El panorama energético en China para 2025 refleja transformaciones significativas impulsadas por las reformas en el mercado eléctrico y la incorporación acelerada de energías renovables. La apertura de mercados regionales en las principales zonas del país, como la región del Delta del Yangtze, ha facilitado actividades como las transacciones de energía entre distintas provincias. La existencia de mecanismos innovadores, como el mercado de intercambio de demanda y recursos flexibles, permite a diversos actores, desde grandes consumidores industriales hasta operadores de estaciones de carga y swap de baterías, participar en la gestión de la demanda energética, estabilizando el sistema y optimizando la utilización de recursos.
En particular, los puntos de regulación y las operaciones con recursos flexibles demandan un monitoreo constante ya que, aunque en 2024 esas actividades incrementaron notablemente, todavía en etapas de prueba antes de su implementación definitiva. La participación de 31 operadores en los VPP (Plantas de Energía Virtual) con una capacidad flexible declarada de 1,15 GW demuestra la intención de ampliar estas dinámicas, procurando reducir picos de consumo y promover esquemas de respuesta rápida ante cambios en la demanda, lo cual ayuda a aliviar la presión en las redes eléctricas. Además, las compensaciones por demanda basada en el mercado local, como las en Shanghai, reflejan esfuerzos recientes por incentivar la disponibilidad y gestión eficiente de la demanda mediante precios que varían en función del momento del día, alcanzando máximos de 3 RMB/kWh en picos y 1,2 RMB/kWh en valles.
Por otro lado, la cooperación regional entre provincias mediante el comercio de recursos flexibles en momentos de excedentes o déficit energéticos fortalece la estabilidad del sistema. En dos ocasiones durante julio de 2024, múltiples actores participaron en transacciones que alcanzaron un volumen total de 360 MW y apoyaron cargas máximas en varias provincias, subrayando una tendencia hacia un mercado más dinámico y colaborativo. Este tipo de operaciones refleja un cambio en las estrategias para gestionar la variabilidad de la generación distribuida y reducir los desechos energéticos. Simultáneamente, en el ámbito de la generación distribuida, la participación de energías renovables en el mercado eléctrico continúa expandiéndose, aunque con diferentes niveles de regulación según las provincias. Provincias con cargas elevadas, como Jiangsu y Guangdong, disfrutan de mayor libertad en el porcentaje de consumo en sitio, mientras otras aún enfrentan restricciones y límites a la absorción en virtud de la capacidad de la red local. La inserción total de renovables en el mercado se apoya en mecanismos de precios ajustados tanto a nivel provincial como nacional, los cuales buscan brindar mayor previsibilidad a los inversores y facilitar la incorporación de nuevas tecnologías.
Es importante resaltar que, en el contexto de las energías renovables, se impulsa un cambio hacia la participación completa en el mercado, eliminando sistemas de compra garantizada y promoviendo estrategias basadas en precios del mercado y transacciones over-the-counter. La introducción de un mecanismo de precios que incluye la posibilidad de que los generadores reciban pagos que reflejen escenarios negativos o positivos ayuda a entender cómo se busca estabilizar los ingresos de las plantas de generación limpia, en una transición hacia un mercado más competitivo y transparente. Sin embargo, este proceso también conlleva desafíos, especialmente para proyectos pequeños que deben adaptarse a los nuevos métodos de participación y pago, y para aquellos que dependen de certificados verdes, cuya gestión se encuentra aún en desarrollo. En el frente de la generación térmica, los cambios en la estructura tarifaria buscan reducir la dependencia del generador en la tarifa de capacidad, que en 2026 podría aumentar sustancialmente en varias regiones. Estos ajustes tienen el efecto de disminuir la utilización de las plantas, especialmente en su componente de capacidad, promoviendo una operación más ajustada a las necesidades reales del sistema eléctrico y fomentando una mayor eficiencia. En paralelo, la devolución en las tarifas de los usuarios finaliza siendo marginal, pues las variaciones en los costos del combustible y en los precios del mercado mantienen los costos finales relativamente estables.
El sistema eléctrico de China para 2025 se encuentra en una fase de transición activa, marcada por la incorporación de mecanismos de mercado más complejos, una integración mayor de energías renovables y un manejo más flexible de la demanda y la oferta. La orientación hacia un mercado que combina precios regulados, transacciones de mercado y mecanismos over-the-counter evidencia la intención de construir un sistema más eficiente, transparente y adaptable a los cambios tecnológicos y económicos. La evolución continuará dependiendo en buena medida de las políticas públicas, las inversiones en infraestructura y la capacidad de responder a las dinámicas del mercado global, en un proceso de adaptación que busca equilibrar sostenibilidad, seguridad y economía.
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