IEEE Spectrum describe el salto de escala que están experimentando los centros de datos impulsados por inteligencia artificial y utiliza como referencia principal Hyperion, el proyecto de Meta en Luisiana con una capacidad anunciada de 5 gigavatios. Según el artículo, la primera fase de 2 GW estaría lista hacia 2030 y el complejo total tendría una huella comparable con una porción significativa de Manhattan. El texto señala que, aunque Hyperion sea el proyecto más grande entre sus pares, forma parte de varias decenas de desarrollos similares que avanzan al mismo tiempo. El economista jefe de ConstructConnect estima que el gasto en centros de datos ya superaba 27.000 millones de dólares en julio de 2025 y que cerraría el año por encima de 60.000 millones, con Hyperion representando por sí solo cerca de una cuarta parte de esa cifra. La nota explica que esta ola obliga a replantear reglas de ingeniería que hasta hace pocos años parecían estables.
La construcción de grandes centros de datos de inteligencia artificial exige innovaciones en capacidad de cómputo, enfriamiento, redes y obra civil. Incluso elementos básicos como el terreno pueden convertirse en un obstáculo, porque suelos inestables, corrosivos o expansivos generan retrasos y medidas correctivas importantes. A eso se suman impactos locales: aumento de ruido, tráfico, contaminación, presión sobre precios eléctricos y una demanda energética continua de enorme magnitud. El artículo también recuerda que estudios recientes advierten que las emisiones asociadas con estos centros podrían equivaler a decenas de millones de toneladas de dióxido de carbono al año en Estados Unidos si no cambia la forma en que se abastecen y operan. La relevancia para la digitalización del sector eléctrico es directa. Ya no se trata solo de conectar grandes cargas, sino de entender cómo infraestructura digital extrema altera planeación de redes, cronogramas de expansión, disponibilidad de energía firme y diálogo territorial.
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