Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • IA orienta financiamiento para restauración ecológica

    IA orienta financiamiento para restauración ecológica

    WRI plantea que la inteligencia artificial puede ayudar a cerrar uno de los mayores cuellos de botella de la restauración ecológica: demostrar resultados de forma confiable, escalable y costo-efectiva para atraer financiamiento. El artículo parte de un diagnóstico fuerte. El planeta pierde 18 canchas de bosque tropical primario por minuto y los gobiernos han prometido restaurar 1.000 millones de hectáreas al 2030, pero el financiamiento para la naturaleza debería cuadruplicarse hasta 269.000 millones de dólares anuales para cumplir esos compromisos. Solo en África se requieren al menos 8.000 millones de dólares para reforestación, agroforestería y restauración de manglares. El problema no es únicamente de voluntad; también es de información verificable para inversionistas, gobiernos y comunidades.

     

    La propuesta del artículo se centra en una nueva generación de modelos de visión artificial, como DINOv3, capaces de analizar imágenes satelitales y de drones para contar árboles, detectar regeneración y distinguir proyectos con mayores probabilidades de generar beneficios ecológicos y económicos. Esa capacidad reduce el costo y la complejidad de los sistemas de monitoreo, reporte y verificación, tradicionalmente lentos y costosos. Sin mediciones precisas, el capital no sabe qué proyectos funcionan ni cuál ofrece mejor valor. El texto recuerda que, en zonas semiáridas de África, menos de la mitad de los árboles plantados sobrevive, mientras los mejores proyectos superan 80 %. Contar con datos más finos permite premiar desempeño, corregir prácticas y construir mecanismos de pago por resultados más robustos.

     

    Aunque el tema se ubica en restauración de paisajes, el mensaje es muy relevante para empresas de energía, inversionistas en sostenibilidad y estrategias de convergencia digital. Los mercados climáticos y de biodiversidad dependen cada vez más de evidencia geoespacial, trazabilidad y analítica avanzada. Si la IA logra reducir incertidumbre y mejorar la asignación de capital, también puede acelerar proyectos con beneficios hídricos, de captura de carbono y de resiliencia territorial que inciden sobre infraestructura energética y seguridad de suministro.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/ai-unlocking-nature-restoration-finance

  • CPS moderniza red con banda privada 900 MHz

    CPS moderniza red con banda privada 900 MHz

    CPS Energy firmó con Anterix un acuerdo de compra de espectro para desplegar una red privada de banda ancha sobre 900 MHz orientada a operaciones críticas de la utility. La iniciativa responde a una tendencia creciente en el sector: reemplazar dependencia de redes públicas o esquemas de comunicación fragmentados por infraestructura propia, segura y diseñada para requerimientos eléctricos. Según el artículo, la red soportará automatización avanzada en campo, detección y restauración más rápida de interrupciones, conocimiento situacional en tiempo real y condiciones de resiliencia necesarias para integrar nuevas tecnologías a medida que evoluciona la red. Para una empresa que atiende más de 970.000 clientes de electricidad y 390.000 de gas natural en San Antonio, la conectividad deja de ser soporte auxiliar y pasa a convertirse en un activo central de operación.

     

    El acuerdo ubica a CPS entre ocho utilities que ya utilizan espectro privado de 900 MHz en quince estados, consolidando una transición nacional hacia redes controladas por los propios operadores de infraestructura crítica. En Texas, la escala es especialmente importante: con los socios de Anterix en el estado, más del 93 % de los condados quedaría cubierto por este tipo de redes, lo que habilita interoperabilidad, desempeño homogéneo entre territorios y mejores capacidades de coordinación durante emergencias. La compañía también se convierte en la primera utility que avanza bajo el programa de financiación AnterixAccelerator, diseñado para reducir barreras de planeación e implementación de estos despliegues.

     

    La decisión tiene implicaciones directas para la digitalización de utilities. Una red privada de este tipo facilita gestión de activos, telecontrol, comunicaciones de cuadrillas, analítica en tiempo real y respaldo operacional en eventos climáticos severos. En el lenguaje estratégico de CPS, el proyecto encaja en su programa Evolve, que busca transformar operaciones, modernizar sistemas de tecnología de información y fortalecer la gestión de red.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.tdworld.com/smart-utility/article/55354680/cps-energy-plans-to-deploy-900-mhz-private-wireless-broadband

  • Centros de datos reordenan demanda eléctrica regional

    Centros de datos reordenan demanda eléctrica regional

    La expansión de centros de datos en Latinoamérica entró en una fase de aceleración que está cambiando el mapa de infraestructura digital y la conversación energética regional. El artículo señala que Brasil, México, Chile y Colombia lideran la atracción de proyectos, mientras JLL proyecta que la capacidad total de la región podría aumentar cerca de 60 % en los próximos dos años si se concretan las obras en construcción y las ya planificadas. Detrás del crecimiento están el despliegue de 5G, la computación en la nube, el auge de la inteligencia artificial, el comercio electrónico y la necesidad de menor latencia para servicios financieros, videojuegos, transmisión de contenidos y operaciones corporativas. Esa combinación convierte a los centros de datos en una nueva carga estratégica para los sistemas eléctricos y las políticas industriales.

     

    El texto destaca diferencias por país. Brasil aparece como el mayor mercado, con 195 proyectos, y busca nuevas inversiones apalancado en conectividad internacional y una matriz relativamente renovable, aunque enfrenta costos tributarios y energéticos altos. México consolida a Querétaro como principal nodo nacional con 67 % de la capacidad instalada, un inventario de 587,2 megavatios y 475,7 megavatios adicionales en desarrollo, lo que ya genera presión sobre la infraestructura eléctrica. Chile suma 33 centros operativos y 34 en trámite, alcanzando 198 megavatios de capacidad, cinco veces más que hace una década. Colombia gana visibilidad como plataforma emergente por costos competitivos, disponibilidad de suelo y condiciones urbanas favorables para nuevas inversiones de infraestructura tecnológica.

     

    La importancia sectorial está en que el crecimiento digital deja de ser un asunto exclusivo de telecomunicaciones y pasa a depender de energía segura, permisos ágiles, agua, conectividad y marcos regulatorios previsibles. Los grandes operadores de nube y de inteligencia artificial buscan acceso estable a electricidad, de preferencia renovable, y tiempos cortos de conexión. El avance obliga además a anticipar conflictos por conexión, capacidad firme y servicios urbanos complementarios.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.bloomberglinea.com/economia/centros-de-datos-se-expanden-a-ritmo-record-en-latinoamerica-y-estos-cuatro-paises-dominan/

  • Europa redefine derechos del consumidor energético

    Europa redefine derechos del consumidor energético

    La Comisión Europea presentó el Citizens Energy Package como una pieza central para abaratar facturas, empoderar usuarios y enfrentar la pobreza energética, y el análisis del Florence School of Regulation explica por qué los derechos del consumidor se volvieron una prioridad regulatoria en medio de la digitalización del mercado. El documento sostiene que la transición energética europea ya no depende solo de infraestructura y renovables; ahora también requiere reglas eficaces para hogares que interactúan con agregadores, comunidades energéticas, plataformas automáticas de cambio de comercializador y esquemas de energía como servicio. La expansión de estos modelos abre opciones de ahorro y flexibilidad, pero también incorpora decisiones contractuales, tecnológicas y de datos que resultan más complejas para el usuario residencial.

     

    El estudio resumido en el artículo organizó ocho servicios energéticos innovadores en tres grupos: servicios ampliamente disponibles, servicios emergentes y servicios del futuro. A partir de entrevistas, encuestas y un recorrido del consumidor energético, evaluó la protección existente antes, durante y después de la relación contractual. El análisis clasificó los hallazgos en verde, amarillo y rojo según la suficiencia normativa. Ese enfoque permitió identificar dónde ya existen salvaguardas razonables y dónde persisten vacíos o disposiciones demasiado generales para garantizar transparencia, comprensión del contrato, manejo de datos, cambios de proveedor, resolución de conflictos y trato adecuado a hogares vulnerables. El resultado es una hoja de ruta para evitar que la innovación comercial avance más rápido que la capacidad de supervisión y defensa del consumidor.

     

    La relevancia para el sector eléctrico es amplia. La electrificación, la respuesta de la demanda y los servicios digitales requieren confianza del usuario para escalar. Si un hogar no entiende quién controla su consumo, cómo se remunera su flexibilidad o qué ocurre con sus datos, la adopción pierde velocidad y legitimidad. El paquete europeo propone nueve planes de acción agrupados en reducción de facturas, protección y empoderamiento, lucha contra la pobreza energética e implementación de la normativa vigente.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/the-citizens-energy-package-and-the-fsr-study-on-the-relevance-of-consumer-rights-and-protections/

  • Texas probará 100 MW con baterías domésticas

    Texas probará 100 MW con baterías domésticas

    Base Power anunció con CoServ, una cooperativa eléctrica del área de Dallas–Fort Worth, el despliegue de 100 megavatios de capacidad en baterías residenciales durante los próximos dos años. La escala es relevante porque equivale a la potencia de una planta pico a gas, pero con una lógica distribuida: miles de equipos instalados en viviendas, coordinados por la empresa para responder a necesidades de capacidad de la red. El artículo plantea que, aunque el sector ha prometido por años que pequeños recursos distribuidos pueden operar como una central convencional, todavía faltaban proyectos que demostraran tamaño, confiabilidad y velocidad de ejecución comparables. Esta iniciativa aparece como una prueba de mercado para confirmar si la agregación residencial puede competir en serio con infraestructura fósil de respaldo.

     

    La propuesta combina valor para el sistema y para el cliente. Los hogares pagan una instalación desde 695 dólares y una suscripción mensual de 19 dólares para recibir respaldo eléctrico integral, mientras Base Power conserva la propiedad y el control operativo de las baterías. Ese diseño le permite monetizar el activo al prestar capacidad a la utility, cargar cuando la energía es barata y descargar en horas de mayor precio o exigencia del sistema. Para CoServ, el acuerdo puede reducir compras costosas en el mercado mayorista y también costos de transmisión asociados a los picos de demanda. Además, el modelo protege al usuario de inversiones individuales que en el mercado abierto podrían costar entre 15.000 y 20.000 dólares por equipo de tamaño equivalente.

     

    El desafío ahora es de ejecución y desempeño agregado. Base Power deberá convencer a cerca de 5.000 propietarios, sostener ritmos de instalación superiores a 60 clientes por día y demostrar que un portafolio disperso puede responder con confiabilidad cuando la utility lo requiera. La empresa afirma haber alcanzado ya 300 megavatios-hora en operación y apalanca un modelo vertical que integra diseño, fabricación, instalación, mantenimiento y operación.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.canarymedia.com/articles/batteries/base-power-to-launch-100-mw-home-battery-network-for-texas-utility

  • EPRI refuerza seguridad nuclear tras Fukushima

    EPRI refuerza seguridad nuclear tras Fukushima

    Quince años después del tsunami y del accidente de Fukushima Daiichi, EPRI expone cómo la investigación desarrollada antes de una emergencia puede convertirse en una herramienta decisiva cuando el sistema eléctrico enfrenta eventos extremos. El texto reconstruye el viaje de Rosa Yang a Japón el 11 de marzo de 2011, justo cuando la industria nuclear buscaba apoyo técnico para responder a una crisis sin precedentes. Esa presencia temprana permitió abrir un canal de trabajo con TEPCO y con otras empresas japonesas en un momento de alta incertidumbre operativa, institucional y humana. El valor estratégico no estuvo solo en acompañar, sino en activar conocimiento ya disponible para resolver problemas urgentes de seguridad, operación y recuperación del parque nuclear.

     

    Uno de los aportes más concretos fue la aplicación de estudios previos sobre remoción de cesio en aguas altamente contaminadas. EPRI conectó a TEPCO con especialistas y con una solución basada en zeolitas, material que seguía siendo eficaz aun con presencia de agua salada, a diferencia de las resinas convencionales. Esa combinación entre evidencia técnica, independencia y red internacional permitió diseñar un esquema de tratamiento que evitó transferencias innecesarias de material altamente radiactivo y ayudó a retirar más del 99,9 % del cesio antes de la temporada de lluvias. En paralelo, el programa MAAP permitió reconstruir la secuencia del accidente pese a la pérdida de datos, estimar el comportamiento del núcleo y mejorar las guías de gestión de accidentes severos que hoy usan operadores nucleares en distintos países.

     

    El texto también muestra efectos estructurales sobre la modernización del sector. Tras el accidente, Japón apagó sus 54 reactores, creó una autoridad regulatoria independiente y reinició 15 unidades, incluida Kashiwazaki-Kariwa a comienzos de 2026. La experiencia consolidó la relación entre EPRI y las empresas japonesas, amplió la adopción internacional de MAAP y reforzó la idea de que la resiliencia del sistema depende de investigación anticipada, cooperación técnica y confianza institucional.

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    The Right Research at the Right Time

  • ASEAN Energy in 2026: Key Insights and Forward-Looking Perspectives on the Regional Energy Landscape

    ASEAN Energy in 2026: Key Insights and Forward-Looking Perspectives on the Regional Energy Landscape

    La dinámica energética de la región ASEAN en 2026 se caracteriza por una transición acelerada hacia la integración, la sostenibilidad y la diversificación de su matriz energética. Este escenario se configura en un contexto global de incertidumbre, que impulsa a los países miembros a fortalecer la cooperación regional y a implementar estrategias que promuevan la resiliencia del sistema energético. La consolidación del ASEAN Power Grid (APG) representa un avance tangible, al pasar de la planificación estratégica a acciones concretas en infraestructura y operaciones, facilitando el comercio eléctrico transfronterizo. Así, la conectividad regional no solo implica la expansión de interconexiones eléctricas, sino también la colaboración institucional y el desarrollo de mecanismos operativos que optimicen el intercambio y la gestión energética. Paralelamente, la incorporación creciente de energías renovables variables, como solar y eólica, requiere mejorar la flexibilidad de las redes eléctricas y fortalecer la planificación y regulación para asegurar la estabilidad y seguridad del suministro. En este esfuerzo destacan iniciativas como los marcos para certificados de energía renovable, dirigidos a aumentar la transparencia del mercado y estimular la inversión corporativa en energía limpia. La transición energética se extiende más allá del sector eléctrico, abarcando la promoción de biocombustibles sostenibles para descarbonizar el transporte y la alineación de políticas regionales para garantizar la sostenibilidad de esta expansión.

    En cuanto a la seguridad energética, la región enfrenta retos derivados de la sobreoferta global y la disminución en la producción local de hidrocarburos, factores que incrementan la dependencia de importaciones y exponen a los países a riesgos geopolíticos. La demanda en sectores como transporte, industria y generación sigue creciendo, lo cual impone la necesidad de acelerar la reducción de emisiones de metano antes de 2030 y de avanzar en tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono, a pesar de los retos regulatorios y económicos asociados a su implementación. Mientras tanto, el carbón, con su demanda local sostenida, se adapta a través de métodos como la co-combustión con biomasa y la exploración de rutas hacia su transformación química, aunque su papel en la matriz energética continúa siendo objeto de debate. La energía nuclear emerge de nuevo como una opción de largo plazo para varios países, impulsando el desarrollo de marcos regulatorios y capacidades institucionales en esta materia. La eficiencia energética se enfatiza como una estrategia integral para mejorar tanto la seguridad como la sostenibilidad, potenciando la armonización de regulaciones, la ampliación de sectores prioritarios y la movilización de inversiones. La electrificación del transporte, la eficiencia en edificaciones y la introducción de mecanismos financieros innovadores completan un panorama que busca una transición energética justa e inclusiva, con especial atención a la digitalización, la integración sectorial y la cooperación interinstitucional para traducir las ambiciones en resultados concretos.

    Al profundizar en las políticas nacionales y avances sectoriales, los países miembro muestran un compromiso creciente con la implementación de reformas legislativas y el fortalecimiento institucional. Por ejemplo, la formalización de marcos regulatorios para el desarrollo y seguridad de la energía nuclear en Filipinas, la reforma fiscal ligada a la minería en ese mismo país, y las medidas en Singapur para controlar las emisiones y fomentar el uso de combustibles sostenibles en la aviación evidencian un enfoque multisectorial y adaptativo. Asimismo, los desafíos impuestos por la urbanización acelerada y la digitalización generan un aumento significativo en la demanda eléctrica, particularmente en los sectores de refrigeración y centros de datos, lo que resalta la urgencia de medidas de eficiencia energética específicas y normativas adecuadas. La penetración creciente de vehículos eléctricos impulsa a los países a enfocar políticas hacia el desarrollo de cadenas de suministro regionales, equilibrio entre incentivos y sostenibilidad fiscal, y la necesidad de compatibilizar las metas ambientales con el mantenimiento de la competitividad industrial frente a mecanismos internacionales como el ajuste en frontera por carbono. Este panorama subraya la complejidad de un panorama energético en transformación, que requiere aprovechar la cooperación regional, implementar políticas integradas y promover inversiones inteligentes para garantizar el acceso a energía asequible, segura y sostenible en un entorno en constante cambio.

    La senda energética para ASEAN en 2026 se orienta hacia un equilibrio entre la integración regional, el despliegue acelerado de energías renovables, la consolidación de la seguridad energética y la eficiencia de recursos. La interacción entre avances tecnológicos, mejoras regulatorias y mecanismos de mercado constituye el soporte para la transición energética que no solo aspira a la descarbonización, sino también a fomentar la equidad y la inclusión social. De esta manera, el compromiso simultáneo con la infraestructura física y las instituciones garantiza que las metas de sostenibilidad estén acompañadas por la resiliencia y la adaptabilidad frente a riesgos globales y locales. El éxito de estas iniciativas depende en gran medida de la cooperación multisectorial y de la capacidad para traducir las estrategias regionales en acciones concretas a nivel nacional, con una visión compartida que contemple tanto los desafíos inmediatos como las oportunidades a largo plazo. Con estos elementos, ASEAN busca posicionarse como un modelo dinámico de transición energética en una región vital para la economía mundial.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/publications/asean-energy-in-2026

    https://storage.googleapis.com/aceweb-bucket-261225/pdf/publication/ASEAN%20Energy%20in%202026_Report_W8Bo740Dzbts85UlX4iC6f6KUihUO0KwfsBXLFXL.pdf

  • Ending Catastrophic Wildfire Together: IMPROVING ELECTRIC UTILITY WILDFIRE OUTCOMES THROUGH COLLABORATION

    Ending Catastrophic Wildfire Together: IMPROVING ELECTRIC UTILITY WILDFIRE OUTCOMES THROUGH COLLABORATION

    El aumento de incendios forestales de gran magnitud ha generado una creciente preocupación sobre el papel de la infraestructura eléctrica en el origen o la propagación de estos eventos, especialmente en regiones donde condiciones climáticas extremas, vegetación seca y expansión urbana en zonas rurales incrementan el riesgo. En este contexto, las redes eléctricas se enfrentan a presiones significativas relacionadas con la seguridad pública, la confiabilidad del suministro y la sostenibilidad financiera de las empresas operadoras. Al mismo tiempo, el crecimiento de comunidades en áreas propensas al fuego ha ampliado la presencia de infraestructura eléctrica en territorios vulnerables, lo que incrementa la probabilidad de igniciones asociadas con fallas técnicas o contacto con vegetación. Además, las estrategias operativas implementadas para reducir riesgos —como la desconexión preventiva de líneas eléctricas durante condiciones climáticas adversas— han generado nuevas tensiones, puesto que estas medidas afectan la continuidad del servicio eléctrico y pueden ocasionar impactos sociales importantes, particularmente para usuarios con necesidades médicas o servicios esenciales.

    En respuesta a este panorama, el sector eléctrico ha desarrollado una variedad de herramientas orientadas a disminuir la probabilidad de ignición y mejorar la gestión del riesgo. Entre estas medidas se incluyen programas de inspección de infraestructura, gestión de vegetación cercana a líneas eléctricas, instalación de tecnologías de monitoreo como cámaras y sensores meteorológicos, así como procesos de fortalecimiento de la red mediante la sustitución de equipos o el soterramiento de cables en áreas vulnerables. Paralelamente, numerosas jurisdicciones han establecido requisitos regulatorios que obligan a las empresas eléctricas a elaborar planes de mitigación de incendios forestales, los cuales describen métodos para evaluar riesgos, priorizar intervenciones y monitorear el desempeño de las estrategias implementadas. Sin embargo, a pesar de estas iniciativas, las respuestas regulatorias y operativas han evolucionado de manera fragmentada entre estados y regiones, generando diferencias significativas en los estándares de planificación, en los mecanismos de supervisión y en las metodologías utilizadas para evaluar riesgos y resultados.

    Ante estas limitaciones, diversas propuestas plantean la necesidad de avanzar hacia modelos de cooperación más estructurados entre empresas eléctricas, reguladores y otros actores institucionales. Experiencias previas en sectores como la aviación o la industria nuclear demuestran que la seguridad puede fortalecerse mediante esquemas colaborativos que promuevan el intercambio de información, el aprendizaje colectivo y la mejora continua de prácticas operativas. Bajo esta lógica, se propone la creación de espacios institucionales donde las empresas puedan compartir datos sobre incidentes, eventos de riesgo y fallas potenciales sin temor a sanciones inmediatas, con el objetivo de comprender mejor los factores que provocan incendios y desarrollar soluciones preventivas más eficaces. Asimismo, el establecimiento de foros especializados permitiría realizar evaluaciones entre pares, difundir innovaciones tecnológicas y ofrecer programas de capacitación orientados a mejorar las capacidades técnicas del sector eléctrico en materia de mitigación de incendios.

    Además de promover la cooperación dentro de la industria, también se plantea la necesidad de abordar los incendios forestales mediante enfoques integrales que involucren a gobiernos, comunidades locales, organismos de emergencia y gestores del territorio. La gestión del riesgo no depende únicamente de la infraestructura eléctrica, sino también de factores como la planificación urbana, las normas de construcción, el manejo forestal y la preparación de las comunidades frente a emergencias. Por ello, la formulación de políticas públicas orientadas a la resiliencia requiere coordinación entre múltiples sectores, así como mecanismos regulatorios que reconozcan la responsabilidad compartida en la prevención y mitigación de desastres. Dentro de este marco, también se propone revisar los esquemas de responsabilidad legal asociados a incendios provocados por infraestructura eléctrica y explorar instrumentos financieros, como fondos de compensación para víctimas, que permitan responder con mayor rapidez a los daños ocasionados. En paralelo, el desarrollo de marcos comunes para evaluar riesgos y medir el progreso de las empresas en la reducción de incendios facilitaría la comparación de resultados, la adopción de mejores prácticas y el diseño de estrategias más efectivas para proteger a las comunidades y fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico frente a amenazas crecientes.

    Para leer más ingrese a:

    https://gridworks.org/wp-content/uploads/2025/12/GW_CREPC-Wildfire-Report.pdf

  • Flexibility acquisition mechanism designs

    Flexibility acquisition mechanism designs

    La transformación de los sistemas eléctricos está marcada por la integración acelerada de fuentes renovables, la electrificación creciente de la demanda y una implicación activa de los consumidores. Estas tendencias originan nuevos retos para las distribuidoras, generando problemas localizados de congestión y variaciones de tensión que requieren soluciones flexibles y adaptativas. Tradicionalmente, estas complicaciones se enfrentaban mediante reforzamientos físicos de la infraestructura de red, pero debido a los altos costos, los largos tiempos de ejecución y las limitaciones regulatorias y ambientales, esta vía se presenta cada vez menos atractiva. En contraste, aprovechar la flexibilidad que poseen los recursos distribuidos emerge como una alternativa dinámica y eficiente para mitigar estas dificultades. Esta flexibilidad se entiende como la habilidad de modificar patrones de consumo o generación ante señales externas, posibilitando una operación de red más eficiente y fiable.

    Para acceder a esta flexibilidad, se utilizan diferentes mecanismos de adquisición que se dividen en implícitos y explícitos, y que varían en su diseño y aplicación. Las tarifas de red, tradicionalmente orientadas a la recuperación de costos, pueden evolucionar para incorporar señales económicas que incentiven cambios en el comportamiento de los usuarios, atendiendo a dimensiones como la asignación de costos, la granularidad temporal y locacional, o la periodicidad de actualización de los cargos. Por otro lado, los acuerdos de conexión flexibles ofrecen la posibilidad de que nuevos usuarios se conecten bajo condiciones no firmes, retrasando o evitando inversiones de reforzamiento al permitir períodos de limitaciones de inyección «curtailment» que se notifican con distintos adelantos temporales. Además, los mercados locales de flexibilidad facilitan la negociación directa entre proveedores de servicios y operadores de red, estableciendo un entorno transparente y basado en precios para movilizar la flexibilidad conforme a las necesidades específicas de la red. Cada mecanismo presenta ventajas particulares, pero también desafíos asociados a su implementación y adaptación al contexto técnico y regulatorio.

    Esta diversidad de mecanismos plantea la necesidad de una coordinación eficaz para evitar efectos no deseados derivados de la coexistencia descoordinada. Por ejemplo, la falta de granularidad en las tarifas puede provocar señales incorrectas para la gestión en horas punta que luego deben ser corregidas por mercados de flexibilidad, lo que puede inducir pagos dobles o incentivos contradictorios. Asimismo, la combinación no armonizada puede fomentar comportamientos oportunistas que distorsionan la operación eficiente del sistema. Por ello, resulta indispensable desarrollar enfoques que permitan identificar y gestionar la interacción entre estas herramientas, promoviendo diseños que se complementen y reduzcan conflictos. Esta coordinación implica no solo aspectos técnicos sino también regulatorios y comunicativos, dado que una correcta comprensión y aceptación por parte de los usuarios y actores involucrados mejora la eficacia de estas soluciones. Además, se recomienda la estandarización y alineación de procedimientos para facilitar la implementación eficiente y la adaptabilidad a diversos entornos geográficos y normativos.

    Avanzar en la integración armoniosa de estos mecanismos requiere también la mejora continua de metodologías que cuantifiquen sus impactos y compensaciones mutuas, de modo que reguladores y actores puedan diseñar marcos que aseguren justicia, claridad y eficiencia económica. Así, las tarifas deben evolucionar hacia esquemas más reflectivos de costos temporales y espaciales basados en principios de equidad y transparencia, mientras que los acuerdos flexibles pueden facilitar la incorporación ágil de nuevas conexiones complementadas con mecanismos de compensación adecuados. Los mercados locales de flexibilidad demandan cooperación estrecha entre operadores, mercados y agregadores para optimizar la participación y minimizar distorsiones. El fortalecimiento del marco regulatorio europeo y la evaluación práctica mediante proyectos piloto ofrecen oportunidades para consolidar estas iniciativas. De esta forma, la movilización efectiva de la flexibilidad no solo contribuye a gestionar las redes con mayor eficiencia, sino que también acompaña la transición hacia un sistema energético más sostenible, resiliente y participativo.

    Para leer más ingrese a:

    https://iea-isgan.org/flexibility-acquisition-mechanism-designs/

    https://iea-isgan.org/wp-content/uploads/2026/01/Flexibility-Acquisition-Mechanism-Designs.pdf

  • Fiji: Assessment of legislative and regulatory frameworks for a just and inclusive energy transition

    Fiji: Assessment of legislative and regulatory frameworks for a just and inclusive energy transition

    La transición energética en pequeñas economías insulares adquiere una dimensión estratégica cuando se consideran los efectos del cambio climático, la dependencia de combustibles importados y la necesidad de garantizar seguridad energética. En el caso de Fiji, el país ha asumido metas ambiciosas orientadas a transformar su sistema energético hacia fuentes renovables, con el propósito de alcanzar electricidad totalmente renovable en las próximas décadas y lograr emisiones netas cero hacia mediados de siglo. Estas metas están alineadas con compromisos climáticos internacionales y con planes nacionales de desarrollo que buscan consolidar un modelo económico más resiliente, sostenible y socialmente inclusivo. Al mismo tiempo, la electrificación del territorio ha avanzado significativamente, con niveles de acceso cercanos a la universalidad; sin embargo, la estructura energética aún presenta una dependencia considerable de combustibles fósiles importados, lo que mantiene presiones económicas y vulnerabilidades frente a fluctuaciones externas.

     
    A partir de este contexto, el sistema energético de Fiji se encuentra sustentado por un conjunto de políticas públicas, instituciones y marcos regulatorios que orientan la expansión de las energías renovables y la modernización del sector eléctrico. Diversos instrumentos estratégicos —como el Plan Nacional de Desarrollo, la Política Nacional de Energía y la Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones— establecen objetivos para diversificar la matriz energética, fortalecer la eficiencia energética e integrar tecnologías limpias en múltiples sectores económicos. En consecuencia, la planificación energética no solo se orienta a aumentar la generación renovable, sino también a crear condiciones que favorezcan inversiones sostenidas, promuevan la participación del sector privado y garanticen que las comunidades locales obtengan beneficios tangibles del aprovechamiento de recursos energéticos. Paralelamente, el marco constitucional reconoce el derecho a un entorno saludable, lo cual refuerza la base normativa para impulsar transformaciones estructurales que reduzcan las emisiones y protejan los recursos naturales a largo plazo.

     
    Sin embargo, el avance hacia un sistema energético plenamente sostenible enfrenta desafíos técnicos, institucionales y regulatorios que limitan la velocidad de implementación. La infraestructura eléctrica existente presenta limitaciones para integrar mayores volúmenes de energía solar o eólica, especialmente debido a su variabilidad y a la necesidad de sistemas de almacenamiento o respaldo que estabilicen la red. De manera paralela, eventos climáticos como sequías prolongadas afectan la producción hidroeléctrica, evidenciando la vulnerabilidad de algunos recursos renovables ante condiciones ambientales cambiantes. A estas dificultades se suma la escasez de capacidades técnicas locales para diseñar, operar y mantener sistemas energéticos avanzados, lo que incrementa la dependencia de especialistas externos. Además, ciertos proyectos desarrollados por productores independientes han enfrentado dificultades para cumplir metas de generación previstas, mientras que el marco regulatorio vigente no siempre ofrece señales claras o incentivos suficientes para expandir la participación privada en proyectos renovables.

     
    Frente a estas limitaciones, la revisión del marco legislativo y regulatorio del sector eléctrico se plantea como una vía para mejorar el entorno de inversión y acelerar la transformación energética. El análisis institucional examina leyes, regulaciones y estructuras de gobernanza que influyen en la generación, transmisión y suministro de electricidad, con el objetivo de identificar inconsistencias o vacíos que dificultan el despliegue de energías renovables. Asimismo, se analizan las funciones de las instituciones responsables de la planificación energética, la regulación del mercado eléctrico y la operación de la red nacional, considerando la necesidad de fortalecer la transparencia, la coordinación institucional y la claridad en los procesos de licenciamiento y contratación. A partir de este diagnóstico se formulan recomendaciones de corto, mediano y largo plazo orientadas a mejorar los mecanismos regulatorios, actualizar la legislación energética y crear incentivos que faciliten la participación de inversionistas privados. De este modo, el fortalecimiento del marco institucional busca promover proyectos renovables viables desde el punto de vista financiero, ampliar la seguridad energética y avanzar hacia un modelo energético que combine sostenibilidad ambiental, desarrollo económico y bienestar social.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.irena.org/Publications/2026/Mar/Fiji-Assessment-of-legislative-and-regulatory-frameworks-for-a-just-and-inclusive-energy-transition

    https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2026/Mar/IRENA_PAR_Fiji_Assessment_just_transition_2026.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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