El sistema eléctrico de Texas, operado por ERCOT, enfrenta un crecimiento de carga acelerado que amenaza con superar el ritmo al que pueden incorporarse fuentes convencionales de suministro, generando preocupaciones de corto plazo sobre la confiabilidad del sistema. En este contexto, ERCOT presentó en agosto de 2025 la solicitud de revisión del Protocolo Nodal 1296, que propone un programa de Respuesta de la Demanda Residencial (RDR) diseñado para que las comercializadoras minoristas (REP, por sus siglas en inglés) dispongan de una señal de precio que les permita desarrollar programas de flexibilidad aprovechando la carga latente en el sector residencial. NRG y Google encargaron a The Brattle Group evaluar en qué medida esta propuesta podría incrementar la capacidad de respuesta de la demanda y qué efectos tendría sobre los precios del mercado mayorista.
Uno de los hallazgos centrales del análisis es que, pese a la abundante carga de aire acondicionado en los hogares texanos, la respuesta de la demanda residencial permanece prácticamente inexplotada: Texas se ubica en el puesto 31 entre todos los estados de Estados Unidos al expresar esta capacidad como porcentaje de la demanda máxima del sistema. El estudio modela tres tecnologías residenciales (termostatos inteligentes, vehículos eléctricos con carga gestionada y baterías domiciliarias) y estima que, sin el programa RDR, los incentivos que pueden ofrecer las comercializadoras resultan insuficientes para atraer una participación significativa. Con la introducción del programa, en cambio, los pagos máximos costo-efectivos podrían aumentar entre 77% y 204% dependiendo de la tecnología, acercando a ERCOT a los niveles de compensación que han demostrado ser exitosos en programas de otras jurisdicciones de Estados Unidos.
El análisis proyecta que, si la tasa de participación en programas de termostatos inteligentes pasara del 3% actual a un 8%, únicamente esta tecnología podría aportar más de 500 MW de nueva capacidad de respuesta de la demanda, un umbral que, según la experiencia de otros mercados, podría alcanzarse en un plazo de tres a cinco años. En materia de precios, el estudio desarrolla un modelo de regresión que vincula los niveles horarios de reserva del sistema con los precios de liquidación, encontrando que, aunque los pronósticos de futuros de energía anticipan incrementos de entre 15 y 20 dólares por MWh hacia 2028 debido al ajuste de los márgenes de reserva, el programa RDR, limitado a un tope de 500 MW, únicamente moderaría ese incremento entre un 3% y un 4%, equivalente a menos de 2 dólares por MWh en promedio anual.
Entre las conclusiones más relevantes del documento se destaca que el diseño actual del programa logra un balance adecuado entre movilizar capacidad despachable adicional y preservar la señal de precios necesaria para atraer nuevas inversiones en el sistema, sin generar una supresión artificial de precios que desincentive la entrada de nueva generación. El estudio también identifica oportunidades de mejora a mediano plazo, como una mejor alineación de los pagos de desempeño con los meses de verano, donde se concentra la mayoría de las horas de mayor riesgo del sistema, así como la eventual incorporación de mecanismos de ajuste de precios que permitirían escalar el programa más allá del tope actual de 500 MW. Para el sector energético colombiano, este análisis ofrece un referente concreto sobre cómo diseñar y evaluar programas de respuesta de la demanda residencial que equilibren la confiabilidad del sistema, la señal de precios de mercado y la adopción tecnológica por parte de los usuarios finales, en momentos en que la flexibilidad de la demanda gana relevancia frente al crecimiento acelerado de cargas como centros de datos y electrificación del transporte.
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