Los ecosistemas de manglar constituyen una de las reservas naturales más valiosas para la mitigación del cambio climático, debido a que combinan una gran capacidad de captura de carbono con múltiples servicios ecosistémicos que sostienen la resiliencia de las comunidades costeras. En el periodo comprendido entre 1996 y 2020, la evaluación de biomasa y reservas de carbono en suelos de manglares a escala de país permite dimensionar con mayor precisión su aporte como capital natural renovable. Esta valoración no solo contribuye a mejorar la medición de la riqueza de las naciones, sino que también visibiliza el papel estratégico de estos ecosistemas en la construcción de economías más sostenibles y adaptadas a un mundo en transformación. En términos cuantitativos, los resultados muestran una amplia variación entre países, reflejo de las diferencias en extensión de manglares, condiciones ecológicas y dinámicas de uso del suelo. Al integrar esta información en un conjunto de datos consistente a lo largo de seis años, se abren nuevas posibilidades para el análisis comparativo y para orientar políticas de conservación y restauración. El enfoque en las reservas de carbono no se limita a contabilizar existencias, sino que permite conectar el valor ambiental con el económico, al reconocer que los manglares no solo mitigan emisiones, sino que también aportan estabilidad frente a eventos extremos como tormentas o inundaciones.
La inclusión de este componente en los marcos de riqueza nacional redefine la forma en que se entiende el desarrollo. Tradicionalmente, la prosperidad se ha medido a través del producto interno bruto, lo que invisibiliza activos naturales que sostienen el bienestar a largo plazo. Incorporar el carbono de los manglares dentro de la contabilidad de la riqueza de las naciones implica un cambio conceptual y metodológico: se reconoce que el capital natural es tan relevante como el manufacturado o el humano para garantizar crecimiento, sostenibilidad y resiliencia frente a perturbaciones. Asimismo, la valoración del carbono almacenado en manglares evidencia la interdependencia entre conservación ambiental y estabilidad socioeconómica. Estos ecosistemas no solo capturan y almacenan carbono, sino que también sustentan medios de vida mediante la pesca, el turismo y la protección de costas. Su degradación, en consecuencia, no solo libera grandes cantidades de emisiones, sino que también erosiona la base económica de comunidades que dependen directamente de sus servicios. Por ello, la información sistemática sobre reservas de carbono es una herramienta estratégica para diseñar políticas que equilibren objetivos ambientales y sociales.
El análisis temporal permite además identificar tendencias y alertar sobre riesgos. La pérdida de superficie de manglares, impulsada por la urbanización costera, la expansión acuícola y el cambio en usos del suelo, reduce de manera significativa el potencial de captura y almacenamiento. Al mismo tiempo, iniciativas de restauración y conservación demuestran que es posible revertir esta tendencia, generando beneficios tanto ambientales como económicos. De ahí la importancia de contar con bases de datos robustas que faciliten el monitoreo y permitan comparar avances entre países y regiones. Por otro lado, el estudio refuerza la necesidad de mejorar la cooperación internacional. Los manglares se concentran en regiones tropicales y subtropicales, donde muchos países enfrentan limitaciones de recursos para implementar programas de conservación a gran escala. Incorporar su valor en las métricas de riqueza ofrece argumentos sólidos para movilizar financiamiento climático y promover alianzas entre gobiernos, instituciones financieras y comunidades locales.
El almacenamiento de carbono en manglares representa una intersección entre ciencia, economía y política pública. Al traducir funciones ecológicas en métricas comparables a nivel nacional, se facilita la integración de estos ecosistemas en estrategias de crecimiento sostenible. De esta manera, se avanza hacia un enfoque más holístico de la riqueza, donde el capital natural ocupa un lugar central en la planificación del desarrollo y en la preparación frente a los riesgos asociados al cambio climático.
Para leer más ingrese a:
https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/51fa9de8-08a3-4bf1-b1aa-92ba61de2ca5