Renewable energy: A gender perspective – Second Edition

La transición energética global no solo implica un cambio tecnológico, sino también una transformación social que redefine la participación de las mujeres en el sector energético. En las últimas décadas, la expansión de las energías renovables ha abierto nuevas oportunidades laborales, pero persisten barreras estructurales que limitan su plena inclusión. Este proceso de cambio se desarrolla en un contexto donde la energía limpia representa un eje de desarrollo económico y ambiental, y donde la igualdad de género emerge como un elemento esencial para acelerar la adopción y sostenibilidad de las soluciones renovables. El avance hacia sistemas energéticos sostenibles ha generado una creciente demanda de habilidades técnicas, gerenciales y de innovación, lo que reconfigura el mercado laboral del sector. Aunque la participación femenina ha aumentado, su presencia continua concentrada en puestos administrativos o de comunicación, mientras que los cargos técnicos, operativos y de decisión siguen dominados por hombres. Esta segmentación responde tanto a brechas educativas como a estereotipos de género que asocian la ingeniería y la tecnología con la masculinidad, restringiendo el acceso de las mujeres a programas de formación especializados y a trayectorias profesionales de mayor jerarquía.

El fortalecimiento de las energías renovables también ha impulsado la aparición de nuevas formas de emprendimiento y liderazgo comunitario, donde las mujeres desempeñan un papel cada vez más visible en la gestión local de proyectos solares, eólicos y de biomasa. Estas experiencias han demostrado que la participación equitativa mejora la eficiencia de los proyectos, amplía la aceptación social de las tecnologías y promueve modelos energéticos más inclusivos. Sin embargo, los avances siguen siendo desiguales entre regiones, reflejando diferencias culturales, regulatorias y económicas que influyen en la distribución del trabajo y en el acceso a los recursos financieros. A nivel institucional, la incorporación de la perspectiva de género en políticas energéticas sigue siendo limitada. Muchos marcos normativos no contemplan indicadores de equidad ni mecanismos de seguimiento que garanticen la representación equilibrada en los espacios de toma de decisiones. La falta de políticas de conciliación laboral, licencias parentales equitativas y programas de mentoría también perpetúa la subrepresentación de las mujeres en áreas técnicas y directivas. En contraste, algunos países han avanzado con iniciativas de acción afirmativa, como cuotas de participación o programas de capacitación con enfoque de género, que buscan reducir la brecha laboral y estimular la innovación inclusiva.

La digitalización y la electrificación de nuevos sectores presentan tanto oportunidades como desafíos. Las mujeres tienen una participación más alta en áreas de servicios y educación, lo que podría favorecer su inclusión en actividades relacionadas con la gestión de datos, la eficiencia energética y la transición justa. Sin embargo, el acceso desigual a la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) limita su competitividad en los nuevos nichos tecnológicos del sector. De igual forma, la automatización y los cambios en las estructuras productivas podrían profundizar desigualdades si no se promueven programas de capacitación equitativos. El fortalecimiento de la equidad de género en las energías renovables requiere una combinación de medidas educativas, institucionales y financieras. La educación técnica con enfoque inclusivo es esencial para garantizar el acceso equitativo a los nuevos empleos verdes, mientras que las políticas públicas deben promover la participación equilibrada en todos los niveles de la cadena de valor. Las alianzas entre gobiernos, sector privado y organizaciones sociales pueden facilitar la creación de redes profesionales y la visibilidad de modelos femeninos de liderazgo, lo que contribuye a transformar las percepciones tradicionales sobre el trabajo energético.

La transición energética solo puede consolidarse si incorpora la dimensión humana y social del cambio. La igualdad de género no es un resultado automático del crecimiento del sector renovable, sino un proceso que requiere planificación, inversión y compromiso institucional. Lograrlo implica reconocer el papel de las mujeres como agentes de innovación, empresarias y líderes comunitarias, integrando sus capacidades en el diseño, implementación y gestión de sistemas energéticos sostenibles. De esta manera, la transición hacia un futuro bajo en carbono se convierte también en una oportunidad para construir un sector más justo, inclusivo y resiliente.

Para leer más ingrese a:

https://www.irena.org/Publications/2025/Oct/Renewable-Energy-A-Gender-Perspective

https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2025/Oct/IRENA_SOC_Renewable_energy_gender_perspective_2Ed_2025.pdf

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