El tema de la resiliencia climática y la vivienda en las ciudades de América Latina y el Caribe es un desafío complejo y apremiante, puesto que muchas áreas urbanas de la región enfrentan una vulnerabilidad cada vez mayor a los desastres naturales, como terremotos, inundaciones y deslizamientos de tierra, al mismo tiempo que luchan por brindar servicios asequibles y viviendas adecuadas para sus crecientes poblaciones. El desarrollo de estrategias para mejorar la resiliencia de la vivienda en estas ciudades, al mismo tiempo que se promueve el acceso equitativo a viviendas seguras y asequibles, será fundamental para garantizar el bienestar y la sostenibilidad de las comunidades urbanas de América Latina y el Caribe en los años que vienen. Con recursos del Fondo Clima Francés, que gestiona el Banco Interamericano de Desarrollo como fondo fiduciario, se aprobó una cooperación técnica en 2019 con el objetivo de desarrollar estrategias y soluciones innovadoras para aumentar la oferta de vivienda en los centros urbanos, integrando los conceptos de mezcla social y ciudades sostenibles y resilientes ante el cambio climático. Lille, Burdeos y París se unieron a las ciudades de Manaos, São Paulo y Buenos Aires, para compartir la experiencia de las ciudades francesas con las latinoamericanas. Paris y Buenos Aires, realizaron viajes de estudios, visitas técnicas, y seminarios. Pese la pandemia del COVID, ambas ciudades mantuvieron relaciones de trabajo y produjeron, a raíz de los temas de interés de Buenos Aires, una Guía de Buenas Prácticas de París y propuestas de intervención para el Casco Histórico de Buenos Aires. El equipo de la ciudad de Paris trajo a esta colaboración el tema de resiliencia y cambio climático para entender cómo construir sobre lo que ya existe para rehabilitar espacios vacíos mediante métodos y materiales ecosostenibles. La vivienda y la resiliencia climática están estrechamente interconectadas a nivel de ciudad, puesto que el acceso a viviendas seguras y asequibles es un factor clave para mejorar la capacidad de una ciudad para resistir y recuperarse de impactos y tensiones, como desastres naturales, recesiones económicas y emergencias de salud pública. Las varias redes de ciudades del mundo han mostrado que los intercambios entre urbes son una herramienta poderosa para fomentar el aprendizaje y la colaboración, particularmente para ciudades que enfrentan desafíos similares, como la resiliencia y la vivienda. Los intercambios pueden ayudar a fomentar la colaboración entre ciudades, permitiéndoles trabajar juntas en proyectos y programas conjuntos. Esto puede ser especialmente importante en un mundo cada vez más interconectado, donde los desafíos que enfrentan las ciudades a menudo trascienden las fronteras nacionales.
La publicación analiza dos temas claves al trabajo de desarrollo urbano: la resiliencia urbana y la vivienda social como instrumento poderoso para facilitar la inclusión social. A raíz de este intercambio, junta varios especialistas de la División de Desarrollo Urbano y Vivienda del BID para reflexionar sobre los beneficios de este tipo de intercambios, y su potencial para atender las necesidades de la región de América Latina y el Caribe (ALC). El objetivo de esta introducción es ofrecer al lector una visión sobre la realidad de las necesidades de viviendas en las ciudades de la región, no tanto desde la perspectiva de un análisis de déficits cuantitativo y cualitativo, sino más bien desde la perspectiva de la realidad urbana y de la visión de ciudad para las próximas décadas. La mezcla funcional y social es una importante palanca para hacer que las ciudades sean sostenibles, inclusivas y atractivas mediante la optimización de los bienes comunes. Se trata de un mecanismo que se desarrolla durante un largo periodo de tiempo y que, por tanto, requiere una voluntad política fuerte y constante. El desarrollo de la vivienda social donde hay escasez y de la vivienda intermedia donde hay exceso de vivienda social son orientaciones que son posibles en París gracias a un marco jurídico y reglamentario adaptado, transcrito en la normativa urbanística local. Cabe resaltar que la vivienda resiliente es aquella que cuenta con elementos tales como tener un espacio adecuado, estar protegidas contra peligros naturales y contar con acceso a servicios y comodidades básicas.
El informe destaca la importancia de abordar los desafíos urbanos a través de estrategias de vivienda locales, promoviendo la sostenibilidad, el respeto por el medio ambiente y la inclusión social. La guía resalta la necesidad de políticas habitacionales que prioricen la planificación urbana inteligente, la eficiencia energética, la accesibilidad, y la diversidad de viviendas para promover comunidades más equitativas y respetuosas con el entorno. Estas prácticas son esenciales para construir ciudades más sostenibles y habitables en un mundo en constante crecimiento y cambio.
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