Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Resilience of Micro, Small, and Medium Enterprises to Climate Risks: A Vulnerability Assessment in the Manufacturing Sectors of Gujarat and Tamil Nadu

    Resilience of Micro, Small, and Medium Enterprises to Climate Risks: A Vulnerability Assessment in the Manufacturing Sectors of Gujarat and Tamil Nadu

    El cambio climático se ha consolidado como un riesgo económico sistémico que altera profundamente las condiciones operativas de la infraestructura industrial y las cadenas de valor globales. En el contexto de la India, las micro, pequeñas y medianas empresas representan el motor del crecimiento nacional, aportando casi el treinta y cinco por ciento de la producción manufacturera y empleando a millones de personas. No obstante, estas organizaciones operan actualmente en la primera línea de vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos, cuya frecuencia e intensidad han escalado de manera alarmante en las últimas décadas. Especialmente en estados industriales como Gujarat y Tamil Nadu, las inundaciones recurrentes y el estrés térmico extremo han dejado de ser meros eventos ambientales para transformarse en amenazas materiales que interrumpen la continuidad del negocio. Puesto que estas empresas suelen carecer de recursos financieros de reserva y sistemas formales de gestión de riesgos, cualquier perturbación en el entorno físico se traduce en pérdidas económicas desproporcionadas que afectan la viabilidad a largo plazo de los centros productivos.

    Dicho esto, la investigación realizada en clústeres industriales de Surat, Chennai y Coimbatore evidencia que los impactos climáticos se propagan de forma multidimensional, afectando tanto la infraestructura física como la productividad laboral. Las inundaciones actúan como choques agudos que destruyen activos, dañan inventarios y paralizan las redes de transporte y logística, impidiendo el acceso a los mercados incluso para aquellas empresas cuyas instalaciones no sufrieron intrusión directa de agua. Simultáneamente, el calor extremo opera como un estresor crónico que degrada gradualmente la eficiencia operativa, incrementando significativamente el ausentismo de los trabajadores y elevando los costos energéticos debido a la mayor demanda de refrigeración. A pesar de la gravedad de estas situaciones, la mayoría de las empresas mantienen una postura reactiva, normalizando las altas temperaturas como una condición inherente al trabajo y limitando sus respuestas a medidas de alivio inmediato de bajo costo, tales como la provisión de agua potable o el desplazamiento temporal de mercancías. De este modo, la falta de inversión en soluciones estructurales de largo plazo perpetúa un ciclo de vulnerabilidad donde cada evento climático erosiona la capacidad de recuperación de la unidad productiva.

    Por otro lado, la superación de estas debilidades requiere el cierre de una brecha de acción significativa, donde la conciencia general sobre el clima no se traduce en planes de preparación empresarial concretos. Las limitaciones en el acceso a información meteorológica localizada y la escasez de conocimientos técnicos sobre tecnologías resilientes impiden que los propietarios de negocios tomen decisiones de inversión informadas. Por esta razón, el fortalecimiento de la resiliencia industrial debe abordarse desde un enfoque multinivel que combine mejoras en la infraestructura física, como el refuerzo de drenajes y el uso de techos reflectantes, con sistemas de protección social y seguros paramétricos diseñados para las necesidades del sector. Además, resulta vital integrar la adaptación climática dentro de las políticas industriales y de desarrollo urbano, fomentando la creación de plataformas de coordinación a nivel de clúster que permitan a las empresas mutualizar riesgos y compartir los costos de las obras de protección colectiva. Por consiguiente, la capacidad de la India para mantener su competitividad manufacturera y salvaguardar los medios de vida de su fuerza laboral dependerá de cuán rápido logre transitar hacia un modelo de resiliencia anticipatoria y sistémica frente a la incertidumbre climática futura.

    Para leer más ingrese a:

    https://wri-india.org/research/resilience-micro-small-and-medium-enterprises-climate-risks-vulnerability-assessment

    https://wri-india.org/sites/default/files/2026-06/Final_Resilience%20of%20MSME%20to%20Climate%20Risks_June%202026.pdf

  • Sustainability Reporting in Europe: From Compliance to Strategy

    Sustainability Reporting in Europe: From Compliance to Strategy

    La presentación de informes de sostenibilidad en Europa ha alcanzado un punto de inflexión con la implementación de la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa y los nuevos estándares europeos asociados. Hasta el momento, muchas organizaciones han adoptado un enfoque orientado casi exclusivamente al cumplimiento normativo, lo que ha derivado en procesos costosos, complejos y con una tendencia marcada hacia el exceso de información. Debido a que las empresas han interpretado la materialidad de forma muy amplia, los reportes resultantes suelen estar desconectados de los modelos de negocio subyacentes y de las prioridades estratégicas reales de la alta dirección. Por este motivo, el ciclo actual se caracteriza por una carga operativa pesada que ofrece un valor limitado para la toma de decisiones internas y externas, consumiendo recursos significativos que superan el millón de euros en las grandes organizaciones. De igual modo, la falta de una estructura integrada ha provocado que la información se perciba como una secuencia de datos aislados en lugar de una narrativa coherente sobre la creación de valor sostenible a largo plazo.

     

    Con la llegada del segundo conjunto de estándares europeos a partir del año fiscal dos mil veintiséis, surge una oportunidad para redefinir este modelo y transitar hacia lo que se denomina cumplimiento inteligente. Esta nueva fase reduce sustancialmente el número de puntos de datos obligatorios y pone un énfasis mucho mayor en la utilidad de la información para la toma de decisiones. Bajo esta lógica, el cumplimiento inteligente busca simplificar los reportes sin perder el rigor técnico, permitiendo que las empresas utilicen su conocimiento estratégico del negocio como punto de partida para identificar los temas realmente materiales. Puesto que el objetivo es restablecer el vínculo entre la divulgación de datos y las metas corporativas, las organizaciones deben integrar la sostenibilidad directamente en su agenda estratégica y en sus procesos de gestión de riesgos. Por añadidura, un enfoque de materialidad doble bien ejecutado permite concentrar los esfuerzos en los impactos y riesgos financieros que tienen una relevancia genuina, evitando la dispersión de esfuerzos en temas periféricos.

     

    Para materializar esta transformación, es necesario diseñar el reporte de sostenibilidad como un proceso integral de principio a fin que elimine los silos funcionales y las intervenciones manuales excesivas. Este flujo operativo debe estructurarse en etapas claras que abarquen desde la definición de la lógica de decisión y el alcance de la gobernanza hasta la publicación final y la mejora continua. De este modo, la industrialización de la captura de datos y el diseño de metodologías de cálculo robustas aseguran que la información de sostenibilidad alcance un nivel de calidad comparable a la información financiera. Asimismo, la adopción de la inteligencia artificial se presenta como un facilitador determinante para automatizar tareas repetitivas y realizar análisis avanzados que fortalezcan la detección de anomalías y la coherencia narrativa. No obstante, el éxito de estas tecnologías depende de una gobernanza sólida y de una preparación organizacional que involucre de forma coordinada a los equipos de finanzas, sostenibilidad y tecnología. Al final, aquellas empresas que utilicen el año dos mil veintiséis como un punto de reinicio lograrán convertir la transparencia en una ventaja competitiva, optimizando costos y mejorando su posición en una economía que valora cada vez más la sostenibilidad real.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.bcg.com/publications/2026/smart-compliance-esrs-sustainability-reporting 

    https://web-assets.bcg.com/pdf-src/prod-live/smart-compliance-esrs-sustainability-reporting.pdf

  • Four Futures for Powering Growth in the New Economy: Energy and Competitiveness in 2035

    Four Futures for Powering Growth in the New Economy: Energy and Competitiveness in 2035

    La dinámica de la economía global atraviesa una fase de incertidumbre profunda debido a la competencia geoeconómica intensificada, el cambio tecnológico acelerado y la transformación de los sistemas energéticos. En este entorno cambiante, la seguridad energética y la resiliencia industrial han pasado a ocupar el centro de las estrategias nacionales y corporativas, puesto que el crecimiento económico depende ahora de la capacidad de los países para gestionar la volatilidad y los riesgos de transición. Debido a que la estabilidad de los sistemas heredados de combustibles fósiles y el acceso a nuevas fuentes de energía limpia evolucionan de manera desigual entre regiones, surgen diversas trayectorias de competitividad que redefinirán dónde se localiza la producción y cómo se crea valor en la próxima década. Por tal motivo, resulta vital que los líderes empresariales adopten una visión de prospectiva que les permita anticipar interrupciones sistémicas y actuar ante las oportunidades que definirán la ventaja competitiva en la nueva economía. Al considerar que sectores como la inteligencia artificial, la manufactura avanzada y el transporte electrificado presentan una dependencia estructural de energía confiable y asequible, el éxito futuro residirá en la habilidad para convertir el capital y el talento en ganancias de productividad sostenibles.

    Al analizar los posibles escenarios para el año 2035, se distinguen cuatro futuros alternativos marcados por la interacción entre la estabilidad del sistema tradicional y la accesibilidad de las tecnologías limpias. En una trayectoria de crecimiento híbrido, la coexistencia de ambos sistemas permite una expansión moderada con costos energéticos estables, aunque el riesgo principal radica en que esta aparente calma retrase inversiones más profundas en resiliencia futura. Por el contrario, un escenario de ventaja fragmentada muestra una realidad donde la tecnología limpia y los minerales se politizan, creando bloques económicos con estructuras industriales divergentes que elevan los costos para quienes permanecen fuera de estas alianzas. De igual modo, existe la posibilidad de un viraje limpio acelerado por crisis en los sistemas fósiles, lo cual comprimiría los tiempos de transición y premiaría a las economías con infraestructuras y redes lo suficientemente robustas como para absorber el cambio. Finalmente, un imperativo de eficiencia surge ante la escasez energética provocada por sistemas frágiles y alternativas restringidas, forzando a los actores a centrarse casi exclusivamente en la continuidad operativa y la supervivencia económica bajo condiciones de racionamiento.

    Para navegar estas complejidades, las empresas deben implementar estrategias de bajo arrepentimiento que fortalezcan su adaptabilidad independientemente del futuro que se materialice. Resulta imprescindible asegurar rutas energéticas críticas mediante la diversificación de carteras y la creación de asociaciones estratégicas que garanticen el suministro desde la generación hasta el uso final. Por añadidura, la construcción de opcionalidad en las cadenas de suministro permite reducir la dependencia de mercados únicos y posicionarse ventajosamente en ecosistemas confiables que puedan resistir la fragmentación global. Puesto que la ventaja competitiva dependerá de la capacidad para desplegar tecnologías de almacenamiento y optimización mediante inteligencia artificial, la inversión temprana en talento y capacidades técnicas se vuelve un requisito operativo ineludible. Por consiguiente, el desarrollo de estrategias regionales granulares y la preparación para la volatilidad regulatoria facilitarán que las organizaciones operen con éxito en un mundo donde las políticas de carbono y los estándares comerciales divergirán significativamente entre jurisdicciones. Al final del día, la coordinación con gobiernos y proveedores financieros para definir estándares y descarbonizar infraestructuras determinará quiénes logran liderar los mercados del mañana.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/four-futures-for-powering-growth-in-the-new-economy-energy-and-competitiveness-in-2035/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Four_Futures_for_Powering_Growth_in_the_New_Economy_Energy_and_Competitiveness_in_2035_2026.pdf

  • Promoting Social Connectedness Through Food

    Promoting Social Connectedness Through Food

    La soledad y el aislamiento social representan retos significativos para la salud pública moderna, impactando de forma directa en el bienestar físico y mental de las poblaciones en los países de la OCDE. Ante esta realidad, el acto de compartir alimentos y participar en actividades gastronómicas comunitarias surge como una estrategia determinante para reconstruir el tejido social y fomentar un sentido de pertenencia. La evidencia disponible sugiere que las comidas compartidas y los huertos urbanos no solo mejoran la nutrición, sino que actúan como catalizadores para la interacción intergeneracional y el apoyo mutuo, especialmente entre personas mayores y grupos socioeconómicamente desfavorecidos. De este modo, la comensalidad se posiciona no meramente como un hecho biológico, sino como un vehículo de cohesión que fortalece la resiliencia comunitaria frente a las crisis de desconexión social. Por lo tanto, integrar estas prácticas en las políticas de bienestar permite abordar el aislamiento desde una perspectiva holística que reconoce la importancia de los entornos compartidos.

    Aunado a lo anterior, la participación en sistemas alimentarios locales, como la agricultura apoyada por la comunidad y los mercados de agricultores, ha demostrado tener efectos positivos en la salud mental y la identidad local. Estas iniciativas facilitan que los individuos se involucren activamente en su entorno, reduciendo el sentimiento de exclusión y promoviendo la confianza interpersonal. Por cuanto el acceso a alimentos frescos y saludables suele estar limitado en zonas con alta precariedad, los proyectos de cocinas comunitarias y bancos de alimentos con enfoque social ofrecen una respuesta práctica que dignifica a los participantes. Bajo esta premisa, la creación de infraestructuras sociales que utilicen la comida como eje central contribuye a mitigar disparidades en el bienestar percibido y real de la ciudadanía. Por añadidura, el fomento de estas redes de apoyo reduce la carga sobre los servicios de salud formales al prevenir enfermedades crónicas relacionadas con el estrés y la soledad.

    Simultáneamente, la implementación exitosa de estos programas requiere una colaboración estrecha entre el sector público, las organizaciones no gubernamentales y los voluntarios, asegurando que las intervenciones sean sostenibles y culturalmente pertinentes. Resulta vital que las políticas gubernamentales incluyan mecanismos de evaluación robustos para medir el impacto de estas actividades en la calidad de vida de los participantes a largo plazo. Puesto que el entorno digital ha modificado las formas tradicionales de socialización, resulta indispensable proteger los «terceros espacios» físicos donde la comunidad puede converger de forma presencial. De igual modo, el diseño de programas de almuerzos escolares y programas de comidas sobre ruedas para personas dependientes debe ir más allá de la provisión calórica, priorizando el componente de interacción humana. Por consiguiente, la inversión en capital social a través del sistema alimentario se traduce en una población más saludable, integrada y resiliente ante las adversidades externas.

    La transformación de las normas sociales respecto al consumo de alimentos puede ser una vía efectiva para combatir la polarización y fomentar la inclusión de minorías. El uso estratégico de la gastronomía social permite derribar barreras culturales y crear puentes de comunicación en contextos urbanos diversos. Por esta razón, la recopilación de datos detallados sobre el consumo compartido y el bienestar subjetivo es necesaria para guiar futuras decisiones políticas basadas en evidencia. Bajo este esquema, la promoción de una cultura de alimentación conectada no solo mejora la satisfacción individual, sino que apuntala la estabilidad de los sistemas democráticos al fortalecer los vínculos vecinales. Así pues, el camino hacia sociedades más cohesionadas pasa necesariamente por redescubrir el valor del plato compartido como la unidad básica de la solidaridad humana. De este modo, la política de bienestar del siglo veintiuno debe abrazar la conexión social como un pilar indivisible de la salud nacional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/promoting-social-connectedness-through-food_1fdd5254-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/07/promoting-social-connectedness-through-food_61c20b43/1fdd5254-en.pdf

  • SME Policy Index for Western Balkans and Türkiye 2026 – Economy Profile for Albania

    SME Policy Index for Western Balkans and Türkiye 2026 – Economy Profile for Albania

    El entorno operativo para las pequeñas y medianas empresas en los Balcanes Occidentales y Türkiye atraviesa una fase de ajuste profundo ante la intensificación de las transiciones digital y verde. Mediante el Índice de Políticas para las PYME 2026, se evalúa el progreso de estas economías en dimensiones vitales para su competitividad, tales como el marco institucional, el acceso al financiamiento y la promoción de la innovación. Los resultados indican que el fortalecimiento de un ecosistema emprendedor resiliente depende de la simplificación de procesos administrativos y de una regulación que fomente la competencia justa. Por tal motivo, las recomendaciones de política se han orientado hacia la reducción de cargas burocráticas y el uso de herramientas digitales para agilizar la interacción entre el sector público y el privado. De este modo, se busca que las PYME no solo sobrevivan a los choques económicos, sino que se conviertan en motores de crecimiento inclusivo.

    Aunado a esto, la sostenibilidad ambiental se ha consolidado como un eje de transformación necesario para asegurar el acceso a mercados internacionales y cadenas de valor globales. Las empresas de la región enfrentan presiones crecientes para adoptar modelos de economía circular y reducir su huella de carbono, lo que requiere incentivos técnicos y financieros específicos por parte del Estado. Puesto que muchas PYME carecen de los recursos internos para gestionar esta transición de forma autónoma, el despliegue de programas de asistencia técnica y subsidios para la eficiencia energética se vuelve vital. Bajo esta premisa, la alineación con los estándares europeos, como el Pacto Verde, ofrece una hoja de ruta para modernizar los sectores productivos locales y mejorar su resiliencia climática. De igual modo, el fomento de redes de conocimiento y clústeres regionales facilita la difusión de mejores prácticas en sostenibilidad y gestión de recursos.

    Por otra parte, la transformación digital constituye un pilar esencial para cerrar las brechas de productividad que afectan a las economías emergentes de la región. El acceso a infraestructura digital robusta, la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el fortalecimiento de la ciberseguridad son condiciones previas para el escalamiento de los negocios. Debido a que la difusión tecnológica es desigual, resulta necesario priorizar la formación en competencias digitales tanto para emprendedores como para su personal. De este modo, las políticas de digitalización deben ir acompañadas de mecanismos de financiamiento innovadores que permitan a las PYME invertir en software y hardware de última generación. Por añadidura, el impulso al comercio electrónico y a las plataformas de exportación digital abre nuevas oportunidades de mercado que anteriormente eran inalcanzables para las pequeñas empresas locales.

    Para finalizar, el desarrollo de capital humano y la promoción de la iniciativa empresarial femenina emergen como factores determinantes para el éxito de las reformas estructurales. La creación de programas de aprendizaje a lo largo de la vida y el fomento de una mentalidad emprendedora desde la educación inicial son medidas vitales para garantizar un flujo constante de talento calificado. Asimismo, la unificación de datos y la mejora en la recopilación de estadísticas permiten a los encargados de la formulación de políticas ajustar sus estrategias de forma dinámica. Por esta razón, el monitoreo constante del progreso a través de indicadores estandarizados es necesario para asegurar que la ambición política se traduzca en resultados reales para las empresas. Por consiguiente, la consolidación de un marco de políticas coherente y transparente será la base para una prosperidad económica duradera en el sudeste de Europa. Así pues, el esfuerzo conjunto entre gobiernos e instituciones internacionales seguirá siendo el catalizador para la convergencia con los estándares de bienestar de la OCDE.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/sme-policy-index-for-western-balkans-and-turkiye-2026-economy-profile-for-albania_ab22c29c-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/07/sme-policy-index-for-western-balkans-and-turkiye-2026-economy-profile-for-albania_53f345d9/ab22c29c-en.pdf

  • Opportunities for the Development of Gas in Latin America and The Caribbean Report

    Opportunities for the Development of Gas in Latin America and The Caribbean Report

    El escenario energético actual de América Latina y el Caribe se sitúa en un momento de transformación trascendental, donde la abundancia de recursos de gas natural surge como un motor determinante para el progreso económico y la seguridad del suministro regional. Con una base de recursos que se estima cercana a los 500 trillones de pies cúbicos, suficiente para abastecer la demanda interna por aproximadamente siete décadas, la región posee el potencial para posicionarse como un actor de peso en el mercado global del gas natural licuado. Proyectos destacados como la formación de esquistos Vaca Muerta en Argentina, el presal en Brasil y los recientes descubrimientos en el margen ecuatorial de Guyana y Surinam ofrecen una oportunidad sin precedentes para monetizar reservas que históricamente han permanecido subdesarrolladas. Por lo tanto, la expansión de la producción nacional no solo permitiría reducir la dependencia de las importaciones costosas, sino que también fortalecería las balanzas comerciales mediante el incremento de las exportaciones y la industrialización de insumos como fertilizantes y petroquímicos.

    Por añadidura, el avance hacia una integración energética profunda en el Cono Sur requiere la optimización de la infraestructura existente, la cual, aunque extensa, se encuentra actualmente subutilizada debido a la escasez de excedentes exportables y a fluctuaciones políticas. La construcción y reversión de gasoductos entre Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay permitiría optimizar la asignación de recursos, reduciendo los costos para los consumidores finales y mejorando la confiabilidad del sistema ante la variabilidad climática. Puesto que la infraestructura de transporte es el obstáculo más complejo de superar, el hecho de que gran parte de la red ya esté instalada facilita la creación de un mercado regional líquido, siempre que se logre una armonización regulatoria que minimice la incertidumbre legal y los costos de transacción. De este modo, la coordinación entre los países permitiría que naciones como Bolivia moneticen su infraestructura ociosa mediante servicios de peaje internacional mientras otros países acceden a gas más económico y menos contaminante.

    Simultáneamente, el gas natural se perfila como el respaldo esencial para la integración de energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica, cuya participación en la matriz eléctrica ha crecido de forma acelerada pero requiere de fuentes de generación despachables para garantizar la estabilidad de la red. En este contexto, el gas natural licuado permite una reducción inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero al sustituir combustibles más pesados como el carbón o el diésel, especialmente en las economías de Centroamérica y el Caribe que aún dependen fuertemente de derivados del petróleo. Por lo tanto, la adopción de tecnologías de bajas emisiones, incluyendo el biometano y el hidrógeno, complementa esta transición al aprovechar las redes de gas existentes para una descarbonización gradual y rentable. Bajo esta premisa, la política energética debe proporcionar señales claras y estables que fomenten la inversión privada a largo plazo, asegurando que el desarrollo del sector se alinee con los objetivos de neutralidad de carbono y sostenibilidad ambiental.

    El despliegue de soluciones basadas en gas tiene un impacto social directo al actuar como una herramienta práctica para la reducción de la pobreza energética y la mejora de la calidad de vida en poblaciones vulnerables. Experiencias exitosas en países como Colombia demuestran que la expansión de las redes de gas permite a los hogares sustituir combustibles contaminantes y costosos, mejorando la salud interna y liberando recursos económicos para las familias. Asimismo, el uso de gas natural vehicular en el transporte de carga pesada y el transporte marítimo ofrece una vía viable para reducir costos logísticos y emisiones en sectores difíciles de electrificar debido a las limitaciones técnicas de las baterías actuales. Por consiguiente, una agenda convergente que integre transparencia, monitoreo de emisiones y cooperación regional será la base para transformar este recurso estratégico en bienestar social y competitividad industrial para toda la región.

    Para leer más ingrese a:

    https://d03ix.r.a.d.sendibm1.com/mk/mr/sh/1t6AVsd2XFnIGDTfIYGIf0grezikaN/NuU8Vwhc_EZk

    https://igu.wetransfer.com/previews/845628d54bedcad2ce06d110ccdf5f8120260602154509/3aa168?itemId=91b8783577d00631697d6e1a8f46b97a20260602154516

  • Baterías retiradas de vehículos pueden ampliar energía limpia

    Baterías retiradas de vehículos pueden ampliar energía limpia

    El Instituto de Recursos Mundiales plantea que las baterías retiradas de vehículos eléctricos pueden desempeñar un papel importante en la transición energética si se reutilizan antes de convertirse en residuo. Muchas baterías salen del uso automotor con 70 a 80 por ciento de su capacidad original, nivel insuficiente para exigencias de autonomía y potencia de un vehículo, pero todavía útil para almacenamiento estacionario. Los ciclos de carga, la exposición al calor y el envejecimiento químico reducen desempeño, aunque no eliminan la posibilidad de atender hogares, comercios, comunidades o vehículos pequeños.

     

     

    La magnitud del recurso es considerable. Hacia 2035, el suministro mundial de baterías retiradas podría superar 300 gigavatios hora, equivalente a cerca de 4,6 millones de baterías que podrían terminar como desecho si no se crean rutas de reutilización. Según BloombergNEF, al menos la mitad provendrá de China. La capacidad remanente podría alimentar durante un año hasta 20.000 hogares en Estados Unidos o diez veces esa cantidad en India. El artículo destaca aplicaciones como almacenamiento conectado a red, respaldo comercial e industrial y soluciones comunitarias. En California, un proyecto de 12 megavatios hora desarrollado por B2U usa cientos de baterías Honda de segunda vida, cargadas con 1,5 megavatios de generación solar e interconectadas al sistema de distribución para vender electricidad y servicios al mercado.

     

     

    Para empresas de energía, la reutilización abre oportunidades en confiabilidad, acceso y economía circular, pero exige estándares. Se necesitan diagnósticos de salud, trazabilidad, garantías, protocolos de seguridad, reglas de responsabilidad, modelos financieros y criterios para decidir cuándo reutilizar y cuándo reciclar. En zonas con redes débiles, estos sistemas pueden reducir costos de respaldo y habilitar mayor penetración renovable. La política pública debe evitar que comunidades vulnerables reciban equipos de bajo desempeño sin protección técnica. Su valor dependerá de marcos que asignen riesgos y aseguren beneficios energéticos, ambientales y sociales verificables.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/second-life-ev-batteries-clean-energy-access

  • MIT evalúa transporte de hidrógeno con costos y emisiones

    MIT evalúa transporte de hidrógeno con costos y emisiones

    Investigadores de la Iniciativa de Energía del MIT desarrollaron una herramienta para analizar costos y emisiones asociados al transporte de hidrógeno hacia sitios de consumo. El hidrógeno se considera un combustible estratégico porque puede producir energía almacenable sin emisiones directas de carbono cuando se usa en combustión o celdas de combustible, generando agua como subproducto. También puede reemplazar combustibles fósiles o servir como insumo químico en industrias difíciles de descarbonizar, como acero y cemento. No obstante, su potencial depende de resolver dos barreras: producirlo de forma limpia y barata, y transportarlo de manera eficiente.

     

     

    El reto logístico surge de propiedades físicas exigentes. El hidrógeno es el gas más liviano y tiene baja densidad energética por volumen, por lo que entregar una cantidad determinada de energía exige mover grandes volúmenes y usar contenedores con sellado estricto para evitar fugas. Transportar combustibles líquidos como gasolina resulta mucho más sencillo. El equipo del MIT, con financiación de ExxonMobil Technology and Engineering Company, revisó alternativas para mover hidrógeno a largas distancias, incluso por océanos, continentes o grandes cuerpos de agua. La conclusión fue que no existe una única respuesta óptima: cada método varía según ubicación, infraestructura, costo e intensidad de carbono.

     

     

    La herramienta HyCAT permite comparar opciones de portadores de hidrógeno y apoyar decisiones caso por caso, en lugar de entregar una tabla universal. Para el sector energético, el aporte está en reconocer que la infraestructura de hidrógeno no termina en la electrólisis ni en la producción. Transporte, almacenamiento, reconversión, pérdidas y emisiones incorporadas pueden cambiar la competitividad del suministro. En países con abundante potencial renovable, como varios de América Latina, exportar hidrógeno o derivados exigirá evaluar rutas marítimas, disponibilidad de agua, puertos, seguridad industrial y certificación de carbono. Una mala decisión logística puede erosionar el beneficio climático y económico del combustible. La comparación transparente permite priorizar inversiones y negociar contratos con señales ambientales verificables.

    Para leer más ingrese a:

    Hydrogen: The clean-burning fuel of the future—if we can find a cheap and clean way to ship it

  • Ciudades estadounidenses elevan estándares para redes ciclistas seguras

    Ciudades estadounidenses elevan estándares para redes ciclistas seguras

    PeopleForBikes presentó resultados de su clasificación urbana 2026 y registró un avance importante en redes ciclistas de Estados Unidos. El programa evaluó más de 3.000 ciudades mediante un análisis de red que mide qué tan fácil es llegar en bicicleta a destinos cotidianos como empleos, colegios, parques, supermercados y servicios esenciales usando rutas conectadas, seguras y de bajo estrés. La escala va de cero a cien y organiza ciudades por tamaño: pequeñas, medianas y grandes. Un puntaje de 50 representa un punto de inflexión, porque indica que la red de baja tensión ya tiene conexión suficiente para impulsar más uso y justificar inversión adicional.

     

     

    El número de ciudades con puntaje igual o superior a 50 pasó de 234 en 2025 a 555 en 2026. La medición incorporó casi 500 nuevas ciudades, incluidas 448 pequeñas y 42 medianas, hasta llegar a 3.019. En ciudades grandes, las primeras posiciones se mantuvieron frente al año anterior: Brooklyn obtuvo 70 puntos, Minneapolis 68, Seattle 66, Queens 63 y San Francisco 61. Milwaukee ingresó al grupo líder tras cumplir la meta de construir 50 millas de ciclorrutas protegidas para 2026, mientras Detroit avanzó con el desarrollo del corredor Joe Louis Greenway, cercano a 30 millas.

     

     

    La convergencia con energía y sostenibilidad está en la reducción de presión sobre transporte motorizado, emisiones urbanas y demanda de infraestructura vial. Redes ciclistas seguras también interactúan con electrificación ligera, micromovilidad, logística de última milla y planeación de espacio público. Para empresas de energía y autoridades locales, estos indicadores pueden orientar programas de carga para bicicletas eléctricas, integración con transporte público y diseño de ciudades que reduzcan dependencia de combustibles. El aprendizaje regulatorio es que la infraestructura debe medirse por conectividad funcional, no solo por kilómetros construidos. Una ruta aislada tiene menor valor que una red capaz de conectar hogares, trabajo y servicios esenciales con seguridad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.peopleforbikes.org/news/2026-city-ratings-summary-report

  • Alianza de inteligencia alerta sobre modelos cibernéticos avanzados

    Alianza de inteligencia alerta sobre modelos cibernéticos avanzados

    Agencias de inteligencia de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda advirtieron que modelos avanzados de inteligencia artificial con capacidades cibernéticas de alto impacto podrían estar disponibles públicamente en cuestión de meses. El pronunciamiento de la alianza señala que estas tecnologías pueden transformar capacidades ofensivas y defensivas, superando expectativas actuales de la industria. El plazo descrito no se mide en años, sino en meses, debido a la velocidad de desarrollo, la difusión de modelos abiertos, mercados no autorizados y rezagos cada vez menores entre sistemas restringidos y versiones de acceso amplio.

     

     

    El análisis señala que ya existen modelos capaces de apoyar explotación de vulnerabilidades mediante canales comerciales antiguos, versiones de código abierto o fuentes extranjeras. Los modelos de frontera más recientes serían significativamente más potentes para tareas de ciberseguridad, lo que incrementa presión sobre organizaciones con sistemas heredados, ciclos lentos de parcheo, exposición innecesaria a internet, controles débiles de identidad y ausencia de planeación previa a incidentes. La advertencia insiste en que los supuestos de riesgo pueden quedar obsoletos en pocos meses, porque la inteligencia artificial acelera reconocimiento, generación de código malicioso, explotación y automatización de ataques.

     

     

    El mensaje para el sector energético es crítico. Redes eléctricas, centros de control, plataformas de medición, telecomunicaciones, gestión comercial y sistemas de mantenimiento dependen de tecnologías que pueden presentar vulnerabilidades comunes. Si atacantes automatizan búsqueda y explotación, la defensa basada únicamente en reacción posterior pierde eficacia. Las empresas requieren inventarios actualizados, reducción de exposición, autenticación fuerte, segmentación entre tecnologías de información y operación, pruebas de recuperación, monitoreo continuo y ejercicios con escenarios de ataques asistidos por inteligencia artificial. También deben evaluar uso responsable de modelos defensivos para descubrir fallas antes que adversarios. La resiliencia digital debe actualizarse con ciclos más cortos que los procesos tradicionales de auditoría, contratación y parcheo. Esa preparación debe involucrar directivos, operación, tecnología, proveedores y equipos jurídicos.

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    Intel agencies: Frontier AI models will reshape cybersecurity faster than expected

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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