Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Masculinity and Gender Equality: Insights from Côte d’Ivoire and Senegal

    Masculinity and Gender Equality: Insights from Côte d’Ivoire and Senegal

    El estudio de las masculinidades se ha vuelto un elemento primordial para comprender y desmantelar las desigualdades estructurales que impiden el progreso hacia la equidad de género en África Occidental. Las normas sociales tradicionales definen expectativas rígidas sobre el comportamiento de los hombres, influyendo directamente en la autonomía económica de las mujeres y en la prevalencia de la violencia de género. En sociedades como las de Costa de Marfil y Senegal, estas normas dictan que el valor de un hombre reside en su capacidad de proveer y controlar los recursos financieros del hogar. Este modelo de «hombre proveedor» crea una presión constante que no solo limita las oportunidades de las mujeres, sino que también afecta el bienestar emocional de los varones cuando no pueden cumplir con tales estándares económicos. Por lo tanto, abordar las masculinidades restrictivas permite identificar las raíces de la segregación laboral y de la distribución desigual del trabajo doméstico no remunerado. La transformación hacia modelos de masculinidad más positivos y equitativos es necesaria para fomentar sociedades más justas donde el liderazgo y el cuidado sean responsabilidades compartidas sin distinción de género.

    Siguiendo esta línea de pensamiento, el análisis de datos recolectados en Costa de Marfil y Senegal muestra que las normas de dominancia financiera y toma de decisiones final por parte del hombre siguen profundamente arraigadas. Los índices de masculinidad restrictiva revelan puntajes elevados en aspectos como la creencia de que ciertos trabajos son exclusivamente «masculinos», lo que confina a las mujeres a sectores de menor remuneración o a la informalidad. En Senegal, por ejemplo, los hombres dominan sectores como la construcción, el transporte y la minería, mientras que las mujeres se concentran mayoritariamente en servicios de alojamiento, alimentación y comercio minorista. De igual forma, la noción del «trabajador ideal» como alguien sin responsabilidades domésticas penaliza a las mujeres, puesto que sobre ellas recae la carga desproporcionada de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Este desequilibrio se refuerza por la norma de «reproducción dominante», donde el hombre suele tener la última palabra sobre el tamaño de la familia y el uso de anticonceptivos, limitando la capacidad de las mujeres para planificar su desarrollo profesional y personal.

    Bajo este contexto de desigualdad, la educación se perfila como la herramienta más determinante para fomentar masculinidades positivas y normas igualitarias. Los hallazgos del reporte indican que los niveles más altos de escolaridad están correlacionados de manera significativa con una disminución en la aceptación de normas restrictivas y un aumento en el apoyo a la autonomía femenina. No obstante, los cambios en las actitudes no siempre se traducen de forma inmediata en cambios de comportamiento en el hogar, lo que sugiere la persistencia de barreras culturales que requieren intervenciones más allá de la educación formal. Por consiguiente, resulta vital implementar políticas públicas que promuevan la participación activa de los hombres en el cuidado infantil y en las tareas domésticas desde una edad temprana. Las iniciativas que involucran a líderes comunitarios y religiosos en el diálogo sobre la igualdad de género han demostrado ser efectivas para cambiar la percepción social de la masculinidad, moviendo el enfoque desde el control hacia la cooperación y el respeto mutuo.

    Dicho lo anterior, el camino hacia la igualdad requiere un compromiso político firme que integre la perspectiva de las masculinidades en las estrategias nacionales de desarrollo y combate a la violencia. La implementación de programas de sensibilización dirigidos específicamente a hombres y niños puede ayudar a reducir la normalización de la violencia de género y el estigma asociado a las víctimas. Asimismo, la creación de incentivos para que las empresas adopten entornos laborales más inclusivos y flexibles permitiría que los hombres se involucren más en la vida familiar sin temor a ser penalizados profesionalmente. El fortalecimiento de los marcos legales contra la discriminación y la promoción del acceso igualitario a la propiedad de activos son pasos necesarios para desmantelar la dominancia financiera masculina. En conclusión, solo mediante una redefinición colectiva de lo que significa «ser hombre» se podrá liberar el potencial económico total de las mujeres y construir una paz duradera basada en la equidad y el reconocimiento de los derechos humanos para todos los miembros de la sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/masculinity-and-gender-equality_3973b760-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/06/masculinity-and-gender-equality_d0d34556/3973b760-en.pdf

  • OECD Responsible Business Outlook 2026

    OECD Responsible Business Outlook 2026

    La economía mundial atraviesa múltiples transiciones en un entorno donde los mercados abiertos y el sistema internacional basado en reglas se encuentran bajo una presión considerable. El debilitamiento global del estado de derecho y el auge de las tensiones geopolíticas han provocado que las prioridades de seguridad económica condicionen de forma creciente las políticas de comercio e inversión. Ante este escenario, resurgen las políticas industriales como un mecanismo para fortalecer la resiliencia, acelerar las transiciones energéticas y corregir dependencias u overconcentraciones en las cadenas de suministro. Por lo tanto, los principios internacionalmente acordados sobre la conducta empresarial responsable se posicionan como un punto de referencia común para abordar estos desafíos compartidos, buscando salvaguardar a las personas y al medio ambiente mientras se garantiza un campo de juego previsible y nivelado para las corporaciones. El análisis exhaustivo de la información pública de las 10,000 empresas cotizadas más grandes del mundo, que representan el 96% de la capitalización bursátil global, revela que las expectativas del mercado y las políticas gubernamentales han experimentado una expansión significativa en respuesta a las presiones sociales y ambientales actuales.

    Bajo esta premisa de transformación normativa, se observa una brecha sustancial de implementación entre la adopción de políticas corporativas y las medidas reales para identificar y abordar impactos negativos. Aunque aproximadamente el 40% de las grandes empresas cotizadas han divulgado compromisos de conducta responsable en sus cadenas de suministro, existe una disparidad marcada en la profundidad de estas acciones. Cerca de la mitad de estas organizaciones declaran utilizar criterios ambientales o de derechos humanos para seleccionar a sus proveedores, pero menos del 20% informan realizar una evaluación de riesgos efectiva siguiendo dichos criterios. Esta desconexión resulta especialmente preocupante por cuanto los riesgos de interrupción en la cadena de suministro tienden a incrementarse más allá de los socios comerciales directos, siendo un 21% más altos en el segundo nivel que en el primero. De igual forma, la mayoría de las empresas no logran identificar el origen de sus materias primas críticas, lo que dificulta la diligencia debida en los segmentos más profundos de sus operaciones. La gestión de estos riesgos no solo es un imperativo ético, sino que se vincula directamente con la seguridad del suministro en sectores volátiles como el de las industrias extractivas.

    En este mismo orden de ideas, el papel de los gobiernos como promotores de la conducta empresarial responsable se ha vuelto más activo a través de seis áreas de política fundamentales que incluyen marcos legales, contratación pública y empresas estatales. Un número creciente de agencias de promoción de inversiones están alineando sus estrategias con los objetivos de desarrollo sostenible, otorgando una prioridad estratégica a la calidad de la inversión extranjera directa sobre la cantidad. Las cláusulas de conducta empresarial responsable se han vuelto comunes en los acuerdos comerciales y de inversión firmados recientemente, buscando nivelar las condiciones de competencia internacional. Por su parte, la contratación pública se utiliza como una herramienta determinante, donde países como los Países Bajos ofrecen descuentos en procesos de licitación a proveedores que demuestren sistemas efectivos de reducción de emisiones de carbono. No obstante, la fragmentación en el diseño y la terminología de estas medidas nacionales e internacionales genera desafíos de cumplimiento para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas entidades. Por lo tanto, la cooperación gubernamental a través de plataformas inclusivas es vital para reducir las cargas administrativas innecesarias y promover una coherencia que evite la duplicidad de esfuerzos.

    A tenor de lo expuesto, las empresas de propiedad estatal emergen como actores de relevancia estratégica, mostrando en muchas regiones una adopción de prácticas de diligencia debida superior a la de las empresas privadas. En Europa, la diferencia en la implementación de medidas de prevención y mitigación entre ambos tipos de propiedad es significativamente notable, lo que subraya el potencial de estas entidades para liderar con el ejemplo. Pese a estos avances, el acceso a mecanismos de reparación para las víctimas de abusos corporativos sigue siendo un área con grandes deficiencias, aunque agencias gubernamentales en países como Bélgica están desarrollando guías para facilitar estos procesos judiciales y no judiciales. La simplificación regulatoria, como la observada en las revisiones de las directivas europeas de sostenibilidad, busca equilibrar la transparencia con la competitividad, reduciendo los puntos de datos de reporte sin comprometer los estándares internacionales. En última instancia, la integración de la conducta responsable en los mandatos de las agencias de crédito a la exportación refleja que la sostenibilidad ya no es un elemento periférico, sino un componente central de la gestión de riesgos financieros y operativos en el comercio global contemporáneo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/oecd-responsible-business-outlook-2026_2b15370f-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/06/oecd-responsible-business-outlook-2026_e1db7f05/2b15370f-en.pdf

  • Ciudades esponja enfrentan lluvias urbanas cada vez más intensas

    Ciudades esponja enfrentan lluvias urbanas cada vez más intensas

    Inside Climate News revisa el avance de las llamadas ciudades esponja, una estrategia urbana que combina infraestructura de drenaje con parques, jardines de lluvia, techos verdes, humedales construidos y superficies permeables para absorber agua durante tormentas. El punto de partida es claro: muchas ciudades crecieron sobre concreto y asfalto, sellando el suelo natural y enviando rápidamente el agua hacia calles o alcantarillados. Esa configuración era manejable bajo patrones históricos de lluvia, pero el calentamiento global intensifica eventos extremos y aumenta la presión sobre sistemas de drenaje diseñados para condiciones pasadas.

     

     

    El artículo recuerda que una lluvia intensa en Copenhague durante 2011 dejó más de cinco pulgadas de precipitación en un día y causó daños superiores a 1.000 millones de dólares. Ese evento impulsó una transformación con espacios verdes e infraestructura técnica para manejar futuras inundaciones. Otras ciudades, desde Hong Kong hasta Nueva York, han adoptado enfoques similares. En Nueva York, cerca del 60 por ciento de las alcantarillas hacen parte de un sistema combinado antiguo, donde aguas lluvias y aguas residuales viajan por las mismas tuberías hacia plantas de tratamiento. Cuando ocurren lluvias extremas, se producen desbordamientos de aguas residuales hacia cuerpos de agua. En Los Ángeles, áreas verdes y cuencas poco profundas con suelos porosos ayudaron a absorber 8.600 millones de galones durante un río atmosférico en 2024.

     

     

    La convergencia con el sector energético aparece en la resiliencia urbana. Inundaciones afectan subestaciones, cámaras eléctricas, vías de acceso, telecomunicaciones, movilidad eléctrica y continuidad de usuarios críticos. La infraestructura verde puede reducir caudales pico, mejorar recarga hídrica y disminuir carga térmica urbana, pero no sustituye por completo obras hidráulicas, mantenimiento ni planeación del suelo. Para ciudades latinoamericanas, el mensaje es combinar soluciones basadas en naturaleza con criterios de ingeniería, mapas de riesgo actualizados y coordinación entre servicios públicos. Las tormentas más intensas obligan a diseñar sistemas redundantes, no intervenciones parciales que solo funcionan bajo eventos moderados.

    Para leer más ingrese a:

    https://insideclimatenews.org/news/16062026/todays-climate-sponge-cities-rain-flooding/

  • Asia convierte resiliencia en ventaja ante disrupciones simultáneas

    Asia convierte resiliencia en ventaja ante disrupciones simultáneas

    McKinsey analiza cómo organizaciones de Asia están pasando de una gestión de riesgos defensiva a una capacidad de resiliencia incorporada en operaciones, cadenas de suministro, talento y tecnología. La región enfrenta riesgos simultáneos: incertidumbre geopolítica, fricciones comerciales, presiones de deuda, costos elevados y amenaza creciente del cambio climático. Aunque muchos líderes asiáticos han convivido históricamente con desastres naturales, volatilidad regulatoria y tensiones comerciales, la acumulación de choques está obligando a rediseñar controles y modelos de decisión. La resiliencia ya no se entiende como continuidad básica, sino como capacidad de adaptarse rápido y proteger valor mientras se capturan oportunidades.

     

     

    El artículo resalta que las respuestas efectivas no provienen de copiar manuales globales, sino de aprovechar fortalezas locales en cultura, economía y gobernanza. Un ejemplo citado es la Bolsa Nacional de India, que emprendió una transformación de resiliencia tecnológica para corregir vulnerabilidades críticas y mejorar estabilidad operativa. El diagnóstico identificó cerca de 80 proyectos de alto impacto en arquitectura tecnológica, procesos de ingeniería, modelo operativo, talento y gestión de proveedores. Posteriormente se incorporaron capacidades como observabilidad de extremo a extremo, plataforma horizontal de desarrollo y operación, y centros de excelencia de pruebas. La fase más reciente utilizó inteligencia artificial generativa para revisar diez millones de líneas de código e identificar 12 correcciones críticas.

     

     

    Para empresas de energía, el enfoque es aplicable porque las redes eléctricas están expuestas a eventos climáticos, dependencia de proveedores digitales, restricciones logísticas, volatilidad de demanda y cambios regulatorios. La resiliencia debe medirse en indicadores de continuidad, recuperación, redundancia, flexibilidad contractual y aprendizaje organizacional. También requiere cultura: si las áreas de operación, tecnología, abastecimiento, finanzas y regulación actúan por separado, los controles pueden fallar en eventos compuestos. La experiencia asiática muestra que invertir en capacidades internas, ejercicios de estrés, datos confiables y toma de decisiones descentralizada puede convertir la gestión de riesgos en una ventaja competitiva, especialmente para infraestructuras críticas que deben sostener servicio aún bajo presión externa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.mckinsey.com/capabilities/risk-and-resilience/our-insights/from-risk-to-resilience-new-approaches-to-navigating-disruption-in-asia

  • Combustibles sostenibles abren ruta para transporte difícil de descarbonizar

    Combustibles sostenibles abren ruta para transporte difícil de descarbonizar

    La Iniciativa de Energía del MIT ubica los combustibles sostenibles como una prioridad estratégica para descarbonizar sectores donde la electrificación directa enfrenta límites técnicos. Aviación, transporte marítimo internacional y carga pesada de larga distancia dependen de combustibles líquidos con alta densidad energética, hoy mayoritariamente derivados del petróleo. Sustituirlos por alternativas de menores emisiones netas puede ser decisivo para reducir la huella del transporte, pero el potencial climático depende del origen de la materia prima, la energía utilizada en producción, la cadena logística y el desempeño de ciclo de vida. No todos los combustibles etiquetados como sostenibles entregan el mismo beneficio ambiental.

     

     

    El MIT distingue dos grandes familias. Los biocombustibles pueden producirse a partir de cultivos, residuos agrícolas, residuos forestales o aceites usados. Los combustibles sintéticos combinan hidrógeno con dióxido de carbono capturado para obtener versiones sintéticas de combustibles líquidos actuales. Cada ruta presenta diferencias de intensidad de carbono, costo, disponibilidad de insumos, madurez tecnológica, uso de suelo y escalabilidad. En los combustibles sintéticos, la fuente de electricidad para producir hidrógeno es determinante; si proviene de generación intensiva en emisiones, el resultado de ciclo de vida puede perder valor climático.

     

     

    El desafío no es solo tecnológico. El MIT señala que los combustibles sostenibles todavía no se producen al costo ni al volumen de los combustibles fósiles convencionales. Su adopción amplia requerirá innovación, políticas de apoyo, estándares de certificación, infraestructura de suministro y señales de demanda de aerolíneas, navieras y transportadores. Para empresas de energía, la convergencia aparece en la necesidad de electricidad renovable, hidrógeno, captura de carbono, logística industrial y regulación de emisiones. En América Latina, esta agenda puede abrir oportunidades en biomasa residual, energías renovables competitivas y corredores de transporte pesado; pero exige evitar conteos dobles de reducción, controlar impactos ambientales y asegurar trazabilidad para que el combustible realmente contribuya a metas de descarbonización.

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    Sustainable Fuels

  • Ataques con inteligencia artificial elevan riesgo financiero sistémico

    Ataques con inteligencia artificial elevan riesgo financiero sistémico

    El Fondo Monetario Internacional advierte que la inteligencia artificial está modificando la ecuación de riesgo cibernético para el sistema financiero. La misma tecnología que puede mejorar detección, respuesta y análisis de vulnerabilidades también reduce el tiempo y el costo para que atacantes identifiquen fallas, automaticen explotación y escalen intrusiones. El análisis sostiene que pérdidas extremas por incidentes cibernéticos podrían generar tensiones de fondeo, dudas de solvencia y disrupciones de mercado. El riesgo deja de ser un evento operativo aislado cuando bancos, pagos, proveedores en la nube, redes de datos y servicios compartidos dependen de componentes digitales comunes.

     

     

    El FMI menciona el caso de modelos avanzados con capacidades cibernéticas capaces de encontrar y explotar vulnerabilidades en sistemas operativos y navegadores utilizados masivamente, incluso cuando los usuarios no son expertos. Esa capacidad cambia el balance entre atacantes y defensores, porque descubrir y explotar puede ocurrir a velocidad de máquina, mientras la corrección de fallas exige pruebas, parches, ventanas de mantenimiento y coordinación entre instituciones. Aunque algunos amortiguadores siguen presentes, como la menor disponibilidad pública de ciertos modelos y la complejidad de plataformas financieras cerradas, el organismo advierte que podrían debilitarse con la difusión de capacidades, filtraciones y entrenamiento de nuevas herramientas.

     

     

    La lectura para empresas de energía es relevante porque la estabilidad financiera y la continuidad energética comparten dependencias digitales. Plataformas de pagos, mercados de energía, telecomunicaciones, gestión de clientes, operación de redes y servicios en la nube pueden sufrir efectos simultáneos si una vulnerabilidad común se explota de forma coordinada. La respuesta no puede limitarse a controles técnicos locales. Se requieren supervisión basada en resiliencia, inventarios de dependencias críticas, pruebas de recuperación, intercambio de inteligencia, gobernanza de modelos de inteligencia artificial y coordinación internacional. En sectores regulados, los escenarios de riesgo deben evaluar fallas correlacionadas, no solo incidentes unitarios, porque el impacto sistémico puede propagarse antes de que las organizaciones completen su respuesta convencional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.imf.org/en/blogs/articles/2026/05/07/financial-stability-risks-mount-as-artificial-intelligence-fuels-cyberattacks

  • Recursos distribuidos desafían datos, telecomunicaciones y ciberseguridad

    Recursos distribuidos desafían datos, telecomunicaciones y ciberseguridad

    CIGRE Electra analiza cómo los recursos energéticos distribuidos están transformando la arquitectura eléctrica y los sistemas de información que la soportan. La red histórica operaba desde pocas centrales grandes hacia consumidores previsibles, con centros de control que supervisaban miles de activos y mediciones en escalas manejables. Esa premisa dejó de ser suficiente. Australia supera 4,2 millones de sistemas solares en techo y 450.000 baterías residenciales; Estados Unidos superó 4,7 millones de instalaciones solares residenciales en 2023; y la capacidad mundial de almacenamiento distribuido podría cuadruplicarse hacia 2030 frente a la línea base de 2018, impulsada por vehículos eléctricos.

     

     

    El grupo de trabajo de CIGRE identifica tres dominios inseparables: sistemas de información, telecomunicaciones y ciberseguridad. Los operadores necesitan visibilidad tanto de recursos distribuidos conectados a alimentadores como de activos en el borde del consumidor, incluyendo paneles solares, baterías y vehículos eléctricos. En la capa eléctrica predominan estándares como IEC 61850, DNP3 e IEC 60870-5-104; en el borde del usuario aparecen IEEE 2030.5, SunSpec Modbus, OpenADR y OCPP, junto con interfaces propietarias de fabricantes. La coexistencia de lenguajes, nubes de proveedores y agregadores reduce visibilidad, aumenta costos de integración y amplía la superficie de ataque. Incluso cuando existe un protocolo común, no siempre se pactan niveles de servicio para latencia, precisión, disponibilidad y completitud de datos.

     

     

    La implicación para empresas de distribución es directa: sin contratos de calidad de información y arquitectura de comunicaciones robusta, gigavatios de generación pueden quedar fuera del monitoreo en tiempo real, agravando errores de pronóstico, violaciones de tensión y flujos reversos. La resiliencia en el borde demanda interoperabilidad, segmentación de redes, autenticación, supervisión continua y modelos claros de responsabilidad entre operador, agregador, fabricante y usuario. Para Colombia, la entrada masiva de autogeneración, baterías y movilidad eléctrica debería acompañarse de requisitos técnicos verificables antes de que el volumen distribuido supere la capacidad de observabilidad operativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/346-june-2026/global-connections/resilience-at-the-edge-der-integration-challenges-for-information-systems-telecommunications-and-cybersecurity.html

  • Transporte autónomo exige estándares para ciudades inteligentes seguras

    Transporte autónomo exige estándares para ciudades inteligentes seguras

    IEC e-tech ubica el transporte autónomo dentro de la agenda de ciudades inteligentes como una promesa tecnológica que debe madurar con estándares, seguridad y gobernanza de datos. La automatización de buses, taxis, vehículos de reparto y sistemas de última milla puede reducir congestión, optimizar rutas, mejorar accesibilidad y disminuir emisiones si se articula con electrificación del transporte y gestión urbana en tiempo real. Sin embargo, su despliegue no depende únicamente de sensores, cámaras, comunicaciones o algoritmos de conducción. La ciudad debe contar con infraestructura digital interoperable, sistemas de información confiables, reglas de responsabilidad y mecanismos de validación que protejan a usuarios, peatones y operadores.

     

     

    El enfoque de IEC resalta que las tecnologías autónomas se apoyan en múltiples capas: percepción del entorno, comunicación entre vehículo e infraestructura, actualización remota, georreferenciación, gestión de baterías, carga eléctrica y procesamiento de información en borde o en plataformas centrales. Cada capa introduce riesgos técnicos y de ciberseguridad. Una falla de datos, una señal manipulada o una decisión automatizada sin supervisión adecuada puede afectar movilidad, seguridad vial y continuidad de servicios urbanos. Por eso los estándares internacionales se vuelven habilitadores de confianza: permiten definir requisitos de desempeño, pruebas, compatibilidad, seguridad eléctrica, comunicación y protección de información.

     

     

    Para el sector energético, el punto de convergencia está en la interacción entre flotas eléctricas autónomas y redes de distribución. Si la movilidad se automatiza, la carga de vehículos puede concentrarse en patios, estaciones públicas o nodos urbanos con alta demanda simultánea. La planeación eléctrica debe anticipar perfiles de carga, capacidad de transformadores, gestión de picos y eventual uso de baterías como recurso flexible. Las empresas de energía pueden participar como habilitadoras de infraestructura, operadoras de datos de carga y gestoras de flexibilidad. El beneficio urbano aparece cuando transporte, telecomunicaciones, seguridad y electricidad se coordinan bajo reglas comunes, evitando soluciones aisladas que aumenten riesgos operativos o inversiones redundantes.

    Para leer más ingrese a:

    https://etech.iec.ch/issue/2026-02/is-autonomous-transport-the-answer-for-smart-cities

  • Gestión de carga responde al crecimiento acelerado de demanda

    Gestión de carga responde al crecimiento acelerado de demanda

    ICF describe una realidad operativa que también empieza a sentirse en varios sistemas eléctricos: la demanda crece más rápido que la capacidad disponible para atenderla con infraestructura tradicional. Centros de datos, envejecimiento de activos, electrificación de usos finales y presión por mantener tarifas asequibles están generando picos que no siempre pueden resolverse con más generación o redes en los tiempos requeridos. El artículo señala que la demanda eléctrica de Estados Unidos podría aumentar 25 por ciento hacia 2030 y que los márgenes de reserva se están estrechando en distintos territorios de servicio. Frente a ese escenario, los programas de gestión de carga se presentan como una herramienta costo-efectiva para balancear consumo, sostener confiabilidad y aplazar inversiones convencionales.

     

     

    El enfoque propuesto organiza el diseño en ocho pasos, partiendo de la definición del tipo de programa, la evaluación de potencial, la vinculación de actores internos, el diseño comercial, el desarrollo tecnológico, el piloto, la implementación y el seguimiento regulatorio. ICF diferencia tres familias principales. La respuesta de demanda incentiva reducciones o desplazamientos de consumo durante periodos críticos mediante descuentos, créditos o recompensas. El control directo de carga permite que la empresa gestione, con autorización del cliente, equipos como termostatos, calentadores, baterías, cargadores de vehículos eléctricos o bombas de piscina. Las tarifas por tiempo de uso envían señales económicas para mover consumos hacia horas valle.

     

     

    La utilidad para empresas de energía está en convertir un programa de clientes en un recurso operativo verificable. Ello exige segmentar usuarios, definir eventos, valorar incentivos, integrar medición avanzada, proteger la experiencia del cliente y establecer métricas de desempeño. En mercados con crecimiento acelerado de demanda, la gestión de carga puede ser más rápida que construir nueva infraestructura, siempre que el operador confíe en la disponibilidad del recurso. Para Colombia, donde la expansión de redes enfrenta restricciones sociales, ambientales y de permisos, la metodología aporta una guía para estructurar flexibilidad distribuida con gobernanza comercial, tecnológica y regulatoria desde el inicio.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/energy/load-management-programs-how-to-start

  • Almacenamiento prolongado gana espacio para flexibilizar redes europeas

    Almacenamiento prolongado gana espacio para flexibilizar redes europeas

    La asociación europea de empresas eléctricas Eurelectric plantea que el almacenamiento de energía de larga duración está pasando de una alternativa emergente a una opción cada vez más viable para aportar flexibilidad al sistema eléctrico. El análisis reseñado por Energy-Storage.News, elaborado por AFRY, revisa tecnologías con capacidad de descarga desde ocho horas hasta varios días, incluidas soluciones electroquímicas, mecánicas, térmicas y químicas. La hidroeléctrica de bombeo queda por fuera del alcance porque ya es una tecnología madura. El punto técnico central es que la penetración renovable y los cambios de consumo aumentan la necesidad de trasladar energía desde horas de alta producción hacia periodos de mayor demanda o menor disponibilidad de viento y sol.

     

    Aunque las baterías de ion litio siguen siendo la opción de menor costo para varias aplicaciones de corta y mediana duración, el informe indica que tecnologías como baterías de flujo, aire comprimido y almacenamiento térmico en sales fundidas vienen cerrando brechas. El valor sistémico aparece en tres frentes: reducción de vertimientos renovables, alivio de congestión de red y respaldo para un sistema descarbonizado con variabilidad creciente. AFRY estima que cada gigavatio de almacenamiento prolongado podría disminuir costos operativos variables del sistema hasta en 250 millones de euros por año; además, cada megavatio instalado evitaría entre 2,5 y 3,5 megavatios hora de generación renovable variable desaprovechada.

     

    La lectura regulatoria es relevante porque no todas las redes demandan la misma duración. Sistemas dominados por energía solar, como la península ibérica, pueden capturar primero valor con almacenamiento de ocho a doce horas. Redes con mayor peso eólico, como Alemania y Gran Bretaña, encuentran antes utilidad en soluciones superiores a veinticuatro horas. Para planificadores eléctricos, el mensaje es que la remuneración debe reconocer duración, ubicación y servicios múltiples, no solo potencia instalada. Un esquema que combine arbitraje, redistribución, co-ubicación renovable y soporte de red puede acelerar inversión y reducir la necesidad de refuerzos convencionales.

    Para leer más ingrese a:

    European utilities’ association Eurelectric: Long-duration energy storage an increasingly viable flexibility option

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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