Los certificados de atributos energéticos, conocidos de forma más habitual como Renewable Energy Certificates en Estados Unidos, surgieron para demostrar el cumplimiento de los estándares de cartera renovable estatales. Con el tiempo su uso se ha ampliado de manera significativa y hoy constituyen un instrumento central tanto en mercados de cumplimiento como voluntarios. Cada certificado representa los atributos ambientales de un megavatio-hora de generación eléctrica de un recurso determinado y permite fundamentar reclamaciones sobre las emisiones asociadas a ese consumo. Dado que la electricidad entregada a través de las redes regionales no puede rastrearse físicamente desde un generador específico hasta un usuario final, el certificado ofrece el mecanismo contractual necesario para vincular atributos y consumo.
En el ámbito regulatorio, las empresas de energía retiran certificados suficientes para acreditar el porcentaje de generación renovable o de baja emisión exigido por los programas estatales de Renewable Portfolio Standards o Clean Energy Standards. Una vez retirado, el certificado no puede transferirse ni utilizarse por otra parte, lo que previene el doble conteo. Los registros mantienen un historial transparente de propiedad a lo largo del ciclo de vida del certificado y verifican que solo se empleen certificados elegibles según las reglas de cada jurisdicción. Esta infraestructura de cumplimiento sentó las bases contables que después habilitaron las aplicaciones voluntarias.
La aplicación voluntaria más relevante es la contabilidad de emisiones de alcance 2 mediante el método basado en el mercado del Greenhouse Gas Protocol. Las organizaciones pueden adquirir certificados empaquetados con la electricidad o de forma separada y, al retirarlos, reportar una intensidad de emisiones inferior a la del promedio de la red regional. La propuesta de actualización de la guía de alcance 2, publicada en octubre de 2025, introduciría requisitos de emparejamiento horario y de ubicuidad geográfica dentro de la misma zona de entregabilidad. Estos cambios exigirían mejoras sustanciales en los registros, los sistemas de datos y los procesos de verificación, y varios registros ya desarrollan capacidades de emisión y retiro a escala horaria o subhoraria. El seguimiento de toda la generación, y no solo de las renovables, permitiría además asignar factores de emisión a cada unidad de electricidad producida y apoyar contabilidades más precisas, incluido el almacenamiento en baterías.
En los sistemas de almacenamiento, el marco de cadena de custodia permite transferir los atributos de la electricidad de carga hacia la electricidad de descarga, ajustando las pérdidas, sin crear nuevos atributos. En la certificación de hidrógeno y e-combustibles, programas como el crédito fiscal 45V de Estados Unidos y el marco europeo de Renewable Fuels of Non-Biological Origin exigen emparejamiento horario y proximidad geográfica, lo que refuerza la demanda de tracking granular. Finalmente, la actualización de normas contables del Financial Accounting Standards Board de 2026 incorpora los certificados como activos y obligaciones en los estados financieros, ampliando su rol más allá del reporte ambiental hacia la gestión de riesgos y el gobierno corporativo. En conjunto, los certificados de atributos energéticos se consolidan como un mecanismo versátil de trazabilidad y verificación que continúa evolucionando junto con las exigencias de temporalidad, geografía y transparencia de los mercados energéticos y climáticos.
Para leer más ingrese a: