Strategies for Enhancing Resilience and Minimizing Vulnerabilities to Extreme Heat Events

El calor extremo aparece como una de las amenazas climáticas más extendidas y letales en Estados Unidos, con más de 21.500 muertes relacionadas con calor entre 1999 y 2023. El riesgo no se limita al espacio exterior. También se concentra dentro de las viviendas, donde la falta de enfriamiento puede elevar la temperatura interior por encima de la exterior y mantenerla alta durante días. En Nueva York, la mayoría de las muertes por estrés térmico ocurrió en casa y, en los casos donde se conocía el acceso a aire acondicionado, ninguna de las personas fallecidas tenía o estaba usando ese sistema. A esto se suma una presión creciente sobre la red eléctrica. Para el verano de 2025 se proyectó un aumento cercano a 10 GW en la demanda pico en las 23 áreas evaluadas por NERC, más del doble del incremento observado el año anterior. El reto se amplifica cuando las olas de calor coinciden con apagones, incendios o tormentas. Frente a ese escenario, la inversión preventiva muestra una ventaja económica contundente: cada dólar invertido en mitigación de amenazas evita entre 4 y 6 dólares de costos futuros por desastres, y las edificaciones construidas con códigos resilientes modernos evitan en promedio 11 dólares en pérdidas por cada dólar invertido.

 

La respuesta se organiza en tres rutas complementarias. La primera corresponde a inversiones lideradas por empresas de energía, enfocadas en códigos de construcción, recursos energéticos distribuidos y flexibilidad de demanda. La segunda reúne iniciativas locales dirigidas a hogares y barrios vulnerables, donde el impacto depende tanto de la tecnología como de su focalización territorial. La tercera combina soporte técnico, financiero o de infraestructura por parte de empresas de energía con operación comunitaria y control local de beneficios. Esta arquitectura busca que la resiliencia no dependa de una sola escala de intervención. También reconoce que el calor crece más rápido de lo que un solo sector puede resolver. La propuesta está dirigida a formuladores de política, empresas de energía y administradores de programas que necesiten emparejar necesidades locales con intervenciones de alto impacto. El propósito práctico es fortalecer confiabilidad, reducir demanda pico, mejorar passive survivability durante apagones y proteger a los grupos con mayor vulnerabilidad térmica.

 

Dentro de la ruta utility-led, uno de los énfasis más fuertes está en la preparación de códigos y en la modernización de edificios para soportar calor extremo con menor consumo energético. Las medidas de envolvente térmica, HVAC eficiente y tecnologías flexibles pueden reducir carga pico y mantener condiciones interiores habitables durante interrupciones. Un ejercicio de modelación de PNNL encontró que, durante un apagón extendido, viviendas típicas en Atlanta permanecían habitables 1,4 días, viviendas construidas con IECC 2021 lo hacían durante 2,3 días y viviendas Passive House durante los 7 días completos. Esa mejora representa hasta 409% frente al parque habitacional de referencia. En eventos de calor, ese mismo tipo de diseño puede reducir hasta 93% las muertes en exceso. La experiencia de Pacific Gas and Electric muestra cómo llevar este principio a la práctica. Su programa de preparación de códigos, con un presupuesto de 35 a 40 millones de dólares a cinco años, financia investigación y demostraciones de HVAC eléctrico eficiente, prácticas constructivas solar-ready y tecnologías grid-interactive. En una evaluación de sistemas DOAS y VRF con recuperación de calor en cuatro edificios comerciales, la recuperación de ventilación redujo la demanda pico de verano hasta 0,5 W por pie cuadrado, resultado que sirvió para proponer ajustes a Title 24 en California.

 

La dimensión local se concentra en llegar a quienes los programas convencionales suelen dejar por fuera. Los hogares de menores ingresos, personas mayores y población médicamente vulnerable enfrentan más barreras para adquirir equipos de enfriamiento o acceder a mejoras energéticas. Por eso se resalta la importancia de redes comunitarias confiables, equipamiento adaptado a las condiciones reales de la vivienda y articulación con servicios sociales existentes. En Portland, un programa lanzado en 2022 tras la ola de calor de 2021 se enfocó en hogares dentro de la ciudad con ingresos iguales o inferiores al 60% del ingreso medio del área, priorizando personas de 60 años o más, quienes viven solas o presentan condiciones médicas que elevan el riesgo térmico. La meta inicial era distribuir 15.000 unidades de enfriamiento eficiente. Tras su desempeño, en diciembre de 2024 se añadieron 10,3 millones de dólares para ampliar la meta a 25.000 unidades hacia 2026. En King County, Washington, la estrategia de mitigación de calor extremo respondió a proyecciones de aumento de 3,7 °F en las temperaturas máximas estivales para la década de 2030 y a diferencias locales de hasta 20 °F por efecto de isla de calor. Las acciones priorizadas incluyen expansión de arbolado, más espacios públicos sombreados y enfriamiento pasivo en edificios, especialmente en zonas con baja cobertura arbórea y alta vulnerabilidad.

 

La ruta híbrida muestra cómo combinar infraestructura energética y operación comunitaria para sostener servicios esenciales durante eventos de calor y apagones. En Minneapolis, tres resilience hubs fueron equipados con generación solar en cubierta, almacenamiento en baterías y controladores de micrrored para mantener enfriamiento, respaldo eléctrico, refrigeración y comunicaciones durante contingencias térmicas. A la vez, el papel de los recursos distribuidos y la flexibilidad de carga también se evidencia en Vermont. Durante una ola de calor en junio de 2025, con demanda regional de aproximadamente 28,5 GW y más de 1 GW de generación indisponible por salidas inesperadas, Green Mountain Power utilizó una red coordinada de paneles solares, baterías residenciales y comunitarias y almacenamiento en buses escolares para cubrir el faltante sin depender exclusivamente de reservas o importaciones. Esa red ya aporta 72 MW de capacidad despachable a partir de más de 5.000 participantes.

Para leer más ingrese a:

https://www.aceee.org/topic-brief/2026/04/strategies-enhancing-resilience-and-minimizing-vulnerabilities-extreme-heat

https://www.aceee.org/sites/default/files/pdfs/strategies_for_enhancing_resilience_and_minimizing_vulnerabilities_to_extreme_heat_events_.pdf

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