Un ritmo acelerado de innovación liderado por avances tecnológicos clave está sentando las bases para la transformación digital del sector energético. Impulsar este cambio requiere tendencias significativas e inexorables para redefinir la red de distribución. La promesa de la transformación digital es enorme y los miembros de E.DSO creen que una implementación oportuna de la transición energética requiere una digitalización de gran alcance del sector energético, desde los controles del sistema hasta los niveles superiores de la red. Sin embargo, hay muchas redes y propietarios de redes, y muchos recursos nuevos que brindan servicios de flexibilidad, pero solo hay un sistema integrado, compuesto por otros sistemas interconectados. Es imprescindible trabajar junto con otros actores del mercado en el intercambio de datos para adaptarse a una buena observabilidad general y respuestas rápidas, correctas y automatizadas. En el futuro, es posible que se requiera un modelo de cuadrícula a gran escala (por ejemplo, gemelos digitales) para desarrollar conjuntamente algoritmos que intervengan en el nivel del sistema. Con lo anterior en mente, E.DSO emitió un Libro Blanco, respaldado por expertos en DSO y varios representantes de la industria energética, que aborda la digitalización del sector energético como ‘imprescindible’ en la lucha para reducir las emisiones de manera más amplia. El informe identifica múltiples acciones para que los DSO adopten y sugiere la concepción de una hoja de ruta en la cadena de valor de medición. El despliegue de contadores inteligentes también podría estar inmerso en la tecnología de los espacios de datos energéticos. No es de extrañar que los espacios de datos se hayan desarrollado bajo el paraguas de Gaia-X, que crea espacios de datos específicos para cada dominio y para su interconexión en un ecosistema europeo de datos e infraestructuras caracterizado por la soberanía y la interoperabilidad. Además de la preocupación por los plazos de implantación, los costos internos y externos de transformación y la disposición de los operadores de redes de distribución (GRD) a adoptar nuevas tecnologías, los representantes del sector señalan la falta de mano de obra cualificada. Este déficit, ya existente, quedará relegado a un segundo plano al centrarse predominantemente en la tecnología y creará cuellos de botella en la aplicación, si no se aborda a tiempo. Se hizo mucho hincapié en la falta general de confianza en la tecnología como barrera fundamental para la aceptación de los servicios en la nube y otras tecnologías en Europa. Europa se enfrenta al dilema de la más alta tecnología con el nivel más bajo de confianza y mano de obra. Para desencadenar un cambio en la mentalidad de las personas hacia la economía digital, especialmente el uso de plataformas coordinadas, será necesario reunir a múltiples partes interesadas. El sector eléctrico ya ha dado grandes pasos para superar estas barreras, pero aún queda mucho por hacer. Del mismo modo, las asociaciones promoverían una comunicación fluida a lo largo de la cadena de valor y aprovecharían el éxito de los ejemplos precursores para superar las barreras que actualmente impiden una transición «real».
El sistema energético digitalizado necesita un despliegue adecuado de la infraestructura, los procesos tecnologías y competencias. Los DSO están realmente dispuestos a asumir su parte del reto de la digitalización y construir una base sólida de datos y digitalización para hacer frente al cambio climático y beneficiar tanto al sistema como a los clientes.
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https://www.edsoforsmartgrids.eu/images/E.DSO_White_Paper_digitalised_energy_system_FINAL.pdf