instituciones, la claridad en los procesos y una atención continua a la sostenibilidad social y ambiental serán esenciales para convertir este escenario en una realidad exitosa.
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