Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • ConEd eleva inversiones para demanda y confiabilidad al 2030

    ConEd eleva inversiones para demanda y confiabilidad al 2030

    Consolidated Edison proyecta USD 38.000 millones de inversión de capital hasta 2030 para modernizar su red ante el crecimiento de carga, impulsado principalmente por la electrificación de edificios y transporte, más que por centros de datos u otras megacargas industriales. La compañía reporta incrementos en conexiones para calefacción eléctrica y carga rápida, con nuevos edificios demandando entre 20% y 25% más potencia, lo que obliga a expandir subestaciones, automatizar alimentación y gestionar calidad/fiabilidad en una zona urbana densa.

    El plan dialoga con una agenda regulatoria que exige simultáneamente confiabilidad, asequibilidad y transición limpia, por lo que la priorización de proyectos se acompasa con calendarios tarifarios y acuerdos con autoridades estatales. La empresa prevé 22 nuevas subestaciones hacia 2034 en sus utilidades O&R y CECONY, dentro de una hoja de ruta decenal de USD 72.000 millones, marcando un esfuerzo sostenido por robustecer activos críticos, electrificar usos finales y habilitar integración de DER sin sacrificar indicadores de continuidad.

    El contexto de demanda creciente en EE. UU. —asociada a movilidad eléctrica, bombas de calor, manufactura avanzada y servicios digitales— está elevando capex en varias empresas de energía, con foco en endurecimiento de redes, transmisión y automatización. En la cobertura de Utility Dive, estos anuncios corporativos se insertan en una tendencia más amplia de inversiones aceleradas ante la presión de nuevas cargas y los desafíos de planificación de transmisión y distribución; ConEd es un caso representativo de cómo un operador urbano busca balancear expansión, resiliencia y control de tarifas en una década de incrementos de carga estructurales.

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    https://www.utilitydive.com/news/con-ed-capital-spending-rates-earnings/812981/
  • España habilita acceso flexible y acelera nuevas conexiones

    España habilita acceso flexible y acelera nuevas conexiones

    La propuesta de la CNMC habilita permisos de acceso flexible para conectar demanda, almacenamiento e instalaciones industriales antes de completar refuerzos de red, condicionando la operación a límites y eventos de congestión. El planteamiento distingue tipologías (temporal, condicional y con vertimiento/limitación) y desplaza el paradigma del acceso estrictamente “firme” hacia uno que aprovecha capacidad ociosa y reduce colas de conexión sin comprometer seguridad operativa. El regulador abre consulta pública y detalla criterios técnicos y límites operativos, con énfasis en medición, protección y comunicación con el operador.

    El giro regulatorio se inscribe en un contexto de saturación de nudos, electrificación creciente y penetración renovable, donde la flexibilidad se considera infraestructura funcional para viabilizar nueva demanda intensiva (p. ej., centros de datos) y recursos como baterías que ofrecen arbitraje y servicios complementarios. Vocerías sectoriales han reconocido que el paso es “imprescindible” para exprimir una red que, aun siendo robusta, presenta infrautilización en ciertos periodos y ubicaciones.

    Históricamente, la CNMC ha venido ajustando metodologías para el acceso de demanda y la publicación de información de capacidad disponible; el acceso flexible complementa dichas reglas, dando cabida a nuevas figuras y esquemas de participación de la demanda, bajo un marco de transparencia y señales locales. Este enfoque converge con iniciativas previas (circulares y hojas de ruta) para visibilizar capacidades, normalizar estudios y explicitar causas de denegación o revocación, incrementando previsibilidad para promotores. Para agentes y grandes consumidores, el nuevo esquema exige modelar riesgos de indisponibilidad, cláusulas de limitaciones a la inyección de potencia “curtailment” y estrategias operativas que internalicen el costo/beneficio de la flexibilidad frente a la opción de esperar refuerzos.

    Para leer más ingrese a:

    https://elperiodicodelaenergia.com/la-cnmc-regula-el-acceso-flexible-a-la-red-electrica-que-cambia-que-tipos-existen-y-como-impactara-en-almacenamiento-e-industria/
  • Impulsan inscripción masiva a respuesta de demanda

    Impulsan inscripción masiva a respuesta de demanda

    Se plantea un análisis sobre la ruta práctica para elevar la participación en programas de respuesta de la demanda combinando segmentación de usuarios, propuesta de valor clara y ejecución multicanal sincronizada con la estacionalidad de picos. Se describe que la automatización de enrolamiento (p. ej., BYOT/BYOD) capta a los primeros adoptantes, pero rápidamente entra en meseta si no se complementa con estrategias de marketing que identifiquen clientes con mayor probabilidad de aportar kW efectivos en horas críticas y en ubicaciones de alto valor de red. El énfasis pasa de “tener dispositivos” a “generar flexibilidad útil”, alineando incentivos, mensajes y acuerdos operativos con las necesidades del sistema.

    El documento recomienda pruebas A/B para ajustar creatividades, llamados a la acción y momentos de contacto, y resalta que reducir fricciones en el alta (claridad de beneficios, flujos simples y compromiso previo a eventos) incrementa activación y retención. Se proponen métricas que van más allá de “número de inscritos”, como costo por kW asegurado, kW entregados en evento, persistencia y vida útil del recurso, de cara a justificar costo-efectividad frente a alternativas desde la demanda. La integración con plataformas DERMS y el cumplimiento de protección al usuario son condiciones necesarias para escalar y sostener resultados.

    Como contexto sectorial, ICF sugiere anclar estos programas en la gestión del crecimiento de carga y en la resiliencia, con guías operativas para diseñar portafolios con valor de sistema: priorización geográfica, coordinación TI/TO y contratos que aseguren verificación de desempeño. Complementariamente, otra pieza de ICF posiciona los programas de gestión de carga en ocho pasos desde la planificación hasta la implementación, reforzando que la flexibilidad del lado de la demanda es cada vez más crítica ante el aumento de centros de datos, la electrificación y las restricciones de redes.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/energy/marketing-demand-response-enrollment
  • Energy System Resilience: Lessons learned from Ukraine

    Energy System Resilience: Lessons learned from Ukraine

    La resiliencia del sistema energético se ha convertido en un eje articulador de la planificación contemporánea frente a un entorno caracterizado por disrupciones climáticas, transformaciones tecnológicas y tensiones geopolíticas. En este contexto, la resiliencia no se reduce a la capacidad de resistir impactos, sino que abarca la preparación anticipada, la adaptación progresiva y la recuperación eficiente ante eventos adversos. Así, el enfoque trasciende la noción tradicional de confiabilidad técnica para integrar dimensiones institucionales, económicas y sociales que determinan la continuidad del suministro energético. El análisis parte de reconocer que los sistemas energéticos están sometidos a riesgos cada vez más complejos, desde fenómenos meteorológicos extremos hasta ciberataques y fallas en cadenas globales de suministro. Por consiguiente, la planificación ya no puede basarse únicamente en proyecciones lineales de demanda o en supuestos históricos de estabilidad. Más bien, requiere metodologías que incorporen incertidumbre, escenarios múltiples y evaluación de vulnerabilidades interdependientes. De esta manera, la resiliencia se concibe como un proceso dinámico que evoluciona a medida que cambian las condiciones externas y las configuraciones tecnológicas.

    A partir de esta perspectiva, se propone un marco estructurado que articula evaluación de riesgos, fortalecimiento de capacidades y diseño de intervenciones estratégicas. Primero, se identifican amenazas físicas y sistémicas que pueden afectar infraestructura crítica, considerando tanto impactos directos como efectos en cascada. Luego, se examinan las debilidades estructurales del sistema, incluidas dependencias excesivas de fuentes específicas, limitaciones de infraestructura y brechas regulatorias. Posteriormente, se formulan acciones orientadas a reducir exposición, mejorar redundancias y diversificar recursos energéticos. Además, la resiliencia se vincula estrechamente con la transición hacia fuentes bajas en carbono. La integración creciente de energías renovables variables introduce nuevos retos operativos, entre ellos la gestión de intermitencia y la necesidad de almacenamiento y redes inteligentes. Sin embargo, al mismo tiempo, la descentralización y la diversificación tecnológica pueden fortalecer la capacidad de respuesta ante fallas localizadas. Por tanto, la transición energética y la resiliencia no constituyen agendas separadas, sino procesos interrelacionados que se refuerzan cuando se planifican de manera coherente.

    De igual forma, el documento subraya la importancia de la gobernanza y la coordinación institucional. La resiliencia depende no solo de activos físicos robustos, sino también de marcos regulatorios flexibles, mecanismos de financiamiento adecuados y sistemas de información transparentes. En consecuencia, la toma de decisiones debe involucrar a múltiples actores, autoridades energéticas, operadores de red, sector privado y comunidades, con el fin de asegurar respuestas coordinadas frente a emergencias y planes de adaptación sostenidos en el tiempo. Esta dimensión colaborativa amplía la comprensión del riesgo más allá del plano técnico. Asimismo, se enfatiza la necesidad de incorporar métricas e indicadores que permitan evaluar avances en resiliencia. La medición sistemática facilita la identificación de brechas, el seguimiento de inversiones y la priorización de intervenciones. No obstante, estos indicadores deben adaptarse a contextos específicos, considerando características geográficas, nivel de desarrollo institucional y composición de la matriz energética. De ahí que el enfoque propuesto promueva flexibilidad metodológica, permitiendo ajustes según particularidades nacionales o regionales.

    Por otra parte, el financiamiento emerge como un componente determinante para materializar mejoras estructurales. La modernización de redes, el despliegue de almacenamiento y la digitalización requieren inversiones sostenidas, además de mecanismos que distribuyan riesgos entre actores públicos y privados. En este sentido, la resiliencia también se integra en la evaluación financiera, influyendo en la asignación de capital y en la valoración de proyectos energéticos bajo criterios de sostenibilidad y estabilidad a largo plazo. La construcción de resiliencia se concibe como un proceso continuo que combina prevención, preparación y aprendizaje posterior a los eventos disruptivos. Cada incidente ofrece información valiosa para fortalecer protocolos, actualizar estándares y rediseñar infraestructura. Así, el sistema energético evoluciona no solo para resistir impactos futuros, sino también para adaptarse de manera progresiva a un entorno cambiante. En definitiva, la resiliencia energética se configura como un principio organizador que orienta la transformación del sector hacia modelos más robustos, flexibles y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/energy-system-resilience

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/2c6f2378-31e8-442a-815a-18e693167915/EnergySystemResilience.pdf

  • Solar PV Supply Chain Cost Tool: Methodology, results and analysis

    Solar PV Supply Chain Cost Tool: Methodology, results and analysis

    La transición hacia un sistema energético sostenible demanda una comprensión exhaustiva de los costos asociados a la producción de energía solar fotovoltaica (PV). En este contexto, evaluar detalladamente cada componente de la cadena de suministro se torna indispensable para identificar oportunidades de reducción de costos y promover políticas industriales efectivas. La metodología presentada se enfoca en cuantificar estos costos a lo largo de la cadena, desde el polisilicio hasta el ensamblaje final del módulo, integrando consideraciones tecnológicas, geográficas y de mercado que impactan directamente en la competitividad de esta industria. Se ha diseñado una herramienta informática que estima los costos totales específicos para cada país y tecnología fotovoltaica, incorporando variables como electricidad, salarios, materiales, y costos de construcción, entre otros. Esta herramienta permite explorar diferentes escenarios, ya sea con componentes producidos localmente o importados, y ajustar parámetros según las particularidades de cada mercado. La inclusión de análisis proyectivos hasta el año 2030 provee una visión prospectiva, considerando mejoras tecnológicas, economías de escala y tendencias históricas, que juntas ofrecen una aproximación dinámica a la evolución de los costos.

    Distinguir la influencia de las distintas etapas del proceso —polisilicio, obleas, células y módulos— ofrece una visión granular sobre cómo cada segmento contribuye al costo final. Los análisis demuestran, por ejemplo, que la importación estratégica de ciertos componentes puede reducir significativamente los costos de fabricación de módulos en algunos países, mientras que la producción doméstica puede resultar más onerosa debido a factores como altos precios de energía y salarios. En particular, economías asiáticas muestran ventajas competitivas atribuibles a menores costos operativos, en contraste con regiones como Europa y Australia donde la energía y mano de obra representan un mayor peso. Otro aspecto relevante es la consideración de tecnologías predominantes como las células monocristralinas y TOPCon; esta última presenta un aumento notable en participación de mercado debido a su mayor rendimiento. Dichas tecnologías condicionan inputs específicos en materia de consumo energético y materiales, afectando directamente el costo unitario de producción. Además, la inclusión de costos asociados a aspectos ambientales y sociales permite evaluar escenarios que integran responsabilidades de gobernanza corporativa, ampliando el análisis más allá del simple costo económico.

    Resulta también evidente que las políticas gubernamentales impactan decisivamente en la competitividad del sector, especialmente cuando aplican incentivos que reducen costos energéticos o financiamientos accesibles para productores locales. Esta intervención puede facilitar la instauración de estándares de calidad y fomentar la innovación tecnológica y productiva. En esta línea, estrategias híbridas que combinan la importación de componentes upstream con un ensamblaje final local pueden equilibrar la búsqueda de competitividad y la generación de empleo. El equilibrio entre mantener precios accesibles para impulsar la adopción solar y garantizar la sustentabilidad económica del sector manufacturero local y global se perfila como un desafío. La desviación entre precios de mercado y costos productivos puede generar tensiones financieras que amenazan la estabilidad del suministro. Por ello, resulta necesario encontrar fórmulas que permitan sostener un desarrollo equilibrado, partiendo del diagnóstico pormenorizado que la herramienta facilita.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.irena.org/Publications/2026/Feb/Solar-PV-Supply-Chain-Cost-Tool-Methodology-results-and-analysis

    https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2026/Feb/IRENA_TEC_Solar_PV_Supply_Cost_Tool_2026.pdf

  • The State of Energy Innovation 2026

    The State of Energy Innovation 2026

    El panorama de la innovación en tecnología energética atraviesa una transformación profunda, donde la seguridad y la competitividad económica han pasado a ocupar un lugar preponderante en las agendas internacionales. Durante el último año, se ha observado que la gran mayoría de los especialistas sitúan la seguridad energética como el motor principal de los nuevos desarrollos, superando incluso preocupaciones tradicionales como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o la asequibilidad de los servicios. Esta tendencia se refleja en políticas recientes que buscan fortalecer la soberanía tecnológica y proteger las cadenas de suministro de recursos indispensables para la transición, alejándose de una dependencia excesiva de mercados externos volátiles.

    En términos de inversión, el financiamiento público ha demostrado ser un factor determinante para el éxito de tecnologías que hoy alcanzan escalas comerciales. Ejemplos históricos, como la investigación inicial en baterías de iones de litio o el desarrollo de gas natural licuado flotante, evidencian que el apoyo estatal temprano permite mitigar riesgos que el sector privado no suele asumir de forma independiente. No obstante, el flujo de capital global muestra señales de transición; tras años de expansión sostenida, el gasto público en investigación y desarrollo se ha estabilizado en torno a los 55 mil millones de dólares. Simultáneamente, el capital de riesgo ha experimentado una contracción por tercer año consecutivo, lo cual responde a la fuerte competencia por recursos financieros frente al auge de la inteligencia artificial, que ha captado gran parte del interés de los inversores.

    A pesar de estas fluctuaciones financieras, la actividad de patentamiento revela un dinamismo sin precedentes, especialmente en el ámbito del almacenamiento de energía. Las baterías representan actualmente el 40% de todas las patentes energéticas mundiales, lo que subraya su relevancia para la infraestructura eléctrica moderna y la movilidad eléctrica. En este contexto, China se ha consolidado como el actor líder, explicando la mayor parte del crecimiento global en investigación corporativa y duplicando las solicitudes de patentes internacionales en comparación con otras regiones. Por otro lado, áreas emergentes como la energía solar de perovskita están ganando terreno rápidamente, alcanzando hitos de eficiencia que prometen expandir las aplicaciones fotovoltaicas más allá de las tecnologías de silicio convencionales, integrándose incluso en superficies arquitectónicas y dispositivos móviles.

    Simultáneamente, el sector está presenciando avances en campos de alta complejidad técnica como la fusión nuclear y la resiliencia de las redes eléctricas. En 2025, se alcanzaron hitos experimentales en instalaciones de diversos países, lo que acerca la posibilidad de demostrar la viabilidad de la fusión como una fuente de energía a gran escala. Sin embargo, persisten desafíos técnicos considerables relacionados con el ciclo del combustible y los materiales necesarios para plantas comerciales. En cuanto a las redes, la integración de inversores que forman red y transformadores de estado sólido se presenta como una respuesta necesaria ante la creciente intermitencia de las fuentes renovables y la necesidad de proteger los sistemas frente a amenazas físicas o cibernéticas.

    Adicionalmente, la descarbonización de la industria pesada y el transporte de larga distancia ha impulsado investigaciones en combustibles sintéticos y captura directa de aire. Estos desarrollos buscan mitigar el impacto ambiental en sectores donde la electrificación directa resulta técnicamente difícil o económicamente inviable. La maduración de estas tecnologías depende de la creación de infraestructuras compartidas y de marcos regulatorios que incentiven su adopción temprana. El éxito futuro de estas innovaciones dependerá de la capacidad de los gobiernos para armonizar sus estrategias industriales con el apoyo continuo a la investigación básica. Se requiere un enfoque que fomente las asociaciones internacionales y fortalezca los ecosistemas de colaboración, asegurando que los nuevos productos superen las barreras de mercado. La estabilidad en el financiamiento y la creación de señales de demanda claras serán determinantes para mantener el ritmo de progreso y alcanzar los objetivos de sostenibilidad y seguridad planteados para las próximas décadas, consolidando un sistema energético más robusto y diversificado.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/the-state-of-energy-innovation-2026

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/23af92ae-0cd4-4e6c-a06b-957b0688f0ed/TheStateofEnergyInnovation2026.pdf

  • Giving LIFE to Europe’s clean energy transition

    Giving LIFE to Europe’s clean energy transition

    La transición energética europea avanza mediante una estrategia que articula financiamiento, fortalecimiento institucional, desarrollo de mercado y participación ciudadana. En ese marco, el programa LIFE Clean Energy Transition (LIFE CET) se orienta a convertir los objetivos climáticos en transformaciones tangibles, acelerando la adopción de eficiencia energética y energías renovables en distintos niveles territoriales y sectoriales. De esta manera, no solo se promueve la reducción del consumo de energía primaria y el aumento de la producción renovable, sino también la consolidación de capacidades técnicas, financieras y regulatorias que sostienen el proceso a largo plazo. A partir de una dotación presupuestal significativa para el periodo 2021-2027, la iniciativa ha impulsado cientos de proyectos que involucran actores del sector público, privado, financiero y social. Como resultado, se estiman reducciones sustanciales en el consumo energético anual y un incremento relevante en la generación de energía renovable. Sin embargo, más allá de las cifras agregadas, el enfoque se distingue por su capacidad para transformar mercados específicos, especialmente el de la edificación, donde se concentran amplias oportunidades de descarbonización.

    En este sentido, la renovación energética de edificios ocupa un lugar destacado. Se promueven soluciones industrializadas de rehabilitación profunda que permiten escalar intervenciones, reducir tiempos y optimizar costos. Asimismo, se fortalecen instrumentos regulatorios como los certificados de desempeño energético y los estándares mínimos de eficiencia, asegurando coherencia entre planificación nacional y metas europeas. Paralelamente, se consolidan modelos de “ventanillas únicas” que acompañan a propietarios y municipios durante todo el proceso de renovación, integrando asesoría técnica, acceso a financiamiento y supervisión de obras. De forma complementaria, el programa impulsa la movilización de inversiones privadas. La asistencia para el desarrollo de proyectos facilita la estructuración de carteras de inversión en rehabilitación, calefacción distrital e infraestructura pública. Además, se fomenta la innovación financiera mediante esquemas como hipotecas verdes, contratos de rendimiento energético y modelos de energía como servicio. Estas herramientas permiten superar barreras iniciales de capital y generar confianza en el sector financiero, lo cual amplifica el efecto de los recursos públicos invertidos.

    Al mismo tiempo, se promueve la transición hacia sistemas de calefacción y refrigeración limpios. Diversos proyectos apoyan la modernización de redes de calefacción distrital y la adopción de bombas de calor tanto en edificios residenciales como en sectores industriales, incluida la industria alimentaria. Esta transformación tecnológica se articula con el fortalecimiento de capacidades profesionales, considerando que la disponibilidad de mano de obra cualificada resulta determinante para sostener el ritmo de renovación requerido por los objetivos climáticos. Por otra parte, el desarrollo de comunidades energéticas constituye un eje de democratización del sistema energético. Más de quinientas iniciativas han recibido apoyo para implementar modelos colectivos de generación renovable, autoconsumo compartido y servicios energéticos locales. A través de marcos habilitantes y asistencia técnica, se facilita la cooperación entre autoridades locales y cooperativas ciudadanas, ampliando la participación social en la transición.

    Asimismo, la dimensión social ocupa un espacio central. La lucha contra la pobreza energética se aborda mediante intervenciones en distritos vulnerables, programas de asesoría y mecanismos de apoyo financiero que mejoran las condiciones habitacionales y reducen las facturas energéticas. De igual modo, el acompañamiento a más de mil municipios fortalece la implementación de planes climáticos locales, integrando gobernanza, planificación e inversión. El programa cumple una función de apoyo directo a la implementación normativa europea, promoviendo acciones concertadas entre Estados miembros para aplicar directivas sobre eficiencia energética, energías renovables y desempeño energético de edificios. La vigilancia de mercado en materia de etiquetado energético y ecodiseño refuerza la confianza del consumidor y la competitividad industrial. En consecuencia, la transición energética se configura como un proceso integral que combina regulación, financiamiento, innovación y participación social, consolidando un modelo orientado a la resiliencia, la competitividad y la neutralidad climática.

    Para leer más ingrese a:

    https://cinea.ec.europa.eu/publications/digital-publications/giving-life-europes-clean-energy-transition_en

    https://cinea.ec.europa.eu/document/download/f899a0bf-5d74-45af-9720-4acb30c48d3a_en?filename=LO%20-%20Publication%20CET-V24-WEB-page_final_0.pdf

  • Guide to Battery Energy Storage System Safety

    Guide to Battery Energy Storage System Safety

    La evolución hacia sistemas energéticos descarbonizados ha impulsado la adopción masiva de tecnologías de almacenamiento, entre las cuales las baterías de ion-litio destacan por su densidad energética y viabilidad comercial. Estas infraestructuras aportan capacidades de resiliencia, flexibilidad y fiabilidad a la red eléctrica, permitiendo gestionar la intermitencia de fuentes renovables y asegurar el suministro durante eventos extremos. No obstante, la integración de tales dispositivos conlleva una gestión técnica rigurosa para mitigar riesgos inherentes a su naturaleza electroquímica. En cuanto a la configuración física, estas instalaciones se organizan en celdas agrupadas en módulos y bastidores, protegidos por gabinetes metálicos que incluyen sistemas de gestión de baterías (BMS). Tales controles monitorean variables térmicas y eléctricas de forma continua para detectar desviaciones operativas. A pesar de los estrictos estándares de fabricación, existe la posibilidad de enfrentar condiciones anormales como el descontrol térmico, fenómeno donde una celda se sobrecalienta de forma irreversible, liberando gases inflamables y calor que pueden propagarse a componentes adyacentes.

    Buscando neutralizar estas amenazas, la arquitectura de seguridad se basa en un enfoque de capas que abarca desde la selección química del material hasta el diseño del sitio. Por ejemplo, el uso de fosfato de hierro y litio ofrece mayor estabilidad térmica en comparación con otras químicas, si bien requiere estrategias específicas para la gestión de gases en caso de fallo. Sumado a lo anterior, la implementación de barreras físicas, sistemas de ventilación contra deflagraciones y detección temprana de humo permite contener incidentes antes de que escalen a eventos de mayor magnitud. Bajo esta misma lógica de prevención, el ciclo de vida de un proyecto demanda atención constante, iniciando con una planeación que involucre a las autoridades y cuerpos de respuesta desde las etapas tempranas. Durante la fase de adquisición, resulta indispensable verificar que los equipos cumplan con las normativas vigentes y que los sistemas de supresión de incendios estén correctamente coordinados. Posteriormente, en la etapa operativa, los procedimientos de mantenimiento y el entrenamiento del personal se vuelven el pilar para identificar anomalías mediante analítica predictiva.

    Asociado a las medidas preventivas, la respuesta ante incidentes ha evolucionado hacia la estrategia de «monitorear y contener», la cual prioriza la seguridad de los rescatistas al permitir que una unidad afectada se consuma de forma controlada mientras se protege el resto de la instalación. Este método reduce el riesgo de reigniciones asociadas a la energía residual y minimiza la generación de escorrentías contaminadas que suelen producirse con el uso masivo de agua. Simultáneamente, el modelado de plumas de humo y el monitoreo de la calidad del aire se emplean para proteger a las comunidades aledañas y al entorno natural. Adicionalmente, las lecciones aprendidas de fallos históricos han permitido perfeccionar los códigos y estándares internacionales, logrando que la tasa de incidentes disminuya drásticamente a pesar del crecimiento exponencial del sector. La experiencia en eventos pasados subraya la necesidad de una comunicación transparente con los interesados y un diseño orientado a evitar la propagación entre unidades. Finalmente, la investigación actual se centra en caracterizar con mayor precisión las emisiones y desarrollar materiales que impidan la transferencia de calor entre celdas, consolidando así la viabilidad de estas tecnologías en el futuro energético.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002033944

  • INFLACIÓN ENERGÉTICA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (IE-LAC)

    INFLACIÓN ENERGÉTICA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (IE-LAC)

    El escenario económico de América Latina y el Caribe durante noviembre de 2025 revela una divergencia significativa entre los costos generales de vida y los precios específicos del sector energético. Mientras que la inflación total regional experimentó un incremento del 0,32%, la inflación energética se situó en terreno negativo con un valor de –0,04%. Esta disparidad sugiere que las presiones alcistas en la economía no provienen de los suministros básicos de energía, sino de otros rubros con alta ponderación, tales como los alimentos, bienes y servicios diversos. 

    La deflación energética mensual, que pasó de un 0,19% en octubre a la cifra negativa de noviembre, responde a una combinación de factores internos y externos. En el ámbito local, más de la mitad de los países analizados implementaron normativas y medidas regulatorias diseñadas específicamente para estabilizar las tarifas eléctricas. Estos mecanismos de control permitieron amortiguar el impacto de los costos de generación sobre el consumidor final. Simultáneamente, el mercado internacional aportó condiciones favorables mediante la caída del precio del petróleo, producto de una expansión en la oferta global durante la segunda mitad del año. Esta reducción en el valor del crudo disminuyó los costos de importación de combustibles, beneficiando tanto al transporte como a la generación eléctrica térmica en la región. No obstante, el panorama no estuvo exento de variables de resistencia. El gas natural en Norteamérica presentó un repunte de precios vinculado al aumento de la demanda por factores estacionales y climáticos. A pesar de que este incremento ejerció una presión al alza en los sistemas eléctricos que dependen fuertemente de este recurso, su efecto fue meramente parcial. La influencia de la bajada del petróleo y la solidez de las intervenciones tarifarias estatales prevalecieron, manteniendo la tendencia regional a la baja.

    En una perspectiva más amplia, el carbón mineral también mantuvo una trayectoria descendente con periodos de estabilización, contribuyendo a la contención de costos en matrices energéticas con participación térmica. Al observar la evolución histórica, se hace evidente que el índice de inflación energética en la región tiende a desacoplarse de la volatilidad extrema que muestran materias primas como el petróleo o el gas, aunque mantiene una correlación con la tendencia bajista del crudo observada en el cierre de 2025. En definitiva, la estabilidad energética actual se fundamenta en un equilibrio entre la gestión regulatoria interna y el aprovechamiento de un mercado internacional de hidrocarburos con excedentes de oferta.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.olade.org/publicaciones/enero-2026reporte-n-21-inflacion-energetica-de-america-latina-y-el-caribe-ie-lac/

    https://www.olade.org/wp-content/uploads/2026/02/Reporte_inflacionenergetica10-02-2026.pdf

  • Concepts of flexibility provision by local resources

    Concepts of flexibility provision by local resources

    La electrificación creciente de la demanda energética, especialmente en sectores de calefacción y movilidad, junto con la expansión rápida de la generación distribuida, principalmente paneles solares en residencias, está ocasionando desafíos para los operadores de redes de distribución eléctrica. Las redes, tradicionalmente diseñadas para flujos unidireccionales y previsibles, enfrentan ahora flujos bidireccionales y mayor variabilidad, lo que exige nuevas estrategias que involucren activamente a los usuarios finales. Esta situación impulsa la adopción de enfoques innovadores que aprovechan la flexibilidad de los recursos a nivel local, permitiendo gestionar la carga y mantener la viabilidad operativa mediante técnicas como la regulación de voltaje. Diversos países han implementado mecanismos para promover esta flexibilidad. En Bélgica, por ejemplo, se han introducido tarifas variables y basadas en capacidad en niveles inferiores de la red, buscando que los costos reflejen el uso real en tiempo y espacio. De forma paralela, en Austria y Suiza se desarrollan esquemas tarifarios que incentivan a los consumidores a reducir o desplazar sus picos de consumo o inyección. Además, existen iniciativas en comercio directo de energía entre pares y comunidades energéticas que permiten generar, consumir y compartir electricidad de manera más autónoma.

    Por otro lado, programas de respuesta a la demanda y esquemas de ajuste de renovables se han consolidado en países como Reino Unido, Corea del Sur y Canadá, donde se otorgan incentivos para modificar patrones de consumo según las necesidades de la red. Las iniciativas europeas impulsan mecanismos de mercado abiertos y transparentes que facilitan la participación de diversos agentes, ya sea mediante mercados locales gestionados por operadores de distribución o plataformas que integran actores locales y nacionales. No obstante, la implementación enfrenta retos relacionados con la granularidad temporal y espacial de los incentivos, la coordinación entre niveles de red y la liquidez de los mercados. Aunque las tarifas dinámicas pueden incentivar comportamientos eficientes, su diseño debe evitar sincronizaciones que generen nuevos picos. En los mercados, las ofertas de flexibilidad explícita, con productos definidos en cantidad y precio, se complementan con incentivos implícitos inducidos mediante señales tarifarias o comunitarias.

    Del mismo modo, es importante distinguir la flexibilidad según la voluntariedad de participación, el grado de autonomía en la oferta y el ámbito geográfico, sea local o nacional. En mercados de distribución, los participantes pueden fijar precios o responder a tarifas establecidas, mientras que en esquemas tarifarios predominan precios definidos por el operador. Dispositivos como acuerdos de conexión flexibles permiten limitar temporalmente capacidad en zonas congestionadas, facilitando el acceso a la red y evitando inversiones costosas. Experiencias concretas evidencian la efectividad de estos modelos. El operador británico UK Power Networks ha desarrollado desde 2017 un mercado de flexibilidad que moviliza capacidad contratada y genera ahorros económicos, integrando activos como vehículos eléctricos y bombas de calor. En Noruega y Flandes, plataformas locales permiten a pequeños proveedores ingresar con bajas barreras. En Corea y Canadá, los programas recompensan ajustes de consumo para optimizar la infraestructura existente.

    La evolución hacia sistemas más dinámicos incluye plataformas de comercio entre pares y comunidades energéticas que promueven gobernanza colaborativa y uso optimizado de recursos distribuidos. Aunque la adopción es heterogénea y enfrenta desafíos, las nuevas normativas y tecnologías apuntan a mecanismos interoperables y escalables. En suma, la transformación del sistema eléctrico hacia modelos más flexibles y participativos es un proceso global que combina mercado y regulación para mejorar la eficiencia y sostenibilidad del suministro eléctrico.

    Para leer más ingrese a:

    https://iea-isgan.org/concepts-of-flexibility-provision-by-local-resources/

    https://iea-isgan.org/wp-content/uploads/2026/02/Concepts-of-flexibility-provision-by-local-resources-Review.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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