Utility Dive plantea que la fuerza laboral debe tratarse como infraestructura crítica para la expansión eléctrica asociada a inteligencia artificial. La demanda de centros de datos y capacidad computacional exige generación, transmisión, modernización de subestaciones e interconexiones más rápidas. Sin embargo, ningún proyecto avanza si faltan ingenieros, técnicos de protección, especialistas de relés, líderes de proyecto y personal de operación capaz de diseñar, construir, poner en servicio y mantener la red.
El artículo cita una proyección según la cual la demanda eléctrica de centros de datos en Estados Unidos podría llegar a 426 TWh en 2030. También advierte que hasta 1,4 billones de dólares de producción económica vinculada a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas podría estar en riesgo si la oferta de talento no acompaña la demanda. Casi la mitad de los ingenieros estadounidenses tiene 50 años o más, mientras empresas eléctricas compiten con desarrolladores tecnológicos por perfiles similares.
Para directivos de tecnología en empresas de energía, el mensaje es operativo: la planeación de talento debe ocurrir al mismo tiempo que la planeación de capital. Modernizar redes, automatizar activos, adoptar plataformas digitales y responder a grandes clientes requiere capacidades humanas sostenibles. Reclutar no basta; se necesitan actualización de competencias, mentoría, transferencia de conocimiento, alianzas con universidades e institutos técnicos, y programas locales para empresas pequeñas o rurales. En Colombia, la digitalización del sector exigirá formar talento en protección, automatización, datos, ciberseguridad, telecomunicaciones industriales y gestión de proyectos críticos. También exige tableros de capacidad laboral, certificaciones técnicas, analítica de rotación y coordinación con áreas de inversión para evitar cuellos de botella.
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