Las cadenas de abastecimiento de alimentos operan en un entorno cada vez más exigente por la convergencia de presiones geopolíticas, crecimiento de la población e impactos crecientes del clima y de la degradación de la naturaleza. Bajo este contexto, la función de compras empieza a adquirir un papel estratégico más amplio, no limitado a asegurar volumen, calidad y costo, sino también continuidad del suministro y menor exposición a riesgos ambientales y productivos. La propuesta se orienta precisamente a esa reconfiguración, planteando que las decisiones de procurement pueden convertirse en una palanca para fortalecer resiliencia y acelerar transformaciones dentro de las cadenas agroalimentarias.
El punto central está en que ya existen soluciones técnicas y productivas con capacidad de expansión. Se mencionan, entre ellas, prácticas regenerativas aplicadas a cultivos extensivos, enfoques de gestión del agua y alternativas para reducir emisiones de metano en arroz. Sin embargo, la barrera no se ubica únicamente en disponibilidad tecnológica o en conocimiento técnico. La limitación más importante aparece en la ausencia de señales de demanda suficientemente sólidas para que los actores de la cadena de valor, especialmente productores y proveedores, tengan incentivos claros para invertir y escalar. La transformación, por tanto, depende menos de pilotos aislados y más de compromisos de compra con credibilidad suficiente para movilizar financiamiento y coordinación entre eslabones.
La orientación propuesta para el procurement reconoce que las prioridades económicas convencionales siguen siendo determinantes. Calidad, disponibilidad y costo no desaparecen del proceso de decisión. Lo que cambia es el marco bajo el cual se evalúan, incorporando también continuidad del abastecimiento, exigencias de sostenibilidad y resguardo de la naturaleza. Esa ampliación del criterio de compra busca responder a un entorno donde los riesgos de interrupción, la exposición climática y las expectativas regulatorias y reputacionales tienen cada vez más peso en la estrategia empresarial. En esa lógica, la compra de alimentos deja de ser una función transaccional y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgo y de creación de valor de más largo plazo.
La base analítica utilizada combina entrevistas en profundidad con chief procurement officers y múltiples estudios de caso. A partir de ese material, la guía se dirige a CEOs y líderes senior con el propósito de mostrar cómo las decisiones de compra pueden acelerar resultados de sostenibilidad y resiliencia al mismo tiempo que generan beneficios concretos para la organización y para su red de suministro. El énfasis no está en una meta exclusivamente ambiental, sino en una estrategia de abastecimiento capaz de reducir vulnerabilidades, dar mayor estabilidad a la cadena de valor y mejorar la capacidad de respuesta ante cambios del entorno.
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