Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Choques de confianza y precios de minerales: evidencia sobre la inversión minera y no minera en el Perú

    Choques de confianza y precios de minerales: evidencia sobre la inversión minera y no minera en el Perú

    La inversión en el Perú está fuertemente influenciada por el comportamiento de los precios internacionales de los minerales, lo que refleja la relevancia del sector minero dentro de la estructura económica del país. Los ciclos de precios generan variaciones en la rentabilidad esperada de los proyectos, incentivando o desacelerando la ejecución de inversiones según las condiciones del mercado global. De esta manera, la dinámica de la inversión se vincula estrechamente con factores externos que condicionan el desempeño económico interno. El incremento en los precios de los minerales tiende a estimular la inversión minera, promoviendo la expansión de proyectos y la exploración de nuevos recursos. En efecto, este comportamiento se traduce en un aumento de la actividad económica y en la generación de encadenamientos productivos que impactan sectores relacionados, como construcción, transporte y servicios. A su vez, la dinámica de inversión no se explica únicamente por variables económicas, puesto que la confianza de los inversionistas desempeña un papel determinante en la toma de decisiones. En este sentido, factores como la estabilidad política, la seguridad jurídica y la previsibilidad regulatoria influyen directamente en la percepción de riesgo y en la disposición a ejecutar proyectos de largo plazo.

     

     

    Por otra parte, los choques de confianza pueden alterar significativamente el comportamiento de la inversión, incluso en contextos de precios favorables. Así, una disminución en la confianza puede retrasar proyectos o reducir el flujo de capital, afectando tanto al sector minero como a actividades no mineras. De hecho, este efecto evidencia la importancia de los factores institucionales en la dinámica económica. Al mismo tiempo, la inversión no minera también responde a estos cambios, aunque de manera diferenciada, dado que los efectos indirectos del sector minero generan oportunidades de crecimiento en otras áreas de la economía, mientras su evolución depende de condiciones internas y de la estabilidad del entorno económico. En esta línea, la relación entre inversión y demanda de energía resulta particularmente relevante. El desarrollo de proyectos mineros implica un incremento en el consumo energético, lo que impacta la planificación del sistema eléctrico. Por consiguiente, la variabilidad en la inversión puede generar incertidumbre en la proyección de la demanda, afectando decisiones de expansión de infraestructura. De forma complementaria, la volatilidad en los precios de los minerales introduce un componente adicional de incertidumbre que debe ser gestionado mediante estrategias de planificación económica. Ante ello, la diversificación productiva y el fortalecimiento de otros sectores pueden contribuir a reducir la dependencia de estos ciclos.

     

     

    Asimismo, la estabilidad institucional y la calidad de los marcos regulatorios son factores determinantes para sostener niveles de inversión en el largo plazo, en tanto que la existencia de reglas claras y predecibles permite reducir la percepción de riesgo y facilitar la ejecución de proyectos. En síntesis, la interacción entre precios de minerales y confianza configura un entorno complejo para la inversión, donde ambos factores se retroalimentan y condicionan la dinámica económica. Por lo tanto, comprender esta relación resulta necesario para diseñar políticas que promuevan el crecimiento sostenible, mientras que el comportamiento de la inversión en el Perú evidencia la necesidad de fortalecer condiciones estructurales que permitan reducir la volatilidad y mejorar la resiliencia económica, facilitando una planificación más estable en sectores estratégicos como la energía y la infraestructura.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/es/choques-de-confianza-y-precios-de-minerales-evidencia-sobre-la-inversion-minera-y-no-minera-en-el

    https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/Choques-de-confianza-y-precios-de-minerales-evidencia-sobre-la-inversion-minera-y-no-minera-en-el-Peru.pdf

     

  • Costos de la electromovilidad en América Latina y el Caribe

    Costos de la electromovilidad en América Latina y el Caribe

    La electrificación del transporte en América Latina y el Caribe se desarrolla en un contexto donde la estructura de costos incide directamente en la adopción de nuevas tecnologías. En este marco, la comparación entre vehículos eléctricos y tecnologías convencionales permite identificar diferencias relevantes tanto en la inversión inicial como en los costos operativos a lo largo del ciclo de vida. De esta manera, se evidencia que la transición hacia la electromovilidad no depende únicamente de factores tecnológicos, sino también de condiciones económicas y regulatorias que influyen en su viabilidad. Los vehículos eléctricos presentan un costo de adquisición superior, asociado principalmente al valor de las baterías. En efecto, este componente representa una proporción significativa del costo total del vehículo, aunque su precio ha mostrado una tendencia decreciente en los últimos años. Por lo tanto, la reducción progresiva en los costos de almacenamiento energético contribuye a mejorar la competitividad de esta tecnología. A su vez, a nivel operativo se observan ventajas importantes en términos de eficiencia energética, dado que el consumo de electricidad por kilómetro recorrido resulta menor en comparación con el uso de combustibles fósiles, lo cual se traduce en menores costos de operación, especialmente en aplicaciones con alta intensidad de uso, como el transporte público y las flotas comerciales.

     

     

    El mantenimiento también presenta diferencias relevantes. En particular, la menor cantidad de componentes mecánicos en los vehículos eléctricos reduce la frecuencia de intervenciones y los costos asociados a reparaciones, lo que contribuye a mejorar el desempeño económico en el largo plazo. Bajo esta perspectiva, el análisis del costo total de propiedad permite integrar estas variables, evidenciando que en ciertos segmentos la electrificación puede ser económicamente competitiva frente a tecnologías convencionales. Sin embargo, esta competitividad depende de factores como el precio de la electricidad, el costo de los combustibles fósiles, la intensidad de uso del vehículo y los incentivos disponibles. La infraestructura de carga constituye un elemento fundamental dentro de la estructura de costos. En este sentido, su desarrollo requiere inversiones que varían según el tipo de cargador, la potencia instalada y las condiciones del sistema eléctrico, de modo que su adecuada planificación resulta determinante para garantizar la viabilidad operativa de la electromovilidad. Además, el despliegue de puntos de carga implica considerar aspectos técnicos como la capacidad de la red, la ubicación estratégica y los patrones de uso, mientras que su integración con el sistema eléctrico exige una planificación que permita gestionar la demanda adicional y evitar impactos en la operación de la red.

     

     

    Por otro lado, los esquemas de financiamiento y los incentivos desempeñan un papel relevante en la adopción de esta tecnología. En particular, los subsidios, beneficios fiscales y mecanismos de financiamiento pueden reducir las barreras de entrada y mejorar la competitividad de los vehículos eléctricos frente a alternativas convencionales. De igual forma, la electrificación del transporte tiene implicaciones en la planificación energética, debido al incremento en la demanda eléctrica; por ello, la gestión de esta demanda, mediante herramientas como la carga inteligente, permite optimizar el uso de la infraestructura existente y mitigar impactos en el sistema. En esta misma línea, el desarrollo de la electromovilidad requiere la articulación de políticas públicas, regulación y planificación de infraestructura, mientras que la coordinación entre actores del sector transporte y del sistema eléctrico resulta necesaria para garantizar una transición eficiente.

     

     

    La evolución tecnológica, particularmente en baterías, continuará influyendo en la reducción de costos y en la mejora del desempeño de los vehículos eléctricos, lo cual favorece su adopción progresiva en la región. Así, la transformación del transporte hacia modelos eléctricos representa una oportunidad para mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y disminuir la dependencia de combustibles fósiles; no obstante, su consolidación dependerá de la evolución de los costos, la disponibilidad de infraestructura y la implementación de marcos regulatorios adecuados.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/es/costos-de-la-electromovilidad-en-america-latina-y-el-caribe

    https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/Costos-de-la-electromovilidad-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf

  • What is «Green» LNG, and How Does it Align with ASEAN’s Energy-Climate Goals?

    What is «Green» LNG, and How Does it Align with ASEAN’s Energy-Climate Goals?

    El gas natural licuado con atributos de sostenibilidad se plantea como una alternativa intermedia dentro de la transformación del sistema energético en la región ASEAN. Su desarrollo responde a la necesidad de reducir emisiones sin comprometer la confiabilidad del suministro en economías con alta demanda energética y crecimiento sostenido. La reducción de la huella de carbono en este recurso se sustenta en la aplicación de distintas estrategias a lo largo de la cadena de valor. Se incluyen mecanismos de compensación de emisiones mediante créditos de carbono, mejoras en la eficiencia de los procesos de licuefacción y transporte, así como la incorporación de tecnologías para la detección y reducción de fugas de metano. Estas acciones buscan disminuir la intensidad de emisiones asociada al gas natural, manteniendo su rol dentro de la matriz energética. El uso de este combustible se relaciona con la necesidad de asegurar un suministro energético confiable mientras se incrementa la participación de fuentes renovables. En sistemas eléctricos con alta variabilidad, el gas natural continúa siendo un recurso de respaldo que permite gestionar la intermitencia de la generación limpia. La efectividad de esta alternativa depende en gran medida de la calidad y rigurosidad de los mecanismos de compensación. La utilización de créditos de carbono introduce desafíos en términos de trazabilidad y verificación, lo que puede generar incertidumbre sobre el impacto real en la reducción de emisiones. La credibilidad de estos esquemas se convierte en un factor determinante para su aceptación en el mercado.

     

     

    Por otra parte, el control de emisiones de metano representa otro aspecto crítico. Las fugas a lo largo de la cadena de suministro tienen un impacto significativo en el calentamiento global, por lo que su monitoreo y reducción resultan indispensables. La adopción de tecnologías de medición avanzadas y la implementación de estándares más estrictos son necesarios para garantizar resultados efectivos. La definición de criterios que permitan clasificar este recurso como sostenible constituye un desafío adicional. La ausencia de estándares homogéneos dificulta la comparación entre iniciativas y puede generar distorsiones en el mercado energético. La claridad regulatoria resulta fundamental para orientar inversiones y evitar interpretaciones ambiguas sobre su contribución a la descarbonización. Las decisiones de inversión en este tipo de infraestructura deben considerar horizontes de largo plazo. La expansión de activos asociados al gas natural puede generar riesgos de dependencia tecnológica y limitar la adopción de soluciones con menores emisiones en el futuro. Este aspecto requiere un análisis cuidadoso dentro de las estrategias de transición energética. El posicionamiento de este recurso también influye en la asignación de capital dentro del sector energético. La percepción de sostenibilidad puede direccionar inversiones hacia proyectos que no necesariamente garantizan reducciones significativas de emisiones, lo que refuerza la necesidad de contar con criterios claros y verificables.

     

     

    El equilibrio entre seguridad energética, crecimiento económico y sostenibilidad ambiental define el papel de esta alternativa en la región. La reducción de emisiones debe ser efectiva y medible, evitando enfoques que trasladen el impacto ambiental sin resolverlo de manera estructural. La consolidación de este tipo de soluciones dependerá de la implementación de estándares técnicos robustos, mecanismos de seguimiento confiables y una integración coherente dentro de las estrategias de descarbonización. La evolución de estos elementos determinará su contribución real en el proceso de transformación del sistema energético.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/publications/what-is-green-lng-and-how-does-it-align-with-aseans-energy-climate-goals

    https://storage.googleapis.com/aceweb-bucket-261225/pdf/publication/What%20Is%20Green%20LNG%20and%20Does%20It%20Align%20with%20ASEAN%20Energy%20Climate%20Goals_SVsjHhjG5MbCpf7Vzt2QlMZQ5VHkHJlI7DHY3qg3.pdf

  • Reaction to the EU Automotive Package: Ensuring Distribution Grid Readiness

    Reaction to the EU Automotive Package: Ensuring Distribution Grid Readiness

    E.DSO plantea que los operadores de sistemas de distribución tienen un papel central en la integración confiable, eficiente y costo-efectiva de un número creciente de vehículos eléctricos en Europa. Sus miembros declaran compromiso con el despliegue de la electromovilidad y con la electrificación de sus propias flotas corporativas. Entre los avances citados, Enexis en Países Bajos reporta una participación electrificada superior a 40 % en su flota, mientras Enedis en Francia registra 44,2 % en vehículos de pasajeros y comerciales ligeros, con cerca de 70 millones de kilómetros recorridos en vehículos eléctricos. Esta experiencia operativa se usa para sustentar la necesidad de alinear las políticas de movilidad eléctrica con la preparación efectiva de las redes de distribución. El Automotive Package fue publicado por la Comisión Europea el 16 de diciembre de 2025 e incorpora medidas legislativas y no legislativas sobre la transición automotriz, incluida la oferta, la demanda y las implicaciones para la red. Su objetivo es acelerar la adopción de vehículos eléctricos, reforzar la competitividad industrial europea y apoyar metas climáticas. El impacto acumulado de estas medidas supera el ámbito automotriz, especialmente por la propuesta orientada a acelerar la incorporación de vehículos de cero emisiones en flotas corporativas. Este segmento se considera uno de los vectores más rápidos para transformar la demanda eléctrica y las redes de distribución europeas.

     

     

    La magnitud del reto se explica por el peso de las flotas corporativas en las matriculaciones europeas. Estas representan 60 % de los nuevos automóviles y hasta 90 % de las furgonetas registradas en la Unión Europea. Aunque los Estados miembros conservan flexibilidad para fijar objetivos nacionales, la propuesta establece que, de forma agregada, deben representar una participación mínima de 69 % de automóviles de cero y bajas emisiones y 40 % de furgonetas de cero y bajas emisiones, con al menos 36 % de cero emisiones en 2030. E.DSO advierte que la carga concentrada en depósitos y hubs puede crecer más rápido que los ciclos habituales de planeación de las redes de distribución, lo que exige participación temprana y estructurada de los DSO. Entre las brechas señaladas se encuentra la ausencia de un requisito para involucrar a los DSO en la elaboración de planes de electrificación de flotas corporativas, especialmente en evaluaciones de impacto sobre la red o despliegue de infraestructura de carga. Sin procesos obligatorios de consulta, la electrificación puede superar la capacidad disponible, generar congestión, retrasar infraestructura y derivar en inversiones ineficientes. También se identifica la falta de mecanismos claros para inversión anticipatoria basada en demanda proyectada. La experiencia de los DSO en Estados miembros indica que el refuerzo reactivo suele tener mayores costos de largo plazo por compras urgentes, construcción acelerada y actualizaciones de red sin planeación sistémica óptima.

     

     

    Otra brecha corresponde a la integración limitada con marcos existentes como el Alternative Fuel Infrastructure Regulation (AFIR). La propuesta de electrificación de flotas no integra explícitamente esos objetivos, lo que puede dificultar la planeación coordinada de red y reducir la visibilidad sobre la demanda futura de carga. También se señala insuficiencia en intercambio de datos y coordinación, al no existir incentivos para compartir planes de electrificación, previsiones de demanda de carga o cronogramas de despliegues relevantes con los DSO. Las oportunidades no aprovechadas se concentran en flexibilidad del lado de la demanda y alineación técnica. Las flotas corporativas podrían aportar servicios de flexibilidad costo-eficientes mediante carga inteligente, desplazamiento de carga, V2G o almacenamiento co-localizado. Maximizar el traslado de carga controlable fuera de horas pico se considera esencial, y el despliegue de medidores inteligentes por parte de los DSO puede habilitar progresivamente nuevos servicios. Se recomienda coordinación entre responsables de política pública, DSO, industria de vehículos eléctricos, fabricantes, operadores de carga y flotas; consulta obligatoria para proyectos con impacto significativo; definición nacional de criterios como capacidad prevista en kW; datos prospectivos; inversión anticipatoria; alineación con AFIR; infraestructura de carga preparada para flexibilidad; requisitos técnicos para V2G, interoperabilidad y estándares de red; además de excepciones para vehículos de emergencia, flotas operativas esenciales y vehículos críticos de los DSO durante interrupciones, eventos extremos o estrés del sistema.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.edsoforsmartgrids.eu/edso-publications/e-dso-reaction-to-the-eu-automotive-package-ensuring-distribution-grid-readiness/

    https://www.edsoforsmartgrids.eu/content/uploads/2026/03/260312-e.dso-reaction-paper-automotive-package.pdf

  • Africa Economic Update: Making Industrial Policy Work in Africa

    Africa Economic Update: Making Industrial Policy Work in Africa

    África subsahariana mantiene una recuperación económica moderada, pero expuesta a riesgos crecientes. El crecimiento regional se proyecta en 4,1 % para 2026, sin variación frente a 2025, aunque con una revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales respecto a previsiones anteriores. La demanda interna continúa sosteniendo la actividad mediante consumo privado e inversión, en un entorno de política monetaria más acomodaticia y mejores condiciones externas. Sin embargo, las tensiones geopolíticas asociadas con el conflicto en Medio Oriente, la elevada carga del servicio de la deuda y las debilidades estructurales están deteriorando las perspectivas de crecimiento y frenando la creación de empleo. La escalada del conflicto, con ataques a instalaciones de producción energética y disrupciones severas en el Strait of Hormuz, transmite impactos mediante comercio, inversión, mercados financieros y trabajo.

     

     

    El canal energético ocupa un lugar central dentro de esos riesgos. Los precios del Brent y del gas natural licuado aumentaron con rapidez, mientras los fertilizantes también se encarecieron por interrupciones logísticas. Estas presiones amenazan temporadas actuales y futuras de siembra, con posibles efectos sobre seguridad alimentaria, inflación y bienestar de los hogares. El estrecho concentra aproximadamente 38 % del crudo transportado por vía marítima a escala global y cerca de una quinta parte del gas natural licuado y otros flujos energéticos relevantes, por lo que las disrupciones tienen repercusiones inmediatas sobre mercados globales. Para países africanos importadores netos de energía, el choque puede convertirse en una crisis combinada de energía y alimentos, justo cuando los gobiernos enfrentan mayores costos de deuda. La política industrial vuelve a tomar importancia como respuesta a un patrón de crecimiento insuficiente para transformar productividad, empleo y pobreza extrema. El interés renovado se vincula con la necesidad de romper ciclos de expansión intermitente, aprovechar tecnologías emergentes como inteligencia artificial y renovables, y capturar oportunidades derivadas de minerales críticos y cadenas de suministro bajas en carbono. El argumento central no es si África debe aplicar política industrial, sino cómo diseñarla bajo restricciones específicas: poco espacio fiscal, capacidad administrativa limitada y mercados nacionales pequeños o fragmentados. La región ya utiliza aranceles, zonas económicas especiales, incentivos tributarios, controles de exportación y requisitos de contenido local, pero la efectividad depende de disciplina institucional, instrumentos verificables, métricas de desempeño y condiciones de salida.

     

     

    Las brechas de implementación explican por qué muchas ambiciones industriales no derivan en diversificación exportadora, productividad o empleo. La brecha de selección aparece cuando los instrumentos recomendados por la teoría no coinciden con los que los países pueden desplegar por limitaciones fiscales, administrativas y de mercado. La brecha de dosificación surge cuando los apoyos son insuficientes o no sostienen el aprendizaje productivo. La brecha de disciplina se presenta cuando los beneficios se prolongan sin desempeño verificable, reglas de salida o exposición a competencia. Las experiencias más favorables combinan instrumentos con condiciones exigibles, entidades de ejecución con autonomía operativa, seguimiento creíble y posibilidad real de finalizar apoyos que no cumplen objetivos. La infraestructura eléctrica emerge como fundamento de esa agenda. En África subsahariana, la electricidad poco confiable sigue siendo una de las restricciones más severas para el desempeño empresarial. Las encuestas empresariales recientes registran 7,6 interrupciones mensuales promedio, con duración media de 1,9 horas. El 39,2 % de las empresas identifica la electricidad como obstáculo significativo, la proporción regional más alta a nivel global. La exposición a interrupciones se asocia con pérdidas de productividad total de los factores entre 5 % y 20 %, dependiendo de la intensidad energética sectorial. A esto se suma un costo promedio de electricidad de 18,5 centavos de dólar por kWh, superior al de China, Indonesia, Corea y Bangladesh.

     

     

    El problema no es únicamente confiabilidad o tarifa, sino disponibilidad energética estructural. El consumo primario de energía de toda África subsahariana se aproxima a 4.800 TWh, comparable con el de Corea, una economía de 52 millones de habitantes. China consume 48.000 TWh anuales, Estados Unidos 26.500 TWh e India 11.500 TWh. Dentro de la región, Sudáfrica representa cerca de 2.200 TWh, casi la mitad del total, mientras Nigeria consume alrededor de 1.600 TWh y Etiopía y Kenia se ubican cerca de 100 a 120 TWh cada una. Una política industrial orientada a escalar manufactura queda restringida por la cantidad total de energía disponible para expandir producción, no solo por la frecuencia de fallas.

     

    La convergencia entre sostenibilidad, energía e industrialización aparece en dos direcciones. Por un lado, cerrar la brecha energética es requisito para que las estrategias industriales tengan escala. Por otro, los avances en tecnologías verdes ofrecen oportunidades para ampliar acceso energético limpio y asequible mediante sistemas solares modulares de bajo costo. Además, los minerales críticos y el potencial renovable ubican a África en una posición relevante ante la reconfiguración de cadenas globales de baterías y producción baja en carbono. Capturar esa ventana exige infraestructura habilitante, marcos institucionales para valor agregado, integración regional mediante AfCFTA y plataformas como el Lobito Corridor y la iniciativa de baterías entre la República Democrática del Congo y Zambia.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/05fbca68-8800-4de7-8f37-679ce7ecc5b2

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/a3b14692-06fa-48e6-808a-45bacf1c885b/content

  • Annual European Union greenhouse gas inventory 1990-2024 and inventory document 2026

    Annual European Union greenhouse gas inventory 1990-2024 and inventory document 2026

    La Unión Europea presenta su inventario oficial de gases de efecto invernadero para 2026 bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Marco de Transparencia Reforzado del Acuerdo de París, cubriendo emisiones y absorciones antropogénicas entre 1990 y 2024 en los 27 Estados miembros. Las emisiones netas totales, incluyendo LULUCF e indirect CO2, alcanzaron 2.786 MtCO2-eq en 2024, equivalentes a una reducción de 39,5 % frente a 1990 y de 3 % respecto a 2023. La disminución histórica se vincula con mayor uso de renovables, combustibles fósiles menos intensivos en carbono, eficiencia energética y cambios estructurales en la economía, con una separación progresiva entre crecimiento del PIB y emisiones. El sector energético concentra 76 % de las emisiones netas de 2024, seguido por agricultura con 12 % e IPPU con 9 %, mientras LULUCF representa una absorción equivalente a -8 % del total neto. La mayor reducción anual ocurrió en electricidad y calor públicos, impulsada por menor consumo de carbón y gas natural, y una generación eléctrica renovable que representó 47 % de la electricidad neta de la Unión Europea.

     

     

    AID Descripción estudio: El inventario anual de gases de efecto invernadero de la Unión Europea corresponde a la presentación oficial de 2026 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París. Su cobertura incluye emisiones y absorciones antropogénicas dentro del territorio de los 27 Estados miembros, con una serie temporal consistente entre 1990 y 2024. La base legal se apoya en el Reglamento de Gobernanza de la Unión de la Energía y la Acción por el Clima, junto con regulaciones complementarias sobre estructura, formato, procesos de entrega, revisión, potenciales de calentamiento global, lineamientos de inventario y sistema de inventario de la Unión.

     

    La arquitectura institucional combina responsabilidades nacionales y europeas. Los Estados miembros preparan sus inventarios nacionales y los remiten a la Comisión Europea y a la European Environment Agency. La Comisión, mediante DG Climate Action, mantiene la responsabilidad general de la presentación de la Unión Europea. La EEA y su European Topic Centre on Climate Change Mitigation realizan compilación, controles de calidad, verificación de consistencia, revisión de datos, preparación del inventario agregado y publicación de datos. Eurostat aporta estadísticas energéticas para el enfoque de referencia de CO2 proveniente de combustibles fósiles. El proceso anual establece entregas nacionales en enero, controles iniciales hasta febrero, revisión y actualización por Estados miembros en marzo, y presentación final a la UNFCCC en abril.

     

     

    En 2024, las emisiones netas totales de la Unión Europea, incluyendo LULUCF e indirect CO2, fueron 2.786 MtCO2-eq. Esto representa una disminución de 1.822 MtCO2-eq frente a 1990, equivalente a 39,5 %, y una reducción anual de 87 MtCO2-eq, equivalente a 3 %, respecto a 2023. La trayectoria de largo plazo muestra una separación progresiva entre actividad económica y emisiones: el PIB aumentó más de 70 % entre 1990 y 2024, mientras las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron casi 40 %. Esta evolución se atribuye a mayor participación de renovables, transición hacia combustibles fósiles menos intensivos en carbono, eficiencia energética, menor intensidad energética de la economía y cambios estructurales hacia actividades menos intensivas en energía. El sector energético sigue siendo el principal contribuyente, con 2.283 MtCO2-eq en 2024, equivalentes a 76 % de las emisiones netas de la Unión Europea. Agricultura alcanzó 359 MtCO2-eq, equivalente a 12 %, e industrial processes and product use registró 260 MtCO2-eq, equivalente a 9 %. LULUCF representó -231 MtCO2-eq, cerca de -8 % del total neto, y residuos llegó a 111 MtCO2-eq. El CO2 fue el gas dominante, con 72 % del total neto en 2024, y alcanzó 2.158 Mt considerando LULUCF, 40 % por debajo de 1990. Las emisiones de CH4 y N2O también disminuyeron de forma sustancial, mientras los HFC aumentaron frente a 1990, aunque registran reducciones recientes.

     

     

    La mayor disminución entre 1990 y 2024 se produjo en electricidad y calor públicos, con -713 MtCO2-eq, seguida por industrias manufactureras, uso de combustibles en el sector residencial y producción de hierro y acero. En electricidad y calor, las emisiones cayeron 58 % en 34 años. El uso de combustibles sólidos y líquidos en centrales térmicas se redujo 68 % y 86 %, respectivamente, mientras el gas natural aumentó 44 % frente a 1990, aunque sus emisiones bajaron casi 18 % desde 2022. El carbón consumido en 1990 superaba en más de tres veces el nivel de 2024. En 2024, la electricidad renovable representó 47 % de la generación neta de la Unión Europea, impulsada por hidroenergía, eólica y solar.

     

    Entre 2023 y 2024, la reducción más importante también se concentró en electricidad y calor públicos, con una caída superior a 9 %, equivalente a 53 MtCO2-eq, por menor consumo de carbón y gas natural. Cropland redujo 15 MtCO2-eq, asociado principalmente con mayor precipitación en Alemania y métodos de mayor nivel aplicados a suelos minerales. En contraste, el transporte por carretera aumentó 9 MtCO2-eq en el último año. A largo plazo, el transporte por carretera, la aviación internacional, la refrigeración y el aire acondicionado aumentaron emisiones, mientras forest land redujo sus absorciones netas por envejecimiento de bosques, menor incremento anual, mayor cosecha e impactos climáticos. En 2024, Alemania concentró 25 % de las emisiones netas de la Unión Europea, seguida por Francia, Polonia e Italia; Alemania, Italia, Francia, Rumania y Polonia explican conjuntamente 70 % de la reducción neta total desde 1990.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.eea.europa.eu/en/analysis/publications/annual-european-union-greenhouse-gas-inventory-2026

  • EEA Human Resources Framework 2021-2030

    EEA Human Resources Framework 2021-2030

    El marco de recursos humanos 2021-2030 de la European Environment Agency se actualiza en el contexto de la revisión intermedia de la estrategia EEA-Eionet 2021-2030. Su orientación mantiene la visión, narrativa y estructura original, pero incorpora desarrollos estratégicos y tecnológicos recientes. El punto de partida es la ambición de que la EEA y Eionet conformen una red líder de conocimiento ambiental y climático relevante para políticas públicas en la Unión Europea y en los países asociados. Para alcanzar esa visión, la agencia reconoce la necesidad de atraer talento de alto nivel en Europa e invertir en su personal para desarrollar y mantener competencias que permitan responder a prioridades cambiantes en conocimiento, tecnología, comunicación y prácticas de gestión.

     

     

    La singularidad institucional de la EEA se sustenta en su capacidad para conectar y colaborar con instituciones europeas, crear reportes y conocimiento bajo demanda sobre prioridades ambientales y climáticas, y cumplir con marcos jurídicos y estándares de la Unión Europea. En ese entorno, la gestión de recursos humanos opera entre los marcos legales institucionales de la Unión Europea, los Staff Regulations y las Conditions of Employment of other Servants of the European Union, manteniendo a la vez cierto grado de independencia respecto de la Comisión Europea. La transparencia se establece como principio transversal en políticas de recursos humanos, especialmente en contratación, evaluaciones, promoción, reclasificación y finalización contractual. También se reafirma el compromiso con igualdad de oportunidades, diversidad e inclusión como condiciones para alcanzar mejores resultados para la agencia, sus partes interesadas y Europa.

     

     

    La visión de recursos humanos consiste en apoyar la implementación de la estrategia EEA-Eionet mediante una gestión moderna. Como organización basada en conocimiento, la EEA ubica a las personas en el centro de su desempeño, vinculando capacidades humanas con objetivos estratégicos para fortalecer efectividad, competencia y bienestar del personal. Recursos humanos se plantea como habilitador de eficiencia y efectividad del modelo de entrega de la agencia, mediante servicios más rápidos, eficientes y centrados en las personas. Para ello se propone involucrar de forma sistemática a usuarios internos en el desarrollo e implementación de procesos, además de actuar como socio estratégico de los departamentos, ofreciendo flexibilidad para implementar políticas internas de gestión humana. La actualización define cinco áreas de enfoque. La primera es atraer talento, con el objetivo de que la EEA sea reconocida por prácticas de reclutamiento e incorporación justas, inclusivas y efectivas. Esto incluye fortalecer la difusión de oportunidades por distintos canales, resaltar a la agencia como un centro diverso y colaborativo de conocimiento, asegurar procesos transparentes de selección, atraer personas altamente competentes y mejorar la incorporación para facilitar integración cultural y relocalización a Dinamarca cuando corresponda.

     

     

    La segunda área es el desarrollo profesional. Se busca una cultura donde el aprendizaje y el desarrollo estén integrados en el trabajo cotidiano, permitiendo adaptación, innovación y mayor valor para el ambiente europeo y la ciudadanía. Las acciones incluyen acceso bajo demanda a recursos de aprendizaje mediante sistemas de gestión, digitalización de capacitaciones estandarizadas para aprendizaje autónomo, formación interna y externa cuando sea necesaria, mentorías, aprendizaje entre pares, comunidades de práctica, orientación profesional y rutas de carrera igualmente respetadas. La tercera área propone trabajar de forma más inteligente. El objetivo es ofrecer un lugar de trabajo moderno, flexible e inclusivo, en el que colaboración, innovación y bienestar permitan un desempeño sólido. Esta línea cubre la evolución del lugar de trabajo del futuro, colaboración en entornos híbridos, asesoría sobre estructuras organizacionales, herramientas y formación, diversidad e inclusión, sostenibilidad como parte de la cultura institucional, y aprovechamiento de digitalización e inteligencia artificial para mejorar impacto y eficiencia.

     

    La cuarta área se concentra en liderazgo. La agencia busca líderes capaces de impulsar aprendizaje continuo, crecimiento del personal, intercambio de conocimiento e innovación. Se prioriza liderazgo inclusivo, apertura, confianza, empoderamiento, apoyo, evaluaciones 360 grados, desarrollo de competencias, transparencia, delegación clara, retroalimentación continua y herramientas para gestionar asuntos de personas. La quinta área corresponde al bienestar, orientada a un entorno física y psicológicamente seguro. Incluye relaciones laborales saludables, equilibrio vida-trabajo, prevención de sobrecarga digital, gestión de conflicto, trabajo remoto y presencial conforme a requisitos de salud ocupacional, y competencias interpersonales para gestionar a sí mismo y a otros.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.eea.europa.eu/en/analysis/publications/eea-human-resources-framework-2021-2030

  • ASEAN busca resiliencia energética más allá de mezclar biocombustibles

    ASEAN busca resiliencia energética más allá de mezclar biocombustibles

    El Centro de Energía de la ASEAN sostiene que los biocombustibles se han convertido en una herramienta inmediata para reducir importaciones de petróleo y respaldar agricultura doméstica, pero advierte que la resiliencia energética regional no puede limitarse a aumentar porcentajes de mezcla. El artículo parte de un contexto de turbulencia geopolítica, choques de suministro y volatilidad de precios, donde los biocombustibles aparecen como un amortiguador para el transporte por carretera gracias a su compatibilidad con vehículos e infraestructura existentes. En los escenarios del mapa de ruta renovable de largo plazo de la ASEAN, biodiésel y bioetanol seguirán desempeñando un papel importante mientras la adopción de vehículos eléctricos avanza de forma desigual y relativamente lenta en muchos mercados. Incluso después de 2030, la visión no es de sustitución plena, sino de crecimiento paralelo entre electrificación y biocombustibles.

     

    El texto reconoce logros concretos de los biocombustibles de primera generación. Han reemplazado parte del diésel y la gasolina importados, diversificado la mezcla de combustibles, apoyado industrias de procesamiento local y creado ingresos en la cadena agrícola. Indonesia se presenta como ejemplo, con su mandato B40 y un uso de biodiésel en 2025 de alrededor de 14.200 millones de litros, asociado a una reducción aproximada de 3.300 millones de litros en importaciones de diésel. Pero el artículo plantea la pregunta decisiva: ¿escalar biocombustibles de base agrícola hace a la ASEAN más resiliente o introduce nuevas vulnerabilidades? A medida que se expanden los mandatos, crecen también las tensiones sobre costos, sostenibilidad, uso del suelo y competencia con otros objetivos productivos.

     

    La conclusión es que la seguridad energética no debe medirse solo por menor dependencia petrolera, sino por la robustez integral del sistema. Si el aumento de biocombustibles presiona tierras, agua, cadenas alimentarias o presupuestos públicos, la región puede sustituir una fragilidad por otra. De ahí el llamado a construir resiliencia más allá de la mezcla obligatoria, fortaleciendo gobernanza, sostenibilidad de materias primas, diversificación tecnológica y capacidad para convivir con electrificación futura. Para agendas de convergencia, el caso es ejemplar porque une política agrícola, seguridad energética, transición de transporte y sostenibilidad territorial. La región necesita combustibles renovables hoy, pero también necesita evitar que una respuesta de corto plazo comprometa estabilidad económica y ambiental de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/opinion/asean-biofuels-and-energy-security-building-resilience-beyond-blending

  • Indiana queda atrapada entre carbón viejo y centros de datos

    Indiana queda atrapada entre carbón viejo y centros de datos

    Canary Media retrata a Jasper County, Indiana, como un territorio donde confluyen dos tendencias energéticas del actual ciclo político estadounidense: la prolongación de viejas centrales de carbón y la carrera por construir centros de datos alimentados con nueva generación a gas. La crónica gira alrededor de la central R.M. Schahfer, una instalación carbonera de los años setenta cuya clausura estaba prevista inicialmente para 2023 y luego para diciembre de 2025. Cuando esa fecha llegó, el cierre no ocurrió: la administración federal intervino a finales de diciembre y ordenó mantener la planta en operación, una decisión que frustró a residentes cansados de convivir con contaminación y cenizas de carbón. Sin embargo, mientras seguía la disputa por esa instalación, la comunidad comenzó a enfrentar otra presión: la posibilidad de un gran centro de datos acompañado por una planta de gas natural sobre tierras agrícolas.

     

    El artículo explica que la futura planta a gas no abastecería a la comunidad local, servida por una cooperativa eléctrica, sino al centro de datos. Documentos recientes y un anuncio de NIPSCO sugieren además que la carga informática podría estar asociada a Amazon Web Services. El activo sería desarrollado por una subsidiaria creada para atender grandes consumidores, perteneciente a la matriz de la propia empresa eléctrica. La información conocida es todavía parcial, lo que aumenta la incertidumbre local. La crónica ilustra así un patrón más amplio: comunidades ya marcadas por infraestructura fósil terminan siendo candidatas naturales para nuevas instalaciones energointensivas, porque cuentan con terrenos, corredores eléctricos y una historia previa de carga ambiental. Lo que cambia es el discurso: de generación centralizada para consumo general a infraestructura dedicada para economía digital.

     

    La lectura de convergencia es contundente. El crecimiento de centros de datos no ocurre en el vacío: se superpone a geografías de desigualdad, legado fósil y disputas por justicia ambiental. Jasper County no debate solo tecnología o inversión; debate quién soporta emisiones, ocupación de suelo y presión sobre recursos para sostener una infraestructura cuyo beneficio principal se captura fuera del territorio. La historia también recuerda que el auge digital puede reforzar, en lugar de desplazar, activos fósiles si las señales regulatorias, de mercado o políticas priorizan rapidez de conexión por encima de criterios ambientales. Para el sector energético, es una advertencia sobre cómo la expansión de cargas digitales puede reconfigurar el mapa de conflicto social alrededor de la transición.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.canarymedia.com/articles/fossil-fuels/this-indiana-community-is-caught-between-coal-and-the-data-center-boom

  • Europa revisa blindaje del usuario en respuesta de demanda

    Europa revisa blindaje del usuario en respuesta de demanda

    La Escuela de Regulación de Florencia analiza el nivel de protección del usuario cuando participa en servicios de respuesta de la demanda dentro del marco europeo. El artículo se apoya en el nuevo paquete ciudadano de energía, que quiere promover activamente la flexibilidad del lado de la demanda y estima ahorros de hasta 40% para consumidores que puedan beneficiarse de contratos flexibles y dispositivos inteligentes. La pieza diferencia dos modalidades: la respuesta implícita, incorporada en contratos de suministro con precios dinámicos, y la respuesta explícita, prestada por agregadores independientes mediante contratos separados del comercializador. Esa distinción es determinante porque cambia el tipo de obligaciones, la relación contractual y el marco de protección aplicable. En el caso implícito, operan de forma directa las protecciones del suministro eléctrico; en el explícito, se suma con mayor fuerza la legislación horizontal de defensa del consumidor.

     

    El texto organiza la evaluación mediante el recorrido del consumidor energético, revisando etapas de acceso, contratación, ejecución y eventual reclamación. Allí identifica interrogantes sobre transparencia, comprensión del producto, reparto de riesgos, uso de datos y claridad en la remuneración. El artículo sugiere que el avance de servicios innovadores puede dejar a algunos usuarios expuestos a relaciones complejas que combinan energía, automatización, datos y decisiones algorítmicas. La flexibilidad promete ahorro y participación, pero esa promesa depende de que el usuario entienda qué acepta, cómo se activa el servicio, cuándo recibe compensación y quién responde si el desempeño esperado no se materializa. FSR concluye que la protección del consumidor debe acompañar la expansión de estos esquemas si Europa quiere que la participación masiva sea sostenible en el tiempo.

     

    La dimensión de convergencia es clara porque la respuesta de la demanda une energía, protección del consumidor, digitalización y política social. La transición ya no depende solo de activos físicos, sino de la confianza ciudadana para permitir que terceros modulen consumos, lean datos y activen decisiones automáticas. Si el marco jurídico no ofrece seguridad, transparencia y remedios efectivos, el crecimiento de la flexibilidad podría frenarse o generar conflictos reputacionales y regulatorios. Para empresas y autoridades, el desafío es diseñar productos entendibles y supervisables en un entorno donde las fronteras entre suministro, servicio digital y gestión de datos son cada vez más delgadas. La confianza contractual se vuelve así un insumo tan importante como la capacidad técnica del recurso flexible.

    Para leer más ingrese a:

    How well are consumers protected in demand response services?

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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