Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Workforce Development Report: Electric Truck Research and Utilization Center (eTRUC) Project (Task 2.4)

    Workforce Development Report: Electric Truck Research and Utilization Center (eTRUC) Project (Task 2.4)

    La transición hacia la electrificación de vehículos pesados en el sector del transporte presenta un escenario complejo que demanda un enfoque integrado en la capacitación y desarrollo de la fuerza laboral. La adopción de tecnologías de carga de alta potencia apunta a modificar no solo la infraestructura física sino también la estructura y habilidades del personal involucrado en la implementación y operación de estos sistemas. A lo largo de este proceso, se observa que la coordinación entre diversos actores, como industrias, gobiernos, instituciones educativas y organizaciones comunitarias, contribuye a diseñar estrategias formativas que respondan a las necesidades emergentes del mercado laboral en el ámbito de los camiones eléctricos.

    El crecimiento del sector requiere especialización en áreas técnicas, incluyendo la instalación y mantenimiento de equipos de carga de alta potencia, además de competencias en operación y diagnóstico para asegurar el funcionamiento eficiente de los sistemas. Cabe destacar que el acceso a formaciones estático a la tecnología eléctrica no solo depende de la calidad de los cursos, sino también de su accesibilidad para diversas poblaciones, lo que implica considerar barreras socioeconómicas y geográficas. Como resultado, se recomienda fortalecer alianzas con comunidades afectadas por la contaminación del transporte, favoreciendo programas de capacitación inclusivos que promuevan oportunidades de empleo para grupos tradicionalmente subrepresentados. Asimismo, la estandarización de certificaciones y la implementación de itinerarios educativos escalables permiten ampliar las rutas de ingreso y progreso profesional en la industria, aumentando la flexibilidad de los trabajadores para adaptarse a distintos roles y niveles de especialización. La integración de prácticas innovadoras en la enseñanza, tales como simulaciones virtuales y entrenamiento en instalaciones reales como centros de carga o depósitos, facilita la adquisición de habilidades prácticas y acelera la incorporación laboral. Al mismo tiempo, el apoyo a pequeñas empresas mediante subvenciones para formación crea un entorno favorable a la diversificación del sector y fomenta la sustentabilidad económica local.

    Además, la creación de un marco estructurado para la implementación del desarrollo de la fuerza laboral articula las fases desde la coordinación de socios hasta la medición de resultados como retención y avance salarial. Bajo este esquema, se establece la importancia de incorporar servicios complementarios, como apoyo en transporte y cuidado infantil, con el fin de minimizar obstáculos no técnicos que podrían limitar la participación de candidatos. Las políticas públicas y los incentivos financieros orientados a fomentar la contratación local y el entrenamiento en comunidades con altos índices de vulnerabilidad se convierten en herramientas para garantizar que el crecimiento del sector genere beneficios a nivel social. A su vez, el análisis de diferentes regiones revela que cada área presenta características singulares en cuanto a especialización industrial, condiciones de mercado laboral y dinámica de formación. Por ejemplo, zonas con concentración en ingeniería automotriz contrastan con otras donde prevalece la logística o la construcción. Esto exige la personalización de tácticas formativas y la asignación eficiente de recursos para consolidar capacidades en función de los contextos específicos. En este marco, la recopilación sistemática y el seguimiento de datos ocupacionales apoyan la alineación continua del currículo con las demandas del sector y la identificación oportuna de brechas emergentes.

    De este modo, se promueve crear sistemas de formación inclusivos y adaptativos capaces de responder a la evolución tecnológica y a las necesidades sociales que acompañan a la transición hacia una economía baja en emisiones. La diversificación de proveedores educativos y la participación activa de organismos comunitarios fortalecen las redes de apoyo a los aprendices, facilitando la persistencia y éxito en programas que conducen a empleos estables dentro del mercado verde. Finalmente, la estrategia propuesta apunta a establecer una base sólida para la construcción de una economía del transporte justa, sostenible y orientada a largo plazo, donde la capacitación laboral se incorpora como elemento esencial para lograr estos objetivos.

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    https://www.epri.com/research/products/000000003002034480

  • Offshore Wind Power through the Lenses of EU Climate, Energy, and Environmental Law—Between Climate Aspirations, Market Competition, and Environmental Impact

    Offshore Wind Power through the Lenses of EU Climate, Energy, and Environmental Law—Between Climate Aspirations, Market Competition, and Environmental Impact

    La expansión de la energía eólica offshore en Europa constituye un proceso complejo que enfrenta numerosos desafíos legales y ambientales. En el marco de la Unión Europea, la transición energética hacia fuentes renovables se ha acelerado con el fin de alcanzar la neutralidad climática para 2050 y cumplir con el Acuerdo de París. Tal transición se materializa con ambiciosos avances en capacidad instalada de energía eólica marina, proyectando un crecimiento significativo para las próximas décadas. Sin embargo, este desarrollo intensivo no está exento de tensiones que surgen al intentar conciliar las aspiraciones climáticas, la eficiencia en el mercado energético y la protección del medio ambiente, especialmente la biodiversidad marina.

    El entramado jurídico europeo dedicado a la política climática y energética se caracteriza por establecer objetivos con carácter vinculante, lo que se traduce en medidas concretas para ampliar la generación de energías limpias. En efecto, las instituciones comunitarias impulsan una normativa que facilita la rápida autorización y construcción de parques eólicos en el entorno marino, otorgando una posición prioritaria a estas infraestructuras frente a otras consideraciones. Por ello, las políticas de la UE suelen colocar la mitigación del cambio climático y la seguridad energética por encima de las preocupaciones ecológicas. En consecuencia, aunque se reconoce la importancia de preservar los ecosistemas marítimos, los instrumentos ambientales carecen de la fuerza necesaria para contrarrestar o modular las decisiones energéticas. Además, la coexistencia de múltiples usos del espacio marítimo genera conflictos, dado que las áreas óptimas para la instalación de parques eólicos coinciden con zonas que albergan valores ecológicos elevados. Las actividades relacionadas con la pesca, la navegación y la conservación ambiental comparten territorio con estos proyectos, provocando la fragmentación y degradación de hábitats esenciales para numerosas especies. Durante la etapa de construcción, los impactos se acentúan debido a la afectación del fondo marino y el ruido generado, el cual puede alterar el comportamiento de mamíferos marinos y peces. Asimismo, la operación continua de las turbinas plantea riesgos para aves migratorias y quirópteros. A pesar de estos efectos negativos, la evidencia científica sobre la magnitud y mecanismos de impacto permanece incompleta, lo que dificulta la incorporación de medidas preventivas o correctivas adecuadas.

    El panorama legislativo ambiental presenta limitaciones notables. Directivas europeas como la de Hábitats excluyen gran parte de la biodiversidad marina, mientras que otras normativas amplias en alcance, como la Directiva Marco de Estrategia Marina, carecen de definición precisa en cuanto a objetivos vinculantes y aplicación efectiva. De esta forma, las acciones de protección se diluyen, especialmente frente a las excepciones contempladas para proyectos que se consideran de interés público prioritario, como los renovables. Esto genera un desequilibrio entre la urgencia de mitigar el cambio climático mediante la expansión de la energía eólica offshore y la necesidad de conservar ecosistemas marinos saludables. Ante dichos retos, se sugiere fortalecer el marco normativo relativo a la planificación marítima, dotándola de instrumentos jurídicos que establezcan zonas prohibidas para el desarrollo de parques eólicos en áreas ecológicamente sensibles o degradadas. La clarificación del estatus legal de la Directiva Marco de Estrategia Marina también contribuiría a definir metas más contundentes para la restauración y buen estado ambiental, así como a integrar estas exigencias en los procesos de autorización y uso del espacio marino. Tal enfoque permitiría, por un lado, preservar la biodiversidad y, por otro, ofrecer mayor certidumbre a los inversores y promotores, al reducir conflictos.

    El equilibrio entre la expansión de la energía eólica marina y la protección ambiental requiere una revisión profunda que concilie los imperativos climáticos, la eficiencia energética y el bienestar ecológico. La coherencia normativa entre los ámbitos energético, climático y ambiental aún presenta fisuras que demandan atención urgente para orientar el desarrollo sostenible del sector. Solo mediante una gobernanza mejor integrada y con instrumentos legales robustos será posible avanzar hacia un modelo de crecimiento regenerativo, donde el uso de los recursos naturales se acompañe de su protección y restauración efectiva, asegurando así la salud de los ecosistemas marinos para las generaciones futuras.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/publications/?handle=1814/94425

    https://cadmus.eui.eu/server/api/core/bitstreams/8aeeeb77-b4c4-481d-b33a-58577c86aa18/content

  • Critical raw materials and the law: confronting legal disruption in the transition to sustainability

    Critical raw materials and the law: confronting legal disruption in the transition to sustainability

    La transición hacia una economía baja en carbono, impulsada por la agenda de sostenibilidad de la Unión Europea, demanda una transformación profunda en múltiples dimensiones, incluyendo tecnologías, mercados, gobernanza y prácticas sociales. Esta transformación depende en gran medida de la adquisición y gestión de materiales necesarios para tecnologías limpias, cuyo abastecimiento genera complejas tensiones de índole geopolítica, económica y ambiental. La importancia económica de estos materiales y el elevado riesgo que implica su suministro, sumado a la ausencia de sustitutos viables, intensifican la competencia global y revelan nuevas dependencias que rememoran el papel estratégico que tuvieron los combustibles fósiles en sistemas previos.

    El marco jurídico vigente en la UE, aunque ambicioso en su intención de asegurar el suministro seguro y sostenible, presenta vacíos significativos en la regulación integral que abarque desde la extracción hasta el reciclaje. El predominio del enfoque minero, regulado principalmente a nivel nacional, refleja la fragmentación y la insuficiencia de respuestas legales integradas frente a los complejos desafíos que estos materiales implican. Más aún, las políticas actuales tienden a acelerar la adopción de tecnologías intensivas en estos recursos sin establecer mecanismos efectivos para garantizar una reducción global en su consumo o para promover un uso eficiente y circular. El desarrollo acelerado de estas tecnologías no solo trae beneficios relacionados con la reducción de emisiones, sino que también ocasiona impactos negativos en la biodiversidad y el medio ambiente, como la deforestación, la pérdida de hábitats y la contaminación derivada de la minería y producción. Además, estos efectos adversos pueden generar bloqueos socioeconómicos a largo plazo, dificultando futuras adaptaciones y mejoras en la sostenibilidad. Por lo tanto, la gestión legal debe ir más allá de simples ajustes incrementales y abordar las contradicciones inherentes al modelo económico basado en el crecimiento y el mercado, impulsando reformas que consideren límites ecológicos y políticas de suficiencia material.

    La integración de estos materiales en las tecnologías limpias también desestabiliza las estructuras legales establecidas, al introducir desafíos que exceden la capacidad de adaptación gradual de los sistemas jurídicos tradicionales. Esta disrupción se manifiesta en tensiones relacionadas con la autoridad regulatoria dispersa entre niveles nacionales, regionales y globales; con la competencia técnica requerida para gestionar asuntos altamente especializados; y con la legitimidad social, ante cuestionamientos vinculados a derechos humanos y justicia ambiental. La falta de una respuesta normativa cohesionada aumenta el riesgo de que el derecho reaccione de modo fragmentado y reactivo, sin anticipar ni moldear adecuadamente el desarrollo tecnológico y sus repercusiones. Para avanzar hacia una transición verdaderamente sostenible, es imprescindible que las políticas y el derecho adopten un enfoque transformador, basado en la circularidad, la eficiencia de recursos y la reducción efectiva del consumo material. De lo contrario, se corre el riesgo de reproducir patrones extractivos insostenibles bajo la apariencia de progreso ambiental. Esto implica no sólo perfeccionar instrumentos jurídicos como la Ley Europea de Materiales Críticos, sino también promover un diseño normativo que equilibre la seguridad del suministro con la protección ambiental y social, así como que incentive una economía que limite la extracción primaria y favorezca la recuperación y reutilización de materiales.

    De esta manera, la interacción entre tecnologías dependientes de materiales específicos y los sistemas legales debe entenderse como una dinámica que exige renovaciones profundas y coordinadas en los marcos regulatorios. Dicha transformación no es únicamente técnica o económica, sino también política y social, debido a la redistribución inevitable de poder y recursos que acompaña este proceso. En última instancia, la visión de sostenibilidad de la UE requiere superar la simple sustitución de recursos fósiles por minerales críticos, para adoptar un modelo que integre justicia, resiliencia ambiental y responsabilidad en el uso de materiales, evitando así perpetuar externalidades negativas invisibilizadas por la urgencia del cambio energético.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/publications/?handle=1814/94426

    https://cadmus.eui.eu/server/api/core/bitstreams/21c759ba-35e3-4e8c-b965-968b46dd8f40/content

  • Cómo ahorrar 40–65% en movilidad: el caso de los vehículos eléctricos usados

    Cómo ahorrar 40–65% en movilidad: el caso de los vehículos eléctricos usados

    Un análisis de RMI sostiene que, aunque los incentivos federales a EV nuevos se redujeron, el mercado de segunda mano ofrece hoy oportunidades económicas inmediatas: tres de cada cuatro autos vendidos en EE. UU. son usados y, en promedio, los vehículos eléctricos de 2022–2024 se venden un 10% por debajo de sus equivalentes de combustión. En agosto de 2025, la diferencia de precio entre usados eléctricos y de combustión cayó a apenas 897 USD, y la llegada de más devoluciones de leasing (con ~75% de transacciones de EV bajo leasing en 2025) inyectará más oferta asequible al mercado de usados.

    El ahorro operativo es el segundo pilar: con carga residencial diaria, los conductores pueden reducir 800–1.000 USD anuales en “combustible” frente a gasolina y, junto con menores gastos de mantenimiento por ausencia de trenes de potencia complejos, recortar 40–65% los costos de operación. En cuanto a durabilidad, la evidencia sugiere que las baterías están superando estimaciones iniciales, con vidas útiles de una a dos décadas más largas que lo previsto y más del 40% por encima de estimaciones de laboratorio en escenarios reales menos exigentes, lo que proyecta autonomías superiores a 300.000 millas para muchos casos de uso. La combinación de precio de entrada, costo por milla más estable y menor mantenimiento convierte a los EV usados en una vía pragmática para aliviar la presión de los hogares por precios de gasolina volátiles, a la vez que reduce emisiones locales y mejora la calidad del aire urbano.

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    www.rmi.org/tired-of-gasoline-prices-heres-a-surprising-way-to-save-money/

  • Seis tecnologías para electrificar procesos clave en la química

    Seis tecnologías para electrificar procesos clave en la química

     

    RMI identifica seis tecnologías de electrificación con alto potencial para descarbonizar la industria química: calentamiento por inducción, calentamiento resistivo, calentamiento por ondas de choque, bombas de calor de fuente de aire, almacenamiento térmico de energía y electrólisis de CO₂. El documento explica que el calor de proceso y el vapor derivados de combustión representan del 30% al 50% de las emisiones del sector; sustituirlo por calor eléctrico o por rutas electroquímicas habilita reducciones sustanciales cuando la electricidad es de bajas emisiones. Además, se destaca que la mayor parte de las soluciones requiere validación, optimización y demostraciones a escala antes de su despliegue comercial, por lo que se propone una hoja de ruta de I+D y demostración (RD&D) con prioridades específicas.

    La “Applied Innovation Roadmap (AIR) for Chemicals” aporta un andamiaje para financiadores, desarrolladores, productores y reguladores, evaluando la preparación tecnológica y de adopción, impactos en salud y barreras de escalamiento. Para cada tecnología traza proyectos tipo, cronogramas y presupuestos, y un escenario de éxito que estima mejoras de costo frente a procesos incumbentes a medida que se escale. La estrategia busca visibilizar riesgos y oportunidades, orientar convocatorias de fondos y catalizar alianzas academia‑industria. En un contexto en que la producción química seguirá creciendo y en el que las emisiones asociadas a calor fósil son persistentes, el viraje hacia calor eléctrico y nuevas rutas electroquímicas resulta clave para alcanzar metas de neutralidad, a la vez que preserva la competitividad de cadenas de valor intensivas en materiales.

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    www.rmi.org/six-technologies-set-to-electrify-the-chemicals-sector/

  • EE. UU.: revocación del “endangerment finding” y riesgos sistémicos

    EE. UU.: revocación del “endangerment finding” y riesgos sistémicos

    WRI explica que la EPA de EE. UU. finalizó el 12 de febrero de 2026 una regla que anula su propio “endangerment finding” de 2009 —determinación, tras años de análisis científico, de que los gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud y el bienestar— y derogó estándares de emisiones para vehículos ligeros, medianos y pesados. Bajo la Clean Air Act, dicha determinación obligaba a regular contaminantes peligrosos; su revocación debilita la obligación federal de gestionar emisiones, con implicaciones en salud pública (olas de calor, contaminación) y en asequibilidad (energía y seguros), además de abrir espacio a litigios por daños climáticos.

    El análisis advierte que, más allá del debate político, esta decisión incrementa la incertidumbre regulatoria para industrias intensivas en energía y transporte, complica la planificación de inversiones y podría encarecer la transición al introducir asimetrías regulatorias entre estados. También se subraya que la medida contrasta con la evidencia científica y con tendencias internacionales de fortalecimiento de marcos de resiliencia y mitigación. En respuesta, se espera que estados, ciudades y empresas mantengan estándares voluntarios y mandatos locales, y que se activen vías judiciales y legislativas. Para los agentes del sector energético, la señal es de prudencia: persiste el avance tecnológico hacia inventarios de menor huella y mayor eficiencia, pero con mayores riesgos de fragmentación normativa y de traslado de costos al consumidor final si no se coordina una estrategia integral de seguridad, asequibilidad y clima.

    Para leer más ingrese a:

    www.wri.org/insights/endangerment-finding-repeal-explained

  • Sensores conectados: ojos y oídos normalizados de la red eléctrica

    Sensores conectados: ojos y oídos normalizados de la red eléctrica

    La transformación digital del sistema eléctrico se apoya en sensores capaces de medir variables ambientales y eléctricas desde generación a distribución. Un análisis de IEC e‑tech detalla cómo las familias de normas IEC y sus Sistemas de Evaluación de Conformidad enmarcan el despliegue de sensores seguros y precisos. Se destaca la norma IEC 61724‑1 para monitoreo de desempeño fotovoltaico, que especifica cómo recolectar datos confiables de irradiancia, temperatura de módulo y ambiente, viento y humedad, entre otros; enfoque extrapolable a otras tecnologías para asegurar trazabilidad metrológica y comparabilidad de resultados, clave para contratos de desempeño y regulación de calidad de suministro.

    Con redes cada vez más dinámicas por la integración de recursos distribuidos e intermitentes, emergen los “sensores inteligentes” y las redes de sensores‑actuadores, con capacidad de comunicación integrada hacia nubes privadas o públicas. Estos nodos pueden agregar miles de señales y habilitar mantenimiento predictivo, detección temprana de fallos, control de calidad de energía y reconguración automática. La estandarización de interfaces, protocolos y requisitos de seguridad eléctrica/funcional permite que las distribuidoras y transmisoras escalen despliegues con interoperabilidad y ciberseguridad, reduciendo riesgos de lock‑in y facilitando mercados de terceros. A medida que la red se hace “sensible” y “activa”, la función de los sensores evolucionará desde la mera observación a la actuación coordinada con dispositivos de campo, siempre bajo marcos de certificación y pruebas que garanticen integridad de datos y operación segura.

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    https://etech.iec.ch/issue/2026-01/connected-sensors-for-the-power-grid
  • IA operativa recorta 70% del consumo en horas valle en ‘telco’

    IA operativa recorta 70% del consumo en horas valle en ‘telco’

    El sector de telecomunicaciones entra en una fase en la que la optimización energética pasa por sistemas de inteligencia artificial (IA) integrados al núcleo operativo. Un reportaje especializado recoge previsiones de gasto en tecnologías de soporte a IA que escalarían desde 337.000 millones USD en 2025 hasta 749.000 millones USD en 2028, con dos tercios de la inversión embebida en operaciones. En este contexto, proveedores y operadores han evolucionado de asistentes de consulta a IA “agéntica” —capaz de ejecutar acciones bajo límites definidos— para coordinar múltiples agentes de campo, optimizar inventarios y ajustar parámetros de red. Los casos reportados muestran reducciones de hasta 70% en consumo energético durante horas valle mediante apagado inteligente, consolidación de cargas y control fino de ventilación/climatización y módulos inactivos, lo que disminuye la métrica kWh/GB y libera OPEX.

    El texto subraya que operadores globales despliegan asistentes autónomos para atender alertas, reforzar atención al cliente y maximizar rendimiento de infraestructura. En particular, se menciona que una plataforma conversacional como Aura de Telefónica supera cientos de millones de interacciones al año y expande funciones generativas, indicio de cómo la IA de propósito general migra a tareas críticas en operación y atención. Para capturar el potencial de ahorro, la industria debe asegurar interoperabilidad entre OSS/BSS, infraestructura de borde y canales de cliente, así como gobernanza para trazabilidad de decisiones y ciberseguridad. En resumen, la eficiencia energética ‘telco’ ya no depende solo de hardware eficiente, sino de la orquestación algorítmica de la red, con impactos directos sobre la huella energética y la competitividad de servicios digitales.

    Para leer más ingrese a:

    www.elperiodicodelaenergia.com/la-ia-ya-permite-reducir-hasta-un-70-el-consumo-energetico-en-horas-valle-en-el-sector-telco

  • Centros de datos: energía, agua y reglas para crecer sin desplazar costos

    Centros de datos: energía, agua y reglas para crecer sin desplazar costos

    Un análisis de WRI examina cómo la rápida expansión de centros de datos reconfigura redes locales de energía y agua, suelo y finanzas públicas. En Estados Unidos operan, están planificados o en construcción cerca de 3.900 centros de datos —casi 37% del total mundial—, pero la “hiperescala” se concentra en pocos hub regionales, generando impactos desproporcionados en demanda pico, capacidad de conexión y disponibilidad hídrica. La pieza argumenta que la mitigación exige reglas claras en: i) contratación de energía y flexibilidad de carga; ii) gestión y compensación del uso de agua; iii) localización y ordenamiento; y iv) distribución de costos de infraestructura para no trasladar aumentos tarifarios a hogares y pymes. 

    El documento resalta que la calidad de información pública sobre impactos y beneficios es aún limitada, lo que dificulta evaluar conveniencia económica neta y diseñar instrumentos como tarifas de gran carga, acuerdos de flexibilidad y aportes privados a refuerzos de red. También propone que las compañías de nube y operadores compartan planes de demanda horaria y acepten compromisos de gestión de carga (p. ej., desplazamiento de cómputo, almacenamiento “behind‑the‑meter”, respuesta a la demanda) para reducir el crecimiento de picos y los costos de expansión de redes. Por su parte, los reguladores deberán reforzar criterios de costo causal y evitar subsidios cruzados, incorporar metas de eficiencia hídrica y exigir reportes de desempeño socioambiental verificables. Con ello, el crecimiento digital podría alinearse con objetivos de confiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad sin sobrecargar a los consumidores finales.

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    www.wri.org/insights/us-data-center-growth-impacts

  • Protecciones repensadas para redes dominadas por convertidores

    Protecciones repensadas para redes dominadas por convertidores

    El análisis especializado de CIGRE sostiene que los recursos basados en inversores (RBI) alteran supuestos fundacionales de la protección de sistemas, al limitar corrientes de falla a 1–1,5 pu, variar su impedancia aparente con modos de control y modificar la relación tensión‑corriente durante transitorios. Estas diferencias socavan la fiabilidad de funciones convencionales como distancia, direccionalidad y sobrecorriente, concebidas para máquinas síncronas con contribuciones de cortocircuito de 5–10 pu en el periodo subtransitorio. Con RBI, la respuesta ya no está dictada por la física de la máquina sino por estrategias de control que priorizan la supervivencia de semiconductores y la coordinación de “ride‑through”. Ello exige enfoques de protección que integren mediciones de alta resolución, lógica flexible y modelos que acompañen transiciones de modo de control. 

     

    El documento propone marcos interdisciplinarios que contemplen: i) protecciones “awareness‑based” apoyadas en sincrofasores y en fronteras dinámicas de zona; ii) algoritmos resistentes a saturación de CT/VT y a “current limiting”; iii) coordinación de protecciones con controladores de convertidores, incluidos conformadores de red; y iv) pruebas de tipo que emulen comportamientos no lineales de RBI en redes débiles. Asimismo, se alinea con esfuerzos editoriales de ELECTRA para fortalecer el concepto de “fortaleza de sistema” y el uso de modelos EMT a escala amplia cuando fenómenos rápidos superan la precisión de modelos fasoriales. En suma, la protección en redes con alta electrónica de potencia debe migrar de ajustes estáticos históricamente fiables a esquemas adaptativos con teleprotección, conciencia de topología y acoplamiento estrecho con las estrategias de control de los propios convertidores.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/344-february-2026/technology-e2e/reimagining-system-protection-for-a-grid-dominated-by-inverter-based-resources.html

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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